sábado, 11 de abril de 2015

Benavente recuerda a la Veguilla o Virgen de la Vega.-2


La Veguilla. Foto Testera.
Con este título ya publiqué una entrada en este blog, mostrando  variadas imágenes de la Virgen, conocida y denominada popular y cariñosamente  la Veguilla. Y es que, además de contar con antigüedad, historia y tradición, es patrona de la ciudad y muy querida y venerada por los benaventanos, residentes o ausentes.
Su sede es la iglesia de Santa María del Azogue. Allí colocada sobre sus andas de plata está todo el año, dispuesta a escuchar y atender a los devotos que se acercan con frecuencia a rezarla.
La pequeña imagen en la iglesia, sobre las andas.
La imagen fuera de las andas.
Su imagen forma parte del escudo Benavente desde el siglo XVIII, escudo e imagen que han sido y siguen siendo utilizados, además del Ayuntamiento, por muchas entidades, asociaciones, empresas y agrupaciones festivas, como hemos visto ya, y podemos ver en las imágenes que hoy publicamos.
Sello de la Alcaldía. Años 50.
Membrete utilizado en la actualidad en las cartas y escritos del Ayuntamiento.
Saluda usado también en la actualidad.
Funeraria - velatorio La Veguilla.
Velatorio La Veguilla.
Placa de la Plaza Virgen de la Vega.
Empresa de Limpiezas La Veguilla.

Cereales La Veguilla. 






La Veguilla. Fábrica de alcohol vínico. (Anuncio en el programa de 1930).
Cuadro en el restaurante del Parador de Turismo.




Cuando a lo largo de los años el Consistorio publica planos o guías de turismo o en cualquier otro documento o escrito oficial, saludas, cartas, etc., el escudo con la Veguilla no puede faltar. Y tampoco falta si se trata de programas de fiestas, carteles,  o al realizarse otras muchas actividades.
Y esto ya desde hace muchos años, como se ve también en algunas publicaciones antiguas, referidas a la historia de la ciudad de Benavente.
Armas de la Villa de Benavente. 1853.
Escudo litográfico de Benavente. Hacia 1900. (A. L. Pozo)
Dibujo del escudo anterior con algunas variantes.
Escudo en uno de los programas antiguos de S. Santa.
Programa de Fiestas de 1985.
Programa fiestas S. Santa y Virgen de la Vega. 1930
Cuando se acerca su fiesta se recuerda y se hace presente aún más su imagen. Y es que a ella se dedican los actos religiosos, con solemne misa, y procesión en la que los peñistas llevan la imagen sobre sus hombros. Y a su lado los cofrades con las varas en las que la virgen está también representada.
Además en el día de su fiesta, por la mañana, se reparte el Pan de la Veguilla, pan que además de tener la marca con su imagen, cuenta con sus bendiciones. 
Sello de la Panadería Hernando para marcar el Pan de la Veguilla.
Y después de la Misa y la Procesión tiene lugar la petición del Toro Enmaromado en la Plaza Mayor. Por tradición este acto es multitudinario. A él asisten autoridades locales e invitados provinciales, peñas del toro con algunas charangas, asociaciones de todo tipo existentes en la ciudad, y muchas personas, vecinos y forasteros, que no quieren perderse el acto. Y es que la tradición tiene peso, y manda: En este caso deberá ser el Alcalde o alguien que le sustituya, si él está ausente, quien diga si va a haber y podrán correr el toro o los toros con maroma el presente año, cuando llegue la fiesta.
Benavente.Monumento a la Virgen de la Vega. Rotonda Avda. Federico Silva.








miércoles, 8 de abril de 2015

Cirios de Pascua.



Iglesia de San Juan. Benavente.
Se llama cirio a la vela de cera de un pabilo (torcida o cordón de hilo en el centro), larga y gruesa, y Cirio Pascual al que se bendice solemnemente en la Vigilia Pascual del Sábado Santo  y que se conserva y utiliza cada año hasta el día de Pentecostés en la Iglesia Católica.
Los días de Semana Santa están cargados de celebraciones y actos, fuera y dentro de las iglesias. Pero el Sábado es algo distinto, al conmemorar la Resurrección de Cristo y hacerlo litúrgicamente de modo un especial y llamativo, desconocido, tal vez para muchos que no han asistido nunca a dichos actos. Y es que en los oficios de este día el fuego, la luz y el agua, como elementos purificadores, son los protagonistas. Todo ello relacionado con la vida y también con la Resurrección de Cristo.
En el exterior de la iglesia o en la parte de atrás de la misma, de noche, y con las luces apagadas, se prepara y bendice el fuego, con el que en enciende el cirio, signo o símbolo de la luz, en este caso luz de Cristo, luz que ilumina a todos los cristianos y que les acompañará siempre en su caminar a lo largo de la vida y también en sus trabajos y afanes.
Según la tradición o costumbre, en el cirio se marcan estas señales: una cruz, las letras griegas alfa y omega y las cifras del año en los ángulos de la cruz, al tiempo que el sacerdote oficiante va diciendo: 1.-Cristo ayer y hoy, 2.-principio y fin, 3.- alfa, 4.- y omega, 5.- suyo es el tiempo, 6.- y la eternidad, 7.- a Él la gloria y el poder, 8.- por los siglos de los siglos. Amén.  A continuación se insertan cinco granos de incienso en forma de cruz.
Iglesia de Santa María del Azogue. Benavente.
Castrogonzalo.
San Cristóbal de Entreviñas.
Después el sacerdote enciende el cirio con el nuevo fuego mientras dice: Que la luz de Cristo que resucitó glorioso disipe las tinieblas del corazón y del espíritu. Seguidamente se organiza e inicia la procesión hacia la iglesia o dentro de ella, a oscuras, y encabezada por el que lleva el cirio encendido, y que se detiene tres veces, al tiempo que lo eleva y canta: Luz de Cristo, y los demás presentes contestan: Demos Gracias a Dios. En este momento se encienden las velas que portan los asistentes y todas las luces de la iglesia.
Al entrar estos días, posteriores a la Pascua en iglesias, ermitas o catedrales en la que se hayan celebrado los cultos de la Semana Santa, podemos ver en todas ellas que, en el presbiterio, junto al altar mayor o en otro lugar más o menos destacado, hay un Cirio Pascual, distinto en cada uno de los lugares en su forma y grosor, y también en los variadas pinturas u otros adornos que tiene sobre la cera. Pero lo que todos tendrán será una cruz, las letras griegas alfa y omega y el año en curso, pues cada año se debería renovar dicho cirio. 

Iglesia de Santiago. Benavente.
Tenemos cirios muy variados, por su tamaño, adornos y decoración. Algunos por cierto muy lujosos, cuya compra o adquisición es de suponer que tenga un gasto económico mayor. Otros son más sencillos y menos costosos, en su tamaño e incluso por su decoración, como vemos en la mayor parte de los pueblos de esta comarca de los Valles de Benavente.
En las pinturas sobre la cera se representan a veces escenas del evangelio, sobre todo las relacionadas con Cristo y su Pasión. Ni que decir tiene que al llegar la Semana Santa, y concretamente el Sábado Santo, las ventas y el comercio de cirios aumentan, siendo un objeto religioso más al alcance de todos, según el coste o gasto que se quiera hacer.
Antiguamente eran más los cirios fabricados con cera de abeja blanqueada, con un coste mucho mayor. En la actualidad contienen mezcla de ceras naturales y substancias minerales, de aspecto céreo, pero de naturaleza química diferente. Lo normal y usado hoy es que tengan un 30% como mínimo de cera de abeja.
En el Sábado Santo también se bendice el agua, que junto con el fuego y la luz son símbolos de purificación y limpieza.
En mis visitas a catedrales, iglesias y ermitas, no me he olvidado de fotografiar también  algunos de los cirios que me han llamado la atención. No deja de ser esto una tradición más, religiosa en este caso, que llama la atención a muchas personas. 
Santa Colomba de las Monjas
Quiruelas de Vidriales
Bretocino
Colinas de Trasnmonte
Vidayanes
Ayoó de Vidriales.
Y si hay variedad en los cirios-velas, también la hay en los útiles o instrumentos en los que se colocan dichos cirios,  los candeleros o portacirios, algunos de gran valor artístico y con mucha antigüedad. Pero sobre esto escribiré en otro momento, con imágenes, que todas las personas puedan ver y admirar.



sábado, 4 de abril de 2015

Semana Santa de Benavente: El Cristo de los Gitanos.



Calvario o Cristo de los Gitanos. Años 50. Foto Testera.
Con este nombre se le conoce y así se le sigue llamando popularmente al paso o grupo escultórico El Calvario que sale a las calles en la procesión del Viernes Santo.  Y es que hasta hace pocos años se encargaron de llevarlo sobre sus hombros gitanos, residentes en la ciudad.
Su verdadero nombre es el Calvario, por la escena que representa, Cristo crucificado y a sus lados la Virgen María y San Juan.  Se trata de uno de los pasos más antiguos que, según se indica en el libro Semana Santa de Benavente, fue comprado en el año 1941 para las cofradías de la Santa Vera Cruz y del Santo Entierro. Por cierto que lo inscribieron como Cristo del Perdón, nombre por el que también se le conoce.
Hasta hace no muchos años, lo tradicional era que el Calvario, o Cristo de los Gitanos, fuese  trasladado en la mañana del viernes Santo desde la ermita de la Soledad, su sede, hasta la iglesia de Santa María del Azogue, rezándose el Vía Crucis. Era conocido el acto como Procesión del Calvario. La subida desde la ermita era dura y suponía un gran esfuerzo para los gitanos, sus portadores, pues el paso además de destacar por su belleza artística, también destaca por la altura de las imágenes y por su peso. Pero así era la tradición, que contaba con muchos espectadores, unos colocados en las aceras de las calles y otros acompañando al Cristo, cuesta arriba, hasta la plaza de Santa María. En la actualidad este acto ha cambiado, pues los portadores del paso ya no son los gitanos, sino un grupo de 16 miembros de Protección Civil. Últimamente, el paso se sube en un camión hasta la puerta de la iglesia y allí está hasta que se organiza y comienza la Magna Procesión del Santo Entierro, que se celebra en este día.
Miembros de Protección Civil portando el paso, ayer día de Viernes Santo.
Este paso, o grupo escultórico, de la Semana Santa de Benavente seguirá siendo conocido, e incluso denominado durante mucho tiempo, como el paso o el Cristo de los Gitanos, por el hecho de ser ellos hasta hace pocos años, como he dicho anteriormente, quienes  le llevaban sobre sus hombros, y también al que rezaban, a su modo, y acompañaban con gran respeto e intimidad. Comenzaron a llevarlo a partir de 1950 y lo vivían como algo muy suyo, prueba de ello es que en torno al mismo, y durante el recorrido, se juntaban muchas personas, mayores, jóvenes y niños, todos de dicha etnia, como podemos ver en la siguiente imagen tomada del blog de la Semana Santa de Benavente y comentada por Juan Carlos de la Mata. Ellos, los gitanos, saben muy bien valorar y respetar a los mayores, y a sus tradiciones. 
Cristo de los Gitanos. Plaza de Santa María. Años 70.
El paso siempre tuvo en Benavente cierto atractivo, y lo seguirá teniendo en el futuro, aunque los gitanos no sean ya los protagonistas, ni quienes se encarguen de llevarlo sobre sus hombros. Además estoy seguro de que seguirá siendo y también denominado todavía durante mucho tiempo el paso del Cristo de los Gitanos. Y es que la tradición manda. Además es uno de los Grupos Escultóricos más destacados en la Semana Santa de la ciudad.
En las imágenes siguientes, de los años 1956 y 1957, vemos al Cristo en procesión por diversas calles de la ciudad. (Fotos archivo C. Hidalgo).

miércoles, 1 de abril de 2015

Santuario de Ntra. Sra. del Campo: Monumento de Semana Santa.


Crucero y torre del Santuario ayer Martes Santo del 2015, al atardecer.
Parte de atrás del interior del templo. Al fondo, Monumento de Semana Santa.
A partir del Jueves Santo y hasta el Domingo de Resurrección se puede ver en el Santuario de Ntra. Sra. del Campo el monumento de Semana Santa utilizado, antiguamente y durante muchos años, en la iglesia de Rosinos de Vidriales.  Se trata de un grupo de sargas en las que se representa, como motivo principal, la Santa Cena y también varias escenas de la Pasión. Es una novedad y también una sorpresa  para  los amantes del Patrimonio y de las tradiciones populares, en este caso religiosas, el poder ver y admirar, una vez más, algo muy popular, distinto a las procesiones y demás actos semana-santeros, como es este monumento que se colocaba para la celebración y exaltación de la Eucaristía el día del Jueves Santo. En casi todos los pueblos existía y se esmeraban en colocarlo hasta el punto de competir entre ellos para que destacase y conseguir que el suyo fuese el mejor.  El paso del tiempo, el progreso y la modernidad, unido todo ello al abandono rural de la gente y la disminución de la práctica religiosa, hizo que lo del monumento, como otras cosas, se fuese olvidando, relegando y abandonando. Pero las tablas o telas no desaparecieron todas ni del todo, pues, de vez en cuando, sacerdotes inquietos, amantes y entregados a su oficio, descubren en los trasteros o cajoneras de las  sacristías de sus iglesias obras de este tipo muy dignas ser expuestas para que puedan ser vistas y admiradas por todos.
En este caso ha sido, de nuevo, D. Miguel, el sacerdote encargado de Rosinos de Vidriales y de otros muchos pueblos de la zona quien ha contado con la ayuda de algunos feligreses inquietos y atentos a estos temas, como Joaquín Pérez, el albañil del Valle, y que en su blog el Ti Joaquín ya ha escrito sobre ello.
D. Miguel descubrió las telas enrolladas en el trastero de la iglesia de Rosinos. Y prefirió desenrollarlas, limpiarlas y exponerlas, antes que dejarlas en el lugar en que estaban, expuestas al deterioro y la destrucción o desaparición total. Sabe muy bien D. Miguel que también en la iglesia se abandonan muchas cosas artísticas que en el pasado ayudaban en la enseñanza y catequización de los fieles. Y también sabe que lo que él hace es del agrado de muchas otras personas, aunque algunas sean menos sensibles al hecho religioso, pero que valoran y admiran mejor que nadie el patrimonio. Todos estos deben pasar uno de estos días por el Santuario y ver el monumento de la Semana Santa.
En este caso se conoce hasta quien fue su autor y la fecha en que se hizo, según consta en la parte inferior de una de las pinturas: Inventó y pintó este monumento José Silva, siendo cura párroco Don José Antón Cabrera. Año de 1884. Por el tipo de pintura, la expresión de los rostros de los apóstoles y de las mismas escenas de la Pasión, podemos afirmar que tal vez sea el mismo artista que pintó las telas del monumento que colocan también desde hace años en la iglesia de Fuente Encalada y sobre el que el pasado año publique un reportaje en este blog.
Telas enrolladas en el trastero de la iglesia de Rosinos. (Foto: Joaquín Pérez)
El Monumento.
Imagen más próxima del Monumento.
Como he dicho anteriormente la escena central es la Santa Cena, Jesús en torno a la mesa con sus apóstoles. En este caso, sobre la pintura de alguno de ellos, vemos las iniciales de su nombre. Sus rostros expectantes ante lo que va  a ocurrir en ese momento, cuando Jesús tiene ya el pan en sus manos, y los platos y el cáliz esperan. Son muchos los detalles a contemplar, y que seguramente serán vistos y reconocidos por todos: San Pedro y San Juan a los lados de Jesús; las miradas de cada uno de ellos, y sobre todo la de Judas que suele destacar entre todas las pinturas de la Santa Cena, pensando en su traición; los colores variados de túnicas y mantos, etc.
La Santa Cena. Jesús rodeado de sus apóstoles.
Detalle de la S. Cena. Jesús con San Pedro y San Juan.
En la parte de abajo vemos parte del rostro y la mirada de Judas.
En el monumento, en su parte central, no puede faltar el sagrario en el que, el día de Jueves Santo, al finalizar los oficios, se coloca el copón con las hostias consagradas, y allí estará hasta después del Viernes Santo, cuando en los oficios de la tarde se recuerda y conmemora la muerte de Cristo. En esta ocasión es un Pelícano-Sagrario, ave  símbolo de Cristo, y de  la Eucaristía como alimento espiritual. Pelícano que, según vemos, se nos muestra dando de comer a sus polluelos, lo cual es más significativo aún.
Sagrario-Pelícano sobre el altar ya preparado. Pertenece a la iglesia de Rosinos.
Pelícano-Sagrario-dando de comer a sus polluelos.
Aunque la Eucaristía es el tema central del monumento no hay que olvidar que después de su celebración dio comienzo la Pasión de Cristo, tema éste objeto del resto de las sargas. Y vemos pintadas las escenas de la Oración del Huerto, los Azotes, una  de caída  de Jesús con la Cruz a Cuestas camino del Calvario y María, en su Soledad. Y todo ello con variedad de colores, vivos y llamativos. No es de extrañar que el autor, popular o no popular, fuese un verdadero artista, capaz de acercarse, e incluso llegar, a los sentimientos de aquellos que iban a contemplar su obra.  
La Oración del Huerto.





Detalles de la Oración del Huerto.
Jesús atado a la columna es azotado por un sayón.
Detalle de la escena de los azotes.
Jesús en su primera caida con la Cruz a cuestas.
Detalle del rostro de Jesús con la Cruz.
La Virgen afligida al ver a Jesús con la Cruz.
El rostro y la mirada de María.
No me queda más que invitar una vez más a los amigos del Patrimonio Popular  a que visiten estos días el Santuario, situado en uno de los lugares más destacados e importantes del Valle de Vidriales. Allí, en la parte de atrás del templo, podrán ver el antiguo monumento de Semana Santa de la iglesia de Rosinos de Vidriales. Una antigua tradición popular religiosa para estos días, olvidada desde hace ya tiempo, y que nos servirá para recordar el pasado con sus vivencias y costumbres.

Santuario y castro de San Pedro de la Viña en el atardecer del Martes Santo.