lunes, 20 de julio de 2015

Benavente: Calle de la Sinoga.




Plano de Benavente en el siglo XV. (S. Hernández).
En el libro de Severiano Hernández El Concejo de Benavente en el siglo XV se publica un plano en el que deja constancia de la existencia de una calle de la Judería (21). Con el paso del tiempo esta calle se sustituyó por calle de la Sinoga, una variante de Sinagoga, palabra esta procedente del griego,  que significa asamblea, y también lugar de reunión  de los judíos para el ejercicio de su culto.
Próxima  a la judería estaba la iglesia de San Martín, que ya no existe en la actualidad, aunque ha dejado el nombre de una plaza, una calle y una travesía.  Y, como muy bien dice Roxana Pérez Hidalgo en un estudio realizado sobre Los Judíos de Benavente, la Sinagoga, “el más importante edificio de la judería, acabó por imponer su nombre al barrio que dependía espiritualmente de ella, a sus principales calles, Sinoga y Mirador de la Sinoga,  y últimamente también a unas escuelas. 
El barrio judío, dice Roxana, se encontraba en la periferia de la ciudad, no lejos del antiguo Castillo y junto a los cuestos en uno de los lugares más elevados del recinto urbano. No era muy extenso, pues algunos judíos vivían fuera de la judería, mezclados con la población cristiana y en casas propias o alquiladas…
Según S. Hernández en el libro citado, en 1464 vivían en la aljama de Benavente unas 200 familias, aunque incluye las aljamas de Alija, Villafáfila y Castrocalbón. Por su parte J. Muñoz Miñambres, citando otra fuente, dice que vivían en Benavente no menos de 50 familias.
Que los judíos tuvieron gran influjo e importancia en la ciudad en aquel siglo nos lo demuestran las actividades económicas que realizaban y los muchos oficios que desempeñaban. Todo ello requería un espacio en la ciudad y una población más o menos numerosa, que ocupase dicho espacio, cuyo eje central era esta calle y sus cercanías.
A la calle de la Sinoga se puede acceder desde las calles Estameñas, San Martín,  Travesía de S. Martín y Santa Rosa. También desde la calle cerrada, denominada Mirador de la Sinoga, que está frente a la de Santa Rosa. La calle termina al llegar a la Cuesta del Río.
Vista desde el centro de la calle. Al fondo la C. Estameñas.
A la derecha garajes y una vivienda, frente al Colegio.
A la derecha salida hacia la calle Travesía de San Martín.
Garajes y edificios de varias alturas
Fotografía de la calle desde cerca de la Cuesta del Río.
Hacia el centro de la misma se encuentra el que fue Colegio Público de Educación Primaria La Sinoga, que en la actualidad es una Escuela de Música. Por cierto que en la parte posterior del colegio que da a los Cuestos se realizaron, hace años, unas excavaciones con positivos resultados sobre los antiguos pobladores de la ciudad. Y es que se encontraron restos arqueológicos de la Edad del Hierro y de otras épocas.
Colegio La Sinoga, ahora Escuela de Música Pimentel.
Parte de atrás del antiguo Colegio con el patio de recreo.
Árboles y una fuente en el patio del Colegio.
Imagen antigua. A la derecha el Colegio La Sinoga.
Aunque a lo largo de la calle hay nuevos edificios de viviendas con varias plantas, sin embargo predominan las pequeñas casas, algunas incluso muy antiguas por la forma y materiales empleados. Los edificios más elevados se encuentran ya al final de la calle haciendo esquina con la Cuesta del Río.
Garajes y  casas bajas, junto a otras más elevadas
Todavía podemos ver algunas pequeñas casas unifamiliares...
...Como estas dos, con puertas muy parecidas.
En esta baja construcción hay en la actualidad un café-bar músical.
Imagen de hace años cuando el Colegio era de Educación Primaria.
Se han construido casas  nuevas y retranquedas respecto a la calle.
Edificios de varias plantas, cerca ya de la Cuesta de Río.




jueves, 16 de julio de 2015

Reflejos en el agua. Caño de los Molinos.

 
Arco del puente medieval.
Siempre me llamaron la atención los reflejos en el agua. En muchas ocasiones he utilizado mi cámara fotográfica  para dejar constancia de aquello que estoy viendo, en un momento determinado. Y con frecuencia me he sorprendido yo mismo de algunas de las imágenes.  
En una comarca como esta, conocida y hasta denominada oficialmente, por algunos, Valles de Benavente, abundante en agua, con varios ríos, arroyos, y algunos embalses y lagunas, es fácil encontrarnos con reflejos cuando, en días de la primavera o del verano, nos acercamos al agua. Pero también ocurre en el invierno cuando hay nubes y se producen otros fenómenos atmosféricos, que originan cambios en la luz durante los días, soleados o sin sol.
Aunque en el futuro veremos reflejos en otros lugares con agua, hoy quiero mostrar unas imágenes del Caño de los Molinos a su paso por las cercanías de Benavente.
A la izquierda el Prado de las Pavas o Parque Pimentel.
Coche de color amarillo pasando por el Puente de Hierro.
Vegetación en torno al Puente de Hierro.
Agua y vegetación  hacia al final del recorrido del Caño.
 Las imágenes siguientes corresponden a las inundaciones de las huertas de El Sequedal hace ya varios años. En algunas de ellas se ven árboles recientemente podados, y algunos cultivos en sus tierras.
El vallado de una huerta.
Nubes en un huerta del Sequedal.

Árboles.
Tierra con árboles y plantas de ajos.
Nubes y árboles.
Este Caño, conocido y denominado también Canal de la Sorribas y Ría de D. Felipe, y sobre el que ya he escrito en varias ocasiones en este blog, es considerado por muchos vecinos como el río de Benavente, sobre todo por quienes no conocen nada de su historia, ni de su antigüedad y servicio. Río, ría, caño o canal, les da lo mismo, pues lo único que ven es el agua que pasa por las cercanías y que, gracias  a la cual, se origina una vegetación arbustiva y arbórea, que contribuye al frescor de la ciudad y a la belleza del paisaje de la vega.

Gansos de paseo por el Caño.
Y es que, además, al llegar a la ciudad, el curso del agua se bifurca formando como dos islas, una en la que se encuentra, en la actualidad, el Parque de la Pradera con la Fuente Mineral y las piscinas, y la otra el Prado de las Pavas o Parque Pimentel, todavía sin completar en sus instalaciones.
Lo que agrada y más agradecen los ciudadanos es el agua del Caño que, rodeado de árboles y vegetación, contribuye a aliviar los calores del verano. Quieren que se cuide y que no les falte nunca, porque es  el río que tienen más cerca. Saben ellos muy bien que este Caño es una referencia muy importante desde el punto de vista medioambiental para la ciudad.  Y que, a pesar de su pequeño recorrido, es mucho lo que puede aportar. 


sábado, 11 de julio de 2015

Calles de Benavente: La Calle del Candil.



Siempre me llamó la atención esta pequeña calle. Seguro que alguna anécdota o leyenda en torno a ella pudo ser el origen de su nombre. Tal vez ocurriese que por su estrechez tuviese menos luz y alguien utilizase, en algunos momentos, este instrumento, el candil o una expresión que lo mencionase. Sería curioso conocerlo.
Lo que si he confirmado y puedo demostrar es que la calle, antigua y céntrica,  ya se denominaba así en 1860, según consta en un legajo del archivo Municipal. En este año contaba con 9 casas y un solar en una de las aceras, y en la otra con dos puertas accesorias, por las que seguramente se entraría a amplios corrales u otras dependencias existentes.   

Algunas casas antiguas de la calle en una fotografía del año 1973.
Esta pequeña, corta y estrecha calle, se encontraba, y se encuentra, dentro del casco histórico y antiguo de la ciudad, no lejos de la Plaza de la Madera ni de la iglesia de Santa María del Azogue, con casas unifamiliares construidas de adobe o tapial, materiales propios de aquella época, como muchas de las de su entorno. Y es que como muy bien dice J. C. de la Mata en su libro Sociedad y Prensa en Benavente (siglos XIX y XX), era así el entramado urbano de esta Villa en aquella época, una sucesión de calles estrechas, con pequeñas plazas y corrillos, destacando las torres de las iglesias…Y sin apenas proyección alguna fuera del viejo casco.
Pero, en la actualidad, estas casas han desaparecido, aunque contamos con imágenes de algunas. Una de ellas tenía fama y es conocida por los benaventanos como Casa Posada de la señora Pita. La verdad es que destaca entre las demás  por las ventanas o balcones con su original rejería. Precisamente en esta, según se cuenta en el libro citado, se hospedó la reina Isabel II durante su estancia en Benavente en septiembre del año 1858, al regresar a la Corte después de un viaje a Asturias.
Casa posada de la señora Pita.
También tengo noticias de que la cárcel de Benavente, que tuvo varias sedes, además de estar en el desaparecido convento de San Francisco, en una casa de la calle Zamora y en el depósito de la Remonta, estuvo también, durante un tiempo, en una casa de esta calle. 

La carcel de la Villa estuvo en una casa de esta calle.
En la actualidad  han desaparecido ya las casas antiguas y en su lugar se han construido edificios de varias plantas para viviendas, con garajes en los bajos de algunos de ellos, y otros servicios. También hay un solar sin edificar. 
A la derecha de estas casas comienza la calle del Candil.
Imágenes desde la Plaza de la Madera.
A la izquierda el solar que  hay en la calle.
Uno de los nuevos edificios en la calle yendo desde la Ronda de la Florida.
A la calle del Candil se puede acceder desde la Plaza de la Madera o desde la Ronda de la Florida. Al ser estrecha, con tráfico y coches estacionados en ella, es difícil el paso y el paseo, con normalidad, para las personas, e incluso para los vecinos cuando van a sus viviendas o quieren pasar por ella para ir a otra calle cercana. Pero esto mismo ocurre en otras partes de la ciudad, sobre todo en la zona  más antigua, histórica y artística de la misma, a pesar de ser considerada zona peatonal o semipeatonal.

Calle con poco espacio, y con aparcamiento de coches.
Aspecto de la calle vista desde la Ronda de la Florida.

Calle en la actualidad. Al fondo la Calle Ronda de la Florida.
Calle en el año 1973.  (Foto: E. P. Mencía).


martes, 7 de julio de 2015

Benavente. Imágenes del Pasado-3.



No tan antiguas, pero formando parte también ya del pasado, son estas imágenes del paso de la Vuelta Ciclista a España, en el año 1978, por la Avda. Federico Silva y Plaza de la Soledad.
El Instituto de Bachillerato de Benavente, antes sin nombre titular, y ahora denominado “León Felipe”, estaba cerca del lugar que reflejan las imágenes, y cerca del mismo vivían algunos profesores que daban clase en el Centro. De ahí que desde las ventanas de sus domicilios pudimos ver perfectamente el paso de la vuelta por dicho lugar. A los pocos días, y gracias al revelado de la película y ampliación de los negativos en el laboratorio, pudimos ver aquel año estas imágenes, y las podemos ver también ahora, casi 40 años después. Y como estas muchas más.
Por entonces, y a juzgar por lo que vemos, aunque el lugar ya contaba con algunos edificios de nueva construcción, sin embargo todavía existían los que hoy ocupan la casa del restaurante Napoli, y el sitio en el que se encontraba la Chapistería Mañanes en la que trabajaba Angel, ya fallecido. Ángel fue un experto mecánico y chapista, pero también un gran aficionado a la música.
Unas fotos están hechas desde la misma plaza de la Soledad. En ellas se ve gran parte de la Avda. Federico Silva, aunque no hasta el final. Y en primer término, en una acera el edificio Garaje Maestre y Servicio Oficial Pegaso. A continuación casas de planta baja, que han sido sustituidas ya por altos edificios dedicados a viviendas. En la otra acera la casa con el restaurante Nápoli y los almacenes Carbayo. Y a continuación estaba el taller y chapistería Mañanes, al que me he referido con anterioridad y sobre el que también se construyó un elevado edificio para viviendas.
La Avda. Federico Silva vista desde la Plaza de la Soledad, el día de la Vuelta.
Los corredores subiendo hacia la plaza de la Soledad.
Personas esperando el paso de la Vuelta. Año 1978.
Si vemos con detalle las fotos desde la parte contraria a la plaza de la Soledad notamos aún más y mejor los cambios que han tenido lugar en la urbanización de esta zona d ela ciudad. En ellas vemos el local del Garaje y Chapisteria Mañanes. Por cierto que con un camión grúa-hormigonera delante del mismo y con mucha gente subida sobre él, para poder ver mejor el paso de la vuelta.
Los profesores Elena, Ricardo y Ángel, en el balcón de una casa de la Avenida.
La Caravana de la vuelta cerca de la P. de la Soledad.
Un grupo de ciclistas pasando por este lugar.
La meta volante de la vuelta de ese año tuvo lugar en esta Avenida, y creo que no lejos de la chapistería Mañanes. Se ve un solar cerca que hoy es también un edificio con viviendas. Sí nos llama la atención el anuncio de Nocilla, seguramente que era uno de los patrocinadores de la vuelta. Por entonces estaba de moda y se consumía mucho este producto, tanto por los niños como por los mayores.
Meta Volante cerca del taller Mañanes. Nocilla uno de los patrocinadores.