jueves, 21 de mayo de 2015

Benavente. Sobre oficios del pasado.



Hace unos días en Facebook,  concretamente en el  Grupo No eres de Benavente si…, uno de sus miembros propuso recordar, escribir y comentar algo sobre los oficios desaparecidos en la ciudad. Y no fue mala la propuesta planteada, a juzgar por las muchas personas que, durante varios días, respondieron, dando su opinión al respecto, bien por haberlo visto y vivido ellos mismos a lo largo de su vida, o porque se lo contó algún amigo o familiar.  Y es que recordar el pasado, con su forma de vida,  costumbres, trabajos, y en este caso oficios, es del agrado de muchas personas, sobre todo de aquellos en edad avanzada.
A mi concretamente el tema me recordó los dos  libros que, con el título Valles de Benavente. Oficios Tradicionales, me publicó el C.E. B. “Ledo del Pozo”, en los años 2006 y 2010. Es verdad que yo me refería a toda la comarca. Pero Benavente destacó entre las demás localidades por el número de oficios, sobre los que escribí, nada menos que 17, entre ellos el hojalatero Vicente, el herrero Felipe, los boteros Luis y Vicente, los pellejeros José y Clemente, el guarnicionero S. Pallares, el cestero Marcelo Morales, Goyo, el último silletero, y otros. Los demás eran de pueblos de la comarca.
La particularidad es que todas las personas, o casi todas las que aparecen en la publicación, vivían, y fueron ellas las que me contaron su trabajo u oficio, y yo, a mi modo, se lo conté a los demás.
En esta ocasión los participantes en Facebook han recordado muchos otros oficios o trabajos, que algunas personas desempeñaron en el pasado, y sienten gran satisfacción al contarlo. He aquí la relación de algunos de ellos, a los que citan y cuyo trabajo ha desaparecido ya o ha cambiado el modo de hacerlo. Y es que unos lo desempeñaban en la calle o en un local: Colchoneras, lavanderas, curanderas y sanadoras, limpiabotas, posaderas, paragüero, etc., y otros iban por los domicilios a ejercerlo: practicantes, comadronas, panaderos, lecheros, vendedor de gaseosas y sifones, etc.
Algunos recordaron también oficios o trabajos que vieron, o vivieron, de niños: portero del cine del hospital o del Ayuntamiento, limpiabotas, maletero, el que arreglaba paraguas, o la que cogía puntos a las medias, etc. Incluso uno se acordó de los siguientes, haciendo una lista de ellos, aunque ignoro si se refería solo a Benavente: barquillero, aguador, ranero, cabaretera, charlatán de ferias y mercados, restañador, floristera, revisor de billetes, etc.
Me llamó la atención el que citasen, a veces, los nombres de las personas con el trabajo u oficio respectivo, como si de un sobrenombre o apodo se tratase, diciendo así: el Sr. Valentin, el verbenas; los lecheros Felicidad y Modesto; la Sra. Josefa, que vendía bígaros cocidos; el Sr. Durán, que subía los paquetes de la Estación; Quica la hilariona, la curandera; Rosita, la comadrona; Nina la casillera, la curandera; Ramón Montero, el señor alguacil, Esperanza, la pipera, etc. etc.
De entre todos ellos quiero destacar un oficio, el sereno, que parece ser tuvo gran importancia en esta ciudad y que era muy del agrado de los vecinos, pues aseguraban con él un feliz descanso nocturno. El sereno o los serenos eran los encargados de rondar de noche, para velar por la seguridad del vecindario. Sobre él opinan y escriben de modo más extenso dos o tres personas.
Una de ellas Ser Martín dice:…Recuerdo que antes de empezar los serenos la noche se ponían enfrente del Ayuntamiento. A las once el reloj daba las campanadas y ellos entonaban una canción de la que solo recuerdo que terminaba así: las once y sereno. Daban un golpe con el chuzo en el suelo y se iba cada uno por una de las salidas de la Plaza a su zona de vigilancia. A las siete de la mañana, hora de finalizar el servicio se repetía lo mismo, solamente cambiaba la letra de la canción de despedida. Recuerdo también que había siete serenos...
El breve relato de Ser Martín se completa con una información más amplia de Amalia Rodriguez de Castro, también a través de Facebook, y como miembro del mismo Grupo.
Amalia  escribe lo siguiente sobre los serenos:
Colocados enfrente del reloj, el cabo cantaba “Ave María Purísima” y los demás respondían “Sin pecado concebida”. El cabo seguía: “las once y sereno”, si es que estaba el tiempo así. Pero si llovía, nevaba o era otra la situación atmosférica, se decía en ese momento. De esto se derivó que en una ocasión en la que hacía mucho aire, hacia la una  o una y media de la madrugada uno de los serenos, al dar la hora, dijo: la una y airón” y quedó desde entonces con el apodo de airón. Ellos daban las horas por la noche y si tenías una emergencia te acompañaban a la farmacia o a donde necesitaras ir. Así eran por entonces las cosas.
Ser Martín agradece a Amalia Rodríguez su explicación y le pide que les siga recordando cosas como estas. Por mi parte también se lo pido, pues lo considero de interés para todos los amantes y amigos de las costumbres y tradiciones del pasado, y del patrimonio popular, como pretendo que sea todo lo que publico en este blog.
Ramón Viejo Valverde, y algunos otros del Grupo, además de opinar sobre el tema, han recogido imágenes sobre ello, algunas de las cuales publico aquí, para que las vean todos los que visten el blog. Por supuesto que hacen referencia a los trabajos u oficos del pasado de Benavente.
Valentín Verbenas en Plaza del Neguri. E. Aguilar, al lado.
Quina la repartidora de paquetes por las casas.
Pedro Valverde, en carro, repartiendo gaseosas por bares y tiendas.
Chili, hijo de B. Valverde, ya en motocarro, repartiendo gaseosas y sifones.
Helados La Ibense en la Plaza de Santa María.
Vendedores de chuches en la Plaza de Santa María del Azogue.
Iñigo, el maletero del mercantil, con un décimo de lotería en su mano.
La Sra Luisa y el Sr. Deogracias vendiendo chuches.
Vendedoras de fama y éxito.
El antiguo carretillo de los helados La Ibense




martes, 19 de mayo de 2015

Calles de Benavente: La calle Agujero de San Andrés.


Es curioso y llamativo el nombre de Agujero. Tal vez, antiguamente, era un rincón o una estrecha y corta callejuela que daba a la antigua cerca o muralla de la Villa. Pero no nos extraña la mención a San Andrés, ya que la calle está muy cerca del lugar en el que se encontraba la iglesia dedicada a este santo, una de las 16 que existían en Benavente, y que despareció hace ya más de 50 años. Como recuerdo de la iglesia y del santo, podemos ver y leer en el callejero, y en el mismo lugar en el que estaba, o en su cercanía, los nombres Cuesta del Portillo de San Andrés,  la calle San Andrés, y el de una estrecha y corta Travesía de San Andrés, travesía que da a la misma calle del Agujero.
Foto antigua de la iglesia de San Andrés, (A. L. del Pozo)
La antigua iglesia y su entorno. (A. L. del Pozo)
Procesión del Carmen. (Blog S. Santa Benavente)
Cercanías de la calle Agujero. (Blog S. Santa Bte)
Esta calle va desde la Plazuela de los Leones hasta el Ferial, final de la misma. Al pasar o pasear vemos que a ella dan o desde ella se puede ir a la de nominada la Cuesta del Portillo de San Andrés y a la calle de San Miguel, cerca ya del Ferial. Y hacia el medio de la misma vemos la entrada o salida de la pequeña Travesía antes citada.
La calle vista desde la Plazuela de los Leones.
Al fondo El Ferial y la Vía del Canal.
Vista de la calle Agujero desde El Ferial.
Al fondo la Plazuela de los Leones.
 La calle no es muy extensa y gran parte de sus casas antiguas ya han desaparecido al construirse nuevos edificios de viviendas. Estamos en una zona de la ciudad que, a pesar de los cambios en su urbanismo, quedan restos de antigüedad y del pasado.
Hasta hace no muchos años hubo algunos almacenes dedicados a la compra y venta de diversos materiales, uno de ellos Trapería. Ahora en la calle hay un bar-cafetería y algunos establecimientos comerciales.

A juzgar por las imágenes existentes, por esta calle pasó siempre la procesión con la virgen del Carmen que tenía su sede en la antigua iglesia de San Andrés. Y ahora lo siguen haciendo desde la nueva iglesia de El Carmen de Renueva.
Procesión de El Carmen pasando por la calle. Año 2014.
La imagen sobre las andas llevada por los cofrades de El Carmen. Año 2014.
Paso de la procesión, vista desde la Travesía de San Andrés. Año 2014.
Paso de la marcha solidaria La Maroma. Al fondo la calle Agujero. Año 2015.
Pero sin duda alguna por lo que más se conoce y nombra a la calle, como ocurre en la ciudad en todo, y con todo, lo relacionado con esta fiesta del toro, es porque por ella pasó antiguamente y pasa algunos años, el enmaromado, ya al final de su recorrido, pues el matadero se encontraba y se encuentra muy cerca. Y si pasó sería por algún motivo especial, porque lo normal es que el toro desde el Corrillo de Renueva vaya por la Cuesta de San Andrés hasta el matadero. Me dicen que ocurría alguna vez cuando el toro tenía problemas para llegar hasta el matadero

El toro enmaromado por la calle Agujero. Años 60. (F. A. Ledo Pozo)
El toro hacia el matadero. Cerca de la calle Agujero. Años 60. (L. P).
En la calle o cercanías hacia 1975. (F. E. P. Mencía).
En 1860, según consta en el archivo municipal, ya figuraba una Ronda de San Andrés y Portillo de San Andrés, términos estos más acomodados a la existencia en este lugar o muy cerca de la antigua muralla.






martes, 12 de mayo de 2015

La Maroma. II Marcha Solidaria contra el Cáncer.



Desenrollando la Maroma poco antes de comenzar la marcha.
Al fondo, el Toril en donde se inicia el recorrido con la Maroma Solidaria.
El pasado domingo, 10 de mayo, se celebró en la ciudad de Benavente una marcha solidaria contra el cáncer, en la que participaron más de mil personas.  Esta marcha con el nombre de Maroma solidaria es la segunda vez que se realiza. Y tiene algo especial por el hecho de que se denomina así, Maroma Solidaria. Los organizadores han sabido elegir bien esta palabra, muy apropiada para ello en esta ciudad, y de gran atractivo para sus habitantes. Esto no ocurre en otros lugares en los que,  a actos de este tipo, o con la misma finalidad, los denominan marcha, recorrido, andadura, paseo, caminata, etc. o campeonato, gala, concierto, si se celebran o conmemoran de forma distinta. Lo que sí une a todos es el término o la palabra solidaria, o solidario.
La maroma no es más que una cuerda gruesa de esparto o cáñamo, lo mimo que la soga, aunque esta puede tener menor grosor.  
Quienes no viven en esta ciudad, comarca, provincia, y tal vez Comunidad Castellana y Leonesa, tienen que saber que en Benavente, a comienzos del mes de junio, coincidiendo con la festividad del Corpus se celebran las fiestas del Toro Enmaromado, fiestas en las que este animal, en sus varias actuaciones, es el protagonista. Pero la más importante de todas, y que goza de gran prestigio e importancia, es la carrera en la que el toro enmaromado, o ensogado recorre las calles y plazas de la ciudad, hasta que, rendido y agotado llega al matadero, para ser allí sacrificado. Jóvenes y no tan jóvenes, si pueden, se agarran a la maroma durante el recorrido, llevando y guiando así al astado hasta el final del mismo.
La maroma es un instrumento esencial y necesario que atan a los cuernos del toro, lo enmaroman,  y así lo llevan hasta el matadero. En otros lugares la llaman soga o cuerda, para el mismo o parecido tipo de festejo. Y de ahí que digan lo de toro ensogado o toro de cuerda.
La Asociación contra el Cáncer de Benavente ha querido servirse también de la maroma, cuerda a la que se agarran fuertemente muchos ciudadanos con la finalidad de colaborar en el acto, económicamente, pero también con la intención y el deseo de apoyar todo aquello, estudios e investigación y otros medios, que contribuyan a vencer y dominar totalmente esta enfermedad.

Comienzo de la marcha. Con niños ya solidarios.
Pasando por la Calle Matadero.
Agarrados a la Maroma...
...Pasan, poco después, por la calle Cortes Leonesas, junto a la Plaza Mayor.
La Rúa.
Plaza de Santa María del Azogue.
A esta marcha de convivencia y solidaridad asistieron este año más de mil personas, superando la cifra del pasado año. Personas mayores, pero también muchos jóvenes, e incluso niños, solos o acompañados de sus padres, para ir aprendiendo de solidaridad. La maroma, como símbolo de la fiesta, tiene un gran atractivo, pues son muchos los que intentan agarrarla, e incluso sienten satisfacción por haberlo hecho. Y esto también ocurre aunque la maroma no esté ligada, o atada, a ningún toro real o figurado, como ocurre ahora, pues el tema y asunto principal, y único en esta ocasión, es mostar la unión, la fuerza y la solidaridad de todos contra el cáncer.
Plaza de la Madera.
En la calle El Candil.
Entrando en la Plaza San Martín.
Cuesta del Río con La Maroma.
La Maroma por la Cuesta del Río.
La Maroma saliendo de la calle Santa Clara.
En la Plazuela de los Leones.
Corrillo de Renueva.
Calle Cervantes.
La marcha "la Maroma" llega a la Plaza del Grano.
La calles y plazas del recorrido fueron casi las mismas por las que lo hace el Enmaromado y gran parte de los participantes lo hicieron agarrados a la maroma, símbolo de la unión y solidaridad,  o muy cerca de ella, para no sentirse alejados de su deseo de unión y colaboración en la idea propuesta.
 No faltaron en la marcha algunas de las autoridades locales, ni tampoco representantes de los partidos políticos que, dentro de unos días, competirán en las elecciones municipales y autonómicas. Y es que ellos son, más que nadie, los primeros que tienen que decidir y apoyar todas las acciones sanitarias que se necesiten, a nivel local y también regional, e incluso estatal. Cierto es que en esta ciudad se cuida y atiende, en gran medida, a todo aquello que tenga que ver con la fiesta del toro. Y, desde el pasado año, no se olvidan tampoco de incluir a La Maroma entre las cosas e instrumentos más destacados de dicho evento, pues reconocen su valor simbólico y solidario, como hemos visto en la marcha del pasado domingo día 10 de mayo. De hecho, se nota el respeto que la tienen los encargados de extenderla al comienzo de la marcha y recogerla al final de la misma. Lo mismo que todas las personas que se afanan por conseguir agarrarse a ella fuertemente, con fines solidarios. 
Calle Encomienda. Al fondo la Puerta de la Epifanía de S. Juan del Mercado.
Calle Encomienda.
Calle de los Herreros.
El final de la marcha con la Maroma no fue el matadero ni sus cercanías, aquí se trataba de apoyar la vida, sino la plaza de Santa María del Azogue en donde estaba instalada la carpa de la Asociación contra el Cáncer. Al llegar al lugar se recoge con cuidado la maroma, pues no tardando prestará otro servicio.
Llegada a la Plaza de Santa María del Azogue.
La Maroma, protagonista del acto...
Se recoge con ayuda de los caminantes...
...niños, jóvenes y mayores.
La Presidenta de la Asociación dirige unas palabras a los que han participado en la marcha agradeciéndoles su colaboración. Es un acto solidario y también reivindicativo. Lo mismo hace el Sr. Alcalde en representación del Ayuntamiento de la ciudad. Hay que seguir apoyando todo aquello que sea necesario y contribuya a la mejora e incluso a la erradicación de esta enfermedad.
Carpa de la Asociación.
Termina el acto con el sorteo de regalos entre los participantes, regalos donados por personas y establecimientos de la ciudad, que también saben de solidaridad y ayuda.   

Los niños se encargan de sacar las papeletas del sorteo.
Se entregan muchos regalos entre todos los participantes.
Plaza de Santa María del Azogue después de la marcha solidaria La Maroma.