sábado, 24 de marzo de 2012

Artesano jubilado: Antonio Sierra, de Benavente.

Antonio Sierra con la maqueta de la iglesia de San Juan del Mercado, de Benavente, en sus manos.
------------------------------------------------------------

La iglesia de Santa María del Azogue con sus cinco ábsides y la torre con el antiguo reloj.

---------------------------------------------------------

Portada oeste de la iglesia anteriormente citada, construida en época posterior, y en estilo distinto.
-----------------------------------------------------------

Maquetas de casas de la Plaza Mayor de Benavente. A los lados del edificio central las calles Carnicerías y las Guindas.
----------------------------------------------------------

Otro rincón de la Plaza Mayor con el Ayuntamiento a la derecha. Al fondo la iglesia de San Juan del Mercado.
-------------------------------------------------------
Antonio y su mujer Rosa contemplan el grupo de maquetas que componen la Plaza Mayor de Benavente, obra de la que se siente más satisfecho.
------------------------------------------------------

Maqueta del Castillo de Benavente. Una visión particular basada en algunas fotos que había visto.
---------------------------------------------------------

Los ábsides del antiguo Monasterio de Moreruela, que estaba preparando en el momento de la entrevista.
--------------------------------------------------------

-----------------------------------------------------------
Uno de los barcos hechos también por Antonio.
------------------------------------------------

La siega.
--------------------------------------------

La vendimia.
---------------------------------------------

La calle Francos, en Benavente, hasta hace no mucho tiempo denominada Toribio Mayo. En ella vivió Antonio y su familia durante muchos años. Está muy cerca de la iglesia de Santa María del Azogue.
--------------------------------------------------------

Romería con la Virgen de Castrotierra. Como leonés, y astorgano, Antonio vivió y disfrutó muchos años de esta romería.
----------------------------------------------------------

Libros encuadernados por Antonio. Algunos de ellos con poesías escritas por Rosa, su mujer.
------------------------------------------------------

Como éste, que, en una de sus páginas, ha dibujado unas flores.
-------------------------------------------------

Antonio es uno de los muchos leoneses que, por diversos motivos, han pasado gran parte de su vida en la ciudad de Benavente. Pero él nació en Astorga en el año 1922 y vivió allí hasta 1951, concretamente en la calle San Crispín, muy cerca de la Plaza Mayor. Fue, al cumplir los 29 años cuando llegó a Benavente.

En Astorga realizó sus primeros estudios, no muchos, pues le tocó una época cargada de problemas, los años anteriores y posteriores a la Guerra Civil, y por supuesto los que duró la contienda, que fueron malos para él, como lo fueron para muchos de otras familias. Lo cierto es que, a la muerte de su padre, con 13 años, se puso a trabajar para salir adelante él y su familia.

De Astorga trajo consigo para Benavente algunos de los conocimientos que ahora, como artesano jubilado, nos está dejando ver. Vivió allí los años infantiles y juveniles, primeras etapas de la vida, imposibles de olvidar. Fueron muchas las vivencias y recuerdos, algunos tristes o lamentables, pero otros le han servido para desarrollar su amor o aprecio por la cultura y el arte el resto de su vida.

La ciudad de Astorga, que, por los hechos acaecidos en ella y por los méritos contraídos a lo largo de la historia, tiene el timbre de “Muy Noble, Leal, Benemérita, Magnífica, Augusta y Bimilenaria”, sigue estando presente en la actividad que ahora realiza Antonio, como jubilado: pinturas, maquetas de iglesias, casas, barcos, etc.

En Benavente trabajó durante 18 años en la ya desaparecida Ferretería Hidalgo, uno de los comercios más importantes y más conocidos en toda la comarca de los Valles. Después puso por su cuenta una ferretería en la Cuesta del Hospital, que tuvo durante nueve años. Y algunos años más, hasta su jubilación, tuvo también un almacén de hierros y de corte de chapa en la calle, hoy denominada del Doctor Martino, próxima al matadero viejo.

Me llama la atención que, después de tantos años de trabajo como ferretero, no sea precisamente el hierro el material que Antonio emplee en sus trabajos artesanos. Le ha sido más fácil usar la madera en las maquetas y en algunos muebles que ha hecho para la casa. Por otra parte, los pinceles y la pintura, para los cuadros al óleo, han estado más al alcance de su mano y le han permitido desarrollar mejor sus cualidades.

Antonio, aunque se jubiló a los 65 años, ahora va a cumplir ya los 90, no siempre se dedicó a estos trabajos que le distraen, entretienen y cultivan, sobre todo lo de las maquetas, porque lo de dibujar y pintar le ha gustado siempre. Y quien contemple sus cuadros pensará que ha tenido algún tipo de preparación, pero no ha sido así. Estamos ante una persona más, jubilada, autodidacta, que se ha preparado por su cuenta, eso sí, contando con libros, que de esto dispone y en abundancia.

“De joven me gustaba ya dibujar y pintar. Además en mi familia, sobre todo mi abuelo y mi padre estuvieron siempre en contacto con la prensa y la imprenta, como tipógrafos y mi padre también como litógrafo, encargado de hacer los dibujos para los periódicos de Astorga El avance y El Socialista, hasta que murió”.

Algo pues familiar le ha quedado a Antonio en relación con esta su afición y actividad artesana que ahora desarrolla en sus años de jubilado.

Pero es que además no nos extraña lo de su preparación por cuenta propia, como bien dice él. No otra cosa se puede esperar de una persona que, al saludarla, lo primero que te enseña es su biblioteca, llena de colecciones y libros de arte, historia y de otras materias. Aunque muchos de sus libros son heredados, son también numerosos los que ha comprado o coleccionado a lo largo de su vida, algunos en fascículos, que él mismo ha encuadernado y que me enseña como un trabajo artesano más dentro de su vida de jubilado. Uno de ellos, en pasta especial, y con dibujos o pinturas en todas sus páginas, es el manuscrito de poesías escritas por su mujer Rosa Navarro, que fue colaboradora habitual en el desaparecido semanario La Voz de Benavente y Comarca.

“Nos casamos en el año 1954 y tenemos tres hijos, seis nietos y un biznieto, me dice Rosa con cierto orgullo. En el 2004 celebramos las bodas de oro en compañía de toda la familia. Fue un día muy especial para nosotros”.

Rosa me cuenta muchas más cosas que a Antonio se le olvidarían. Y es que los dos tienen aficiones parecidas, a viajar, a los libros, a la cultura en general. Y además han tenido vivencias especiales y comunes como la de hacer el Camino de Santiago.

“Lo hicimos desde Astorga, dice Antonio, pero yo quería haberlo hecho desde Roncesvalles. Ahora será más difícil repetir, porque ya tengo mucha edad. De todas formas la experiencia fue muy positiva en todos los sentidos”.

Han viajado mucho también y participado en numerosas actividades culturales, y siguen haciéndolo, pues están convencidos de que es bueno y conveniente para todos.

Mientras Rosa preparaba su colaboración semanal en La Voz, Antonio dedicaba su tiempo de jubilado a sus maquetas, pinturas y otras artesanías. Ha hecho ya las iglesias de Santa María y de San Juan de Benavente y sobre todo, y que tal vez sea lo más llamativo, la Plaza Mayor de la ciudad, con las casas y calles que dan a ella. También tiene la maqueta del Castillo de los Condes de Benavente, en una visión particular suya, pero basada, en parte, en las fotografías o grabados existentes y que ya están publicados.

En el interior de las iglesias se aprecian algunos detalles, como el pulpito, retablo y pinturas en la de Santa María; las pinturas del presbiterio de la de San Juan, etc. Y en el exterior los ábsides, puertas, torres, etc, todo de gran similitud.

En sus maquetas utiliza principalmente la madera, listones y varillas que corta en tiras y pega. Después hace marcas en el exterior simulando los sillares de la piedra. Finalmente, barniza o pinta la madera, eligiendo el color más apropiado para ello. En los cuatro barcos de vela que tiene se aprecian también muchos detalles como el timón, la hélice, las velas, etc.

Otro aspecto que hay que destacar en él son los cuadros pintados al óleo. Tiene más de 30, con temas de Benavente: casas, calles, iglesias, etc., o de Astorga: Catedral, Ayuntamiento, Palacio de Gaudí, etc. Otros son temas originales ideados por él, sobre algo vivido o algún lugar que ha visitado.

Y también tiene algunos dibujos. “Empecé dibujando antes de pintar. Hice hasta los planos de la casa en la que vivo y del taller que teníamos, aunque luego tuviesen pasar por las manos del arquitecto”

Sobre el tiempo que ha dedicado y dedica a estos trabajos artesanos no puede precisar, tan sólo dice que muchas horas de muchos días. Pero no tiene ni está sometido a un horario. Después de dar un extenso paseo, todos los días trabaja unas horas. Ahora está haciendo lo que queda y que mejor se conserva del antiguo Monasterio Cisterciense de Moreruela, los ábsides de la iglesia.

Así pasa Antonio sus días de jubilado, entre maquetas, pinturas y sus queridos libros, a los que valora y aprecia tanto que se los enseña a todo el que se acerca a visitarle. Para él tienen gran atractivo y los considera imprescindibles para acceder a la cultura y a la educación, tan necesarias en una sociedad en progreso y desarrollo.

Pocas personas han visto y conocen lo que él hace. Es callado y algo tímido y no es amigo de la propaganda. Pero su mujer Rosa y su hija Mª José le han animado a que se lo enseñe a los demás, como lo han hecho otros. De hecho participó en la II Exposición Colectiva de Artesanía de Jubilados organizada por el Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” en el mes de Septiembre de 2007.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Etnografía: Colección de Ignacio Sánchez, en Carbajosa de la Armuña.

Ignacio Sánchez en una de las habitaciones de su casa, en Carbajosa. En sus manos un cuadro sobre Unamuno que ha pintado recientemente.
------------------------------------------------------

Fachada principal de la casa. Está revestida de piedra, y adormada con varios relieves de personajes famosos de Salamanca y provincia, entre los que destaca Unamuno.
--------------------------------------------------------------------
LLamador en una de las puertas antiguas de la casa.
------------------------------------------------------

En el desván tiene gran cantidad de objetos y útiles antiguos, como cerraduras y cerámicas...
-----------------------------------------------------------

Platos, llaves, algunos aparatos de radio antiguos, pucheros y otras cerámicas.
------------------------------------------------------

Un arado romano, bieldos, máquinas para pesar...
--------------------------------------------------------

Aldabas, cerraduras, romanas, faroles, candiles...
---------------------------------------------------------

Cántaros, botijos, barril, hoces, palas.....
-------------------------------------------------------

Azuelas, máquinas de hacer chorizos, planchas de carbón, molinillos de café...
-------------------------------------------------------

La sierra de san José.
------------------------------------------------

Un antiguo salero.
------------------------------------------

Reloj de pared un tanto original.
------------------------------------------------

Potes, fuelles, cazuelas de Pereruela, y otros objetos, adornan una de las cocinas de la casa.
--------------------------------------------------------

Y sobre lo se parece a una alacena unos platos pintados y una barrila.
-------------------------------------------------------

En algunas habitaciones sus cuadros y esculturas, sobre Unamuno y otros temas, se mezclan con los objetos antiguos, algunos de ellos de indudable valor etnográfico.
-----------------------------------------------------

En esta sala podemos ver un fuelle, un cazo de cobre y un pie de silla de montar junto a dos cuadros y otros objetos.
------------------------------------------------------

Destaca también su colección de sombreros, algunos muy llamativos.
--------------------------------------------------------


Con anterioridad he publicado en este blog dos artículos sobre este artista o artesano, Ignacio Sánchez, con numerosas esculturas realizadas, gran parte de ellas con la figura de Unamuno, y con muchos cuadros, de temas muy variados, pintados también por él.

Pero es que además es un gran coleccionista de objetos y útiles que sirven para recordarnos la vida diaria en el pasado y las costumbres y tradiciones.

Y es también en su casa-museo, y taller, de Carbajosa de la Armuña en donde pudimos ver cómo en el desván, y otras dependencias, tenía gran cantidad de piezas etnográficas. Entre ellas muchas llaves, cerraduras, y cerámicas diversas, algunas muy antiguas.

Vimos también objetos relacionados con varios oficios, como las dos bregadoras que utilizaban los panaderos; azuelas, serruchos y sierra de san José, de los carpinteros; arado romano, garios, bieldo, palas y hoces, entre otros, utilizados por los agricultores; platos, fuentes, pucheros, potes de hierro, fuelles, cazos y cazuelas, etc. de la vida doméstica. Y muchas cosas más.

Nos llama también la atención la variedad de sombreros, que ha reunido, así como los aparatos de radio antiguos, y los relojes, las romanas y otros instrumentos para pesar.

En algunas salas o habitaciones de la casa se mezclan sus esculturas o pinturas sobre Unamuno, u otros temas, con los más variados objetos antiguos, utilizados en el pasado, y en la vida diaria

lunes, 19 de marzo de 2012

Palomares en Otero de Sariegos.

Palomar cuadrado, restaurado, y con palomas. Con dos tejados y con adornos, amodo de pináculos, en las esquinas.
---------------------------------------------------------

De forma rectangular y con tejado hacia el interior de un pequeño patio.
------------------------------------------------------

Rectangular y con troneras para entrar y salir las palomas. Pequeños pináculos y otros adornos sobre el tejado.
------------------------------------------------------

Palomar en proceso de destrucccion. Era de tapial y había sido revestido de ladrillo.
Con tres tejados y pináculos en las esquinas. ( La fotogragfía es de hace varios años).
----------------------------------------------------------

Al lado de este palomar rectangular hay un amplio patio para dar de comer a las palomas, cuando sea necesario. Sus tres tejados, los muros salientes, los pináculos y hasta una torreta en medio del tejado y con veleta, le sirven de adorno.
--------------------------------------------------------------

Pequeño palomar, no lejos del pueblo, con dos tejados a ambos lados. En los muros pináculos y en el vértice adorno con ladrillo, de forma ajedrezada.
------------------------------------------------------

Rectangular, con tejados al interior de un patio, por donde entran las palomas. Sobre los muros, adornos realizados con ladrillos.
------------------------------------------------------

Pequeño palomar que se encuentra dentro del pueblo, cerca y detrás de la iglesia. Con poco tejado y algunos de sus adornos destruidos. Su dueño lo ha pintado de blanco y a él acuden y en él habitan muchas palomas.
-------------------------------------------------------

Dos palomares cuadrados, uno de ellos restaurado y en uso, y el otro en ruinas.
--------------------------------------------------------

Edificio observatorio de aves, construido en forma de palomar, junto a la laguna grande de Villafáfila, y cerca de Otero de Sariegos.
-------------------------------------------------------------


Otero de Sariegos es uno de los pueblos deshabitados, y abandonados, de la provincia de Zamora. Los últimos vecinos vivieron allí hasta el año 2008. Tan solo permanecen en pie varias casas y, sobre todo, la iglesia, con restauración incluida. A ella acuden los vecinos dos o tres veces al año para recordar y celebrar algunas fiestas: san Marcos, san Martin, etc.

Podemos decir que es un pueblo deshabitado por personas, pero no por las abundantes aves que pululan por la zona, y las que llegan y se van en la época invernal. Y es que Otero está situado en un altozano, que destaca en estas tierras llanas, y muy cerca de una de las lagunas de la Reserva Natural denominada Lagunas de Villafáfila.

Además han construido allí uno de los observatorios de aves, precisamente en forma de palomar, que no desentona del entorno, al compararlo con los demás palomares que hay en el pueblo y en toda la zona.

Pero en Otero también habitan otros animales como los conejos, a los que se ve entrar y salir de entre los escombros de los edificios destruidos y de los corrales abandonados.

Y sobre todo hay muchas palomas que entran y salen continuamente de los varios palomares que rodean al pueblo. Eran muchos más que los que en la actualidad podemos ver y admirar. Pero son muestra suficiente para demostrar el interés que estos edificios tenían para los que vivieron en el pueblo, y que ahora son motivo de admiración para los visitantes. Algunos están restaurados y otros en ruinas, además de los que ya han desaparecido.

Otero de Sariegos, aunque lo parezca, nunca está sólo. Siempre hay alguien por allí: aves, ovejas, conejos u otros animales. Y también se ve con frecuencia algún guarda de la Reserva y sobre todo visitantes, personas que se acercan a este lugar de tierras llanas, con aguas salitrosas y de gran belleza paisajística, para ver y conocer las lagunas, con aves o sin ellas, y también, por qué no, el pueblo, sus casas ruinosas o no ruinosas, y, como ya hemos dicho, los palomares, distintos a los de otros lugares por sus formas, adornos y tamaños.

sábado, 17 de marzo de 2012

Artesano jubiado: Avelino Gutiérrez, de San Pedro de la Viña.

Avelino contemplando una parte de las muchas piezas u objetos que, principalmente con ayuda de su navaja, ha realizado.
-------------------------------------------------------

Platos y fuente, también de madera, y decorados a su modo.
-------------------------------------------------------

Cucharas, tenedores y algunos morteros.
-------------------------------------------------------

Cajitas, a modo de joyeros, palilleros y otros objetos.
--------------------------------------------------------

También realizó, en madera y con su navaja, algunos de los animales que él veía en el campo o en su propia casa: cerdo, liebre y conejo, tortuga, etc.
------------------------------------------------

Incluso el carro con el yugo colocado sobre las vacas, y la cama en la que dormía cada día.
------------------------------------------------------

Cajitas, pequeños platos, y otros objetos, en madera, como los que se utilizaban en la casa.
----------------------------------------------------------

Varios morteros y cucharas.
--------------------------------------------------------

Avelino y su mujer Aurelia se esmeran en enseñarnos, y hablar sobre las cosas que él ha hecho.
----------------------------------------------------

Componer versos es otra de sus aficiones de jubilado.
------------------------------------------

Con sus versos ha participado en concursos, y por ello ha recibido algún premio y diplomas.
----------------------------------------------------

Gran parte de sus poesías están dedicadas a Aurelia, su mujer.
--------------------------------------------------------


“Casi no fui a la escuela, pues a los 10 años ya estaba de pastor, guardando ovejas de gente del pueblo. Y así estuve hasta los 15. Me daban un real al mes por cada oveja que cuidaba. Al dejar este trabajo, me puse a cavar viñas y eran 3 pesetas mi sueldo. A veces trabajaba hasta descalzo. No se me olvida nunca. Había mucha miseria y muchas necesidades”.

Es lo primero que me cuenta Avelino Gutiérrez Ferreras cuando lo veo y le pregunto por su vida y sus aficiones de jubilado. Tiene 85 años y vive en San Pedro de la Viña, su querido pueblo, con su mujer Aurelia Lobo Delgado, también ya mayor, pues cuenta ya con 83. No tienen hijos.

Avelino es un hombre amable y afable, que ha trabajado y luchado mucho a lo largo de su vida, pues, además de pastor, cuando tenía 18 años se hizo zapatero remendón y confeccionaba también zapatos, botas para el campo, y arreos para la labranza. Pero llegó un momento en que de la zapatería obtenía pocas ganancias y se dedicó del todo a la agricultura y sobre todo a los productos de la huerta: a plantar semilleros, como muchos otros del pueblo, y venderlos. Pero también con ellos obtenían en sus tierras buenos productos hortícolas: pimientos, tomates, cebollas, berza, etc.

Se consideraba y sigue considerándose un vendedor de primera, por lo pronto que vendía sus productos, pues, aunque fuesen caros, eran buenos. Acudía a los mercados de Benavente, La Bañeza y Santa María del Páramo, pueblos en los que era conocido y apreciado por todos. Ahora, después de jubilarse a los 65 años, apenas sale del pueblo. Pero conoce bien Benavente, Pobladura del Valle (el pueblo de su padre) y Morales del Rey (de donde era su abuelo). También estuvo en Sanabria, Astorga y poco más. Y, como no fue a la mili, pues se libró por ser su padre mayor de edad y tener que atender a la familia, el ámbito geográfico de su vivir, no es muy amplio, pero sí es muy profundo.

Al jubilarse, y como entretenimiento, quiso reflejar en madera muchos de aquellos objetos, útiles, animales, etc. con los que convivía diariamente y, navaja en mano, junto con otras herramientas también manuales: hacha, serrucho, azuela, escofina y pocas más, comenzó a hacer cucharas, tenedores y paletas, platos, morteros, cazos y vasos, etc. ; también aves del corral: pollos, gallinas, cerdos, etc. y otros animales como tortugas, perros, gatos, conejos, etc.; no se olvidó de algunos juegos y otros objetos de entretenimiento como castañuelas, etc., ni de los bastones y cachas.

Y todo con maderas a su alcance, sobre todo el chopo, aunque también haya utilizado el castaño, el pino, y la encina.

Tiene un tornillo que le regalaron con el que sujeta las piezas cuando está trabajando. Pero todo ello, hecho de forma artesanal y manual, destaca precisamente por su sencillez y naturalidad.

Su mujer Aurelia dice: “Todo lo hacía y hace para entretenerse y como va tanto al campo, coge cualquier madera y se pone a hacer lo que le parece. Y luego regala las cosas, porque para qué lo quiere, si ya tiene muchas”.

Observo que, en ocasiones, Avelino, al contarme algo de su vida y de lo que hace, utiliza versos, se sirve de versos, de fácil rima. Y es que, según me dice después, ésta es su mayor vocación y también entretenimiento: hacer versos, poesías. Y no solamente desde que se jubiló, sino incluso desde mucho antes.

La mayor parte de ellas están relacionadas con su propia vida, la vida con su mujer y la vida de sus padres y hermanos. También las tiene sobre su pueblo, al que ensalza mucho, hasta el punto de afirmar que es el mejor del mundo, al menos de su mundo. Y sobre la naturaleza que le rodea, el arroyo, la vega, el monte, etc.

Tiene poesías concretas sobre algunos lugares del pueblo: la fuente Vieja, La Poza, La Iglesia, etc. Y algunas, de triste recuerdo, relacionadas con la guerra civil o mejor, con la posguerra, pues están dedicadas a aquellos que fueron asesinados en su pueblo o los pueblos próximos. Me dice que cuando se enteraba de que habían matado a alguien se ponía a hacerle o dedicarle una poesía.

Avelino, a pesar de su edad, goza de una gran memoria, capaz de recordar toda su vida, desde la más tierna infancia. Lo demuestra en el momento presente recitando versos, que nos hacen ver las dificultades y necesidades por las que atravesó en aquellos años. “Lo mío es la poesía, dice, aunque a veces pienso, que no sirve para nada”.

Le digo que sí, pues le completa y satisface personalmente. Y también a otras personas, empezando por su mujer Aurelia que lee y escucha atentamente todo lo que él dice y cómo lo dice. Además cuenta ya con algunos diplomas de la Diputación de Zamora y del Ayuntamiento de Santibáñez de Vidriales por haber participado en certámenes populares.

Tiene allí un libro-recopilación, encuadernado, que previamente le revisó y corrigió un amigo. Y muchos cuadernos, con pasta azul, llenos de poesías de los más variados temas Todos escritos por él, a mano, y sin corregir. Porque él, según dice, escribe mal y de ortografía no entiende “Es lo que pasa por ser de familia pobre y casi no haber ido a la escuela”, repite de nuevo.

Para Avelino la vida ha sido un aprendizaje y ha pasado casi toda ella en su pueblo, con viajes a otras localidades del entorno. Pero tiene una gran experiencia y goza de una memoria prodigiosa, que le capacita para muchas cosas.

Me enseña, por último, uno de sus cuadernos con versos y dice que allí tiene escrita una novela, dedicada a un pueblo (hoy ya despoblado), muy próximo a San Pedro de la Viña, llamado Huerga de Villares. La protagonista es una pastorcita que vivía allí y de la que se enamora un pastor, pero ella no le hace no caso, pues quería casarse con alguien de más categoría. Pero al final se casó con el primero que llegó y le resultó tan mal que tuvo que acudir al pastor que había menospreciado.

Los versos dicen así:

Una mañana de Mayo / cuando pastorcito era / llevé el ganado a pastar / a los corrales de Huerga. / Me dijeron que allí había / una pastora muy bella...

Y así continúa su novela a lo largo de varias páginas.

Avelino ha querido reflejar en sus objetos de madera diversos momentos de su vida y de sus afanes. Para todo lo inmaterial y espiritual ha preferido los versos que le llenan y satisfacen plenamente.

jueves, 15 de marzo de 2012

Pozos y patios. Salamanca.1-

Colegio Arzobispo Fonseca.
-----------------------------------------------------

Patio Escuelas Menores.
--------------------------------------------------------

Museo de Salamanca.
------------------------------------------------

Hospedería Anaya.
-------------------------------------------------------

Clerecía. Patio del Claustro.
--------------------------------------------------------

Escuela de Educación.
--------------------------------------------------

Patio del Colegio Mayor Montellano.
-----------------------------------------------------

Casa de las Conchas.
--------------------------------------------

Universidad. Patio Escuelas Mayores.
------------------------------------------------------

Colegio Mayor San Bartolomé.
------------------------------------------------------------


Los pozos son construcciones que se hacen excavando o haciendo un hoyo en la tierra hasta encontrar agua. Se revisten, en su interior, con piedra, ladrillo u hormigón, para una mayor subsistencia.

Alrededor de la boca del pozo suele construirse un brocal, pequeño muro, a veces cargado de adornos, que sirve para embellecer al pozo y al mismo lugar en el que se encuentra.

Sobre el brocal, en muchos de ellos hay unos hierros que sostienen la polea, instrumento usado antiguamente para sacar el agua. Si no existía polea se hacía con ayuda de un caldero atado a una cuerda.

En los pozos antiguos, que había en el campo o en huertas extensas, en el centro del pozo se instalaba una noria, movida por un animal que daba vueltas alrededor, y, de sus cangilones cargados de agua, salía el líquido al exterior.

En los conventos y monasterios antiguos era frecuenta construir un pozo en medio del claustro o patio. El agua del mismo prestaba un servicio a la comunidad, pues se utilizaba para el servicio domestico, y para regar el jardín o la huerta. También sacaban del pozo el agua para las aves u otros animales

A veces se construían pozos como adornos de patios o jardines y como complemento arquitectónico en algunas construcciones, sin que tuvieran una finalidad práctica.

En Salamanca, ciudad monumento arquitectónico, al ser muchos los conventos, monasterios y claustros de universidades y colegios, son muchos también los pozos que podemos ver y contemplar o admirar. Los hay de distintas formas, estilos y adornos, según el lugar y la época en que fueron construidos.

En las imágenes anteriores hemos visto una parte de ellos.