lunes, 19 de enero de 2015

Benavente: El Puente de Hierro.



Así  dicen todos los de Benavente al nombrarlo, y así se le ha denominado desde su construcción a principios del siglo XX. En la actualidad casi todos los puentes que destacan en algo o por algo reciben el nombre de su arquitecto o constructor. Pero aquí y para los de esta ciudad ha sido siempre el Puente de Hierro, porque con este material se construyó. Y también lo ha sido para los que, procedentes de la parte occidental de la comarca de los valles de Benavente pasan por él, cuando llegan  a la ciudad para realizar sus compras, o asistir a los mercados, ferias y fiestas que en ella se celebran.
Con más de cien años de antigüedad se conserva aún en buen estado, aunque ha necesitado de algunas reparaciones, y cada vez necesitará de más, sino se le presta  la debida atención y cuidado que evite un mayor deterioro. Y es que es una de las entradas a la ciudad más utilizadas desde su construcción, pues son muchos los coches y demás medios de locomoción los que pasan diariamente por él, y también peatones. Y esto a pesar de que hace ya varios años se construyó al lado un nuevo y más amplio viaducto,  para la circulación que, procedente del Oeste, sobre todo de Sanabria y Galicia, se dirige hacia Madrid, el sur y el este de España, y viceversa. Con esta nueva infraestructura viaria se ha evitado que muchos coches y demás vehículos entren en la ciudad, como lo hacían antes, por el Puente de Hierro.
El Puente conserva casi toda su barandilla original, sólo una pequeña parte ha sido ya reparada o sustituida, y también conserva, en gran parte, su estructura original y los apoyos necesarios, pues son pocas las reparaciones, como he dicho anteriormente. Se construyó sobre y para atravesar la Ría de D. Felipe, denominada antiguamente Caño de los Molinos, pues eran varios los molinos, que utilizaban y se aprovechaban del agua. Ahora son las dos fábricas de harinas La Sorribas-Carbajo y La Ventosa, las que lo hacen. El puente está entre ambas fábricas y no lejos tampoco del arco y lugar en el que existió el puente medieval, del siglo XIII,  sobre lo cual he escrito con anterioridad.
Puente de Hierro y Caño de los Molinos.
Soporte y barandillas del puente.
El Puente de Hierro de Benavente es, por su antigüedad,  un puente ya con historia, pero también con tradición y muchos recuerdos del pasado, tal como nos muestran algunas de las fotografías. 
Foto o postal antigua del Puente de Hierro. (Col. Jaume Vázquez)
Postal antigua del puente. El silo a la derecha. (F. J. Vázquez)
Imagen en blanco y negro de la postal anterior.
Puente de hierro con el Torreón del Castillo al fondo.
Otra imagen antigua en la que se ven el Torreón y el Silo.
A juzgar por la imagen de la siguiente tarjeta postal, por él pasaban, antiguamente, los carros de madera y hierro llevados por reatas de animales, casi siempre mulas. Y también pasarían otros carros de la época como las diligencias, tartanas, etc. y, cómo no, muchas personas subidos en burros o caballos, o a pie, que venían a la ciudad para acudir a  los mercados, ferias y fiestas. También nos llama la atención la forma de vestir de mujeres y hombres. Todo ello es un buen testimonio del pasado, la tradición y la forma de vida.
Antigua postal del puente con carros, reata de animales y personas.
Al encontrarse el Puente cerca del arco del antiguo puente medieval y en el mismo lugar en el que confluyen los dos ramales o cauces que forman la pequeña isla de la Pradera y el Prado de las Pavas, hoy ya convertidos en Parques  Naturales, este Puente también ha sido muy fotografiado. Además desde él o cerca de él se contempla, no lejos, el Torreón del antiguo Castillo de los Condes de Benavente, solamente el torreón o con el parador de Turismo ya construido y con todo el paisaje que le rodea.          
El puente de hierro visto desde el ojo o arco del puente medieval.

También contamos con imágenes que nos muestran los tres puentes que hay en este lugar, realizadas desde lugares diversos, o con distinta situación atmosférica: nieve, niebla, sol, e incluso inundaciones como las que hubo en el año 1989, que personalmente pude ver y fotografiar con mi antigua cámara yashica.   
Los tres puentes: medieval, de hierro y nuevo viaducto.
Los puentes vistos desde otro lugar.
Los puentes en día soleado.
Los tres puentes en un día con niebla.
Inundaciones año 1989. Se pueden ver los tres puentes. (F. E. P Mencía)


jueves, 15 de enero de 2015

Belén de Hojalata.


Durante los días, ya pasados, de Navidad y Reyes, pudimos ver en la calle del Matadero de Benavente este pequeño Belén de Hojalata, concretamente en el escaparate de la Fontanería Vicente. Nos llamó la atención por su sencillez y buen hacer, propio de artesanos jubilados, con oficio a sus espaladas durante toda su vida. Esto ocurre con Vicente, su autor, que fue siempre fontanero y hojalatero, lo mismo que sus antecesores, abuelo y padre.
Vicente, ya jubilado desde hace años, se entretiene ahora, entre otras cosas, mostrándonos y deleitándonos, con frecuencia, con algo relacionado con su ciudad Benavente o con las fiestas que en ella se celebran. Y lo hace con oficio, pero también con artesanía y arte.
Con motivo de  las fiestas del Toro Enmaromado, por Navidad  como en este caso, o en otras ocasiones durante el año, adorna su escaparate con alguna escena original. Incluso lo hace con edificios o monumentos artísticos de Benavente, ciudad en la que nació y ha vivido siempre.
Para ello se sirve de los materiales de su antiguo oficio: hierro, hojalata, chapa, tornillos, tubos, etc., según sea el trabajo a realizar.
Y es que Vicente, que aprendió  el oficio de pequeño y lo ejerció a lo largo de su vida activa, no lo puede olvidar, una vez jubilado, aunque sólo sea realizando estos trabajos artesanos, o si queremos artísticos, pues no por pequeñas y sencillas las obras carecen de arte.
Conocí a Vicente cuando hace años lo entreviste y escribí sobre él y su oficio un reportaje en el desaparecido semanario La Voz de Benavente y Comarca. Visité entonces su taller de fontanero y hojalatero, taller que ya habían utilizado su abuelo y su padre, que fueron sus maestros en estos y algunos otros oficios más que ejercieron a lo largo de sus vidas. El mismo me lo contaba así:
-Yo como hijo y nieto de hojalateros, no podía ser menos y continué con el oficio desde los 11 años. Ayudé a mi padre hasta que se jubiló y luego me hice cargo, tanto de la hojalatería, como de la fontanería. Sobre hojalatería hice menos cosas, pues se trabajaba más de encargo. Uno de mis últimos trabajos fueron los faroles de algunos pasos de la Semana Santa de Benavente. El resto de los años, hasta que me jubilé, los dediqué más a la fontanería y la calefacción.  
Siempre tuvo su taller en la calle Matadero. Allí pude ver las muchas y variadas herramientas que utilizaba, algunas de ellas de gran antigüedad, originales, únicas y merecedoras, incluso, de ocupar un lugar en un museo de los oficios. como ese el caso de la bigornia.
En su Belén de Hojalata expone las figuras de dos de  los momentos más destacados del acontecimiento que se celebra: el Portal, con el Nacimiento del Niños Dios en Belén y  los tres Reyes Magos camino del Portal, para adorar al Niño. Estoy seguro de que para la próxima Navidad ampliará con otras escenas su Belén de Hojalata.
El Portal de Belén.
Los Reyes van hacia el Portal de Belén.
Ojalá que Vicente continúe, durante muchos años más, exponiendo en el escaparate del comercio de la calle en la que vive y desempeñó su oficio, estos pequeños trabajos artesanos, y también artísticos, para deleite y admiración de todos los que pasan o pasean por dicha calle. Y también para aquellos que desde otras partes se acerquen a su fontanería y taller, para visitarlo. 
El Belén instalado en el escaparate de su tienda de fontanería.

lunes, 12 de enero de 2015

Benavente: Arco del Antiguo Puente Medieval.


Antigua fotografía del arco medieval.
Tal vez sea este uno de los pocos restos antiguos que se conservan en Benavente, villa señorial primero y ciudad con mucha historia después. Y se ha conservado por el cuidado y respeto hacia él, al no permitir su destrucción, utilizando sus piedras centenarias para cualquier otra edificación, como ha ocurrido con algunos edificios antiguos e históricos de la ciudad.
Se trata de uno de los ojos del antiguo puente medieval, del siglo XIII, por el que se accedía a la Villa desde el occidente por el camino o calzada procedente de Orense y Sanabria.
Se tiene testimonio de la existencia de este puente desde que se conoció el sello del Concejo de Benavente, encontrado en el archivo de la Catedral de Astorga. El sello se expuso por primera vez en la exposición celebrada con motivo de la celebración, en el año 1998, del VI Centenario  de la creación del Condado de Benavente. D. Vidal Aguado, sacerdote preparado y culto como pocos, lo estudió y se publicó su comentario en el catálogo de dicha exposición “Más Vale Volando”-Por el Condado de Benavente.
Sello del Concejo de Benavente. Siglo XIII.
Dibujo del sello realizado por D. Vidal Aguado Seisdedos.
 Sobre dicho sello y el puente dice D. Vidal lo siguiente: "Es un sello pendiente de cintas de seda que llevaría algún documento expedido por el Concejo de Benavente al Obispado de Astorga o a alguna de sus parroquias con alguna concesión, contrato de compraventa, etc. En su época, y también actualmente, las aldeas, ahora municipios del partido judicial de Benavente, situadas a occidente del río Órbigo pertenecían a la diócesis de Astorga. Apareció suelto en el citado archivo, hallado por su director D. Augusto Quintana Prieto…
Anverso: Es de carácter o tipo monumental. Representa la villa medieval de Benavente, situada sobre un altozano. Al otro lado de un puente con arquería y ornamentos de estilo gótico, que hay que pasar para iniciar el ascenso a la muralla de que está rodeada la villa, Se nota nítidamente su estructura de sillería y sus almenas, así como algunos cubos, torreones y refuerzos para su defensa militar…
Cruzando el puente y en el ascenso a la puerta de la muralla, en que se observa un vigilante, o recaudador del portazgo, se ven personas caminantes que llegan a la villa con mercancías y productos para el suministro y venta en el mercado feria que en el mismo siglo XIII concedió con privilegio el rey Alfonso X a este Concejo..." 

El sello nos muestra, por lo tanto, en primer término el puente  con seis ojos y muy buen aspecto. Destaca el gran arco central del mismo. Y, al fondo, la villa de Benavente.
Este arco u ojo del antiguo puente será, tal vez, uno de los restos más fotografiados de la ciudad a lo largo del tiempo, por el lugar en el que se encuentra, cerca del antiguo Prado de las Pavas, hoy Parque de Pimentel, y no lejos de la antigua Pradera y la Fuente Mineral, lugares todos de muchos y gratos recuerdos para los vecinos de Benavente.
Y tenemos fotografías antiguas de este lugar, muy variadas, según la época del año en la que se han hecho, con chopos, sin chopos, o con otro tipo de vegetación en el entorno. Con el castillo o sin él.


Y también imágenes del mismo con distintas situaciónes atmosféricas: nublado o con niebla, nieve o lluvia, en época de inundaciones, o en días claros y soleados. 

Arco con reflejo en el agua. Paisaje nevado Fotos: E. P Mencía).
Bonita foto con nieve. Autor: Pedro Rodríguez.
Foto también realizada por Pedro R.
Con la niebla de hace unos días...
Así se encuentra el arco del puente.
Paisaje de invierno 2015. (Fotos: E. P. Mencía).
Inundaciones en el año 1989. (Fotos E. P. Mencía).
Las aguas casi ocultan el arco. Año 1989.
Vista más general del Prado de las Pavas el año citado, con las inundaciones
Los vecinos se acercaban al lugar del puente para sentarse a la sombra de los árboles o jugar cerca del mismo. Algunos incluso subían sobre el arco para ser fotografiados. Por entonces eran menos los cuidados y también menor el respeto hacia los restos arqueológicos o artísticos. 

Varias personas sobre el arco. (Foto: Grupo No eres de Bte si..).
Se vendían tarjetas postales como esta...
Otra postal de época distinta.
Además cerca del mismo se encuentra también el antiguo y muy conocido y transitado Puente de Hierro, otra reliquia del pasado que se deberá cuidar y mantener en buen estado.
Ocurre también que desde este lugar con antiguos puentes se divisa el Torreón del Castillo de los Condes, lo que contribuye a que el paisaje sea más bello y las imágenes que se conservan sean más numerosas y atractivas. Cuando el Prado de las Pavas estaba plantado de chopos no se divisaba el torreón más que en el invierno, cuando los árboles han perdido las hojas. Pero ahora, convertido dicho Prado en un nuevo Parque de la ciudad, la vista se ha ampliado y el paisaje es distinto. Las imágenes son el mejor testimonio.
Foto en invierno, el prado de las Pavas con los chopos sin hojas.
Otra vista del arco y los chopos.
Un tarjeta postal más  de las que se vendian en el pasado.
En las fotos anteriores varía el cauce del Caño y la vegetación del entorno.
Imagenes más actuales...
Fotos con las obras de la nueva remodelación de este espacio. (E. P Mencia)
Son muchas las imágenes anteriores con los reflejos del arco en el agua.
Bajo este arco del antiguo puente pasa uno de los dos ramales del Caño de los Molinos,  que al juntarse muy cerca de este lugar, una vez pasados los puentes, forman la pequeña isla dentro de la cual se encuentran los nuevos parques de la Pradera y Fuente Mineral, con las piscinas y parque acuático, y el Parque de Pimentel, aún sin terminar totalmente sus obras.
Que el agua es vida se puede aplicar aquí, pues sin ella la reordenación de esta zona de la ciudad como lugar para recreo, ocio y distracción no sería posible. Y aquí se trata de agua del río Órbigo que llega al lugar por el antiguo Caño de los Molinos. También se llama Ría de D. Felipe porque fue este empresario el que se sirvió de ella durante muchos años para su explotación eléctrica y harinera, y que ahora sirve a otra empresa.  Caño, canal, ría o río que habrá que cuidar, limpiar y atender para que en el futuro no falte el agua, no solo a la empresa harinera, sino también a esta zona verde, con varios parques naturales y muchos árboles y vegetación abundante, que la necesitarán. Y también para que el verde y la vegetación, con el agua, contribuyan a refrescar el ambiente durante los meses del estío y hacer más llevaderos a las personas los días calurosos.