domingo, 16 de agosto de 2015

Parsec en Benavente.



Antonio Feliz, Parsec, y el cuadro Las Vestales. Foto:Interbenavente.

El pasado sábado 9 de agosto se celebró el I Festivalley, organizado por la asociación Qtxarada, para mantener la cultura en Benavente y Comarca, promocionando la música independiente y las artes plásticas. Entre las diversas actividades propuestas y realizadas pudimos ver dos exposiciones de pintura, una de ellas once cuadros al óleo de Antonio Feliz, natural de Castrogonzalo, aunque con residencia en Madrid y que, como artista, todas conocen ya por estos  tierras como Parsec,  sobrenombre con el que firma todas sus pinturas.
Antonio  era conocido, hasta ahora, por esta comarca, sobre todo como grafitero, por las muchas pinturas que se ven en muros, paredes y otros lugares, en su pueblo Castrogonzalo, y en algunos otros pueblos. También hay varias en Benavente. Pero en esta ocasión y con motivo del citado festival ha querido exponer en las salas del Centro Cultural Soledad González once cuadros al óleo, pintados en el pasado, que sirvieron para demostrar a los visitantes un poco más y mejor sus cualidades artísticas en el mundo de la pintura, y su originalidad y creatividad.  
Además de los colores vivos y fuertes que emplea, muestra y refleja escenas cercanas a la mitología, con seres o animales, en algún caso monstruosos, que llaman la atención y capaces de producir, además de sorpresa, admiración. Sus obras tienen relación con rituales, antropología, ceremonias de iniciación, ectoplasmas y fantasmas. Estos son algunos de sus títulos: Vestales, Horda de hechiceros, Esfinge de Urueña, La giganta, etc.

Una de las salas del Centro Cultural con los cuadros de Parsec.

Por las numerosas visitas a la exposición y los comentarios de muchos de los asistentes su éxito está asegurado.
Según ha comentado él mismo, el nombre de Parsec hace referencia a una medida astronómica y también es una canción del grupo inglés Stervolab que le sirvió de inspiración para contar su verdadera identidad, cuando empezó como grafitero, aunque ahora ya es de sobra conocido. Y además con merecida fama.
Por otra parte, además de la exposición anterior, Parsec quiso mostrar a los vecinos de Benavente y a todas las demás personas asistentes y participantes en el Fetivalley sus cualidades como grafitero, trabajo que le ocupa y al que ha dedicado y dedica muchas horas no sólo en Madrid, donde reside, sino también en muchos otros lugares de España y de otros países a los que ha viajado. Por supuesto que también en Castrogonzalo, su lugar de nacimiento, y a donde viene con frecuencia para estar con su familia y sus amigos. Aquí tiene más de 50 pinturas en distintos lugares  del pueblo. También hay obras suyas en Benavente, 9 pinturas, Fuentes de Ropel con 5,  Barcial del Barco con 3 y algunas otras en otros pueblos de la comarca.
Pero en el Festivalley de Benavente Parcec quiso hacer una demostración en la calle pintando sobre dos paneles de madera dos temas distintos, a la vista de todos y para todos, en la Plaza Juan Carlos I.
Estuve viéndolo al comienzo de su trabajo y tuve en mis manos el diseño de su primera pintura, cuyo resultado final fue el que vemos a aquí. Una mujer con la cabeza cubierta, y junto a ella algunas figuras de seres vivos, utilizados por él, en este caso un águila u otro ave de rapiña cuyo pico llega hasta su pañuelo o turbante, y sobre el brazo o la mano un especie de ser marino…..
Diseño preparado para uno de sus paneles.
Iniciando su cuadro sobre el panel de madera.
Juanto a él su amigo Pacolo, pintor de Benavente.
El pintor va concluyendo su trabajo.
Cuadro ya terminado sobre panel de madera
Detalle del cuadro anterior.
Por su parte en el otro panel nos muestra el torso de una joven bien peinada y con máscara o careta sobre su rostro, máscara que repite cinco veces más. Lo titula Multifaces, la joven de las varias caras, o caretas.
Multifaces, la otra pintura sobre panel de madera.
Una parte de la pintura anterior.

martes, 11 de agosto de 2015

Etnografía: Colección de Marcelina Cordero.


Marcelina con una fiambrera en sus manos.
Pared en la que se encuentran casi todos los objetos.
Ayer me acerqué a Quintanilla de Urz, para ver y conocer la colección etnográfica de Marcelina Cordero, de la cual tuve noticia en días anteriores. Me acompañó José Luis Zanfaño, que fue viajante durante toda su vida laboral y por ello gran conocedor del paisaje y del paisanaje de estas tierras de las provincias de  Zamora y también de León, cercanas a Benavente. Ahora, como viajero, recuerda todo con agrado, y se congratula de ver y saludar a muchas personas que conoció en tiempos pasados. Y de lo que han hecho o conseguido a lo largo de los años.
José Luis Zanfaño hablando con Marcelina Cordero.
Es el caso de Marcelina Cordero que, por afición o vocación, ha logrado reunir en su casa, a lo largo de muchos años, objetos y útiles agrícolas y domésticos del pasado. Algunos procedentes de su propia casa, utilizados en la carpintería y en los trabajos del campo. Otros donados por amigos y vecinos, que conocían su afición. Y algunos incluso que ella encontró por distintos lugares y los recogió. “Siempre me han gustado las cosas antiguas y también las tradiciones, costumbres y forma de vida en el pasado. De ahí el querer tenerlo todo cerca de mí, para contemplarlo y recordarlo.
Grupo de objetos que más destacan en la pared del portalón.
Romana, pero de libras, según dice Marcelina.
Varios potes de hierro antiguos colgados del techo.
Hay que reconocer, como dice Marcelina, que solamente las personas que sienten ese respeto, afición, admiración y valoración, por el pasado, pueden dedicar un tiempo de su vida a reunir objetos. Y lo mismo para a nivel municipal. Hay Ayuntamientos en los que se da valor a todo esto, y se consigue disponer de un local público, como museo, para ello. De hecho son muchos los pueblos que ya lo tienen y Quintanilla no tardará en tenerlo, si los vecinos lo quieren. Seguro que para ello cuentan con Marcelina, y otras personas, que tendrán algo nuevo que enseñar y mostrar a los demás. Y ojalá que en Benavente, centro comarcal, se decidan pronto a organizar o preparar un museo local en el que lo etnográfico ocupe un lugar destacado. El éxito será seguro y no faltarán visitantes, pues son muchas las personas que disfrutan viendo este tipo de objetos.
Marcelina nos cuenta que ella vivió siempre en el pueblo, que su padre fue carpintero y también labrador,  lo mismo que su marido, lo cual le ha facilitado el conocer mejor este mundo rural y su forma de vivir y trabajar. Y esto también la motivó más para reunir este tipo de colección. Lo que no ocurrió con sus otros dos hermanos, Santiago y Cayetano, que según nos dice, fueron joyeros y se instalaron uno en Benavente y otro en Zamora. Entre sus objetos nos enseña un crisol como útil necesario en una joyería.
Garlopas de gran tamaño.
Un gran compás usado también por los carpinteros.
Lechuza, de madera especial, hecha por su marido.
Esta enorme raíz también la sacó y preparó su marido.

Y este es un crisol de los utilizados antiguamente en joyería.
Aunque está jubilada y con casi ya 90 años, tiene una gran capacidad para el discurso y los comentarios, hasta el punto de recordarnos cuál es el origen de casi todos los objetos o útiles de su colección, y que decoran la pared del portalón de la casa en donde vive.
Miren ahí están los yugos de vacas y de mulas, distintos según sean para las tierras o para las viñas, y ahí pueden ver al lado algunas herramientas del carpintero, dice ella.
Yugos de vacas y de mulas de diverso tamaño y otros objetos.
Mazos, martillos y cencerras. 

Su colección de llaves.
Y variedad de clavos.
Candil y molinillo de café.
También vemos antiguas y buenas piezas de cerámica, algunas procedentes de Jiménez de Jamúz, otras de Pereruela y algunas de lugares más lejanos.
Platos de cerámica antigua.
Jarra también de mucha antigüedad.

Cazuelas de Pereruela sobre una antigua arca.
Ollas y otras piezas de cerámica de Jimenez de Jamuz.
Ocurre que personas como Marcelina, aficionadas a este tipo de cosas, se preocupan y han tenido siempre interés por aprender algo más. Para ello han asistido o asisten a cursos de manualidades, decoración, pintura, etc., organizados por el Ayuntamiento de la localidad. Fruto de estos cursos y aprendizaje son los cuadros de pinturas al óleo que tiene también en la pared, las calabazas decoradas, o pintadas también con motivos diversos, etc. Todo ello contribuye a que su colección etnográfica, o pequeño museo, se complete con estas otras obras u objetos que últimamente Marcelina ha realizado por afición y también, como no, para su propia satisfacción.
Calabazas pintadas con variadas formas y colores.
Cuadros confeccionados con pajas.
Algunas de las pinturas hechas por Marcelina.

viernes, 7 de agosto de 2015

IX Encuentro de Encajeras de Bolillos en Benavente.



En el centro de la Plaza Mayor se instalaron las tiendas.
El domingo 19 de julio se celebró en Benavente el  IX Encuentro de Encajeras. Fueron más de 200 las mujeres que participaron. También hubo  algunos hombres. Procedentes principalmente de 40 localidades de las provincias de Zamora, León y Valladolid. Asistieron, además, algunas personas de Gijón, Vitoria y El Escorial.
El encuentro y exhibición de los trabajos y su actividad tuvo lugar en la Plaza Mayor, uno de los días en que, desde hace poco tiempo y  por disposición municipal, no está permitido el aparcamiento.  Las encajeras ocuparon los soportales, para estar a la sombra, en un día del mes de agosto con mucho calor. Por su parte para los vendedores de bolillos, hilos, agujas, telas y demás útiles u objetos necesarios para esta actividad, se instalaron casetas o cobertizos por el centro de la plaza.
Otra imagen de la Plaza Mayor con lastiendas.
Soportal del antiguo Ayuntamiento. Las encajeras trabajando.
En el soportal,  de las Pescaderias, también había encajeras.
Otra imagen del soportal del Ayuntamiento.
Variedad de trabajos sobre las telas.
Trabajando con los Bolillos sobre la almohadilla.
Tanto la organización, como los participantes, e incluso los visitantes, valoraron la nueva ubicación del Encuentro y esperan y desean que se siga realizando e esta espacio. También el Sr. Alcalde y algunos concejales de la nueva corporación, presentes en el acto, mostraron su satisfacción por la decisión tomada, pensando que  la Plaza Mayor de Benavente es el mejor sitio para este y otros muchos eventos. Y hay que revitalizarla, al tiempo que prestarle los cuidados y atenciones debidas, y siempre para que todos los ciudadanos, y todos los que visiten la ciudad, puedan disfrutar de ella y en ella.
Isabel F. junto al alcalde y varios concejales el día del Encuentro de Encajeras.
Isabel Fernández, organizadora del Encuentro junto con otras personas del grupo de Encajeras de Benavente, me dice que el lugar elegido este año es el mejor, aparte de por otros motivos también por su amplitud, lo que les ha permitido ampliar el número de asistentes.
Isabel Fernández organizadora de los Encuentros de Encajeras.
Sobre Isabel Fernández Blanco publiqué un reportaje en el año 2004 en el desaparecido semanario La Voz de Benavente y Comarca, reportaje que después formó parte del mi libro Valles de Benavente y Comarca. Oficios Tradicionales II.  Por aquellos años Isabel estaba al frente o impartía un taller sobre Encaje de Bolillos en la Casa de Cultura de la Encomienda. Se trataba de una actividad más programada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento.
Ella me informó de cómo se había metido desde joven en esta actividad y quien se lo había enseñado. Y que ahora, lo que ella había aprendido y sabía, quería enseñárselo a otras personas. Por cierto que ya entonces eran muchas, hasta el punto de tener que formar dos grupos, uno de iniciación y otro de perfeccionamiento. Así empezaron las mujeres del encaje de bolillos en Benavente.
Los talleres iniciados por Isabel continuaron durante años, al tiempo que comenzaron a celebrarse, en esta ciudad, Encuentros de Encajeras. Y esto hasta este mismo año en el que se ha celebrado la novena edición..
El encaje de bolillos era antiguamente un trabajo que se solía realizar casi siempre en común, en compañía y reunión. Era como un lugar de encuentro y de charla para las mujeres. Y lo hacían en la misma calle, cuando el tiempo lo permitía. Pasado un tiempo esta actividad decayó y casi desapareció en los pueblos de Castilla y León, pero no ocurrió así en localidades de otras provincias como Camariñas (La Coruña) Almagro (Ciudad Real), etc., en donde continuó siendo un medio de vida y a cuyo trabajo se dedica gran parte de la población.
Desde hace unos años esta actividad se ha revalorizado, se ha actualizado y son muchos los pueblos que cuentan con asociaciones o grupos de personas, mujeres y también algunos hombres, que la realizan. Esto ha ocurrido también aquí, en donde, según me cuenta Isabel, tiene pensado crear muy pronto una asociación que agrupe a todas las personas de Benavente y comarca, que sientan afición y practiquen el encaje de bolillos.
Esta actividad o trabajo, como todos, tiene un vocabulario específico que todos conocen muy bien. Como también conocen los materiales imprescindibles para realizarlo: Almohadilla o nudillo, bolillos, hilos, alfileres, patrones, etc. De hecho en las tiendas instaladas en la plaza esto era lo que se vendía, además de telas diversas, trabajos ya realizados, etc. 
Almohadillas distintas y también bolillos.
Bolillos.
Hilos.
Agujas.
Hilos y lanas.
El domingo día 19 de julio, por la mañana, todos los que se acercaron a la Plaza Mayor pudieron ver a más de 200 encajeras manejando sus bolillos y realizando sus encajes sobre las almohadillas, o sirviéndose de otros medios o útiles con los que también es posible hacer este trabajo.