viernes, 5 de septiembre de 2014

Santovenia del Esla. VI Feria de Artesanía.



El pasado mes de agosto me acerqué a Santovenia del Esla para ver la Feria de Artesanía que, desde hace ya seis años, se celebra en dicha localidad durante los días de fiesta. Entre los participantes pude ver a Angel Vicente Caballero, artesano jubilado de Olmillos de Valverde sobre el que publiqué, en el año 2012, un reportaje en el desaparecido semanario La Voz de Benavente y Comarca. Veo que sigue en plena actividad y que cada vez son más los objetos que hace, fruto de su trabajo y sabiduría artesana. Aperos de labranza, juguetes de niño y varias matracas y carracas son algunos de los objetos que tenía expuestos y que también vendía a quienes se interesaban por ellos. 
Angel Caballero hablando con un amigo.
Sus piezas de marquetería.
Carritos, morteros, juegos de niños...
Variedad de carracas, su especialidad.
Y también de peonzas...y otros objetos.
Pude ver en la Feria a Andrés Rodríguez Fernández artesano y artista de Camarzana de Tera. Andrés es una de las personas más activas que he conocido. Y no solo en lo relacionado con la artesanía, por la variedad de objetos y piezas que realiza, sino por otros aspectos y actividades en las que está involucrado en su pueblo. En Santovenia lo vimos tejiendo a su estilo y con mimbres especiales que solo él conoce y utiliza en la comarca.
Andrés saluda al fotógrafo
Y continúa tejiendo sus cestas de mimbre.
También estaba un artesano de la piel y badana que mostraba alguna de sus piezas y confeccionaba pulseras en muy poco tiempo. Nos habló de su taller permanente en la calle Balborraz de Zamora, invitándonos a visitarlo. 

Artesano de la piel y badana, de Zamora.
Ofreciendo una pulsera hecha por él.
Cabás elaborado por este artesano.
Y no podía faltar en la feria la representación de la Asociación Nazareth de Torno y Talla, creada hace ya varios en Benavnete y que continúa con sus actividades semanales en un local, habilitado para ello, cerca de Mercado Regional de Ganados. En dicho local reciben la instrucción de los monitores Santiago y Maxi los alumnos que acuden a los cursos y se practican con los tornos, las gubias y demás herramientas necesarias en este caso. Fruto de su conocimiento y práctica son algunas de las piezas que exponen en las ferias de artesanía a las que la Asociación acude a los largo del año.
En Santovenia, como en otros lugares a los que acuden, Maxi Hidalgo y Santiago, monitores y maestros de torno y talla, muestran su trabajo a los espectadores, que también les hacen preguntas al respecto.
Maxi Hildalgo, maestro del torno, practicando en la Feria.
También estaba el maestro Santiago con su torno.
Quiero recordar aquí, aunque no participe en la Feria,  a Manuel Cordero Aliste, artesano jubilado de Santovenia, sobre el que también escribí en otra ocasión con motivo de una de las exposiciones que, sobre artesanía de jubilados, realizamos en Benavente. 
Manuel Cordero con la maqueta de la iglesia del pueblo
A partir de la primavera y durante al verano, la mayor parte de los pueblos y ciudades celebran sus fiestas y entre los actos que organizan está de moda el mercado medieval o la feria de artesanía. Ojalá que no decaiga la actividad ni tampoco la afición a este tipo de artesanías que satisfacen a sus autores y son el agrado muchos ciudadanos. Hace ya varios años desde el Centro de Estudios Ledo del Pozo realizamos varias exposiciones sobre ello, que contribuyeron a la difusión y valoración de este tipo de actividad. Por la gran afluencia de visitantes pudimos comprobar su importancia y la gran aceptación que tenían para todos.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Milles de la Polvorosa: Museo de Adelina Cordero (Etnografía).



Hace algunos años estuve en Milles de la Polvorosa y puede ver el museo de Adelina. Fue concretamente en el año 2008, con motivo de una de las exposiciones que, sobre artesanías de jubilados, organizó el CEB Ledo del Pozo y en la que contamos sobre todo con sus iconos y pinturas, sobre lo cual ya pubiqué un reportaje en este blog.
Adelina ha seguido y sigue trabajando en ello, por lo que cuenta con muchas más obras. En aquella ocasión pudimos ver y comprobar ya, que tanto ella como su marido, eran y son amantes no solamente del arte, sino también del patrimonio popular etnográfico, de las costumbres y tradiciones de los antepasados y de todo aquello que ayude a recordar y revivir el pasado. Prueba de ello es que pudimos ver en su local-museo muchos objetos y útiles antiguos, junto a sus iconos y pinturas.
Hace unos días, con motivo de las charlas celebradas en el Ayuntamiento de Milles, organizadas por el CEB Ledo del Pozo, sobre Puentes Medievales en el Norte de Zamora, a cargo de Rafael González Rodríguez y Barcas de paso en los ríos de Benavente, a cargo de José Ignacio Martín Benito, hemos visto de nuevo el local-museo de Adelina y comprobado que, además de sus cuadros, son muchos más los objetos y útiles antiguos que ella y su marido han reunido. Para ello cuentan con más espacio y mejor instalación, lo que hace que sea del agrado de los visitantes.
Una gran parte de ellos tienen que ver con el campo, aperos y máquinas utilizadas en diversos momentos por el agricultor: arados, aventadoras, zarandas, horcas, palas, azadas, etc.

Utiles que adornan una de las paredes del patio. Los arados en el suelo.
Máquina para sembrar.
Aventadora.
Explicando el uso del aparvadero.
Con este instrumento cortábamos hierba, alfalfa, etc.
Adelina muestra varios útiles usados por las caballerías.
Otro grupo se relaciona más con la vida en el hogar y los oficios: bregadora, hiladora, usos, artesas, etc. No faltan piezas antiguas de cerámica utilizada también en la casa. Se da el caso de que un puchero de cerámica tiene su asa de hojalata. Nos cuenta Adelina que su dueño era hojalatero e ideó la colocación de dicho asa.
Bregadora.
Artesa para usos varios.
Usos para hilar  y otros objetos sobre instrumento para medir grano.
Intrumento utilizado para la lana y el lino.
Faroles muy originales.
Yugos y recipientes, algunos de cerámica.
 
 Una rueda de carro, rodeada de objetos antiguos y algunos de sus collages.
Puchero de barro con asa de latón. Su dueño era hojalatero, dice Adelina.
Abundan también las herramientas, variadas según el uso de cada una de ellas. 

Serruchos junto a tijeras de esquilar, y otros objetos.
Zarandas, platos, sierra de San José y otros.
Adelina y su marido, satisfechos con su museo
Otras herramientas.
Los que visiten el museo podrán ver esta colección de objetos etnográficos colocados muchos de ellos en el patio de una antigua vivienda que disponía de horno para hacer el pan y los dulces caseros, y también de un antiguo pozo,  con cuya agua Adelina y su marido pueden regar en la actualidad las flores y demás vegetación que, junto con los arados, máquinas y otros objetos del pasado, contribuyen a adornar dicho patio.
Grupo de personas en el patio de la casa en la que esta el museo de Adelina.
El horno de la antigua casa.
Caseta del pozo.
A poca profundidad aparece el agua.
Adelina y su marido tienen objetos como adorno en el patio ajardinado.

viernes, 22 de agosto de 2014

Pinturas en Colinas de Transmonte.



La iglesia se encuentra en un lugar elevado
Hace unos días, al pasar por Colinas y acercarme a su iglesia, que se encuentra en lugar elevado, me han llamado a atención, y sorprendido, las pinturas que decoran los muros, y paredes de las calles cercanas, e incluso la escalera por la que se accede a la misma iglesia. Colores vivos y alegres para que, quien lo vea, sienta o experimente sensaciones positivas. Y además algunos de los temas que se representan en las pinturas reflejan momentos vividos en el pueblo en el trabajo, o en la vida diaria.
De hecho en uno de los muros, sobre el cual se lee “si quieres que algo cambie, cambia” se refleja una plantación de viñas, el trabajo que en ellas se realiza y la elaboración del vino en las bodegas, bodegas que también aparecen pintadas, y que se encuentran cerca de este lugar.
Las bodegas del pueblo al final de la pared, y encima la frase citada.
Pétalos de flor con el nombre de los participantes en el concurso.
Carro de los de viga y un burro al lado.
Muro con escenas de vendimia y bodega.
Pisa de la uva.
Toneles y viga de un lagar.
Llenando la cuba con el mosto.
En la pared frente a la iglesia vemos el cartel Bienvenidos  a Colinas, algunas casas y la espadaña de la iglesia con el nido de la cigüeña.
La escalera de acceso al templo está pintada también, lo mismo que la pequeña y estrecha calle de al lado, tanto su pared como el pavimento. Aquí en colores variados y vivos, con predominio de los azules y verdes, como azul es el del cielo y verdes los árboles y demás plantas de las vegas del arroyo Almucera y del rio Tera, que pasan muy cerca del pueblo. No faltan algunos animales y aves que se refugian o esconden entre la vegetación de la ribera.
Escalera de acceso a la iglesia, también pintada.
Y la pequeña calle que hay al lado.
Podemos decir que la plaza de la iglesia está engalanada y durante un tiempo servirá de gozo y deleite para los vecinos, y también será una sorpresa para los forasteros que se acerquen por allí.
Hablo con uno de los pintores que está completando su tarea. Me dice que es una actividad que se ha realizado en el pueblo y que todos o casi todos son aficionados y no pintores profesionales. “Yo concretamente estoy pintando mi viña en esta pared, los demás ya lo han hecho en días anteriores, y han pintado todo lo demás que se refleja aquí, relacionado con la uva el vino y la bodega”.
"Yo estoy pintando mi viña".
Es él quien me dice que me acerque al parque de la pradera donde hay más escenas pintadas. Efectivamente me acerco y veo dos casetas relacionadas con el agua, pintadas totalmente y con algunas frases, algunas muy apropiadas y relacionadas con la función que desempeñan dichas casetas. También destacan los colores empleados que adornan y embellecen a los edificios y a su entorno.
Me cuentan que esta actividad es fruto de la celebración en el pueblo de  un taller formativo sobre creatividad, arte rural y decoración, financiado por Magrama (Ministerio Agricultura, Alimentación y Media Ambiente) destinado a personas desempleadas. Lo que han pretendido en este caso es valorar e impulsar la importancia de ser creativo, crear ideas y realizarlas en grupo, al tiempo que se embellece el lugar que une a todos, el pueblo.
Parece ser que la idea y su realización ha tenido gran éxito entre los participantes y también gran aceptación entre los vecinos del pueblo y los muchos forasteros que se han acercado allí para verlo.
Ojala se sigan realizando cursos y actividades, de este u otro tipo, en los demás pueblos de la comarca y provincia, porque los pueblos necesitan vida y animación, y algo que sorprenda a todos, como ha ocurrido en Colinas, al pintar y decorar las paredes y el pavimento de algunas de sus calles.