martes, 19 de febrero de 2013

Calles de Benavente: Costanilla y Travesía de Santo Domingo.



                                Hacia el centro de la foto (1935) el Convento de Sto. Domingo.

Costanilla y Travesía son las otras dos calles de la ciudad de Benavente que nos recuerdan el antiguo Convento de los Dominicos, tanto en lo que se refiere a su edificio, como a la importante documentación aportada a la historia de la ciudad y a la propia Orden de Predicadores.
1.- Costanilla de Sto. Domingo.
La palabra costanilla es, en algunas poblaciones, “una calle corta de mayor declive que las próximas”. Este término fue muy utilizado en Benavente por las características orográficas en las que está emplazada la ciudad, o al menos  gran parte del casco histórico de la misma. En un altozano desde el que se divisan las vegas de los ríos Esla y Órbigo.
El  término se mantuvo hasta 1975, en que lo cambiaron, dando el nombre de calles, a aquellas que se denominaban costanillas.   
Desde el año 2004 de nuevo vuelve a utilizarse el nombre de costanilla, porque describe mejor una situación física y está más de acuerdo con la tradición en la ciudad. Concretamente esta Costanilla se denominaba antes calle Santo Domingo.
Como ocurre con algunas otras en pendiente o cuesta, pasar o pasear no resulta difícil y menos aún si es cuesta abajo, pues es de poca extensión, aunque destaca por su estrechez.

La costanilla desde la parte alta, cerca de la calle Sto. Domimgo.

Se conserva algunas casas viejas que permiten ver los materiales y el tipo de construcción. Pero son ya más las remodeladas o nuevas y no de una sola sino de más plantas. Por ella no pasan coches, aunque se ven algunos, aparcados en aquellos lugares en los que la anchura de la calle lo permite.

La costanilla desde la parte baja, en la calle Canapé.
Hacia arriba. Al fondo la sede de la UNED.

Quien pase por la calle comprobará que es esta una zona en las que más declives o pendientes tiene la ciudad, lo mismo que las calles desde las que se accede a ella: Canapé, Salamanca, La Luna, y también desde la mismas Calle y Travesía Sto. Domingo.  


2.- Travesía de Santo Domingo.

Travesía es una “callejuela que atraviesa entre calles principales”. Y no suele ser muy extensa. Así ocurre con la denominada Travesía de Sto. Domingo de Benavente. Todo el que quiera ir o pasar desde la calle Palencia hasta la calle Salamanca, o viceversa, puede hacerlo por esta travesía. Por supuesto que también pasara o atravesará por la Costanilla de Sto. Domingo.

Fotografía de la Travesía desde la calle Palencia.

Es esta una de las varias zonas antiguas que tenía la Villa, que estaría llena de pequeñas plazas, mazos, calles, callejuelas, etc., zona no distante de la iglesia de Santa María y del convento de Sto. Domingo. Y no lejos tampoco de las desaparecidas iglesias de San Juan del Reloj y San Julián que también había allá por el siglo XV.  

Nuevos edificios de viviendas y algún bar en la Travesía.

Por lo demás en la Travesía, aparte de algún bar y discotecas, no hay comercio, aunque sí garajes en algunos de los edificios recientemente construídos .



Esta foto forma parte de una panorámica general publicada en el año 1927 en el semanario Pueblo de Benavente, comentada ya en el Blog Semana Santa El Arca de las Sietes Llaves, por J. C. de la Mata.
En la parte alta a la derecha se ve los muros del convento de Sto. Domingo, que llegaba hasta la actual Ronda Madrid.  La gran altura de los muros que lo rodeaban, e incluso el mismo edificio, destacan sobre las abundantes y pequeñas casas del entorno. Aún se aprecian en la imagen los restos de su torre-campanario, ya desmochada, que en nada se parece a la de la iglesia de Sta. María del Azogue que se ve al lado, aunque en la lejanía, y que parece confundirse con los edificios conventuales. Se ven árboles dentro del patio del convento, que serían, tal vez, los de su amplia huerta monástica. En la parte inferior de la foto la iglesia de Sta. María de Renueva y el convento de San Bernardo con restos de la antigua cerca de la Villa. 
Las calles, que el nuevo callejero dedica a Santo Domingo: Calle, Mazo, Costanilla y Travesía se encuentran dentro, o muy cerca, del espacio ocupado por el antiguo Convento.

sábado, 16 de febrero de 2013

Artesano jubilado: Isaías Galende, de Pumarejo de Tera.



Isaías con uno de sus bastones en la mano.
 A Isaías le conocen muchas personas en la provincia de Zamora, pero muchas más en los Valles de Benavente. Y no por lo que hace y en lo que pasa su tiempo o se entretiene en la actualidad, sino porque durante 17 años fue el alcalde de su pueblo y ejerció también muchos años de diputado provincial. Cuando lo visité tenía ya 75 años. Tras su etapa de actividad publica y política ha preferido pasar los años de jubilado distribuyendo el tiempo entre su bodega, su campo y sus aficiones artesanas, que le proporcionan momentos de gran satisfacción.
Y es que a él, como a muchos otros, le gusta su pueblo, Pumarejo de Tera, y el entorno que le rodea: monte, río y el mismo paisaje. Y, como no, el campo, en el que trabajó muchos años, y más aún la bodega, que ha preparado y adornado a su gusto para un mayor y mejor disfrute. Y por lo que veo también le gustan las piedras antiguas o no tan antiguas, sean de molino o simples cantos rodados de gran tamaño, como los que tiene recogidos allí.

Entrada a su bodega, obra suya también.
Canto rodado de gran tamaño.
Piedra antigua, de molino.
Otras dos piedras a la entrada de su bodega.
Nació en Pumarejo y cursó sus estudios primarios  en la escuela del pueblo. Me recuerda  sus años en “los frailes”, primero en Olmedo (Valladolid) y luego en Santa Maria la Real de Nieva (Segovia). Era normal, por entonces, seguir estudios en seminarios o centros religiosos, aunque fuesen pocos los que optasen al final por dedicarse a ese tipo de vida. Pronto abandonó sus estudios, regresando al pueblo para trabajar en el campo, aunque se ausentase varios años, según me dice:
“Estuve siete años en Alemania trabajando en una fábrica de cubertería. Lo que allí aprendí me ha servido ahora cuando me pongo a hacer cucharas de madera. Procuro usar un molde de papel o cartón que coloco sobre la madera antes de cortarla”.
La verdad es que son unas cucharas muy finas y elegantes y todas ellas de madera de olivo.

Colección de cucharas de buena madera, hechas por él.
Después de su estancia en Alemania regresó de nuevo al pueblo para continuar trabajando en la agricultura, en sus tierras y en sus viñas. Y también en la tienda de ultramarinos, fontanería, e incluso muebles, que abrieron en el pueblo.
También me recuerda sus años de alcalde y de diputado y no se olvida de contarme algo sobre la construcción, en breve tiempo, de la nueva iglesia, bajo la dirección y según el proyecto altruista del famoso arquitecto catalán Miguel Fisac. Tuvo lugar en 1985 y en ello colaboraron los vecinos del pueblo de manera tal que, organizados en cuadrillas, ayudaban todos a los albañiles y canteros. Este hecho tuvo gran resonancia en aquellos años, pues fue un ejemplo y modelo a imitar de lo que era la antigua hacendera, actividad comunitaria con la que se realizaban tantas obras y reparaciones en los pueblos. Su alcalde y todos sus vecinos se sientes orgullosos de haber colaborado en ello.
Ahora, desde el jardín que la rodea, se puede ver la iglesia de Santiago con su espadaña, construida en piedra de cuarcita, destacando entre los antiguos edificios de adobe o tapial, algunos ya también alterados o modificados. Y no falta el crucero que nos indica la proximidad el edificio religioso, ni la señal de que por allí pasaba y pasa el Camino de Santiago en una de las variantes de la antigua Vía de la Plata.  

Iglesia de Pumarejo de Tera, ahora ya declarada BIC (Bien de Interés Cultural).
Isaías, al jubilarse, tenía que seguir en actividad, cosa no difícil para él por las aficiones que tenía y sigue teniendo, algunas relacionadas con el pasado y la tradición. En su bodega, además de las piedras de molino, pilones, cantos rodados, etc. que tiene a la entrada, conserva en el interior algunos objetos o útiles, unos relacionados con la vida doméstica en el pasado: candiles, faroles, cerámicas; otros con la agricultura y ganadería o con la elaboración del vino. La ha preparado a su gusto y adornado con muchos detalles y allí pasa muchos ratos, solo o con amigos.   
Pero si en la bodega tiene objetos que le recuerdan el pasado y la tradición, en su casa están sus artesanías y el taller en donde trabaja. Porque, además de cucharas, ha hecho más de cien bastones y muchos otros que tiene en preparación, a juzgar por los puños que están a la espera:
“Con lo de los bastones empecé a tener ilusión cuando visité a mi amigo, el alcalde de Villarrín de Campos, que se dedicaba a ello. Le vi en varias ocasiones y después, poco antes de jubilarme, empecé yo también a hacerlos”.
La verdad es que a pesar de ser muchos los jubilados que hacen bastones, hay distinción entre ellos. Su buen hacer está unido a su sabiduría personal basada en lo que vieron o experimentaron. Podemos decir que cada uno presenta, si no materiales, sí formas distintas, al menos en los puños. Los de Isaías destacan por sus puños con figuras de caballos, perros o aves. Tiene otros muchos con la empuñadura más normal.

Su colección de bastones, con el puño con cabeza de caballo, casi todos.
Los bastones-
Además de bastones él mismo, utilizando plástico de tubos, ha preparado el respaldo y el asiento de varias sillas. En otras sillas hechas por él también, ha hecho los asientos con rafia.
También prepara asientos de sillas.

Sillas para uso diario en casa...
Y en otros lugares.
Sillas de formas y colores diversos.
Pero de todo, lo que más nos llama la atención son sus bastones con maderas distintas, sobre todo olivo y avellano. Tiene alguno con vara de palo rosa y hasta uno con vara de jara. Para los puños o empuñadura de algunos se sirve de la encina.
El taller  se encuentra en un local al lado de su vivienda y allí se pasa sus mejores ratos. No le faltan espectadores y también admiradores de lo que hace, todos ellos amigos, a los que no les ha dado por probar en este tipo de actividad o afición. Y en el taller la mesa de carpintero con un pequeño tornillo para sujetar las piezas.
Utiliza herramientas, algunas eléctricas: caladora, cepillo, torno, etc., y otras manuales, necesarias para trabajar pequeños objetos de madera. Hasta se sirve de la navaja para muchos detalles de los puños o varas de los bastones.
Taller en el que trabaja en sus artesanías.
  Allí veo un cajón lleno de puños, al lado muchas varas, algunas ya casi preparadas. Y es que trabaja así. Unos días hace o elabora unas piezas y otros días otras. Después se dedica a componer, a formar el bastón, a completarlo.
Si pasa muchos ratos en su bodega, son muchos más los que pasa en su taller haciendo bastones y cucharas, o sillas, y algún otro mueble. Su intensa actividad, cuando no estaba jubilado, no le ha permitido estar inactivo en esta etapa de su vida.
“No soy de los que me pase muchas horas en el bar o sin hacer nada. Me siento bien así, pues compruebo que se pasan mejor los días, estando entretenido y disfrutando de lo que hago”. Disfrute que comparte también su familia. Tiene cuatro hijos que viven fuera del pueblo y está preparando una bastonera (grupo de bastones) para cada uno de ellos.
Dedica mucho tiempo a ello, pero lo da por bien empleado, pues lo hace con gusto y afición, como debe hacerse cualquier actividad o trabajo en la vida. Trabaja varias horas al día, pero no de modo permanente, pues hay días que los dedica a otras cosas. Y es que Isaías no se olvida de su bodega y de que junto a ella está el monte y el canal del Tera y, no lejos, el río que ofrece a todos un paisaje digno de admirar, contemplar y disfrutar, como es el que rodea a Pumarejo de Tera.









miércoles, 13 de febrero de 2013

Calles de Benavente: Mazo de Santo Domimgo.


Antigua fotografía. El Convento de Sto. Domingo en el centro de la misma.

El antiguo Convento de Santo Domingo de Benavente ocupaba un amplio espacio. Después de su desaparición y a lo largo de varios siglos se fueron construyendo, en dicho lugar, o cerca del mismo, viviendas y otro tipo de edificios y locales, que originaron calles, como la que hemos visto en la entrada anterior. Es el  caso también de las denominadas, en la actualidad, Mazo de Sto. Domingo, Costanilla de Sto. Domingo y Travesía de Sto. Domingo, que sirven para recordar el edificio, o parte de la zona ocupada o cercana a dicho Convento. Hoy vamos a escribir sobre una de ellas, Mazo de Santo Domingo.

Rotulo que señala el lugar.

Espacio que ocupa la pequeña plaza urbanizada y con nuevas construcciones.
Así se llamaba, al principio, a esta pequeña plaza, de forma irregular, por uno de cuyos lados pasa la calle de Sto. Domingo. Mazo es palabra que nos ayuda a entender cómo se encontraría antiguamente este lugar desde el punto de vista urbanístico. Sería un conjunto de casas de formas diversas, sin mucho orden y uniformidad en su construcción. De hecho hasta hace pocos años la mayoría de ellas eran de planta baja y algunas incluso de adobe y tapial con ventanas y puertas de madera. Ahora todo ha cambiado.
 Después, durante algún tiempo fue la Plaza de Sto. Domingo, hasta que a raíz de la Guerra Civil Española se la denominó Plaza del General Sanjurjo. Y así se ha denominado hasta el nuevo callejero del año 2004, en que recibió, de nuevo, su antiguo nombre y el más tradicional y popular: Mazo de Santo Domingo.
A  esta pequeña plaza o mazo, se accede desde las calles Ronda del Cabildo, Nueva de la Mota, Palencia y la Luna, todas ellas de pequeña extensión, como suelen ser las del centro, o recinto antiguo, de esta y otras  ciudades. 

A partir de este lugar comienza el Mazo de Santo Domingo.
 La plazuela ha perdido todo el sabor antiguo que hubiera podido tener, pues, aunque el lugar está urbanizado y dispone de algún banco para sentarse, el paso de los coches y el aparcamiento impiden disfrutar a los ciudadanos de lugares, como este, muy ligados al pasado histórico de la ciudad.
En su mayor parte, en el lugar de las pequeñas y bajas casas, se han construido edificios de varias plantas, con viviendas y algunos servicios en los bajos: Cafeterías, restaurantes y garajes, principalmente.  



viernes, 8 de febrero de 2013

Calles de Benavente: La Calle de Santo Domingo.



La calle de Santo Domingo desde la Plaza de Santa María.

Este fue su nombre histórico y más antiguo, pues en ella se encontraba el antiguo Convento de Santo Domingo que comenzó a construirse a finales del siglo XIII y se terminó a mediados del siglo XVII, al menos en lo que se refiere a algunas de sus capillas y otras dependencias. Incluso el claustro, que marcaba la transición del Gótico al Renacimiento debió de terminarse, según dicen algunos, a principios del siglo XVI.



Imagen del Claustro del antiguo Convento.


Sto Domingo en Sta Mª del Azogue.






















Este convento, como otros de la ciudad, destruido por las tropas francesas entró en una fase de decadencia que culminó con la Desamortización del siglo XIX. Pasó entonces a manos privadas, utilizándose sus restos o solares con otros fines: Teatro del Jardinillo, cárcel de la villa, escuela, correos, etc. En la actualidad, la que fue su capilla está ocupada por el Teatro Reina Sofía, y en su entorno edificios de viviendas. Todavía se pueden ver algunos de sus restos del convento, al entrar por un pasadizo que da a la calle. 

Puerta para acceder al Teatro...
Por este pasadizo.
Muros del antiguo Convento que se ven cerca del Teatro.
Restos de una ventana...
Y también escudos de la Orden.
Durante la II República se denominó calle de Francos Rodríguez, en memoria del eminente médico, periodista, literato y político José Francos Rodríguez (1892-1931). Y el 3 de septiembre de 1937 recibió el nombre del General Queipo de Llano, Director General de Carabineros. 
Desde la implantación del nuevo callejero se extiende desde la denominada calle Salamanca hasta la plaza de Santa María. A lo largo de ella y en ambas aceras son nuevas las construcciones, aunque hay algunas de menor altura y más antiguas. Incluso en un lugar solamente se ven muros que dan a un patio con viviendas, lugar este que ocupa parte del antiguo convento, como ocurre  con toda la zona.

Comienzo de la calle yendo hacia la iglesia de Santa María del Azogue.


Muro del patio de una casa. En el  recinto del Convento.
En dirección a la plaza de Santa María nos encontramos, a la izquierda, con soportales modernos de los nuevos edificios construidos, que sustituyeron a los antiguos, menos elevados, pero de más belleza y más propios del caso histórico de una ciudad antigua, como vemos en la imagen.

A la izuierda los nuevos edificios con soportales.









Imagen antigua de cómo se encontraba la calle.
































Al pasar por la calle dejamos a un lado la plazuela denominada Mazo de Santo Domingo y casi enfrente comienza la nueva calle Claudio Rodríguez. Ambas estarían dentro del espacio ocupado también por el antiguo convento. De hecho al construir viviendas en la zona se encuentran restos del mismo. Lo mismo pasa con la denominada Costanilla de Santo Domingo, que parte de la misma calle a no mucha distancia de las dos anteriores.
Hacia el centro de la calle se encuentra el edificio que hasta hace no mucho tiempo fue la biblioteca municipal y que ahora son las dependencias de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia).

Edificio de la antigua biblioteca y ahora sede de la UNED.
Por la calle pasan cada día muchos coches, los que desde el sur de la ciudad quieren acceder al centro. La pena es que se vean obligados a pasar por detrás de los ábsides de la iglesia de Santa María, con la consiguiente molestia para los vecinos y los muchos forasteros que se acercan cada día a este lugar, para acudir al culto algunos, o simplemente para visitar la iglesia, uno de los monumentos más destacados e importantes de la provincia de Zamora. Conseguir que el casco histórico de ciudades, de gran importancia a partir de la época Medieval, sean peatonales, es el deseo de muchos ciudadanos que visitan ciudades y pueblos con monumentos y obras de arte de interés patrimonial. Y es que la circulación y el aparcamiento de los coches en estos lugares no contribuyen al incremento del número de visitantes, sino a todo contrario. En algunas poblaciones, y tal vez ocurra en Benavente, es difícil conseguirlo por las dificultades que hay para acercarse al centro, dado que las otras calles próximas están cerrada al tráfico.


La calle vista desde la Plaza Sta. María.

Casa Bobillo, destruida para la nueva construcción.