sábado, 4 de abril de 2015

Semana Santa de Benavente: El Cristo de los Gitanos.



Calvario o Cristo de los Gitanos. Años 50. Foto Testera.
Con este nombre se le conoce y así se le sigue llamando popularmente al paso o grupo escultórico El Calvario que sale a las calles en la procesión del Viernes Santo.  Y es que hasta hace pocos años se encargaron de llevarlo sobre sus hombros gitanos, residentes en la ciudad.
Su verdadero nombre es el Calvario, por la escena que representa, Cristo crucificado y a sus lados la Virgen María y San Juan.  Se trata de uno de los pasos más antiguos que, según se indica en el libro Semana Santa de Benavente, fue comprado en el año 1941 para las cofradías de la Santa Vera Cruz y del Santo Entierro. Por cierto que lo inscribieron como Cristo del Perdón, nombre por el que también se le conoce.
Hasta hace no muchos años, lo tradicional era que el Calvario, o Cristo de los Gitanos, fuese  trasladado en la mañana del viernes Santo desde la ermita de la Soledad, su sede, hasta la iglesia de Santa María del Azogue, rezándose el Vía Crucis. Era conocido el acto como Procesión del Calvario. La subida desde la ermita era dura y suponía un gran esfuerzo para los gitanos, sus portadores, pues el paso además de destacar por su belleza artística, también destaca por la altura de las imágenes y por su peso. Pero así era la tradición, que contaba con muchos espectadores, unos colocados en las aceras de las calles y otros acompañando al Cristo, cuesta arriba, hasta la plaza de Santa María. En la actualidad este acto ha cambiado, pues los portadores del paso ya no son los gitanos, sino un grupo de 16 miembros de Protección Civil. Últimamente, el paso se sube en un camión hasta la puerta de la iglesia y allí está hasta que se organiza y comienza la Magna Procesión del Santo Entierro, que se celebra en este día.
Miembros de Protección Civil portando el paso, ayer día de Viernes Santo.
Este paso, o grupo escultórico, de la Semana Santa de Benavente seguirá siendo conocido, e incluso denominado durante mucho tiempo, como el paso o el Cristo de los Gitanos, por el hecho de ser ellos hasta hace pocos años, como he dicho anteriormente, quienes  le llevaban sobre sus hombros, y también al que rezaban, a su modo, y acompañaban con gran respeto e intimidad. Comenzaron a llevarlo a partir de 1950 y lo vivían como algo muy suyo, prueba de ello es que en torno al mismo, y durante el recorrido, se juntaban muchas personas, mayores, jóvenes y niños, todos de dicha etnia, como podemos ver en la siguiente imagen tomada del blog de la Semana Santa de Benavente y comentada por Juan Carlos de la Mata. Ellos, los gitanos, saben muy bien valorar y respetar a los mayores, y a sus tradiciones. 
Cristo de los Gitanos. Plaza de Santa María. Años 70.
El paso siempre tuvo en Benavente cierto atractivo, y lo seguirá teniendo en el futuro, aunque los gitanos no sean ya los protagonistas, ni quienes se encarguen de llevarlo sobre sus hombros. Además estoy seguro de que seguirá siendo y también denominado todavía durante mucho tiempo el paso del Cristo de los Gitanos. Y es que la tradición manda. Además es uno de los Grupos Escultóricos más destacados en la Semana Santa de la ciudad.
En las imágenes siguientes, de los años 1956 y 1957, vemos al Cristo en procesión por diversas calles de la ciudad. (Fotos archivo C. Hidalgo).

miércoles, 1 de abril de 2015

Santuario de Ntra. Sra. del Campo: Monumento de Semana Santa.


Crucero y torre del Santuario ayer Martes Santo del 2015, al atardecer.
Parte de atrás del interior del templo. Al fondo, Monumento de Semana Santa.
A partir del Jueves Santo y hasta el Domingo de Resurrección se puede ver en el Santuario de Ntra. Sra. del Campo el monumento de Semana Santa utilizado, antiguamente y durante muchos años, en la iglesia de Rosinos de Vidriales.  Se trata de un grupo de sargas en las que se representa, como motivo principal, la Santa Cena y también varias escenas de la Pasión. Es una novedad y también una sorpresa  para  los amantes del Patrimonio y de las tradiciones populares, en este caso religiosas, el poder ver y admirar, una vez más, algo muy popular, distinto a las procesiones y demás actos semana-santeros, como es este monumento que se colocaba para la celebración y exaltación de la Eucaristía el día del Jueves Santo. En casi todos los pueblos existía y se esmeraban en colocarlo hasta el punto de competir entre ellos para que destacase y conseguir que el suyo fuese el mejor.  El paso del tiempo, el progreso y la modernidad, unido todo ello al abandono rural de la gente y la disminución de la práctica religiosa, hizo que lo del monumento, como otras cosas, se fuese olvidando, relegando y abandonando. Pero las tablas o telas no desaparecieron todas ni del todo, pues, de vez en cuando, sacerdotes inquietos, amantes y entregados a su oficio, descubren en los trasteros o cajoneras de las  sacristías de sus iglesias obras de este tipo muy dignas ser expuestas para que puedan ser vistas y admiradas por todos.
En este caso ha sido, de nuevo, D. Miguel, el sacerdote encargado de Rosinos de Vidriales y de otros muchos pueblos de la zona quien ha contado con la ayuda de algunos feligreses inquietos y atentos a estos temas, como Joaquín Pérez, el albañil del Valle, y que en su blog el Ti Joaquín ya ha escrito sobre ello.
D. Miguel descubrió las telas enrolladas en el trastero de la iglesia de Rosinos. Y prefirió desenrollarlas, limpiarlas y exponerlas, antes que dejarlas en el lugar en que estaban, expuestas al deterioro y la destrucción o desaparición total. Sabe muy bien D. Miguel que también en la iglesia se abandonan muchas cosas artísticas que en el pasado ayudaban en la enseñanza y catequización de los fieles. Y también sabe que lo que él hace es del agrado de muchas otras personas, aunque algunas sean menos sensibles al hecho religioso, pero que valoran y admiran mejor que nadie el patrimonio. Todos estos deben pasar uno de estos días por el Santuario y ver el monumento de la Semana Santa.
En este caso se conoce hasta quien fue su autor y la fecha en que se hizo, según consta en la parte inferior de una de las pinturas: Inventó y pintó este monumento José Silva, siendo cura párroco Don José Antón Cabrera. Año de 1884. Por el tipo de pintura, la expresión de los rostros de los apóstoles y de las mismas escenas de la Pasión, podemos afirmar que tal vez sea el mismo artista que pintó las telas del monumento que colocan también desde hace años en la iglesia de Fuente Encalada y sobre el que el pasado año publique un reportaje en este blog.
Telas enrolladas en el trastero de la iglesia de Rosinos. (Foto: Joaquín Pérez)
El Monumento.
Imagen más próxima del Monumento.
Como he dicho anteriormente la escena central es la Santa Cena, Jesús en torno a la mesa con sus apóstoles. En este caso, sobre la pintura de alguno de ellos, vemos las iniciales de su nombre. Sus rostros expectantes ante lo que va  a ocurrir en ese momento, cuando Jesús tiene ya el pan en sus manos, y los platos y el cáliz esperan. Son muchos los detalles a contemplar, y que seguramente serán vistos y reconocidos por todos: San Pedro y San Juan a los lados de Jesús; las miradas de cada uno de ellos, y sobre todo la de Judas que suele destacar entre todas las pinturas de la Santa Cena, pensando en su traición; los colores variados de túnicas y mantos, etc.
La Santa Cena. Jesús rodeado de sus apóstoles.
Detalle de la S. Cena. Jesús con San Pedro y San Juan.
En la parte de abajo vemos parte del rostro y la mirada de Judas.
En el monumento, en su parte central, no puede faltar el sagrario en el que, el día de Jueves Santo, al finalizar los oficios, se coloca el copón con las hostias consagradas, y allí estará hasta después del Viernes Santo, cuando en los oficios de la tarde se recuerda y conmemora la muerte de Cristo. En esta ocasión es un Pelícano-Sagrario, ave  símbolo de Cristo, y de  la Eucaristía como alimento espiritual. Pelícano que, según vemos, se nos muestra dando de comer a sus polluelos, lo cual es más significativo aún.
Sagrario-Pelícano sobre el altar ya preparado. Pertenece a la iglesia de Rosinos.
Pelícano-Sagrario-dando de comer a sus polluelos.
Aunque la Eucaristía es el tema central del monumento no hay que olvidar que después de su celebración dio comienzo la Pasión de Cristo, tema éste objeto del resto de las sargas. Y vemos pintadas las escenas de la Oración del Huerto, los Azotes, una  de caída  de Jesús con la Cruz a Cuestas camino del Calvario y María, en su Soledad. Y todo ello con variedad de colores, vivos y llamativos. No es de extrañar que el autor, popular o no popular, fuese un verdadero artista, capaz de acercarse, e incluso llegar, a los sentimientos de aquellos que iban a contemplar su obra.  
La Oración del Huerto.





Detalles de la Oración del Huerto.
Jesús atado a la columna es azotado por un sayón.
Detalle de la escena de los azotes.
Jesús en su primera caida con la Cruz a cuestas.
Detalle del rostro de Jesús con la Cruz.
La Virgen afligida al ver a Jesús con la Cruz.
El rostro y la mirada de María.
No me queda más que invitar una vez más a los amigos del Patrimonio Popular  a que visiten estos días el Santuario, situado en uno de los lugares más destacados e importantes del Valle de Vidriales. Allí, en la parte de atrás del templo, podrán ver el antiguo monumento de Semana Santa de la iglesia de Rosinos de Vidriales. Una antigua tradición popular religiosa para estos días, olvidada desde hace ya tiempo, y que nos servirá para recordar el pasado con sus vivencias y costumbres.

Santuario y castro de San Pedro de la Viña en el atardecer del Martes Santo.


domingo, 29 de marzo de 2015

Semana Santa de Benavente: Jesús en la Borriquilla.



Jesús en la Borriquilla acaba de salir de la Ermita.
Este paso desfila el Domingo de Ramos, por la mañana. Nos recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén aclamado por multitud de fieles seguidores, según dice el Evangelio de  San Marcos que se lee en este día. Cuando se acercaban a Jerusalén Jesús dijo a dos de sus discípulos: …Id a la aldea que está enfrente, y luego que entréis en ella encontraréis un pollino atado, sobre el que nadie montó aún; soltadlo y traedlo…Y más adelante continúa el evangelista: …Llevaron el pollino a Jesús, y echándole encima sus vestidos, montó en él…Muchos extendían sus mantos sobre el camino, otros cortaban follaje de los campos, y los que le precedían y seguían gritaban: ¡Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor¡… (Marcos 11.1-11)
Benavente cuenta con esta imagen de Jesús en la Borriquilla desde hace ya muchos años y la ceremonia se celebró de forma parecida a como se realiza hoy. Aunque con el paso del tiempo, el progreso y la modernidad, algunas cosas hayan cambiado. Lo vemos a juzgar por la fotografías del pasado que se muestran aquí. El paso cuenta hoy con nuevas andas y son muchos más los portadores, todo ellos de la cofradía de Santa Vera Cruz y Santo Entierro, organizadores de esta procesión.      
Ocurre que, al encontrarse el paso en la ermita de la Soledad durante todo el año, la procesión de este día da comienzo en dicho lugar. Hasta allí llegaban muchos niños y también personas mayores con ramos en sus manos para acompañar a Jesús sobre la Borriquilla en una procesión. Los ramos eran de árboles diversos, pero principalmente de olivo y laurel. Eran pocas las palmas que llegaban a estas tierras y que se comercializaban para el evento, y menos tal vez las posibilidades económicas para conseguirlas. Tampoco es ésta tierra de olivos, aunque cada vez haya más en jardines y parques. El laurel sí es más accesible a todos. Aunque la rama del árbol no es lo fundamental sí que influye en la tradición religiosa.
Portadores y cofrades comienzan la Procesión.
El paso tiene nuevas andas y más portadores.
La procesión pasa por la Plaza de la Soledad y recorriendo las calles de Santa Cruz, Plaza del Grano y La Rúa, concluirá en la iglesia de Santa María del Azogue. Aquí se celebrará la Santa Misa, hoy especial por la solemnidad, e incluso de más duración pues en ella se lee el primer relato de la pasión, a cargo de San Marcos como hemos visto anteriormente.
Niños con  palmas rodean al paso. Plaza de la Soledad.
Por la calle de Santa Cruz llegan hasta el Hospital de la Piedad.
Jesús en la Borriquilla pasando ante la fachada del Hospital de la Piedad.
La Procesión continúa por la calle de Santa Cruz.
También pasan por la Plaza del Grano.
Los portadores del paso se acercan al Corrillo de San Nicolás.
Al llegar a la Rúa cerca del Corrillo de San Nicolás tiene lugar la bendición de los ramos que llevan en sus manos los asistentes a la procesión desde que está comenzó. Algunos forasteros habían acudido con su ramo a la ermita en la creencia de que era este el lugar para su bendición. Y ya bendito seguir en la procesión hasta la Iglesia. Y es que algunos creyentes analizan con detalle cualquier cambio en su tradición religiosa.
En todo el recorrido, antes como ahora, se nota la presencia de muchos niños, procedentes de las parroquias de la ciudad. Algunos de ellos de corta edad, acompañados de sus padres que también participan en los actos, y todos con ramos en sus manos, palmas en casi todos el recorrido, hasta el momento de su bendición en que pudimos ver a más personas con los de laurel y algunos de olivo. Cosa curiosa y que no dejó de sorprender a algunos espectadores. El amarillo de las palmas y el verde del laurel destacaban entre las personas.
Como siempre la plaza de Santa María se llenó de espectadores para ver la procesión y admirar el paso de Jesús en la Borriquita, rodeado de palmas y muchos ramos de laurel. Uno de los momentos más llamativos fue el de la entrada del paso en la iglesia para dar comienzo a la Santa Misa. Los portadores lo cogieron con sus manos y con gran cuidado entraron con él en el templo.
Crucifijo presente en la Bendición de los ramos.
El sacerdote se incorpora a la procesion.
En la Rúa, ya cerca de la iglesia de Santa María.
La Borriquilla junto a los ábsides de la iglesia.
Momento en el que el paso entra en la iglesia para la celebración de la Misa.
La misa de este día, Domingo de Ramos es solemne y de mayor duración que las demás días, debido a la lectura del primer relato sobre la Pasión de los cuatro que se leen durante estos días de la Semana Santa en la Iglesia Católica y que  hoy, como he dicho al comienzo, toca al evangelista San Marcos:
…”Y cuando se aproximaban a Jerusalén, a Betfagé y a Betania, junto al monte de los Olivos envió a dos de los discípulos y les dijo: Id a la aldea que está enfrente y luego que entréis en ella encontraréis un pollino atado sobre el que nadie montó aún; soltadlo y traedlo…”  
Terminada la Santa Misa la comitiva emprende de nuevo el regreso a la Ermita de la Soledad haciendo el mismo recorrido. Pero no lo harán ya en procesión, sino solamente los portadores y otros cofrades. Pero a su paso por las calles no faltarán admiradores. Y algunas personas podrán ver mejor las esculturas, las nuevas andas y hasta a quienes este año se han encargado de llevarlo sobre sus hombros.
 El paso de Jesús en la Borriquilla permanecerá allí el resto del año, como ocurre con otros pasos o grupos escultóricos de Benavente, pues es su sede habitual, sede que desde hace varios años se ha convertido en el pequeño museo de Semana Santa de que dispone la ciudad. 
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Las imágenes siguientes, del año 1976, en blanco y negro, nos muestran cómo se celebraba la Procesión de Jesús en la Borriquilla en dicho año. Es natural que haya algunos cambios, después de tantos años, pues calles, plazas y edificios pueden haber cambiado, pero mucho más las personas, niños y mayores, que participaban en el acto. Y sobre todo los niños que para familiares y amigos resultarán hasta desconocidos. Las andas del paso, ahora nuevas y de mayor tamaño, las vestimentas que llevan algunos, las palmas que entonces eran fundamentalmente ramos de olivo, como cumpliendo lo que se dice en el evangelio, etc. Y algunas otras formas de actuar y vivir el hecho religioso en las cofradías. Se trata de un tiempo pasado que hay que respetar, pero sin oponerse a los avances y el progreso que nos traen los nuevos tiempos.
Unas imágenes se corresponden con la llegada de la Procesión a la Plaza de San Francisco frente a la portada del antiguo Hospital de la Piedad. En este lugar, si mal no recuerdo, tenía lugar la bendición de los ramos, antes de ir en procesión hasta la iglesia.
La imagen sobre las antiguas andas, delante de la portada.
En la plaza se reunnían muchas personas, sobre todo niños...
Y también algunas personas mayores acompañando a los niños.
Imagen en la que vemos a todos los asistentes con su ramo de olivo.
Niños disfrutando con su ramo de olivo en la mano.
Algunas casas de la plaza ya han desaparecido.
La llegada a la Plaza de San Francisco, frente al Hospital de la Piedad.
Y las otras imágenes nos permiten ver la llegada a la Plaza de Santa María y la entrada en la iglesia, para la celebración de la Santa Misa.
La Procesión llega a la Plaza de Santa María. Año 1976.
El paso de la Borriquilla cerca ya de la entrada.
Momento en el que Jesús en la Borriquilla entra en la iglesia. Año 1976.