jueves, 15 de enero de 2015

Belén de Hojalata.


Durante los días, ya pasados, de Navidad y Reyes, pudimos ver en la calle del Matadero de Benavente este pequeño Belén de Hojalata, concretamente en el escaparate de la Fontanería Vicente. Nos llamó la atención por su sencillez y buen hacer, propio de artesanos jubilados, con oficio a sus espaladas durante toda su vida. Esto ocurre con Vicente, su autor, que fue siempre fontanero y hojalatero, lo mismo que sus antecesores, abuelo y padre.
Vicente, ya jubilado desde hace años, se entretiene ahora, entre otras cosas, mostrándonos y deleitándonos, con frecuencia, con algo relacionado con su ciudad Benavente o con las fiestas que en ella se celebran. Y lo hace con oficio, pero también con artesanía y arte.
Con motivo de  las fiestas del Toro Enmaromado, por Navidad  como en este caso, o en otras ocasiones durante el año, adorna su escaparate con alguna escena original. Incluso lo hace con edificios o monumentos artísticos de Benavente, ciudad en la que nació y ha vivido siempre.
Para ello se sirve de los materiales de su antiguo oficio: hierro, hojalata, chapa, tornillos, tubos, etc., según sea el trabajo a realizar.
Y es que Vicente, que aprendió  el oficio de pequeño y lo ejerció a lo largo de su vida activa, no lo puede olvidar, una vez jubilado, aunque sólo sea realizando estos trabajos artesanos, o si queremos artísticos, pues no por pequeñas y sencillas las obras carecen de arte.
Conocí a Vicente cuando hace años lo entreviste y escribí sobre él y su oficio un reportaje en el desaparecido semanario La Voz de Benavente y Comarca. Visité entonces su taller de fontanero y hojalatero, taller que ya habían utilizado su abuelo y su padre, que fueron sus maestros en estos y algunos otros oficios más que ejercieron a lo largo de sus vidas. El mismo me lo contaba así:
-Yo como hijo y nieto de hojalateros, no podía ser menos y continué con el oficio desde los 11 años. Ayudé a mi padre hasta que se jubiló y luego me hice cargo, tanto de la hojalatería, como de la fontanería. Sobre hojalatería hice menos cosas, pues se trabajaba más de encargo. Uno de mis últimos trabajos fueron los faroles de algunos pasos de la Semana Santa de Benavente. El resto de los años, hasta que me jubilé, los dediqué más a la fontanería y la calefacción.  
Siempre tuvo su taller en la calle Matadero. Allí pude ver las muchas y variadas herramientas que utilizaba, algunas de ellas de gran antigüedad, originales, únicas y merecedoras, incluso, de ocupar un lugar en un museo de los oficios. como ese el caso de la bigornia.
En su Belén de Hojalata expone las figuras de dos de  los momentos más destacados del acontecimiento que se celebra: el Portal, con el Nacimiento del Niños Dios en Belén y  los tres Reyes Magos camino del Portal, para adorar al Niño. Estoy seguro de que para la próxima Navidad ampliará con otras escenas su Belén de Hojalata.
El Portal de Belén.
Los Reyes van hacia el Portal de Belén.
Ojalá que Vicente continúe, durante muchos años más, exponiendo en el escaparate del comercio de la calle en la que vive y desempeñó su oficio, estos pequeños trabajos artesanos, y también artísticos, para deleite y admiración de todos los que pasan o pasean por dicha calle. Y también para aquellos que desde otras partes se acerquen a su fontanería y taller, para visitarlo. 
El Belén instalado en el escaparate de su tienda de fontanería.

lunes, 12 de enero de 2015

Benavente: Arco del Antiguo Puente Medieval.


Antigua fotografía del arco medieval.
Tal vez sea este uno de los pocos restos antiguos que se conservan en Benavente, villa señorial primero y ciudad con mucha historia después. Y se ha conservado por el cuidado y respeto hacia él, al no permitir su destrucción, utilizando sus piedras centenarias para cualquier otra edificación, como ha ocurrido con algunos edificios antiguos e históricos de la ciudad.
Se trata de uno de los ojos del antiguo puente medieval, del siglo XIII, por el que se accedía a la Villa desde el occidente por el camino o calzada procedente de Orense y Sanabria.
Se tiene testimonio de la existencia de este puente desde que se conoció el sello del Concejo de Benavente, encontrado en el archivo de la Catedral de Astorga. El sello se expuso por primera vez en la exposición celebrada con motivo de la celebración, en el año 1998, del VI Centenario  de la creación del Condado de Benavente. D. Vidal Aguado, sacerdote preparado y culto como pocos, lo estudió y se publicó su comentario en el catálogo de dicha exposición “Más Vale Volando”-Por el Condado de Benavente.
Sello del Concejo de Benavente. Siglo XIII.
Dibujo del sello realizado por D. Vidal Aguado Seisdedos.
 Sobre dicho sello y el puente dice D. Vidal lo siguiente: "Es un sello pendiente de cintas de seda que llevaría algún documento expedido por el Concejo de Benavente al Obispado de Astorga o a alguna de sus parroquias con alguna concesión, contrato de compraventa, etc. En su época, y también actualmente, las aldeas, ahora municipios del partido judicial de Benavente, situadas a occidente del río Órbigo pertenecían a la diócesis de Astorga. Apareció suelto en el citado archivo, hallado por su director D. Augusto Quintana Prieto…
Anverso: Es de carácter o tipo monumental. Representa la villa medieval de Benavente, situada sobre un altozano. Al otro lado de un puente con arquería y ornamentos de estilo gótico, que hay que pasar para iniciar el ascenso a la muralla de que está rodeada la villa, Se nota nítidamente su estructura de sillería y sus almenas, así como algunos cubos, torreones y refuerzos para su defensa militar…
Cruzando el puente y en el ascenso a la puerta de la muralla, en que se observa un vigilante, o recaudador del portazgo, se ven personas caminantes que llegan a la villa con mercancías y productos para el suministro y venta en el mercado feria que en el mismo siglo XIII concedió con privilegio el rey Alfonso X a este Concejo..." 

El sello nos muestra, por lo tanto, en primer término el puente  con seis ojos y muy buen aspecto. Destaca el gran arco central del mismo. Y, al fondo, la villa de Benavente.
Este arco u ojo del antiguo puente será, tal vez, uno de los restos más fotografiados de la ciudad a lo largo del tiempo, por el lugar en el que se encuentra, cerca del antiguo Prado de las Pavas, hoy Parque de Pimentel, y no lejos de la antigua Pradera y la Fuente Mineral, lugares todos de muchos y gratos recuerdos para los vecinos de Benavente.
Y tenemos fotografías antiguas de este lugar, muy variadas, según la época del año en la que se han hecho, con chopos, sin chopos, o con otro tipo de vegetación en el entorno. Con el castillo o sin él.


Y también imágenes del mismo con distintas situaciónes atmosféricas: nublado o con niebla, nieve o lluvia, en época de inundaciones, o en días claros y soleados. 

Arco con reflejo en el agua. Paisaje nevado Fotos: E. P Mencía).
Bonita foto con nieve. Autor: Pedro Rodríguez.
Foto también realizada por Pedro R.
Con la niebla de hace unos días...
Así se encuentra el arco del puente.
Paisaje de invierno 2015. (Fotos: E. P. Mencía).
Inundaciones en el año 1989. (Fotos E. P. Mencía).
Las aguas casi ocultan el arco. Año 1989.
Vista más general del Prado de las Pavas el año citado, con las inundaciones
Los vecinos se acercaban al lugar del puente para sentarse a la sombra de los árboles o jugar cerca del mismo. Algunos incluso subían sobre el arco para ser fotografiados. Por entonces eran menos los cuidados y también menor el respeto hacia los restos arqueológicos o artísticos. 

Varias personas sobre el arco. (Foto: Grupo No eres de Bte si..).
Se vendían tarjetas postales como esta...
Otra postal de época distinta.
Además cerca del mismo se encuentra también el antiguo y muy conocido y transitado Puente de Hierro, otra reliquia del pasado que se deberá cuidar y mantener en buen estado.
Ocurre también que desde este lugar con antiguos puentes se divisa el Torreón del Castillo de los Condes, lo que contribuye a que el paisaje sea más bello y las imágenes que se conservan sean más numerosas y atractivas. Cuando el Prado de las Pavas estaba plantado de chopos no se divisaba el torreón más que en el invierno, cuando los árboles han perdido las hojas. Pero ahora, convertido dicho Prado en un nuevo Parque de la ciudad, la vista se ha ampliado y el paisaje es distinto. Las imágenes son el mejor testimonio.
Foto en invierno, el prado de las Pavas con los chopos sin hojas.
Otra vista del arco y los chopos.
Un tarjeta postal más  de las que se vendian en el pasado.
En las fotos anteriores varía el cauce del Caño y la vegetación del entorno.
Imagenes más actuales...
Fotos con las obras de la nueva remodelación de este espacio. (E. P Mencia)
Son muchas las imágenes anteriores con los reflejos del arco en el agua.
Bajo este arco del antiguo puente pasa uno de los dos ramales del Caño de los Molinos,  que al juntarse muy cerca de este lugar, una vez pasados los puentes, forman la pequeña isla dentro de la cual se encuentran los nuevos parques de la Pradera y Fuente Mineral, con las piscinas y parque acuático, y el Parque de Pimentel, aún sin terminar totalmente sus obras.
Que el agua es vida se puede aplicar aquí, pues sin ella la reordenación de esta zona de la ciudad como lugar para recreo, ocio y distracción no sería posible. Y aquí se trata de agua del río Órbigo que llega al lugar por el antiguo Caño de los Molinos. También se llama Ría de D. Felipe porque fue este empresario el que se sirvió de ella durante muchos años para su explotación eléctrica y harinera, y que ahora sirve a otra empresa.  Caño, canal, ría o río que habrá que cuidar, limpiar y atender para que en el futuro no falte el agua, no solo a la empresa harinera, sino también a esta zona verde, con varios parques naturales y muchos árboles y vegetación abundante, que la necesitarán. Y también para que el verde y la vegetación, con el agua, contribuyan a refrescar el ambiente durante los meses del estío y hacer más llevaderos a las personas los días calurosos.












jueves, 8 de enero de 2015

Benavente: La Fuente Mineral.



Caseta de la Fuente Mineral hasta la década de 1990.
Muy cerca de la antigua Pradera se encontraba la Fuente Mineral y todas las personas que bajaban a este lugar visitaban dicha fuente, unas para beber su agua medicinal y otras para sentarse a la sombra de los árboles-castaños silvestres, ya centenarios, que había y todavía hay allí. Menos conocida, incluso, sería la Pradera, si allí no hubiese estado esta fuente. Y es que, por la calidad de sus aguas, era considerada como una de las mejores  y más importantes de la provincia y de toda Castilla y León.
La fuente ha sido citada por algunos autores, más en el pasado, cuando todavía funcionaba y se mantenía en buen estado, que en la actualidad. Uno de ellos es Pascual Madoz (1845-1850) en su Diccionario Geográfico –Estadístico-Histórico, que, en el tomo dedicado a la provincia de Zamora, dice al escribir sobre las fuentes en Benavente:…”Ninguna fuente se conoce dentro del pueblo, pero hay varias de buenas y abundantes aguas en sus inmediaciones. Hacia la parte O. en el valle llamado La Zarza, se encuentra una en el mismo camino y dos más a izquierda y derecha, dentro de posesiones particulares, libres para el uso común; en los Tamarales del Conde otras dos muy concurridas en los días festivos por el placer que disfruta en su bebida y pasar por los jardines; y junto a un caño de agua que sale de una presa más arriba del molino Sorribas otra mineral ferruginosa de cuya cualidad con más o menos abundancia, disfrutan todas las de las norias de las huertas inmediatas, de la cual por haber llamado bastante la atención pública y la de los facultativos, y por lo beneficios que pudiera aportar  a la humanidad su uso, nos creemos en la obligación de presentar un pequeño análisis…..
Efectivamente, según  Madoz, el análisis se efectuó en aquella época, si bien no tan completo cono fuera de desear, y quien lo efectuó fue el profesor en medicina ya difunto,  D. Juan Bautista Ibáñez, médico titular que fue de la villa.
A continuación describe el autor en su diccionario, con todo detalle, el lugar en el que se encuentra la fuente y los resultados del análisis efectuado de la siguiente manera:
Nace entre O y N de la población, al pie de unas huertas, rodeada de juncales y de muchos paleros y mimbreros…
La tierra es arcillosa, y por donde brota el manantial parece un puro carbonato de hierro, no está próxima a cuesta, monte o roca alguna, y por lo mismo es admisible su situación y dudoso su origen, el cual no obstante parece ser más allá del r. Órbigo, siendo su dirección y venida por debajo de él. El manantial es antiguo y permanente, pues los más ancianos de la población dicen haberle conocido siempre, no habiendo hecho uso de sus aguas hasta hace pocos años, por sobresalir tanto el gusto al mineral.
 A continuación nos da una información detallada del análisis efectuado, para conocer sus propiedades físicas y químicas, así como de los reactivos empleados para el mismo. Y más adelante concluye:
Este pequeño análisis, y aún si se quiere imperfecto,…da a conocer que esta agua pertenece a la clase de las ferruginoso-acidulas, pues que, según demuestran los reactivos citados no contiene más que el ácido carbónico en esceso, hierro y una pequeña cantidad de cal en el estado de carbonato.   Estas aguas son muy raras, pues apenas se conocen las famosas de Spa en los Países Bajos, las de Primont en Inglaterra y las más recientemente descubiertas en Passí, cerca de Paris.
De todo esto y algunas cosas más, sobre esta fuente y su agua, nos informa P. Madoz en su Diccionario. Testimonio de una época pasada, que tenemos que respetar y valorar debidamente. E incluso revalorizar en la actualidad, si ello fuera posible.
Según me han contado algunas personas mayores antiguamente se asociaba la Fuente con la Pradera. Allí se divertían, paseaban, jugaban, merendaban y en ocasiones hasta bailaban al son de un organillo que alguien se encargaba de llevar a dicho lugar. Y además muchos aprovechaban el momento para probar su agua ferruginosa, saludable, por lo de sanadora, para algunos. Y es que además hubo un tiempo en que el Ayuntamiento tenía allí, en la caseta, una persona encargada de sacar el agua con un sifón y dársela en un vaso o botella a los que la pedían, bien para beberla allí, o incluso para llevársela a sus casas, confiados en sus propiedades curativas.
Puente de acceso al lugar en el que se encuentra la Fuente.
Arboles castaños de gran tamaño delante de a Fuente.
Imagen antigua con el puente de acceso a la Fuente.
Postal antigua de la Fuente, con el puente y su entorno.
Un rincón de la Fuente Mineral. Postal.
Mujeres cerca de la Fuente Mineral. Al fondo el Castillo. 1929.  F.Testera.
En las fotos siguientes, vistas generales, podemos ver cómo era el lugar y el entorno en el que se encontraban en el pasado, tanto la Pradera, como la Fuente Mineral.

La pequeña caseta en cuyo interior se encontraba la Fuente estaba rodeada de árboles castaños silvestres, que, como he dicho antes, proporcionaban abundante y espesa sombra al lugar. Y muy cerca de ella pasa uno de los dos ramales del Caño de los Molinos o Ría en cuyas aguas, a juzgar por la imagen que publicamos, bajaban las mujeres a lavar la ropa, y lo hacían con la tabla, arrodilladas junto al agua del canal. Eran otros tiempos y otra, y muy distinta, la forma de vivir.
Arboles en torno a la fuente.
Lavanderas en el canal que pasa cerca. Década de 1910. F. Archivo Ledo.
En la actualidad poco se sabe de la Fuente y su estado de conservación. Y da impresión de que a nadie le interesa. La caseta, aunque restaurada, sirve de bar durante los meses del verano. Se instalan mesas bajo los árboles para todos los que se acerquen a merendar o cenar. Y allí, hasta bien entrada la tarde-noche, pueden disfrutar de este espacio verde y fresco en torno a la antigua Fuente Mineral, que se encontraba muy cerca de la Pradera.

Árboles junto a la Fuente en el Otoño.
Castaño centenario, seco pero recordado.
Tres árboles en el recinto de la Fuente.
Para demostrar la importancia que tuvo esta fuente nos basta el testimonio directo de quienes la vieron y nos lo contaron. Pero desde al año 1845, fecha del testimonio anterior, hasta la actualidad, ha cambiado bastante el lugar en el que se encuentra la  fuente y su entorno. Y es que todo el espacio pertenece y se denomina en la actualidad Parque de la Pradera y la Fuente Mineral. Está más urbanizado, ajardinado, y dedicado a otros usos. Tan solo se conservan del pasado los chopos y castaños silvestres, algunos de ellos centenarios, que rodeaban o estaban cerca y adornaban a la antigua fuente.
El entorno de la Fuente está urbanizado, para el paseo y el descanso.
El Caño pasa muy cerca de la Fuente...
...y en él se pueden ver gansos y patos nadando...
...o descansando.