lunes, 9 de marzo de 2015

Mercado Regional de Ganados. Año 1981.


Nuevo Mercado Regional de Ganados, inaugurado en el año 1981.
Quiero referirme aquí al Mercado de Ganados actual, cuyo edificio y todo el recinto, una vez terminada su construcción, fue inaugurado oficialmente, como se ve en las imágenes, en el año 1981, siendo alcalde de Benavente D. Emilio Cadenas. Al acto asistieron las autoridades provinciales, además de las locales y numerosos invitados. Por supuesto que también los veterinarios municipales D. Cesar Hidalgo y D. Martino Martín, y otros profesionales de la sanidad animal de la comarca y provincia.
En el libro Aconteceres Benaventanos su autor Agustín Vázquez escribe en el año 1971 sobre su visita al nuevo y flamante Mercado Regional de Ganados que estaba recibiendo los últimos retoques para su próxima inauguración y puesta en marcha definitiva. Y es que su construcción había comenzado años antes hasta el punto de que en este 1971, se inauguró la primera fase del mismo. Pero faltaba mucho por hacer como él mismo dice.
Más adelante, y al comentar lo ocurrido en el año 1981, nada menos que diez años después, el mismo autor dice: Ahora, el nuevo recinto ya terminado dispone de amplias naves para el ganado, grandes espacios para compradores y vendedores, extensa lonja, naves varias con departamentos individuales para ganado lanar, caballar y de cerda, etc. Y además una sala de Juntas, departamentos para oficinas bancarias, modernas básculas, bebederos para el ganado y servicios para el saneamiento y limpieza del mismo.
Recuerdo haber estado presente el día la inauguración por las fotografías que tenía en mi archivo particular, parte de las cuales se publican aquí. En ellas se puede ver el exterior e interior del edificio.
Este día de su inauguración fue algo especial, pues no faltaron los discursos, ni tampoco los premios en los concursos y exhibición de ganado que se celebraron. Y así continuó haciéndose en lo sucesivo durante muchos años hasta que se comenzó a organizar la Femag (Feria de Maquinaria Agrícola y Ganadera), que en la actualidad se celebra en el mes de Septiembre.
Corte de la cinta en el momento de la inauguración del Mercado de Ganados.

Amplio recinto interior para la exhibición y venta del ganado.
En el exterior también se mostraron aperos y maquinaria agrícola y ganadera.
Las autoridades recorrieron el exterior e interior del recinto.
D. Cesar Hidalgo, veterinaro titular, y su mujer, invitados de excepción.
En el centro de la imagen D. Martino, veterinario también de Benavente.
Animales de diversas especies llenaron la amplia sala.
Se entregaron trofeos a ganaderos, y también al ganado que destacaba.
Numerosas personas visitaron las instalaciones y la sala del ganado.
En el año 1971, como he dicho anteriormente, se había inaugurado la primera fase del mercado, al menos el espacio abierto a él dedicado, y también alguna edificación, como la que utilizaba los veterinarios para preparar las guías que todo vendedor o comprador de ganado necesitaba. En este año el alcalde era D. Julián Cachón y Gobernador Civil D. José María Aparicio Arce. En el libro citado se dice lo siguiente:
A las doce de la mañana del jueves y festividad del Corpus tuvo lugar la bendición oficial, en su primera fase, del nuevo recinto del nuevo Mercado de Ganado, por el cura párroco D. Elias Tocino… El nuevo recinto ferial, aún siendo mucho lo que falta por realizar, es ya una provechosa realidad. Co agua, frío y viento tuvo lugar la primera feria en el nuevo recinto. Y a pesar de estos inconvenientes, con buen éxito de concurrencia…”
D. Elias Tocino bendiciendo la parte inaugurada en 1971.
 La verdad es que el lugar, aún sin haberse completado la obra, todos los jueves se llenaba de camiones y camionetas que llegaban a Benavente cargados de ganado para su venta. Y venían de la comarca y provincia, pero también de otras partes de España, sobre todo de regiones vecinas como Asturias y Galicia con animales de todo tipo: vacas, caballos, cerdos y otros. Y eran muchas las personas que se acercaban para ver no sólo a los animales, sino también las demás incidencias del mercado.
Para pasar al recinto ferial los ganaderos presentaban o solicitaban la guía a los inspectores veterinarios que se colocaban en una pequeña caseta, a modo de oficina,  a la entrada del lugar. 

A la izquierda pequeña caseta utilizada por los veterinarios para dar  las guías.
La animación era grande, al ser muchas las personas que acudían al mercado de ganados, pues no sólo eran los dueños del ganado, sino también los compradores y personas acompañantes. Por supuesto que no faltaban los tratantes que solían desempeñar bien su función.
A ello hay que añadir las muchas personas que procedentes de la comarca venían a ver los mercados de la ciudad y no se perdían el de los ganados.
Eran otros tiempos y otra la forma de vivir el mercado de los ganados, como lo era el transporte de los mismos. Las exigencias sanitarias y medioambientales hicieron que poco a poco todo se realizase en un recinto cerrado y que incluso el transporte de animales fuese distinto y más y mejor controlado.
Como vemos en las imágenes por aquellos años todavía la guardia civil utilizaba caballos para trasladarse de un lugar a otro y poder establecer la vigilancia debida. También lo hacían en bicicleta por los pueblos de la comarca, antes de comenzar con los coches, que les permiten una tarea más rápida y más cómoda.
La explanada se llenaba de camiones de muchas partes de la comarca y región.
Y en aquellos años los guardias civiles hacían su vigilancia a caballo.
En estas últimas fotos, de los años 1974-76 vemos que aún no estaba construido totalmente el recinto del mercado actual, pero el lugar era el mismo.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Benavente: Calle de los Lagares.


Es también una de las calles más céntricas de la ciudad, no demasiado extensa y antiguamente bastante más estrecha que en la actualidad. Ocurrió que, las viejas casas, casi todas unifamiliares y construidas con materiales como el tapial y el adobe, con patios para los carros, cuadras para los animales y, en este caso, algunas también con lagares, se fueron deteriorando, parte de ellas, con el paso del tiempo. De esta época hay menos imágenes, pero esta, tomada del libro Memoria Gráfica del Toro Enmaromado nos lo demuestra, además del hecho de que, por ella pasase también el toro en el año 1969.
En la relación de calles de 1860 (Archivo Municipal) se dice que en esta había 7 casas al lado derecho y 4 al lado izquierdo. Lo demás serían amplios corrales y edificios para usos agrícolas y ganaderos. También había varias paneras, además de algún lagar.
Aspecto distinto de la calle en el año 1969.
Al  desparecer estas y construirse nuevos edificios, estos se retranquearon, consiguiendo más anchura en la calle y por ello una mejor circulación para vehículos por el centro de misma, y para las personas por las aceras, que tienen más amplitud. 

Nuevos edificios y aceras. Vista desde la calle San Antón.
Pero esto no ocurrido en toda la calle. Aún queda una antigua casa, también de tapial y adobe, casi ruinosa, al comienzo de la misma, conocida por todos como la casa de Toribio, el zapatero remendón, pues este fue su oficio durante toda su vida. Esta casa, sin alinear como algunas otras en la calle, sigue obstaculizando la circulación de coches y peatones. Por supuesto que furgonetas grandes y camiones de pequeño tonelaje apenas pueden pasar por la estrechez del lugar. Y menos las personas cuando coinciden con los vehículos.

El paso se esctrecha al comienzo de la calle.
Edificio antiguo y ruinoso, con fachada a la calle de los Herreros.
Según noticias de prensa de los últimos días parece ser que el Ayuntamiento pretende ampliar la entrada a la misma desde la calle de los Herreros y facilitar el paso de vehículos y también de las personas, que lo hacen cada día. La verdad es que, desde que existe esta situación, son muchas las quejas que se oyen al paso, tanto de personas, como de conductores de los  vehículos. Y es que, además, al ser zona peatonal la calle de los Herreros, una calle de paso, paseo y compras, los coches y demás vehículos causan grandes molestias a todos, cuando la atraviesan.
Ni que decir tiene que el nombre de la calle responde a que en ella se encontraban algunos de los lagares en los que se preparaba el vino, triturando la uva procedente de las viñas que algunos vecinos tenían a las afueras de la ciudad, sobre todo en los terrenos próximos a la carretera de la Coruña. Por aquellos años era muy común la existencia de bodegas en el subsuelo de muchas casas, no sólo en esta sino también en otras calles, y algunas de ellas bastante profundas y amplias, en las que era posible preparar el vino y su conservación.  
A esta calle da también el edificio del Mercado de Abastos, su fachada principal está en la calle de los Herreros. Este mercado apenas cuenta con servicios en su interior, y en su planta baja, concretamente en el amplio espacio de que se dispone, se celebran bailes de carnaval, reuniones relacionadas con las fiestas y otros eventos de la ciudad. Sobre la puerta de entrada, y, como adorno, hay una reja realizada por los hermanos González Marrón, en el taller de forja que tienen desde hace varios años en Benavente y que  antes lo tenían a las afueras de Mozar de Valverde. 


A la derecha, la entrada al antiguo Mercado de Abastos, hoy sin uso.
Reja que adorna la entrada al Mercado.
Se conserva también, al comienzo de la calle, un edificio antiguo de ladrillo, como algunos otros que hay en la ciudad. Su construcción se realizó a finales del siglo XIX o comienzos de siglo XX. Sin duda alguna merece respeto y consideración. No ocurre lo mismo con el de enfrente, la casa de Toribio, a la que me he referido con anterioridad, que se encuentra en mal estado de conservación, y bastante deteriorada. Además de obstaculizar el paso de vehículos y también de personas. 

Entrada a la calle desde la calle de los Herreros.
Casa de ladrillo de principios del siglo XX.
La mayor parte de los demás edificios son de nueva construcción,  lo que ha dado otro aspecto a la calle.Y podemos ver algunos establecimientos comerciales importantes, de lámparas, electrodomésticos. También se cuenta con peluquería, zapatería, carnicería y algunos bares.
A pesar de tratarse de una zona céntrica de Benavente,  también hay algunos solares, lo que hace que su trazado urbanístico esté sin completar y no se puedan evitar las estrecheces y ángulos que vemos a lo largo de la misma.  

Solar junto a un edificio de nueva construcción.
Loa solares impiden la urbanización completa de la calle.
El acceso a la calle Los Lagares se puede hacer desde la calle de las Eras, para ir hacia el centro de la ciudad, Plaza Mayor y su entorno, o desde la de los Herreros para dirigirse hacia el noroeste, barrio de las Eras, Honduras, San Isidro, etc. También quienes pasen o paseen por ella podrán acceder a la calle de San Antón, que la atraviesa. Desde este cruce hasta la ahora denominada calle de las Eras casi todos los edificios son de nueva construcción. Y en nada se parece el aspecto que tiene ahora este lugar, si pensamos  y lo comparamos con el que tenía antiguamente.

Aspecto de la calle desde el cruce con la de S. Antón...
...Casi todos los edificos son nuevos  hasta la C. de las Eras.

domingo, 1 de marzo de 2015

Santa Cristina de la Polvorosa, el Pueblo de los Cucos.-2



Vista General del Pueblo. (Panoramio.com).
Escudo de Santa Cristina. Foto: J. A. Guerra.
La Abubilla.

Con anterioridad he publicado en este blog un reportaje sobre los apodos  o sobrenombres en Santa Cristina de la Polvorosa. Pudimos ver que eran muchas las personas del pueblo a las que, más en el pasado que en el presente, se las conocía, e incluso se las nombraba o llamaba, casi siempre, por dicho apodo o sobrenombre. Se consideraba normal hacerlo, aunque pudiera haber algunas excepciones.
Pero en Santa Cristina de la Polvorosa ocurre, como en algunas otras localidades, que el mismo pueblo, desde hace mucho tiempo, tiene un apodo o sobrenombre, pues se le conoce y denomina por muchos como el pueblo de los cucos, a lo cual hacíamos referencia también en la entrada anterior. Y se le sigue llamando así, por mucho que haya cambiado su forma de vida con el paso del tiempo, que los protagonistas de lo ocurrido hayan desaparecido, que sus montes de encinas se encuentren más alejados del pueblo, o que la localidad se haya transformado, siempre para mejor, lógicamente.
Sobre este tema he recibido alguna información de diversas personas nacidas en el pueblo, aunque algunas de ellas se encuentren o residan fuera por razones de trabajo o por otros motivos.
Una de ellas es Jesús Cases Ares, antiguo alumno mío en el Instituto León Felipe de Benavente. Actualmente ejerce de Profesor en una localidad asturiana. Tras leer mi reportaje sobre los apodos me cuenta algunas cosas más de la siguiente manera:
Se da la coincidencia de que mi madre, Antonia Ares Rodríguez es nieta de Domingo Rodríguez Manceñido… Del mismo modo son nietos de Domingo “el cuco” en Benavente todos los hijos de Leonardo Francisco Rodríguez (1901-1996), alias “Machuca”: Domingo y Demetria Rodríguez Casado.
Según me contó mi tía María, hija de Domingo Rodríguez Manceñido a su abuelo Francisco Rodríguez Majado (1840-1912) lo llamaban “el cuco”. Parece ser, según me dijo, que unos jovenzuelos capitalinos le quisieron dar gato por liebre y él, muy cuco, le dio la vuelta a la tortilla y se la dio con queso a ellos.
De Francisco Rodríguez Majado existen más ramas en Santa Cristina, una de ellas la de Francisco Sánchez Rodríguez, más conocido como Ismael, el cuco en el pueblo, que abrió en el año 1980 el restaurante El Cuco en la zona de la Estacada…
También me contaron que D. Ismael Rodríguez era de la familia de Domingo Rodríguez Manceñido. Sí que es verdad que fue famoso por su gran precocidad y por lo joven que cantó misa… Pero, según mi madre, terminó sus días en Málaga. Hermano o primo de D. Ismael fue Tomás Rodríguez, pintor autodidacta…
Respecto al nombre de Francisco me cuentan que en Santa Cristina de la Polvorosa, como en otras localidades, a los que tienen este nombre, además de conocerlos con el hipocorístico Paco o Paquito, se les llama también con el sobrenonbre, o si queremos, con el apodo de Cuco, KiKo o Farruco.
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Por otra parte José Antonio Guerra González, también  natural de Santa Cristina, y que ahora, ya jubilado, pasa sus días entre Benavente y su querido pueblo, al que visita casi todos los días, me ha enviado un escrito sobre el mismo tema. Amante, como nadie, de las fiestas y tradiciones, conoce muchas cosas del pasado e historia de su pueblo, sobre el que me cuenta, a su modo y según su parecer, cuál es el origen o la razón por la que se le denomina el “Pueblo de los Cucos”. 
“El pueblo, y la parte sur y oeste del mismo, se encuentran en una zona llana, valle y vega, entre el río Órbigo y el monte, zona que, antiguamente, estuvo casi toda ella poblada de encinas. Y esto hasta hace no mucho tiempo. Algunas incluso todavía se conservan cerca del pueblo gracias a sus propietarios. 
Encina solitaria junto al antiguo transformador, a las afueras del pueblo.
Encina en medio de una chopera en época invernal.
El agua cercana y la calidad de la tierra hacían que, además de las encinas, la frondosidad fuese abundante en todo este espacio.
A medida que los terrenos, casi todos propiedad del conde de Benavente, se fueron vendiendo, sus dueños  roturaron las tierras, arrancando las encinas y dejando el terreno acto para la siembra de otros productos. 
Un valle o vega de estas características era el mejor lugar e ideal para que un pájaro, el Cuco, acampara a sus anchas, pues era idóneo para su forma de vida.
Quienes, por esta parte occidental y desde los pueblos de la comarca, o desde otros lugares, se dirigían a Benavente para asistir a los mercados, o para otros asuntos, tenían que llegar hasta Santa Cristina y desde aquí, pasando en la antigua barca o sobre el puente, construido posteriormente sobre el río Órbigo,  a Benavente.
Todos estos viajeros, al bajar el monte y contemplar el valle o vega, lleno  de encinas y demás vegetación, comenzaban a ver bandadas de este precioso y peculiar pájaro, el Cuco. En ocasiones, coincidían con su canto mañanero, lo que les alegraba la mañana o contribuía a ello.



Frondosas encinas hasta hace poco tiempo, junto al pueblo. Fotos: J. A. Guerra.
Árboles y vegetación cerca del río Órbigo.
El Puu…Puu…Puu..., repetido por tantas aves producía un eco especial y a la vez espectacular. Por esto quienes se iban acercando al pueblo comenzaron a utilizar este dicho, que después se hizo más común: estamos llegando al pueblo de los cucos, pasamos por el pueblo de los cucos, o venimos o vamos al pueblo de los cucos… Y así quedó, como bautizado, el pueblo de Santa Cristina desde hace ya muchos años, si no siglos, como pueblo de los Cucos.
En el pueblo se comenzó a respetar y apreciar a este ave tan abundante y que tanta fama les estaba dando, por lo que, cuando alguien construía una vivienda, en el cerral del tejado, o en cualquier otra parte alta de la misma, colocaba en un extremo un trozo de teja invertido, para que el pájaro – cuco- se colocara y lanzara sus cánticos al viento. Ni que decir tiene que al otro extremo del cerral se colocaba la bandera de España.
Abubilla sobre el cerral de un tejado.
Los de avanzada edad recordamos muy bien aquellos despertares  primaverales al son  de monótono  canto de Puu…Puu…Puu…Y no lo podemos olvidar.
El pájaro al que todos llamábamos Cuco en Santa Cristina, como ocurría en muchos otros pueblos, realmente es la Abubilla, que sólo se parece en el canto al verdadero cuco que lo hace así: Cuu…Cuu…, Cuu… Cuu... 
Abubilla con su cresta erizada, en pleno canto.
De ahí el error. De hecho, en el escudo del pueblo está aclarado, y en él se representan muy bien la encina y la abubilla, junto con el puente y la torre de la iglesia”.

Escudo actual de Santa Cristina de la Polvorosa.





jueves, 26 de febrero de 2015

Asamblea Eucarística de Benavente. Año 1960.



Hace unos días Ramón Viejo y José Mariño publicaron en su Facebook varias imágenes, una de ellas copia de un periódico, tal vez de La Opinión-El Correo de Zamora, y las otras son fotografías, que muestran la celebración en Benavente de la II Asamblea Eucarística Comarcal. Los actos más solemnes e importantes para el público tuvieron lugar en el Paseo de la Mota, con los jardines en el entorno y la vega del Órbigo al fondo.  
Foto de prensa publicada por Ramón Viejo.
Niños de Primera Comunión. Fotografía de José Mariño.
 
En la Plaza del Grano también se celebró algún acto.
 
Al ver dichas imágenes me he acordado de estas otras que fueron hechas por D. Vidal Aguado y que pertenecen al mismo acto religioso y en el mismo lugar. Solamente que en algunas de ellas se ve mucho mejor el entorno e incluso con más amplitud las huertas y la amplia vega.
Es de suponer que él, como sacerdote, participase activamente en dicho acto y aunque no hiciese él mismo las fotografías, sí procuró contar con ellas después de los actos. Que esto nos sirva para recordar una vez más a D. Vidal. Fueron muchos los momentos que pasé con él en viajes a pueblos y ciudades, montañas y llanuras, ríos y valles, así como a visitar exposiciones de todo tipo, pero en especial a aquellas relacionadas con el arte y la cultura, religiosa y no religiosa, sobre lo que él tenía gran información y formación.
Los Congresos o Asambleas Eucarísticas comarcales o provinciales eran frecuentes en aquellos años de la España oficialmente católica. Y eran más frecuentes cuando se acercaba la celebración de algún  Congreso Eucarístico Nacional. En este caso en el año 1964, concretamente del 5 al 12 de julio, tuvo lugar en León el VI Congreso Eucarístico Nacional. El pasado año 2014 la diócesis de León celebró el 50 aniversario del mismo y entre los diversos actos, pudimos ver, durante el verano, una exposición fotográfica en la iglesia de Palat del Rey, con abundantes fotografías y documentación sobre dicho Congreso.  
La Asamblea Eucarística de Benavente fue el día 3 de junio de 1960 y revistió gran solemnidad, además de religiosidad. A ella asistieron autoridades civiles y religiosas locales, provinciales y hasta nacionales. Y por supuesto que numeroso público procedente de toda la comarca y provincia.
En las imágenes se ven los preparativos de la Santa Misa, que fue Misa de Comunión, pues en ella comulgaron por primera vez 400 niños,  según se indica y se puede ver en una de las fotografías. Es de suponer que fuesen niños y niñas de toda esta comarca, que hoy conocemos y denominamos Valles de Benavente y también de otras partes de la provincia. En la misa, según me cuenta José Carlos Guerra, artista local, actuó el coro que ensayaba D. Patrocinio, coadjutor de la iglesia de San Juan. E interpretaron varios cantos gregorianos.
Preparación de la Misa.

Los niños y niñas de Primera Comunión ocuparon  los bancos del centro.
Ofició la Misa el Obispo de la Diócesis.
El Padre Benito hizo los comentarios durante la misa.
Niños y niñas de Primera Comunión. Fondo: Casa de la Marquesa de La Bisbal.
El altar, con una gran Cruz, se colocó al comienzo del Paseo, de tal modo que los asistentes llenaron parte de dicho paseo y también de la calle La Mota. La Cruz fue diseñada por el artista local José Luis Coomonte y en ello colaboró también José Carlos Guerra. El cáliz que se adosó a la Cruz se hizo con varilla de hierro.
Muchos siguieron la ceremonia de pie, pero otros están sentados en bancos, llevados para ello a dicho lugar. Incluso de las parroquias cercanas también llevaron reclinatorios, a juzgar por los que se ven en las fotografías.
Los Congresos Eucarísticos Nacionales, que se celebraban cada seis o siete años, y en ciudades diversas, reunían a multitud de personas. Niños, jóvenes o mayores contaban con un  día dedicado a ellos, lo mismo que los sacerdotes, las órdenes religiosas y otros estamentos de la sociedad. Así lo pude comprobar en la celebración del Congreso de León en el año citado.
También las Asambleas comarcales o provinciales congregaban a multitudes como vemos en esta celebrada en Benavente en el año 1960. Su celebración también tenía que ver en algunas ocasiones con la proximidad o celebración de los Congresos Nacionales.