jueves, 22 de octubre de 2015

Benavente: Casas incendiadas en la calle de Santa Cruz.


Calle de Santa Cruz. A la derecha las casas incendiadas.
En el año 2012, cuando comencé a visitar y ver las calles y plazas de Benavente, para escribir sobre ellas, principalmente las de más antigüedad e historia, le tocó el turno a la calle de Santa Cruz,  calle bastante larga e importante por su céntrica situación y por los muchos y destacados edificios que hubo, y que hay todavía, a lo largo de ella:  Hospital Piedad, Casa Donci, Casa de los Condes de Patilla, casa de Santiago Barrios, etc. Además, la calle pasa por plazas como San Francisco, El Grano y el Corrillo de San Nicolás.
 Pero también hubo, y sigue habiendo, algunas casas más sencillas, aunque de dos plantas, viviendas unipersonales y familiares, construidas con adobes y tapial hace más de 100 años. Es el caso de estas dos que hace unos días se han destruido a causa del incendio originado en una de ellas. Revisando el archivo y por las imágenes que utilicé al escribir sobre la calle, he visto que se trata de estas:

Las dos casas afectadas por el incendio.

Aunque, con el paso del tiempo, sus fachadas hayan sido restauradas y revocadas con cemento, e incluso pintadas de blanco, su construcción era de adobe y tapial como se ha visto tras el incendio, Y con un gran conglomerado de maderas bajo el tejado, que propició la destrucción de las mismas, de todo el conjunto, excepto de las fachadas que se mantienen en pie. Las imágenes siguientes son de la parte de atrás de las casas.
Parte de atrás de una de las casas, en la la calle Cerrada del Hospital.
Precisamente en su fachada es donde nos muestran algunos elementos de la arquitectura más popular y tradicional, casas principios del siglo XX o incluso anteriores. Se pueden ver los balcones de hierro en las ventanas de la parte superior, balcones sencillos, tal vez preparados en herrerías locales, de las que hubo varias en el Benavente de aquellos años.
Balcones de hierro en las fachadas de ambas casas.
También hay que destacar un relieve y la reja en las puertas de una de las casas, concretamente la que era tienda de ultramarinos, puertas de madera, posteriormente pintadas de verde, y a las que el carpintero también local se esmeró en decorar. Los relieves representan un cocodrilo u otro animal parecido, con cola y fauces un tanto originales.
Puerta de entrada a la casa pequeña.
Relieve en la madera de la puerta anterior.
Puerta de acceso a la tienda de ultramarinos.
Relieves en la madera, en la parte inferior de la puerta anterior.
En la planta baja de las mismas había varios establecimientos para servicio de los ciudadanos: una tienda de electrodomésticos y una peluquería en una de ellas y en la otra la citada tienda de ultramarinos, especializada en la venta de jamones y quesos. Esta última conocida por muchos vecinos de la ciudad por ser una de las más antiguas y también por encontrase cerca de la plaza de la Soledad. También era muy conocido su dueño, en la actualidad con 92 años, por su dedicación durante toda la vida y gran parte de las horas de cada día a su tienda y a los productos que vendía en ella, sobre todo jamones y quesos, que se consideraban de calidad.
Tras el incendio, tan sólo quedan las fachadas que, parece ser que también serán destruidas para evitar algún peligro.
Fachadas de las casas tras el incendio.
Por las imágenes de la parte posterior de las casas que dan a la calle Cerrada del Hospital de la Piedad, vemos los materiales, adobe y tapial, empleados en su construcción, así como el capacho de barro que revestía las paredes. E incluso en alguna imagen de la calle se puede ver la puerta del Hospital. 

Parte posterior de las casas, que dan a la calle Cerrada del Hospital.
Construidas con adobe y tapial, y revestidas con capacho.
Estado en el que han quedado tras el incendio.
Por esta calle Cerrada del Hospital de la Piedad pasan algunas personas, que visitan Benavente, interesadas en ver esta puerta de entrada al mismo, su construcción y  decoración y, sobre todo, los escudos.
Se trata de una puerta grande que daba y da al patio del citado Hospital y por la que entraba las mercancías antes de disponer de una nueva por la Calle Santa Cruz. Desde el punto de vista artístico es importante. Construida en 1810, de piedra y de estilo neoclásico, tiene en su frontón un escudo de los Condes de Benavente. Por cierto que desde hace ya varios años, lo comente ya en otra ocasión al escribir sobre esta calle, el escudo tiene varias veneras rotas o arrancadas, lo cual no sería difícil de reparar. También algunos otros relieves están deteriorados. Esto es patrimonio local y necesita atención y limpieza, para que quienes se acerquen a verlo no critiquen ni se vayan decepcionados. Y más desde que hace ya unos años el edificio  del Hospital de la Piedad está declarado BIC (Bien de Interés Cultural). 
Puetta antigua que da al patio del Hospital de la Piedad.
Frontón con el escudo- deteriorado en parte-de los Condes de Benavente.
Imagen anterior, cuando el escudo estaba en perfecto estado.



sábado, 17 de octubre de 2015

Benavente: El Patio de la Iglesia de San Juan del Mercado.


Patio de la iglesia de S. Juan del Mercado, en la actualidad.
Desde hace ya varios años, cuando se programan las actividades culturales, sobre todo durante el verano, en la ciudad de Benavente, al informar los distintos medios de comunicación sobre el lugar en el que se realizan algunas de ellas, todos tienen ya asumido y dicen  siempre en el Patio de San Juan o, precisando un poco más, en el Patio de la Iglesia de San Juan del Mercado.
Es curioso, pero los ciudadanos y forasteros se van familiarizando con este lugar y su entorno, que estuvo durante tantos años abandonado y dejado, nunca mejor dicho, de la mano de Dios, pues ni se podía ver esa fachada y portada norte de la iglesia, ni admirar los ábsides de la misma, tan importantes y de tan gran belleza.
Fue en el año 2002, cuando la Corporación Municipal, de acuerdo con el Obispado de Zamora y contando con las ayudas económicas necesarias, comenzó las obras de excavación, limpieza y recuperación de este espacio, siempre cerrado.
El patio estaba lleno de vegetación y maleza. Servía de huerto parroquial y en él, durante algún tiempo, estuvo la sacristía a la que se entraba desde el interior del templo por la puerta norte. Al desaparecer la sacristía se construyó en el exterior una especie de pequeño atrio, con el tejadillo, para proteger dicha puerta de las inclemencias atmosféricas, y así estuvo muchos años. 
Puerta acceso desde iglesia a antigua sacristía, hoy patio.
Tejadillo a modo de pórtico delante de la puerta norte.
Hierbas y maleza en este lugar, cerrado al paso y paseo.
La nueva sacristía pasó a estar junto a la casa parroquial, abriéndose para ello una puerta, para entrar y salir de la iglesia, junto al altar de Santa Apolonia.

Puerta de acceso a la sacristía actual.
Este lugar tuvo mucha importancia en la antigüedad, pues era el claustro o patio de la antigua Encomienda de San Juan y por él, al salir de la iglesia por la puerta norte, se podía acceder a las demás dependencias y edificios de la misma, entre ellos el Hospital.
En el año citado cuando se realizan las excavaciones pertinentes para la remodelación del patio y su entorno, se quita el tejadillo que había sobre la puerta y se condiciona todo el espacio. 
Obras para acondicionar el patio. Año 2002.
Limpieza y excavación en el pavimento.
Se retira el tejadillo que había delante de la puerta norte...
...Y se limpia el entorno de la cabecera de la iglesia.
Al realizar las obras aparecen en el pavimento restos de muros de edificaciones antiguas de la Encomienda, restos de columnas y un capitel.
Muro de una antigua construcción de La Encomienda.
Parte de una columna y otros restos encontrados...
Entre los restos un capitel antiguo e importante.
También se descubre una amplia fosa común con huesos que, según se informó por entonces, pertenecían a fallecidos durante la Guerra Civil.
También apareció una fosa con numerosos restos humanos.
El patio se urbaniza, y poco a poco se pone al servicio y para el uso de los ciudadanos, no solo para poder ver y admirar la fachada y ábsides de la iglesia, sino también para asistir a la celebración de algunas actividades culturales: conciertos, teatro, cine, etc., en las tardes y noches del verano.
El patio de San Juan ya limpio y recuperado para su uso.
Desde el patio se pueden contemplar mejor los ábsides de la iglesia.
Lugar en el que se coloca el escenario para las diversas actuaciones.
Nueva vista de todo el espacio recuperado.
Hacia el este se encuentra la Casa de Cultura de la Encomienda.
Grupo folclórico con trajes regionales se acercan para actuar.
Numerosas personas asisten durante el verano a los diversos actos.
Encuentro de corales.
La coral de Santa Cristina de la Polvorosa el día de su actuación.
A comienzos del siglo XX se construyen las escuelas, hoy Casa de Cultura, en una parte del huerto parroquial,  concretamente en el lugar que ocupaba el antiguo Palacio de la Encomienda. La cercanía de la construcción de dichas escuelas a los ábsides de la iglesia impide verlos de un modo conveniente. También se construyó la nueva casa parroquial adosada a la iglesia, como lo estaba la anterior.
El acceso al patio se hace ahora desde la actual Casa de Cultura de la Encomienda, pues la verja con puerta que hay hacia la calle permanece cerrada. Esto impide que vecinos, forasteros o visitantes que llegan a la ciudad los domingos y días festivos, no puedan ver los ábsides ni el mismo patio, al estar cerrada la casa de Cultura.
Una verja con puerta impide el paso desde la calle al patio de San Juan.
Por aquí se accede al patio  y al jardín botanico de la Encomienda.

Ojalá que el Ayuntamiento, de acuerdo con la parroquia, busquen alguna solución a ello. Pasar o pasear por este lugar es interesante, pues, no sólo se ven los ábsides de la iglesia y el patio de San Juan, sino que también pueden acercarse al patio de las Escuelas, hoy Casa de Cultura, para ver allí, además del edificio de ladrillo de comienzos del siglo XX, un pequeño jardín botánico, con variedad de árboles y plantas, y algunos bancos para el descanso.
Jardín botánico con varios bancos bajo los árboles...
...árboles de diversas especies que adornan el lugar.

Y también variedad de hierbas y plantas aromáticas.
Parte posterior de las antiguas Escuelas, hoy Casa de Cultura.


martes, 13 de octubre de 2015

Benavente. Iglesia de San Juan del Mercado: Portada Oeste.


Imagen antigua de la portada . (Foto: P. Testera)
La puerta Oeste se abre a la nave central y se enmarca entre dos contrafuertes en forma de semicolumna, que contribuyen a darle mayor profundidad al estar enlazados a las jambas mediante la decoración de los plintos y de las basas. Es una portada abocinada y sin tímpano con tres columnas a cada lado. Estas columnas y las semicolumnas reposan sobre plintos decorados con arcos. Y sobre los plintos las basas áticas y los fustes lisos.
Portada tal y como se encuentra een la actualidad.
Plintos y basas de la columnas y semicolumnas de la portada.
Los capiteles del lado izquierdo son vegetales de dos y de una sola fila de hojas. En la jamba o pilastra es también de dos filas de hojas. Los del lado derecho son de otra índole. El de la jamba y los dos de las columnas exteriores de vegetación entrelazada. En el otro capitel  vemos a una dama que agita su pañuelo para despedirse de un caballero. Tras el jinete hay vegetación y tras la dama un castillo con dos torres y la puerta cerrada. Sobre los capiteles hay u cimacio corrido del que arrancan las cuatro arquivoltas.
Capiteles vegetales en el lado izquierdo.
Capiteles del lado derecho.
Capitel de la dama despidiendo a un caballero.
La primera arquivolta, que se apoya sobre las jambas tiene el intradós liso. La rosca está decorada con bajorrelieves enmarcados con una moldura, cada una de las cuales ocupa una de las doce dovelas del arco, de despiece radial muy regular. En ocho de los doce relieves la decoración es vegetal destacando los cuatro relieves iguales y seguidos que hay en la parte superior, otros dos, el primero y noveno, variantes recargadas de los antes mencionados, y los otros dos, de las dovelas once y doce, de tema floral. 
Primera arquivolta con la rosca decorada con bajorrelieves.
Los cuatro relieves del centro con decoración vegetal
En los otros cuatro relieves se representan cuatro animales, de izquierda a derecha: un dragón con un pez en la boca, un león o un lobo, un cerdo o jabalí, y otro dragón con una maza en su mano derecha.

Cuatro relieves con representación animal.
Dragón con pez en la boca.
Representación del león.
Aquí un cerdo o jabalí.












Dragón con maza en la mano.
La segunda arquivolta se decora con un baquetón, del que salen unas hojas por debajo y por ambos lados. La tercera arquivolta se decora con un baquetón y la cuarta con tres, siendo el central el de mayor tamaño. Estas tres arquivoltas reposan sobre columnas acodilladas.
El remate exterior de la portada es una moldura en forma de nacela.


Simbolismo de la portada.
En ella se representa el período que va desde la primera venida de Cristo hasta el final de los tiempos. Un tiempo limitado que se nos recuerda en las doce dovelas decoradas de la primera arquivolta, los doce meses del año. El tiempo en la Edad Media se mide en ciclos cerrados: semanas, meses, años, que se repiten continuamente, identificándose la semana con el trabajo, el mes con los ciclos lunares y el año con el ciclo agrícola. La representación del año se hace más frecuentemente con los signos del zodíaco o mediante actividades que el hombre realiza en cada mes del año, como pude verse en San Isidoro de León. Pero puede recurrirse a formas más abstractas, repitiendo un mismo símbolo o mezclando distintas imágenes como ocurre en San Juan del Mercado. Esta mezcla dificulta más su interpretación.
El primer relieve de la izquierda es vegetal y se repite a ambos lados. Esta repetición recuerda la forma clásica de representar a Enero mediante la imagen de Jano Bifronte, una cabeza cuyas dos caras miran: una hacia el año que termina y otra hacia el que empieza, marcando el final de un ciclo anual y el comienzo del siguiente.
Las tres dovelas siguientes, Febrero, Marzo y Abril se representan mediante figuras que infunden temor, que podrían ser representaciones del mal. En Febrero un dragón lleva un pez en la boca. Se trataría del demonio apoderándose del alma. En Marzo, si se trata de un lobo también sería el símbolo de la aniquilación. En Abril hay un cerdo, símbolo de los deseos impuros. Si fuese un jabalí sería símbolo de destrucción de las cosechas cuando nacen. Estos tres meses eran muy duros para el hombre medieval.
Los meses de Mayo, Junio, Julio y Agosto, son los del renacer la naturaleza tras el duro invierno, época en la que se recogen las cosechas y cesa el hambre. Las cuatro plantas que los representan están en lo alto de la arquivolta donde se ponen los símbolos de la divinidad.
El mes de Septiembre también está representado por un relieve vegetal. Es un mes en el que se muestran los frutos silvestres y las uvas y tiene el mismo sentido que los anteriores. En Octubre aparece de nuevo el dragón con una maza en la garra derecha y mira hacia el  fin del año, de nuevo la amenaza del invierno. Pero en Noviembre la roseta nos anuncia la esperanza en Cristo, el Adviento, que nos lleva a Diciembre, representado por una flor en forma de X, el Crismón, símbolo de Cristo, cuyo nacimiento se celebra en Diciembre y al que el dragón amenaza con su maza en el mismo momento de nacer.
Este es el tiempo de los cristianos, el tiempo en el que los caballeros deben desarrollar su actividad en defensa de la cristiandad y auxiliando espiritual y materialmente a los cristianos. En el capitel central del lado derecho de la portada vemos al caballero, dispuesto para ir al combate, despedirse de una dama elegantemente vestida delante del castillo…
(El texto procede del libro: Hidalgo Muñoz E. La Iglesia de San Juan del Mercado, publicado en el año 1997).