martes, 13 de mayo de 2014

Maroma solidaria.



Este es el título del cartel y programa, con el que la Asociación Contra el Cáncer de Benavente informó sobre la I Marcha Solidaria celebrada en la ciudad el pasado domingo día 11. Y es que, efectivamente, se utilizó una maroma semejante a la que se utiliza y con la que se sujeta al toro enmaromado, antes de iniciar el recorrido por las calles de la ciudad. Pero en esta ocasión se trataba de una maroma-cuerda,  sin toro, pero fuerte y resistente como todas las demás, que sirvió para unir y hacer solidarias a muchas personas. Niños, jóvenes y mayores, se agarraron con fuerza a la misma, como queriendo pedir o exigir, a quien corresponda, más medios económicos y ayudas sanitarias, y para la investigación, que contribuyan a la prevención o a la curación de esta enfermedad tan extendida.
A las 11 de la mañana y en una carpa instalada en la calle de las Eras, se completaba la inscripción de los asistentes, que fueron más de 800 personas. No lejos de la carpa se había colocado ya la maroma a la espera de que gran parte de ellos la cogiese en sus manos, solidarias y reivindicativas, para recorrer, despacio y sin prisa, algunas calles de la ciudad, casi las mismas que se recorren, a más velocidad y en tumulto, delante o detrás  del enmaromado, el día de su fiesta. 
Carpa instalada en la calle de las Eras.
La maroma solidaria a la espera del comienzo de la Marcha.
Comienzo de la Marcha, cerca del antiguo toril.
Pasando por la calle del Matadero.
En la Rúa.
Por la plaza de Santa María.
Desde la plaza de Santa María caminan hacia la plaza de la Madera.
En la Cuesta del Río. Al fondo la  calle de la Sinoga.
Calle de los Carros.
Plazuela de los Leones.
Los de la maroma llegan ya a la calle Ancha.
Corrillo de Renueva.
En esta marcha, sin carreras, quisieron pasar también y al mismo tiempo recordar algunas calles por las que antiguamente pasaba el toro, y que en la actualidad no ocurre, como la calle Cervantes, Plaza del Grano, la Encomienda, Plazuela de San Juan y calle de los Herreros. De esta forma el paseo se alargó un poco más, pero fue del agrado de todos.

Entrando en la calle de Cervantes.
Plaza del Grano.
Calle de la Encomienda.
Plazuela de San Juan.
Calle de los Herreros.
Es curioso y llamativo que la marcha contase con muchos espectadores que, colocados en lugares estratégicos, como cuando esperan para ver pasar al toro, aplaudían a los que estaban participando en la misma. Pero era este un día de convivencia y solidaridad, en el que la comitiva se olvidó del toro y toda la parafernalia que existe a su alrededor: no hubo argollas, ni paradas o descansos, ni tampoco carreras y sustos, aunque sí maroma, a la que se agarró mucha gente, pensando sólo en salud y bienestar.
Hay que reconocer que la fiesta más emblemática de Benavente es la del toro enmaromado, pues además de antigüedad está cargada de historias, leyendas y tradiciones. Últimamente también de vistosidad y colorido por los atuendos de peñas y peñistas. Cualquier cita, alusión o referencia a la fiesta, goza de gran aceptación entre la mayor parte de los ciudadanos. Tal vez con la “Maroma Solidaria” se haya conseguido una mayor participación en la I Marcha contra el Cáncer.
De hecho por parte de la Asociación se anunció que en años sucesivos, en el segundo domingo del mes de mayo, la “Maroma” volverá a recorrer las calles de la ciudad. Y esperan que la participación sea aún mayor que este año, porque la salud es lo que importa y, lo mismo que la educación, debe ser cosa de todos y para todos. Piensan que, por parte de la  Administración, no se deben escatimar medios para ello.  
Al llegar a la plaza de Santa María, final de la marcha, la presidenta de la Asociación contra el Cáncer, se dirigió a los asistentes, agradeciéndoles su asistencia y  colaboración. Recordó a todos los presentes, que deberían transmitir también a sus familiares y amigos, la necesidad de la prevención en cualquier tipo de cáncer. Que se deben realizar los análisis y pruebas pertinentes, para que el riesgo sea menor. Al mismo tiempo informa que la Asociación seguirá prestando ayuda a las personas que lo soliciten en todo lo que sea posible. 

Al llegar a la plaza de Santa María recogen la maroma.

La presidenta, desde la carpa, se dirige a los participantes.
Antes de finalizar el acto y desde la carpa instalada en la plaza de Santa María, con música ambiental apropiada, se procedió al sorteo de varios regalos entre los que habían participado en la Marcha. Después llegó la despedida de todos los presentes, no sin abundantes aplausos para la directiva de la Asociación y sus colaboradores. 
La carpa de la plaza de Santa Maria rodeada de personas.
Termina el acto con el sorteo de varios regalos.

viernes, 9 de mayo de 2014

Palomares en Granucillo de Vidriales.


Por Granucillo pasan y a Granucillo van muchas personas de los pueblos de esta comarca y provincia de Zamora, de las demás de Castilla y León y de otras regiones, atraídos, y para conocer in situ, los monumentos megalíticos existentes, los dólmenes de de San Adrián, junto a la ermita de su nombre, y el de las Peñezuelas, más hacia el Oeste del pueblo. Los dos importantes desde el punto de vista arqueológico e histórico. 
Dolmen "Las Peñezuelas".
También se puede ver en Granucillo, su iglesia, su ermita, los muros de un palacio, y algunas casas existentes en el pueblo, construidas con adobe o tapial y sus puertas con llamadores de hierro, de los de puño. Hasta se conserva el exterior de  hornos de pan, de los de antes, y que sobresalen en la acera de algunas calles. También una casa restaurada, cuya fachada tiene un corredor o galería de madera resistente y de gran belleza. Por supuesto que los visitantes no deben olvidarse del rollo de jurisdicción que hay en la plaza, ahora con renovado y con vistoso pavimento, rollo que estuvo coronado, hasta hace no mucho tiempo, con una cruz, como si de crucero se tratase, cosa no común en construcciones de este tipo. 
Ermita de San Adrián.
Muros del antiguo palacio.
Casa de tapial capachada. El horno destaca hacia la calle.
Puerta antigua con mirilla y llamador.
Llamador de puño en otra puerta.
Horno al exterior en una de las calles.
Casa con corredor o galería a la calle, restaurada.
El rollo con una cruz, a modo de crucero.
Rollo en la actualidad, ya sin la cruz.



















Pero antes de irse de Granucillo los amigos del patrimonio y concretamente de la arquitectura popular y tradicional, pueden ver también los palomares que hay no lejos del pueblo, algunos incluso junto a las mismas casas.
De uno de ellos, de forma rectangular, pintado de blanco y cubierto con tejado,  la única señal que tenemos para saber que se trata de un palomar son los agujeros o aberturas que tiene en la pared que da hacia el mediodía, para entrar y salir las palomas.  Está a la entrada del pueblo y destaca en medio de una tierra, unas veces sembrada y otras  en barbecho. Con poco esfuerzo y trabajo se puede seguir manteniendo bien pintado de blanco y en buen estado.

Uno de los palomares de Granucillo, aunque no lo parezca.
Al otro lado del pueblo, no lejos del dolmen conocido como “Las Peñezuelas” hay varios palomares, todos construidos con adobe o tapial, combinándose en alguno de ellos los dos materiales, de forma llamativa.
De tapial y adobe, con doble tejadillo y muro protector del viento.
Parte de atrás del anterior palomar.
Detalle de la parte superior.
Uno de ellos con paredes exteriores revestidas de cemento, tiene el tejado hacia el este con un murete para protección del viento y pequeños pináculos como adorno. También son llamativas las pequeñas troneras por las que entran y salen palomas.
Pintado de blanco, muro protector con pináculos  y dos troneras
El anterior palomar visto por otro lado.
No lejos de estos, en la misma zona, hay algunos ya en ruinas, o en proceso de destrucción, si alguien no les echa una mano y lo remedia. Lógicamente esta corresponde a sus dueños. En algunas provincias o comarcas de Castilla y León se cuenta con ayudas para su rehabilitación. No dejan de ser estos edificios claros ejemplos de arquitectura tradicional y popular, y algunos de ellos, si no todos, merecedores de protección.
También hay algunos palomares en ruinas que llaman la atención a los visitantes.













lunes, 5 de mayo de 2014

Santa Cristina de la Polvorosa: El pueblo de los dos Mayos.



Que en Santa Cristina colocan o empinan dos mayos, aunque  en distinta época del año,  lo pudo comprobar quien se acercó al pueblo el pasado sábado día uno a partir de las siete de la tarde. El lugar, la pradera junto al campo de futbol y no lejos del río Órbigo. Y aunque los chopos verdes y con abundantes hojas abundan por allí, la atención se centra en el mayo, o viga, como ellos dicen, que no es más el tronco de un alto chopo pelado que se ve muy cerca.  
Al llegar y preguntar si ya está colocado, o empinado, me dicen: No, todavía no ha llegado el camión con el mayo de este año, ese que está puesto es el de los que cumplieron 50 años que lo colocaron en el mes de julio, sin fecha fija, pero en torno a la fiesta de Santiago, que hay mucha fiesta en el pueblo. Y lo dejaron así hasta este día en el que los quintos, los de la quinta del 2014, coloquen el suyo.
Mayo de los de 50 años, colocado en el mes de julio.

Los dos muñecos: el Mayo y Maya.
Los quintos del 2014 esperando la llegada de su mayo-árbol.
No deja  de sorprenderme el hecho por lo que mi interlocutor continúa:
Es una costumbre, o reciente tradición, pues tan sólo tiene 15, o pocos más años. Resulta que se juntaron los quintos cuando cumplieron los 50  y, para recordar sus años jóvenes, quisieron recordar la tradición ancestral del mayo, aunque fuese sin empinarlo como hacían antiguamente, sino sirviéndose de los instrumentos y maquinaria actuales. Además ellos cuentan con una charanga que alegra la fiesta y no falta tampoco, como ahora, el escabeche, pan y vino, ni las pastas, como invitación para todos los asistentes.
La verdad es que en Santa Cristina son dados a seguir, e incluso renovar o actualizar, muchas tradiciones. Y es que siempre contaron con personas interesadas en ello y amantes del pasado. Además es uno de los pueblos con más actividad y  de los más poblados de la provincia de Zamora.
Muchas tradiciones han surgido así, partiendo de ideas u ocurrencias de algunas personas que luego han contado con el asentimiento y seguimiento de todas las demás del pueblo. Y de momento los dos mayos, el de primavera y el de verano, continuarán ofreciendo espectáculo y tradición.
Al llegar al lugar, hemos visto el mayo colocado, pero no es el los quintos del 2014, sino el de los que han cumplido 50 años. No tarda mucho en llegar un camión-grúa con el nuevo mayo o viga. Antes se procederá a quitar el que está colocado y, a partir de este momento, con los nuevos quintos del 2014 como protagonistas, se comienza a colocar el nuevo mayo, que también ha traído el camión-grúa.
El camión-grua con el nuevo mayo-árbol.
Se comienza a retirar el mayo antiguo para colocar el nuevo.
Colocando un cadena.
El antiguo va cayendo.
Una vez en el suelo lo cortan en trozos con una sierra.
El nuevo chopo, viga o mayo, viene ya limpio y preparado para ello. A esta tarea se han dedicado con anterioridad. Ahora tan sólo tienen que colocar en la punta del palo los muñecos que, por tradición, suelen ser una pareja, mayo y maya, vestidos a la antigua, y con caretas en el rostro. Ellos permanecerán en lo alto para ser contemplados por vecinos y forasteros y como testimonio de vida en medio de la naturaleza en pleno vigor, que les rodea. Y estarán todo el año, aunque renovados cada vez que llega el momento de plantar el mayo que corresponda, bien el de los que cumplen 50 años, o el de  los de la quintada del año en curso.

Los quintos y quintas del 2014, con el mayo y la maya para este año.
Colocando los muñecos en la punta del mayo-árbol.


Una vez atados los muñecos aplauden y vitorean.
En muy poco tiempo, con ayuda de la grúa, el mayo quedará instalado y todos los asistentes, con emoción, aplaudirán, mostrando su satisfacción. Por allí se oye ¡Vivan los quintos del 2014¡ y todos responden ¡Vivan¡ El rito, la costumbre o la tradición de empinar el mayo, ha concluido.

Con ayuda de la grúa el mayo va subiendo.
El árbol pelado y los muñecos destacan entre la arboleda.
Refrorzando la base del mayo-árbol para que no se caiga.
Mayo-árbol-viga de Santa Cristina de los quintos 2014.
Pero la fiesta continuará, siempre a cargo de los quintos. Este año van a soltar en medio del campo de futbol un cerdito y un conejo detrás de los cuales correrán niños y jóvenes y será para el que primero lo coja. También hay una cucaña, poste untado con manteca, y quien sea capaz de subir hasta la parte de arriba será obsequiado con un jamón.

Soltando el cerdito que alguien se encargará de coger el primero.
También se soltó un conejo que hizo correr a niños y jóvenes.
En la cucaña el regalo era un jamón para el ganador.
La fiesta terminó obsequiando a los presentes con escabeche, pan y vino o refrescos.
Un año más los quintos jóvenes, los de la quinta, han cumplido con esta antigua tradición de colocar el mayo, aunque la facilidad de hacerlo, en la actualidad, sea muy distinta. Pero todavía pueden pensar en su segundo mayo cuando cumplan los 50, si la costumbre de hacerlo, que se les ocurrió a unos pocos, se ha convertido ya en una verdadera  tradición con el paso del tiempo y de los años.