martes, 3 de enero de 2012

Belén popular y artesano en Valderas (León).

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El pueblo de Belén y no lejos el Portal con el Nacimiento de Jesús.
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En lo alto el palacio-castillo de Herodes.

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Los Reyes Magos, en sus camellos y con sus pajes, caminando hacia Belén, después de estar en el palacio de Herodes. Casas destacadas de Valderas junto al camino.

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Dos imágenes con edificios de la plaza mayor de Valderas, entre ellos la iglesia de Santa María.

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Varios palomares, que había en las afuetas de Valderas, algunos ya desaparecidos, adornan también el Belén.
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Así ha visto y reflejado José Ángel la tradicional matanza del cerdo.
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Y un corral con un pequeño grupo de cabras y su pastor.

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Molinos, puentes, casas. Y en el centro la fuente de La Cibeles de Madrid. José Ángel quiso dejar constancia en el Belén de su afición al futbol , y de ser partidario del Real Madrid.

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Sobre el portal no falta la estrella que guió a los Reyes Magos.

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Edificio del Ayuntamiento de Vaderas, con la bandera de España.

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Otros adornos de los muchos que ha colocado en el Belén.

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Durante estos días de la Navidad, en el pueblo leonés de Valderas, han instalado un Belén, amplio, cargado de detalles y un tanto original en su presentación, pero muy del agrado de las numerosas personas que se han acercado para verlo. Podemos decir con toda propiedad que es popular, por la diversidad, sencillez y vivencias del pueblo que en él se exponen; tradicional, porque se ajusta a la catequesis y enseñanza religiosa recibida en el pasado; y también artesano, pues con este término podemos denominar a su autor y protagonista, José Ángel Viejo Garzo, un vecino de Valderas, que con mucho tiempo, mucha paciencia, imaginación y sabiduría práctica, ha confeccionado gran parte de las piezas expuestas.


Si a esto añadimos que José Ángel es un minusválido físico valoramos y admiramos mucho más su trabajo, entrega y dedicación al Belén. Para su instalación ha contado con la ayuda de sus padres y hermanos


Su madre nos cuenta lo siguiente: "En casa siempre se colocaba un Belén y mis hijos, de pequeños, disfrutaban con ello. Además conocían muy bien todo lo referente al Nacimiento del Niño Jesús, la adoración de los Pastores y la llegada de los Reyes, por el catecismo y la catequesis a la que asistían todos. Esto ha hecho que mi hijo llevé ya varios años dedicando mucho tiempo a su Belén. Está entretenido, se lo pasa muy bien y consigue que durante estos días muchos niños y también mayores, al visitarlo, recuerden esta antigua tradición religiosa".


Su padre, ya mayor, también allí presente, dice que, aunque hayan echado una mano y ayudado algo a su hijo, la idea ha sido suya y también la confección de las piezas: casas, palacios, castillos, pozos, fuentes, etc. y muchos otros adornos. Las figuras de barro, madera o piedra han sido compradas.


Para lo que él ha hecho se ha servido de los materiales más sencillos y diversos: la madera de las cajas de fresas (para las casas), las varillas de los cohetes, los palitos de los helados, palos del chupa chups, cañas (para los tejados), cartones, etc.

No faltan granjas de varias especies de animales, ni los palomares de la zona, ni el río y los puentes, ni las viñas, huertas con pozos, la matanza del cerdo etc. Como que hubiese querido reflejar o plasmar en el Belén gran parte de sus vivencias y costumbres, más del pasado que del presente. Un pequeño y sencillo homenaje a la tradición.

Y por supuesto que tampoco falta el portal con el Nacimiento del Niño Jesús, no lejos del pueblo de Belén, ni los Reyes Magos acercándose al portal…y muchos otros detalles.


Nuestro deseo es que José Ángel siga con esta su afición, e ilusión, de preparar el Belén, durante muchos años más, y que sus padres y hermanos le sigan echando una mano. Ambos se sentirán felices, y conseguirán hacer felices, al menos durante unos momentos a todos aquellos, niños o mayores, que durante estos días se acerquen a Valderas para visitarlo. Y es que las tradiciones populares y el recuerdo del pasado son del agrado de muchas personas, y por ello merecen respeto y atención.

domingo, 1 de enero de 2012

Ramo leonés de Navidad, 2011.

Ramo leones de Navidad, en mi domicilio de Benavente, en este año 2011
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Ramo de Navidad expuesto en la oficina de Caja España de la calle Ordoño II.
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Ramo de Navidad en forma cúbica. Prioro (León).

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Ramos circulares con cera de varios pueblos de la provincia de León.


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Ramo de Navidad de San Pedro de Eslonza (León).


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Raigañu, la Asociación de Cultura Tradicional Leonesa http://raigame.blogspot.com/, sigue informando con todo detalle sobre el pasado y las tradiciones de León, algunas no sólo celebradas, antiguamente, en la provincia, sino también en los territorios que comprendían el antiguo Reino.
Una de estas tradiciones es la del Ramo Leonés de Navidad. Al llegar estas fiestas la información se acrecienta, hasta el punto de que en estos cuatro o cinco años se puede decir que han conseguido, al menos en la capital y provincia, su recuperación. Estos armazones de madera de mayor o menor tamaño estaban abandonados y olvidados en trasteros de las iglesias o almacenes de ayuntamientos. El sacarlos a la luz, junto con los textos navideños que se cantaban ha sido un verdadero logro.
Los ramos, cada vez más, se van colocando en iglesias, ayuntamientos, locales de asociaciones y también en domicilios particulares, en sustitución de los árboles de siempre y otras figuras decorativas navideñas.
En esta tarea las asociaciones cuentan también con el apoyo del Instituto Leonés de Cultura y concretamente con el Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas, en donde se organiza diversos actos.
Este tipo de ramo leonés de Navidad, con texto alusivo al Nacimiento del Niño Dios y a la llegada de los Reyes Magos, es distinto a los ramos que también se cantan y ofrecen en comarcas del norte de Zamora, como los Valles de Benavente y Aliste, y algunos lugares de Salamanca y Cáceres. En estas se dedican, cantan y ofrecen los ramos a santos, santas o vírgenes.
León se está volcando en vivir, o revivir, la tradición del ramo de Navidad. Hay exposiciones y concursos durante estos días. Algunos carpinteros o artesanos de la madera se dedican a preparar los armazones o estructuras. Y los ramos se venden en comercios de la ciudad.
Por su parte asociaciones como Raigañu además de informar sobre la tradición, programan actividades para conocerlo mejor: su historia, su tamaño o forma, los adornos o decoración que debe llevar.
Aunque cada persona lo decora a su modo, no deben faltar las puntillas o cintas de colores, rojos o verdes, como los de los pendones. Ni las velas que en algunos son doce como los meses del año, o quince semejante a las de un tenebrario, o menos, como si se tratase de un hachero. Las velas que son el símbolo de la luz (en estas fechas es el solsticio de invierno), servirán y se quedarán en la iglesia para sus celebraciones litúrgicas.
Tampoco debe faltar algo vegetal, ramas en la base y en el vértice o copa. No deja de ser un árbol que está en el origen de la tradición, no cristiana en principio, pero luego incorporada a la iglesia y cristianizada. Y debe tener frutas de temporada naturales: naranjas, manzanas, o frutos secos: almendras, nueces, castañas, higos etc. y también caramelos u otro tipo de dulces.
Al finalizar el canto u ofrecimiento, la cera quedaba en la iglesia, como hemos dicho; lo demás se subastaba a la salida del templo.
Al parecer Raigañu ha catalogado ya más de 200 ramos localizados en los distintos pueblos. Es de esperar que la actividad siga adelante y se consolide la tradición, lo mismo que ha ocurrido con los Pendones del Reino de León.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Artesano jubilado: Luis Martínez, de Benavente.

Luis Martínez trabajando en la mesa de carpintero, en su taller de la calle Pablo Ruiz Picasso de Benavente.
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Recipiente para colocar los cigarrillos.
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Copas de diverso tamaño y uso, hechas con el torno.


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Dos de las arcas que ha hecho en su taller.


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Tres maletines, también obra suya.


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Uno de sus varios candelarios.


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Perdiz y palomar, hechos también con el torno.


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Dos porta-tiestos y un paragüero.


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Luis Martínez con varias perchas en forma de yugo.


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“Cuando me jubilé, en el año 1995, pensé ¿Y ahora a qué me voy a dedicar? Pero enseguida encontré la respuesta, y me dije: A la madera. Algo había o notaba en mí que me inclinaba hacia ello. Y creo haber acertado, pues, cuando estoy haciendo alguna pieza, el tiempo se me pasa volando, como que las horas fuesen de treinta minutos y no de sesenta. Además me gusta entrar en Internet para ver y conocer cosas, y esto si que es un mundo inabarcable y no me extraña que incomprensible para muchos, sobre todo personas mayores”.
Esto y algunas cosas más me cuenta, de entrada, Luis Martínez García un jubilado más, de los que han aparecido y seguirán apareciendo en estas páginas, que dedican parte de su tiempo libre a las más diversas artesanías. Vive en Benavente, pero gran parte de su vida transcurrió en otras localidades.
Me cuenta que, aunque nació en Acera de la Vega, un pequeño pueblo de la provincia de Palencia, cuando tenía tan sólo dos años su padre se trasladó, y con él toda la familia, a Fuentes de Ropel para trabajar en la empresa Hidroeléctrica del Cea, propiedad de D. Ambrosio Otero, cuyas turbinas se encontraban en el mismo río, donde con anterioridad parece ser que hubo un antiguo molino.
“Vivíamos allí, a unos tres kilómetros del pueblo, con lo que en el invierno, cuando nevaba o llovía mucho, era difícil salir, ya que los caminos eran de tierra y estaban en muy mal estado. Además no disponíamos de transporte. Esto hizo que faltase muchas veces a la escuela. Y más aún a partir de los 14 años, pues me puse a trabajar en el campo, ayudando a mi padre en la agricultura. Así estuve hasta que fui a la mili, a los 20 años. Por cierto que me tocó en León, concretamente en la Virgen del Camino”.
Una vez licenciado de la milicia y regresar de nuevo al pueblo, la dirección de la empresa de su padre le ofreció trabajar en ella y su primer trabajo fue de Servicio en la Central de Fuentes de Ropel. Aquí conoció a su actual mujer Amparo Carbajo García, con la que se casó y tuvo dos hijas, que por su trabajo y profesión residen fuera. Después le trasladaron, como electricista, a San Miguel del Valle en donde vivieron 18 años. Desde aquí atendía también los pueblos de Valdescorriel y Roales de Campos. Y a la vez, junto con otros compañeros, la red eléctrica de Valderas y pueblos cercanos. Por aquellos años las averías eran frecuentes, pues los medios de que disponían y las infraestructuras no eran como en la actualidad.
Cuando Iberduero compró Hidroeléctrica del Cea, en el año 1979, me trasladé a Benavente y aquí me jubilé en 1995, de forma anticipada, obligados por la empresa los que teníamos, en aquella fecha, 61 años.
Pero no se trata aquí de contar más detalles de su vida, aunque lo podríamos hacer sin problema: “Mire aquí en este pendrive tengo recogidos los momentos más importantes y destacados de mi biografía, agradables unos y más duros y difíciles otros, como ocurre a casi todas las personas”. Me lo enseña, al tiempo que dice que sigue escribiendo y recopilando datos en su ordenador, que luego pasa al pendrive.
Lo que me interesa ahora más es conocer su trabajo y dedicación artesana, por afición, hobby o entretenimiento, a la madera. Parece ser que comenzó al jubilarse y sin conocer nada sobre el oficio de carpintero. No obstante me recuerda que a su abuelo, que era labrador, se le daba bien, y a su hijo, su padre, también le gustaban estas cosas. “Siempre he pensado que esto puede ser un gen familiar”, dice. “Prueba de ello es que a mi me hado por hacerlo también, aunque sea a base de golpes y con algunas ideas e imaginación. Porque de preparación, poca. Tan sólo he asistido, últimamente, dos años, al curso que, sobre madera, imparten en el Centro de Adultos de Benavente, en donde tienen buena maquinaria y herramientas, además de contar con un monitor. He ido sobre todo para hacer prácticas”.
Tiene su taller en la calle Pablo Ruiz Picasso, frente a la iglesia de Santiago. Allí dispone de una mesa de carpintero con tornillo y en la pared, colocadas, gran parte de las herramientas que utiliza para trabajar: sierras, cepillos, garlopas, formones, gubias, escuadra, etc. Con ello ha hecho algunas arcas, mesas y estanterías, perchas y revisteros, porta-tiestos y paragüeros, jamoneros, etc.
Le preocupa y siente el paso del tiempo. Esto le ha llevado a hacer calendarios de madera en el que se indican los días, semanas, meses y años.
Por otra parte, y tras verlo en alguna revista u otro lugar, o producto de su imaginación, ha realizado otras piezas o artilugios que nos llaman la atención: porta-cigarrillos, vara de madera con alambre para leer la prensa, algunos juguetes infantiles, etc. Y oras cosas, de pequeño tamaño, pero muy prácticas. Las cruces de madera del Via Crucis de la parroquia de Santiago son obra suya, así como el cáliz que utilizó el sacerdote hasta hace no mucho tiempo.
Por otra parte, en su domicilio dispone de un pequeño torno, con el que, al parecer, se lo pasa muy bien: “Es lo que más me gusta de esta afición, trabajar con el torno”. Me enseña algunas piezas: pies de lámparas, platos, copas, copones o cálices, servilleteros y otros muchos objetos elaborados con él.
Como materiales se sirve principalmente de la madera de pino, aunque también utiliza la de roble y nogal. Apenas necesita comprarla, porque proviene de palets de las obras y restos que le regalan amigos y conocidos.
Si necesita utilizar hierro o latón, como complemento para algunos objetos de madera, él mismo lo prepara, pues conoce y dispone de maquina de soldar y herramientas para ello. Incluso ha hecho también algunas piezas con estos materiales: faroles, baquetas, etc.
En su mayor parte, lo que hace, es para regalar a familiares y amigos. Son muy pocas las cosas que ha vendido, ya que esta no es la finalidad de este trabajo, que es pura afición y entretenimiento, y no oficio. También los dona a alguna asociación. Concretamente en estos últimos años la Asociación contra el Cáncer se ha llevado algunos objetos para venderlos en el mercadillo que organizan cada año.
Como ocurre a todos los artesanos jubilados Luis trabaja en su afición cuando quiere, sin someterse a horario alguno. “A veces paso días sin venir al taller. Otras veces lo hago todos los días y estoy cuatro o cinco horas, o menos, según vea. Cuando abro la puerta siempre viene por aquí algún vecino y se pone a hablar, mientras yo sigo con lo mío. Y a veces se juntan más, que hablan y hablan de todo. Pero yo a lo mío, aunque les escucho”.
Efectivamente, durante el rato que he estado con él le han visitado tres personas jubiladas: un cartero de Benavente, uno que fue barbero, albañil y otros oficios en Valdescorriel, y también D. Melqui, el cura de la Parroquia, que, al estar tan cerca, como que fuese cliente habitual, pues de hecho pasa muchos ratos allí.











lunes, 26 de diciembre de 2011

Artesanía de jubilados: Adelina Cordero de Milles de la Polvorosa.

Adelina Cordero mostrando y comentando algunos de sus iconos.
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Variedad de iconos con distintas técnicas y decoraciones.
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Otro grupo de iconos en la pared de su aula-museo en Milles de la Polvorosa.


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Una de sus arquetas.


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Paisaje del río Tera, reflejado en uno de sus cuadros.


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Cuadros al óleo con paisajes diversos.


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Dos acuarelas pintadas también por Adelina.


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Belén que ella misma ha decorado.


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Los Reyes Magos acercándose al portal de Belén.


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En las imágenes anteriores dos de sus collages, realizados con diversos objetos de uso antiguo y tradicional.


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Adelina Cordero es de Milles de la Polvorosa, pero ha ejercido su profesión de Maestra durante muchos años en otros lugares, principalmente en Madrid. Ahora, después de su jubilación, viene con más frecuencia al pueblo y tiene más tiempo para dedicarse al arte y técnica del icono, y a otras aficiones y artesanías.
Porque no solamente hace iconos, sino que también pinta óleos y acuarelas, decora belenes y relojes, y tiene algunos collages. Además, con la ayuda de su marido, colecciona objetos y piezas etnográficas, algunas muy antiguas, relacionadas con la vida doméstica y con la agricultura y ganadería.
Lo primero que hizo fue iconos, pues empezó hace ya 15 o 20 años. Y fue en Madrid después de asistir, junto con otras compañeras maestras, a algunos cursos sobre dicho tema, impartidos por buenos profesores. Uno de ellos y su conocimiento y forma de impartir la materia le motivó lo suficiente como para seguir con la afición. Después ella misma enseñó e inició a sus alumnos de la ESO en este arte y técnica.
Icono del griego eikon (imagen) se denomina en las iglesias de Oriente a toda pintura religiosa realizada sobre una tabla, por oposición al fresco del muro. La preparación de la tabla, el estuco, el dorado y la pintura, etc., exigen un tiempo y una dedicación al artista.
A partir del siglo XVII se adoptó la costumbre de revestir los iconos con láminas de metal recortadas, que solo dejan al descubierto el rostro y las manos. Este trabajo de orfebrería y revestimiento con metales preciosos son una prueba más del esfuerzo que supone esta técnica.
Adelina ha trabajado y trabaja a gusto y con gusto en sus iconos, de los que una gran parte tiene en un local, habilitado como museo, en Milles de la Polvorosa, no lejos de su domicilio. Ella misma nos explica su variedad: Iconos bizantinos de temple al huevo, forrados de plata y estaño y repujados a mano; iconos de óleo sobre tabla; iconos de óleo sobre lienzo; iconos de esmalte en frío sobre estaño e iconos de esmalte al horno sobre plancha de cobre, etc. Al mismo tiempo nos comenta brevemente el trabajo realizado en cada uno de ellos hasta concluirlos y poder estar ahí para la contemplación de los demás. Son imágenes que expresan un espíritu religioso a través de la técnica pictórica y demás elementos, todo ello de gran originalidad.
Pero además, Adelina, nos deja ver su madera de artista en sus cuadros pintados, unos al óleo sobre lienzo, representando paisajes, troncos de árboles, etc. y otros en los que se sirve de la acuarela, también para paisajes o figuras humanas y animales. Incluso vemos por allí algunos collages, con piezas u objetos antiguos cuya composición equilibrada y ordenada nos recuerda costumbres y forma de vivir en el pasado.
Su otra afición es la decoración de belenes, de tela o de arpillera, previa la adquisición de las imágenes en escayola u otro material. Son muchos y variados, en tamaños, formas y colores, los que tiene en su local-museo. Lo mismo hace con los relojes de los que también veo varios ejemplares.
He notado que Adelina y su marido son amantes, no sólo del arte, sino también del patrimonio popular, de las costumbres y tradiciones y de todo aquello que sirve para recordarlas. Tienen también por allí aperos de labranza, útiles y objetos antiguos, relacionados con la vida en el pueblo y con la agricultura y la ganadería.
Todo ello puede muy bien formar parte de un museo local, que es lo que, al parecer, quiere Adelina, para que todos los amantes del arte y técnica del icono, de la pintura y de la etnografía, puedan contemplar sus obras y disfrutar de su contemplación como ella lo ha hecho al realizarlas, unas con sus propias manos, y otras reuniéndolas en su colección.
Ojalá se cumplan sus deseos, que Milles sea el pueblo elegido para ello y que, además de buen sol, paisaje, y río de aguas limpias y transparentes, como son las del Tera, pueda ofrecer a vecinos y forasteros, esta actividad cultural: la visita obligada a un museo local, en este caso el de Adelina.
Sería uno más de los pueblos de Castila y León que, aunque no tengan mucha población, sí pueden ofrecer cultura a todos los visitantes. Lo vemos al recorrer esta Comunidad. En unos casos lo que se visita es la iglesia, su espadaña, artesonados e imágenes de gran valor y antigüedad, en otros son fuentes con mayor o menor antigüedad, o palomares, paneras, bodegas etc. Y en algunos nos llaman la atención sus casas construidas con barro, de tapial o adobe, restos evidentes de arquitectura tradicional, etc. Todos los pueblos tienen su atractivo y sus valores, que convendría revitalizar.
En el caso que nos ocupa, y como ya hemos dicho, el mismo nombre del pueblo nos recuerda el pasado romano (Mille, milia, miliarium) y algo de su historia, aunque sea tan solo la que hace referencia a una batalla La Polvoraria, ocurrida en el siglo XVII, por estas tierras y no lejos del lugar en el que está emplazado el pueblo.
Adelina ha expuesto ya sus iconos en algunos lugares. Concretamente en el Parador de Turismo y en la Casa de Cultura de la Encomienda de Benavente, y en Madrid, en Centros Culturales del barrio de Salamanca y de la localidad de Pinto.
Por supuesto que también lo ha hecho en Milles, su pueblo, en donde ha contado siempre con la ayuda de la Asociación Madre del Amor, a la que ella pertenece, y con la colaboración del Ayuntamiento. En el año 2010 participó también en la Exposición que sobre Artesanía de Jubilados, organizada por el CEB “Ledo del Pozo” se celebró durante los días de en el Centro Cultural Soledad González de Benavente, en el mes de septiembre durante los días de la la FEMAG (Feria de Maquinaria Agrícola y Ganadera).

viernes, 23 de diciembre de 2011

Las Espadañas de Salamanca1.

Espadaña en el Pabellón Consistorial de la Plaza Plaza Mayor de Salamanca.
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Convento de san Esteban. Plaza del Concilio de Trento.
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Iglesia de san Martín. Plaza del Corrillo.
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Iglesia de san Marcos en la calle Zamora.
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Iglesia de san Juan de Bárbalos. Plaza de san Juan Bautista.
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Iglesia de La Purísima. Plaza de las Agustinas.
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Iglesia de san Blas, hoy Auditorio Municipal de Música. Calle Fonseca.
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Iglesia de santa María Magdalena. Carmelitas. Calle Zamora.
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Convento de santa Isabel, en la calle Isabeles.
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Iglesia de Ntra. Sra. del Carmelo. Plaza de las Carmelitas.
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La espadaña es un campanario de una sola pared con uno o varios vanos en los que se colocan las campanas. Hay zonas o comarcas en Castilla y León, y concretamente en las provincias de Zamora, León y Salamanca, en donde es frecuente que en muchas de las ermitas o iglesias de los pueblos, en vez de torre cuadrada o circular, tengan espadaña, de piedra, si abunda en dicho lugar, o bien de ladrillo, si la piedra escasea en la zona o el lugar en el que se encuentra este material queda lejos.

Lo mismo ocurre en algunas ciudades, como Salamanca, ciudad histórica, antigua y artística. En ella todo suena a esplendor y belleza arquitectónica. Basta ver sus catedrales, palacios, iglesias, conventos, calles y plazas, etc. y los claustros, patios, torres, cúpulas, fachadas, etc. Pero también las espadañas, con variedad de formas, alturas y otros detalles.

Espadañas, casi todas, o al menos gran parte de ellas con campanas, que en algunos lugares y en diversos momentos del día suenan, sobre todo aquellas que convocan a los fieles para asistir a los actos religiosos.

Nos basta pasar por las calles y plazas para ver, cerca o lejos, alguna espadaña, incluso en su Plaza Mayor, el pabellón consistorial, está coronado con una de ellas. Plaza que es el lugar de concentración, en numerosas ocasiones y también de cita, reunión, o solamente paseo diario, para muchas personas.

Algunas espadañas, junto a su antigüedad nos muestran su belleza y nos recuerdan la función para la que fueron construidas.

Las hay de pequeño tamaño, con un solo vano y una sola campana, que asoman sobre el tejado de un pequeño convento. Veremos sus imágenes en otra ocasión.

Pero otras, más grandes, con dos o tres vanos (y también sus campanas), son evidente muestra de la riqueza y fastuosidad del edificio en el que se encuentran: Plaza Mayor, Universidad, convento de San Esteban, san Martín, etc.

Casi todas han sido construidas con piedra, como la mayor parte de los edificios. Pero una piedra especial, la de las canteras de Villamayor, localidad muy cerca de la ciudad. Hay también algunas de ladrillo, tal vez reconstruidas con este material después de la destrucción o abandono del palacio o iglesia en el que se encontraban, o siguiendo el estilo y materiales del resto del edificio.

A pesar del parecido de algunas de ellas, que nos indica la coincidencia en el autor y la fecha de su construcción, por las imágenes podemos ver la variedad de sus formas y tamaños, así como de los vanos o huecos para las campanas.

Quienes llegan a Salamanca para visitar a la ciudad, si su visita coincide con el toque y retoque de las campanas, muchos de ellos, sorprendidos por sus sonidos, elevan su mirada hacia las espadañas y torres. Pero en seguida comprueban que esos sonidos recorren y se extienden, por calles y plazas, y les invitan a recorrer y contemplar a toda la ciudad.