martes, 27 de octubre de 2009

ALDABAS O LLAMADORES EN LOS VALLES DE BENAVENTE

Llamador en puerta trasera con clavos . Santovenia del Esla

Aldaba en Vecilla de la Polvorosa

Granucillo de Vidriales


Granucillo de Vidriales

San Pedro la Viña



Benavente. Calle de los Herreros


Benavente. Calle Carbajés

Benavente. Llamador en el Hospital de la Piedad


Con la palabra aldaba, de origen árabe (al-dabba) quiero referirme a la pieza de hierro, bronce, aluminio u otro metal que se colocaba (y se coloca, aunque ya menos) en las puertas para llamar, golpeándolas con ella. En muchas partes de España se utiliza más la palabra llamador para designar a la antiguas aldabas.
Aunque su origen e implantación se debe a los árabes (las colocaban en sus puertas) posteriormente se siguieron utilizando, siendo muy abundantes en la Edad Media y también durante el Renacimiento. Las primeras eran una especie de pequeños martillos suspendidos de las hojas de las puertas por la parte exterior. Una forma también muy antigua eran las argollas de hierro unidas a una cabeza de bronce. Se golpeaba con ellas sobre un clavo bastante grueso.
Se conservan importantes ejemplos de aldabas de indudable valor artístico, ornamental e histórico en palacios, casas señoriales e incluso iglesias. Se pueden ver principalmente en aquellas ciudades y pueblos que conservan en su casco histórico este tipo de edificios. Concretamente en Benavente destacan por su valor artístico los dos llamadores que hay en la puerta principal del Hospital de la Piedad, edificio que fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) no hace muchos años. La puerta es de madera y está decorada con clavos de hierro y los dos llamadores son del mismo metal. En dichos llamadores se ha dicho que están representados San Pedro que guarda la puerta y Santiago que recibe a los peregrinos. En la misma ciudad hay algunas otras casas antiguas que conservan llamadores más sencillos y había muchas otras que los tenían pero han sido destruidas.
Expresiones o dichos como “a tal casa tal aldaba” o “tener buenas aldabas” nos indican que este objeto era una señal de riqueza y ostentación. Se distinguían por los materiales con los que estaban elaboradas y también por la decoración o adornos que los forjadores realizaban en ellas. Las familias, de quienes se decía o a quienes se aplicaban los refranes, solían gozar de buena posición económica. Las aldabas daban también importancia a la ciudad y enriquecían sus casas.
En Castilla y León, lo mismo que en otras regiones, la aldaba ha estado presente, hasta hace no mucho tiempo en las puertas de madera de las casas, principalmente en las poblaciones rurales. La destrucción de estas casas antiguas de adobe o tapial y con puertas de madera, y la construcción de nuevas viviendas de ladrillo, hormigón, y con puertas y ventanas de hierro o aluminio, ha hecho que las antiguas y variadas aldabas o llamadores se hayan sustituido por los telefonillos o por timbres eléctricos más funcionales.
Se conservan todavía llamadores en algunos pueblos de los Valles, sobre todo en casas de arquitectura tradicional, como he dicho anteriormente. En Granucillo de Vidriales hemos visto más de quince, en general con la forma de puño, (la mano cogiendo una bola), aunque también haya alguno distinto. Hay aldabas circulares y de otras formas, que se dicen de tirador, pues sirven incluso para cerrar las puertas.
Ocurre además que algunos vecinos han remodelado o restaurado su casa antigua, de tapial o adobe, y han respetado la puerta y el llamador, que sigue allí ejerciendo su función, para quien lo desee, junto a los timbres y otros artilugios técnicos más modernos.
Por el material, el hierro, la forma y los adornos que casi todos los puños (llamadores) de Granucillo tienen, parecen haber sido fabricados por un mismo herrero artesano, que residía en la localidad o en alguno de los pueblos cercanos.
También los hemos visto, aunque en menor número, en otros pueblos como Vecilla de la Polvorosa, San Pedro de la Viña, Grijalba, Granucillo de Vidriales, Villeferrueña, Santovenia del Esla, etc.
Y no solamente se ven de puño, con más o menos adornos, (grabados o relieves con anillos en los dedos y pulseras en la muñeca), sino que también hay llamadores con otras formas y otros materiales. Y aunque no son tan valiosos ni tan artísticos, sí desempeñaron y desempeñan su función.
No me resisto a citar aquí a Frigiliana, un pueblo de la provincia de Málaga en la comarca de Las Alpujarras. Resulta que las puertas de casi todas sus casas, blancas y de planta baja, tenían llamador, en general de puño, de hierro o bronce, con variedad de anillos, pulseras u otra decoración. También los había de otras formas. Y era un atractivo más para los numerosos visitantes que cada día se acercan al pueblo. Además los cuidan y mantienen limpios lo mismo que las casas, calles o plazas.
Antiguamente en casi todas las puertas de arquitectura rural y tradicional no faltaba la aldaba lo mimo que la cerradura, la manija, el cerrojo e incluso la mirilla o la gatera. Cada parte o elemento tenía su función.
Muchas se han perdido con el paso del tiempo. Algunas han sido arrancadas de las puertas al destruir las casas y abandonadas después, por desconocer su valor histórico o tradicional. En la actualidad los llamadores ya no son funcionales. Se instalan algunos en casas más como elemento decorativo y siempre al lado de los nuevos instrumentos de los que nos servimos para llamar o avisar, como los telefonillos, los porteros automáticos o los timbres eléctricos.
Pero no tenemos que olvidarnos de ellos, pues fueron muchas las veces que los utilizamos al acercarnos a cualquier casa de amigos o conocidos. Era normal golpear la puerta, aunque a veces los golpes fuesen excesivos y causasen molestia a los que habitaban la casa. “Suena y resuena la aldaba” decía A. Nervo. Y es que eran otras las costumbres y otra la forma de comportarse y actuar en la vida diaria.
La palabra aldaba tiene además otros usos muy generalizados por estas tierras. El que se refiere y designa la pieza de hierro en forma de argolla que se fija en la fachada de las casas para atar a los animales y otro (también conocido como aldabilla) que es la pieza de hierro en forma de gancho que, entrando en una hembrilla, sirve para cerrar puertas y ventanas. “Echa la aldabilla, para que no ente nadie” se dice con frecuencia.
Hoy he querido escribir sobre “esas piezas de metal que se ponen en las puertas para llamar dando golpes”, los llamadores, conocidos y denominados también, según los lugares, aldabas, aldabones o picaportes. Podemos afirmar que son piezas en proceso de extinción o desaparición, incluso en los más pequeños pueblos o aldeas. Y en parte es porque ocurre que también van desapareciendo, o no se utilizan, las puertas de madera en las que se apoyaban o colocaban. Que lo escrito sirva, sino para conocimiento, al menos para el recuerdo y la memoria de todos los que vivieron en el pasado, cuando todavía se utilizaban con frecuencia los llamadores.

(Publicado en La Voz de Benavente y Comarca el día 25 de Octubre de 2009)
















jueves, 22 de octubre de 2009

REPORTAJES PUBLICADOS EN "LA VOZ DE BENAVENTE Y COMARCA DURANTE LOS MESES DE JUNIO, JULIO, AGOSTO,SEPTIEMBRE Y OCTUBRE DE 2009

7 de Junio.- El toro enmaromado. Una mirada al pasado. Imágenes de la fiesta.
21 “ .- Artesanía de Jubilados. Antolín Dueñas de Burganes de Valverde.
28 “ .- Artesanía de Jubilados. Vicente de Vega. Benavente.

5 de Julio.-“Amistad”, la charanga de Vidriales.
19 “ .- Concentración de pendones en Alcubilla de Nogales.
26 “ .-“Solera” es la charanga de Burganes de Valverde.

23 de Agosto .- Viejas Glorias es la charanga de Benavente
30 “ .- (IV) Exposición de Artesanos Jubilados

6 de Septiembre.- Romería a la Virgen del Campo en Rosinos de Vidriales.
13 “ .- Concierto de campanas en Santa Cristina de la Polvorosa
20 “ .- Los Ramos en la Exposición Filatélica “EXFILBE 2009”
27 “ .- Romería a la Virgen de Agavanzal en Olleros de Tera.

4 de Octubre.- Los Jatas, la charanga más antigua de la comarca.
18 “ .- Viajar con los jubilados del Club de los 60.
25 “ .- Las Aldabas o llamadores tradicionales.

jueves, 1 de octubre de 2009

SAN MIGUEL DEL ESLA CELEBRÓ LA FIESTA DE SU PATRÓN


En la misa el día de San Miguel del año 2007


La procesión por una calle del pueblo


En procesión con San Miguel y la Virgen


La imagen pequeña de San Miguel llevada por hombres ya mayores



Momento en el que la procesión sale de la iglesia del pueblo




La pequeña y nueva iglesia con su pórtico y espadaña


Este pueblo, a no más de 10 kilómetros de Benavente y a cuya comarca pertenece, se encuentra en el límite con la provincia de León y es uno de los de menor población de Zamora. Porque en San Miguel tan sólo viven habitualmente 6 u 8 vecinos y de ellos algunos están jubilados. Pero el día de su patrón, San Miguel Arcángel, son muchos más. Hasta 60 personas se han reunido en la pequeña iglesia-ermita, a la hora de la misa. De la antigua iglesia, destruida por un incendio, sólo se conserva la torre-espadaña, de buen ver y símbolo de la antigüedad del pueblo y de sus habitantes. Ellos fueron los que, además de construir la nueva capilla, pusieron todo el empeño en mantener en pie la espadaña, que sirve para recordarles su pasado y a sus antepasados, y constituye el más importante patrimonio del pueblo.
Además hay una fuente de buenas aguas, con uno sólo de los seis caños que tenía hasta hace no mucho tiempo, que prestaba y sigue prestando servicio a ellos y a otros que allí acuden con frecuencia.
El patrón del pueblo es, como ya he dicho, San Miguel. Y tal vez lo sea desde finales de siglo XVI, pues, según me cuenta D. Eufemiano, sacerdote del pueblo, en el año 1594 se fundó una cofradía, por cierto que muy numerosa, a la que pertenecían personas de otros pueblos próximos. También a partir del siglo citado se fue formando la población en torno a su iglesia.
Y es que San Miguel es uno de los tres santos espíritus angélicos con nombres particulares que la iglesia distingue, y al que más se venera y más devoción se le profesa. Su nombre, del hebreo mika-el, significa “Dios es incomparable” o “¿Quién como Dios?” y como Arcángel es más poderoso que Gabriel (fortaleza de Dios) o Rafael (medicina de Dios), con quienes a veces se le compara. Él es, según la tradición judía, el único que puede dar la vuelta al mundo sin posarse, y, según San Juan, fue él quien arrojó del Paraíso al ángel rebelde, Lucifer, y lo precipitó al abismo.
A San Miguel se le considera protector de la iglesia y es el encargado de conducir a las almas ante el tribunal de Dios para ser juzgadas, al salir de esta vida. Es, pues, como un primer ministro del Juez Soberano. No es de extrañar que en todo momento se le haya venerado de forma especial en todas las partes del mundo cristiano. También en los Valles de Benavente, pues son muchos los pueblos que lo celebran como Carracedo de Vidriales, Milles de la Polvorosa, Olleros de Tera, Sitrama de Tera, San Miguel del Valle, Villaobispo de Vidriales y Villaveza de Valverde. Hay otros en los que, aunque no celebren su fiesta, sí cuentan con imagen del Santo Arcángel. Prueba evidente del respeto que se le tenía y que todavía se le tiene en la tradición religiosa popular.
Llama la atención la variedad de las imágenes del santo, todas ellas muy representativas. En los períodos del románico y del gótico se nos muestra vistiendo túnica larga y ceñida a la cintura, o con dalmática. Pero a partir del siglo XVI lo visten con traje de guerrero, con la armadura de la época, como San Jorge, pero sin alas. Y es a partir del Renacimiento cuando se le ve con la indumentaria de general romano con diadema o corona en las sienes.
Sus atributos son un largo palo que termina en cruz, una lanza, (espada, a partir del Renacimiento), las balanzas, y uno o más diablos. El Arcángel, como ya he recordado, se ocupa en pesar las almas, en forma humana, en un platillo de la balanza, mientras que en el otro platillo el demonio intenta variar el peso, para arrebatárselas. Después aparece con más frecuencia vestido de guerrero, empuñando la lanza o espada contra el demonio, que tiene a sus pies, a veces en forma de dragón u otro animal fantástico.
Gran parte de las imágenes de esta comarca nos lo presentan de esta manera. Son esculturas generalmente de madera, con marcado carácter popular, como hechas por artistas locales. Así ocurre con las de San Miguel del Esla. Porque aquí tienen dos imágenes, la grande y la pequeña, como dicen ellos. Esta última es la que sacan en procesión, pues pesa menos. Ellos ya son mayores para demasiada carga.
Hacia las 13 horas del día 29 de Septiembre se van acercando a la pequeña iglesia los vecinos y forasteros para asistir a la misa del patrón. Pero antes se celebra la procesión que encabeza una pequeña cruz dorada, a la que siguen San Miguel, llevado por hombres, y la Virgen del Rosario, portada por mujeres, las dos imágenes también de pequeño tamaño. Detrás va el sacerdote, revestido debidamente para el acto, acompañado y seguido del resto de los feligreses.
Durante la procesión por las calles del pueblo, el sacerdote va recitando las letanías. Los feligreses le responden en latín con el “Misesere nobis” o con el “Ora pro nobis”, según el momento o la petición realizada. La lengua nos hace recordar también el pasado y la tradición litúrgica.
En la misa, solemne y con cánticos, participan todos los presentes. El sacerdote recuerda la conmemoración de San Miguel y demás Arcángeles de la Corte Celestial, encargados de cuidar y velar por todos. Y los propone como modelos de bien y de bondad.
La misa concluye, pero la fiesta continúa, pues, además de comida especial en familia, hay programada música para los jóvenes y otros actos que harán que por unos días y unas horas la población aumente y todos se diviertan a su modo.
El día 30 se celebrará una misa por los difuntos del pueblo, por todos, pues en esto la iglesia no hace distinciones. Y rezarán por ellos, recordándolos en este día del patrón que tantas veces celebraron.
En San Miguel del Esla todo es o parece pequeño, como que estuviese de acuerdo con su población. Así vemos al visitar la capilla o iglesia, con sus imágenes, el coro, la lámpara, el cementerio, la fuente, etc. Tan sólo es grande el espíritu y sencillez de sus habitantes o vecinos, de quienes se puede afirmar aquello de que “son pocos, pero bien avenidos”, como lo demuestran en este día de su patrón, San Miguel, que celebran a lo grande y como ellos saben y pueden. Además acuden los forasteros y aquellos que por su trabajo u otros motivos residen fuera. Y es que las fiestas y tradiciones locales son capaces de reunir y unir a las personas más alejadas del pueblo o de la ciudad.


Publicado en el libro:
PÉREZ MENCÍA, E.: Valles de Benavente. Fiestas y Tradiciones. Benavente 2007.

viernes, 25 de septiembre de 2009

EXFILBE 2009 - XXVIII EXPOSICIÓN FILATÉLICA EN BENAVENTE

Bloque de cuatro sellos con la imagen del Ramo al Cristo de la Vera Cruz de Santa Cristina de la Polvorosa (Zamora)

Matasellos sobre Las Fiestas de los Ramos en los Valles de Benavente


Procesión con el Ramo y el Cristo de la Vera Cruz en Santa Cristina de la Polvorosa


Las mozas cantoras del Ramo al Cristo de la Vera Cruz y el portador del mismo. Año 2008




Cristo de la Vera Cruz en la iglesia de Santa Cristina de la Polvorosa (Zamora)


Del 25 al 27 de Septiembre de 2009 se celebrará EXFILBE 2009, la exposición filatélica que organiza el Grupo Filatélico de Benavente. El primer día se instalará en el local de la exposición la oficina temporal de Correos desde la cual quienes lo deseen podrán enviar cartas o tarjetas a cualquier parte del mundo, utilizando el matasellos conmemorativo concedido al Grupo para esta exposición.
La imagen de dicho matasellos representará el dibujo de un ramo o loa de los que se cantan y ofrecen a santos, santas, cristos o vírgenes en muchos pueblos de los Valles de Benavente. Se trata de informar, difundir y revalorizar esta tradición leonesa que, como otras, va teniendo cada año más importancia en esta comarca.
El Servicio Filatélico de Correos, desde hace unos años, emite en la programación anual varios sellos relacionados con las costumbres y tradiciones populares: fiestas, juegos autóctonos, bailes, vestidos y trajes, etc., temas del agrado de muchas personas mayores y jóvenes, amantes del pasado, y algunos de ellos coleccionistas.
Por otra parte el Grupo ha solicitado también para esta exposición un sello personificado con la imagen del Ramo al Cristo de la Vera Cruz de Santa Cristina de la Polvorosa, ramo y loa que ofrecen y cantan mozas del pueblo en el mes de mayo que es cuando celebran la fiesta.
También el año pasado, durante la celebración de la exposición, se contó con un sello personificado para conmemorar el Bicentenario de la Guerra de la Independencia. En este caso figuraba la imagen del antiguo Puente de Catrogonzalo, parte del cual fue destruido por los ingleses para impedir el paso de los franceses
En Santa Cristina la organización de los actos corre a cargo de la Cofradía del Cristo, una de las más antiguas de la comarca, pues fue fundada en el año de 1728 con el nombre de Cofradía del Bendito Cristo de la Vera Cruz, aunque se rija en la actualidad por una nueva regla o reglamento interno del año 1833. Al frente de la misma está un abad, que cuenta con un cabildero como ayudante. En la actualidad un tesorero, un secretario y algunos vocales, contribuyen a la buena marcha de la misma. Los socios, en torno a 400, pagan una pequeña cuota, que junto con las mándidas (donaciones por llevar al Cristo en la procesión) y otros ingresos, contribuyen a que la cofradía pueda seguir en actividad.
Entre los actos religiosos destaca la celebración por la mañana de la misa solemne, cantada y con sermón. Y por la tarde, después del rezo del rosario tiene lugar el canto y ofrecimiento del ramo al Cristo. Se encargan de ello mozas del pueblo, no necesariamente cofrades, ataviadas con trajes regionales tradicionales y con mantones de Manila sobre sus hombros. Ellas mismas son las encargadas de adornar el ramo (o vestirlo) colocando sobre el armazón de madera telas bordadas, pañuelos, cintas de colores, muñecos de trapo, flores y sobre todo roscas de gran tamaño.
Terminado el canto y ofrecimiento y tras la bendición del sacerdote salen en procesión por las calles del pueblo: A la cruz y los ciriales siguen el portador del ramo, el estandarte con la efigie del crucificado, y el Cristo de la Vera Cruz sobre las andas, portado por todas aquellas personas, cofrades o no cofrades, que entreguen un donativo o mándida.
Después se subastan las roscas. Con la recaudación obtenida se pagarán los gastos de la fiesta y el remanente, si lo hay, pasa a engrosar los fondos de la cofradía. Cofrades, vecinos y forasteros se reunirán finalmente en un acto de convivencia para tomar un refresco y degustar las roscas del Cristo y pastas caseras.
La fiesta del Cristo de Santa Cristina destaca por su antigüedad y también por el gran número de personas que acuden a ella, no sólo de Benavente, sino también de otros pueblos. Se vive y se celebra intensamente, pues es una tradición heredada de los mayores y que ellos quieren respetar.
En otros muchos pueblos de los Valles de Benavente se ofrecen también ramos a santos, santas, vírgenes o cristos. Y se les canta la loa correspondiente. Los ramos presentan adornos distintos en cada localidad, lo mismo que son diversos los textos de las loas y sus melodías. Y hasta la forma de realizar las subastas. Todo ello del agrado de los vecinos y de los muchos forasteros que acuden a la fiesta.
Durante los días de la Exposición Filatélica se mostrarán fotografías de las fiestas de los ramos en los pueblos de los Valles de Benavente.



Publicado en La Voz de Benavente y Comarca el día 20 de septiembre de 2009

miércoles, 26 de agosto de 2009

ARTESANÍA DE JUBILADOS (IV) - EXPOSICIÓN



PRESENTACIÓN

Del 31 de Agosto al 6 de Septiembre y por cuarto año consecutivo el Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” organiza esta exposición en la que, de nuevo, un grupo de personas mayores, quieren mostrar a los ciudadanos de esta comarca y a todos a aquellos forasteros que la visiten, lo que de artesanía y arte saben hacer y han hecho en esta etapa de su vida de jubilados. Nos quieren mostrar con ello sus conocimientos y sabiduría artesana, basada en gran parte en la experiencia vivida y en la práctica diaria y casi siempre sin maestros que les hayan enseñado. Pero lo han conseguido no sin voluntad, trabajo y esfuerzo, requisitos sin los cuales saben ellos muy bien, que nada se consigue en la vida.
No han necesitado proyectos ni diseños a ordenador. Casi todos han utilizado sus manos, habituadas en ocasiones al duro trabajo, las herramientas y materiales necesarios, y mucho tiempo para conseguirlo. Tiempo del que disponen a su antojo, pero al que también suelen administrar. Precisamente es el tiempo y la práctica diaria la que les ha hecho modificar y mejorar, en ocasiones, lo que hacen, para conseguir una mayor perfección.
En la exposición de este año podemos ver las piezas u objetos más destacados de cada uno, casi todas en madera, el material preferido: los anillos y otros adornos personales de Antonio Blanco de San Cristobal de Entreviñas; la maqueta de la iglesia de Santovenia del Esla y algunos aperos de labranza, en miniatura, de Manuel Cordero; Emilio Martínez y Miguel Zanca de Burganes de Valverde nos mostrarán objetos diversos: carracas, morteros, usos de hilar, aperos agrícolas, útiles domésticos, etc; de Vicente López de Arcos de la Polvorosa, nos llamarán la atención sus carritos, lo mismo que su noria, tapiales y cigüeñal.
Con varios cuadros participará José Cachón el que fue maestro jubilado de Camarzana, que ahora dibuja y pinta, al tiempo que canta y toca el acordeón; y José Luis Zanfaño también nos mostrará algún cuadro y varios escudos de los que él hace utilizando piedra de Villamayor;
También habrá bastones como en ediciones anteriores. Y es que el hacer bastones es afición preferida para muchos jubilados. Motivada tal vez por la necesidad de su utilización y uso diario en estos años de su vida. En esta ocasión veremos los de Isaías Galende de Pumarejo de Tera, que destacan por los puños con figura de caballos, y también los de Andrés Rodríguez de Camarzana con puños de animales: aves, reptiles, pájaros, etc. Precisamente hemos querido incluir a Andrés en la exposición, aunque no haya llegado a la edad de jubilación, por la gran afición y dedicación que tiene a los diversos tipos de artesanías en madera, escayola, mimbre, e incluso hierro y otros materiales. De él veremos bonitas piezas: sellos de pan, ruecas, cestas y otros recipientes de mimbre, etc.
Antolín Dueñas Cid, también de Burganes de Valverde, que dedicó gran parte del tiempo de su jubilación a preparar cuadros utilizando la técnica del pirograbado nos enseñará algunos de ellos.
También contamos con el As de Copas hecho por Angel Mañames, chapista antes de su jubilación y que ahora se entretiene haciendo con chapa diversos objetos, algunos de gran ingenio, habilidad y sabiduría.
Y, como recuerdo también de una técnica de pesca muy antigua y practicada, veremos un cañal en miniatura hecho por Porfirio Botrán de Breto de la Ribera. Porfirio pasó gran parte de su vida pescando el El Hoyo, al tiempo que atendía a la aceña, e incluso vivió en el mismo edifico del antiguo priorato.
Son ya cuatro las exposiciones celebradas sobre este tema y en ellas han participado un total de 45 personas jubiladas, todas ellas de esta comarca de Benavente y los Valles. Y seguro que habrá más, pero creemos que éstas son testimonio suficiente para demostrar que los mayores tienen algo que decirnos y enseñarnos. Quien dijo que de ellos se puede aprender mucho, pues son un cúmulo de experiencias y de sabiduría, no se equivocó. Ni tampoco el que aconsejó acudir a ellos para aprender de la sabiduría práctica que poseen, motivada por los años vividos.
Es muy conocida la frase del refranero “La experiencia es madre de la ciencia”, y que ésta se adquiere con el uso, la práctica y el vivir diario, pues mientras se vive, se aprende. Para muchos mayores éste ha sido y es el mejor medio de conocimiento.
Ojala que algunas de las personas que visiten la exposición y vean los trabajos realizados, se sientan atraídos por ellos y, cuando llegue esta etapa de su vida, elijan esta opción y dediquen una parte de su tiempo a alguna de estas artesanías u otras parecidas. Estoy seguro que se lo pasarán bien, pues, además de servirles de distracción y entretenimiento, les llenará de satisfacción y les proporcionará momentos de felicidad, Además se sentirán útiles y con posibilidades de enseñar ago a los demás.
Los textos de este libro-catálogo fueron publicados con anterioridad en el semanario La Voz de Benavente y Comarca, durante los años 2008 y 2009, a cuya dirección agradecemos la colaboración.
El CEB “Ledo del Pozo”, al apoyar y organizar este tipo de actividades está contribuyendo de nuevo a que una gran parte de ciudadanos de esta Comarca puedan conocer, una vez más, a estas personas que, una vez jubiladas, pasan una parte de su tiempo a las más diversas artesanías.
Mi agradecimiento también al Ayuntamiento de Benavente y a Caja España colaboradores habituales con el Centro de Estudios y a la dirección del Centro Cultural “Soledad González” en cuyas salas de exposiciones se celebra la exposición.


Emiliano Pérez Mencía

RELACIÓN DE EXPOSITORES

Porfirio Botrán García. Bretó de la Ribera

José Cachón Rodríguez. Benavente

Manuel Cordero Aliste. Santovenia del Esla

Antolín Dueñas Cid. Burganes de Valverde

Isaías Galende Sastre. Pumarejo de Tera

Vicente López Fernández. Arcos de la Polvorosa

Emilio Martínez Martínez. Burganes de Valverde

Ángel Mañanes del Castillo. Benavente

Antonio Nuevo Blanco. San Cristobal de Entreviñas

Andrés Rodríguez Fernández. Camarzana de Tera

José Rodríguez de León. Santovenia del Esla

José Antonio Román García. Colinas de Transmonte

Vicente de Vega Polvorosa. Benavente

Miguel Zanca Vara. Burganes de Valverde

José Luis Zanfaño del Río. Benavente








sábado, 25 de julio de 2009

CONCENTRACIÓN DE PENDONES EN ALCUBILLA DE NOGALES

Preparando los pendones en la plaza de la iglesia de Alcubilla de Nogales


Comienza de la marcha hacia San Esteban de Nogales

El pendón de Toralina de la Vega, uno de los más largos y altos


El fuerte viendo hace ondear las telas de los pendones

Vista general de todos los pendones participantes en la marcha

Un niño escalando un pendón al llegar a San Esteban de Nogales

Pendones y pendoneros descansando en la plaza de la iglesia de San Esteban de Nogales


El pasado domingo día 5 de Julio tuvo lugar en Alcubilla de Nogales, pueblo de la comarca de Benavente en el valle del Eria, una concentración de pendones procedentes de los pueblos cercanos, todos ellos de la vecina y limítrofe provincia de León. Participaron más de 20, entre ellos: Quintana del Marco, Santibáñez de la Isla, Villnueva, Santa Elena y Jiménez de Jamuz, Castrocalbón, Palacios de la Valduerna, Nistal, Toralina, etc.
Lo que en realidad se celebraba era el Día del Pendón en San Esteban de Nogales, que dista unos cuatro kilómetros de Alcubilla. Eligieron éste para iniciar la marcha y dar más vistosidad y realce a la fiesta. Hicieron bien pues para las fiestas, celebraciones, convivencias y otros actos comunitarios, no debe haber ningún tipo de límite o frontera.
Resulta que en la provincia de León, hace ya varios años, se creó la Asociación de Pendones Leoneses “Reino de León”, promovida y apoyada por autoridades e instituciones locales y provinciales. Son más de 300 los grupos o pendones ya afiliados, pertenecientes a Ayuntamientos, Parroquias, Juntas Vecinales, etc.
Los fines de la asociación (Art. 3º de los Estatutos)) son principalmente “la realización de actividades sociales, culturales y recreativas vinculadas a la recuperación, conservación, manifestación y difusión de nuestros Pendones Leoneses, como significados elementos que integran nuestro patrimonio y representan nuestra identidad”.
La verdad es que, gracias a la Asociación, se conocen y admiran los pendones leoneses en muchas ciudades y pueblos de España, pues han hecho concentraciones, exhibiciones y marchas en muchas de ellas. Y a todos los ciudadanos, jóvenes y mayores, les ha llamado la atención.
Y cada año, entre otros actos, algunos de los pueblos asociados solicitan celebrar el Día del Pendón, como ha hecho este año San Esteban de Nogales. Pueden asistir, si lo desean, los grupos de otros pueblos asociados, con su pendón. De ordinario lo hacen los más próximos al lugar de la fiesta, como ha ocurrido en esta ocasión.
Al pendón lo acompañan, además de los pendoneros (quienes lo portan), alguna charanga o grupo de danzas, para dar más animación a los actos. Y algunos pueblos llevaban también pendoneta e incluso estandarte, como Quintana del Marco, Villanueva de Jamuz, etc.
El pendón es una insignia a modo de bandera que se utilizaba como distintivo ya en la Edad Media. En las batallas sirvieron en algún momento para distinguir a los jefes y a las tropas militares. Después perdieron su connotación militar y pasaron a ser un símbolo civil. A muchos se les colocó una cruz metálica en el extremo superior, convirtiéndose así en un instrumento religioso y reduciéndose su función a encabezar las procesiones y celebraciones religiosas de la localidad.
Antiguamente casi todos los pueblos de las provincias de León, Salamanca y Zamora (Antiguo Reino de León) tenían su pendón. También lo había en los pueblos de los Valles de Benavente. Así lo hemos comprobado. Pero con el paso de los años unos han desaparecido y otros se guardan en los trasteros de las iglesias, siendo su estado de conservación lamentable. No obstante en algunos sería fácil su recuperación, contando siempre con la ayuda y colaboración instituciones provinciales o locales como ha ocurrido en León.
Lo que han hecho es restaurar sus telas y varas, si están en mal estado o en ocasiones preparar un nuevo pendón, teniendo en cuenta siempre las formas y colores del antiguo. Y un grupo de personas se compromete a sacarlos en las procesiones, romerías y otros acontecimientos festivos, sean civiles o religiosos.
En cuanto a la forma de los pendones suele ser rectangular con dos o tres puntas y un corte central. La tela era antiguamente de damasco, de seda o lana, y hasta con dibujos en el tejido. Y la longitud del mástil, palo o vara oscila entre 5 y 13 metros. En muchos termina en una cruz y en otros en un ramo de flores
Y los colores predominantes son: El rojo carmesí, el color del Reino de León y que figura en su escudo heráldico y en el pendón de San Isidoro. Este era el color más usado hasta el siglo XVII; el verde, que aparece casi siempre mezclado con el rojo, puede estar relacionado con la Reconquista, con el Islám; el morado, que unos relacionan con la Guerra de las Comunidades y otros con los cultos de la Semana Santa; el azul, relacionado con las fiestas de la Inmaculada, de gran tradición en España desde el siglo XIX. y el blanco, amarillo o crema, sobre los que hay diversas opiniones: señal de paz en la guerra, cultos al Sacramento, e incluso premios militares.
Antiguamente los damascos (telas) de los pendones se vendían y bordaban en las mismas tiendas que las ropas litúrgicas de la iglesia, para las que se usaban con frecuencia los colores rojo, verde, blanco, morado y dorado. Y el pendón era y sigue siendo también la divisa o insignia que tienen en algunas iglesias para guiar la procesión. De hecho siempre iba o va al comienzo de la misma
Una vez reunidos en la plaza de la iglesia de Alcubilla, iglesia que tiene por patrón a San Verísimo, los grupos de los distintos pueblos con su pendones, pendonetas o estandartes iniciaron la marcha hacia San Esteban de Nogales.
De lejos, y por la carretera, se veía cómo los pendones y pendonetas, a modo de banderas y banderolas de colores diversos, ondeaban al viento, contrastando con el verdor de los campos sembrados y de los chopos de las orillas del Eria. Espectáculo de luces y colores capaz de causar admiración a todos los presentes.
El recorrido, de casi cuatro kilómetros, fue lento y dificultoso debido al viento reinante, que les impedía avanzar con facilidad, por más que los pendoneros, tanto los que cogen la vara o mástil, como los que agarran los remos, se esforzasen y se turnasen cada poco tiempo. Y es que, como he dicho anteriormente, hay pendones que destacan por la longitud y por la extensión de la tela, lo que hace que sean muy pesados.
Al llegar a San Esteban de Nogales y en la misma plaza de la Iglesia, dedicada en este caso a San Jorge, bailaron los pendones, algunos niños escalaban por ellos, y el resto de la gente danzaba y se divertía al son de las charangas que les habían acompañado. Siempre con música popular y tradicional, muy apropiada para estas ocasiones.
Después, ya por la tarde, celebraron una comida comunitaria junto al río ofrecida por el Ayuntamiento, uno de los colaboradores en la fiesta. Y, tras la comida, con juegos, bailes y otras diversiones concluyó la jornada del Día el Pendón que este año han querido celebrar los pendoneros de San Esteban de Nogales, un pueblo de la ribera del Eria, en la provincia de León, pero muy cerca de Alcubilla, que pertenece a la de Zamora.
Ojalá que, no tardando, los pueblos de los Valles de Benavente y de toda la provincia puedan celebrar este tipo de fiesta. Pero antes deben recuperar sus pendones, contando con la colaboración de las instituciones provinciales y locales, como han hecho en la provincia de León. Y es que da la impresión de que algunos se preocupan más que otros por el mantenimiento de las costumbres y tradiciones y por la defensa del legado de los antepasados.



Reportaje publicado en la Voz de Benavente y Comarca el día 19 de Julio de 2009

martes, 23 de junio de 2009

HOSPITAL PARA BENAVENTE EN LA NOCHE DE SAN JUAN

San Juan. Iglesia de Arrabalde

San Juan. Arrabalde

San Juan. Bretocino

Hoguera en Coomonte de la Vega junto a la ermita. Año 2007


Preparando la hoguera en el barrio Federico Silva de Benavente. Año 2007


Todos en corro alrededor de la hoguera. Benavente

Jóvenes del barrio saltando la hoguera

Los vecinos del barrio Federico Silva rodean la hoguera con las pancartas de "Hospital para Benavente"


Éste ha sido el deseo, escrito en una pancarta, arrojado por los vecinos del barrio Federico Silva de Benavente a la hoguera, que desde hace unos años vienen haciendo en la noche, misteriosa, ritual y mágica de San Juan. Creen, e incluso están convencidos de que se cumplirá, porque así lo quiere el santo, al que se conoce y recuerda en la historia de esta villa y ciudad, en relación con hospitales y encomiendas. Y lo quieren también otros compañeros del santoral, que están ahí para atender las necesidades espirituales y ayudar a mejorar en las materiales. Sólo falta que lo entiendan y quieran los encargados de concretar y realizar esos deseos.
Es de esperar que los vecinos de los demás barrios de la ciudad y que los habitantes de todos los pueblos de esta comarca de los Valles y comarcas limítrofes, lo pidan y exijan también, aunque no hagan hogueras, ni celebren ritos parecidos. De sobra saben que la unión y colaboración de todos en esta justa y urgente reclamación puede hacer que la construcción del hospital sea pronto una realidad.
Desde la más remota antigüedad se ha celebrado, de forma especial, la fiesta de San Juan Bautista. Y ello por coincidir, más o menos, con el solsticio de verano, lo mismo que se celebra la de Navidad, coincidiendo con el de invierno. No hay que olvidar que San Juan fue el precursor del nacimiento de Jesús y quien le bautizó en las aguas del Jordán.
Eran estas unas noches y unos días en los que, debido a los cambios estacionales las gentes comenzaron a celebrar ritos y magias que tienen que ver con la naturaleza, y siempre con la intención de que ella les fuese propicia. Son, pues, la naturaleza y el hombre, que vive en ella, los protagonistas de la fiesta o tradición festiva.
Así ocurre en numerosos pueblos y ciudades de Castilla y León. Con San Juan llega el verano, nos dice el refranero, "Tarde o temprano, por San Juan es ya verano" y hay cambios en las labores agrícolas y ganaderas. Se celebran numerosas ferias y muy importantes. En ellas, antiguamente, se contrataba también a los segadores y criados para todo el año, así como a los pastores.
Por otra parte, al ser, entonces, mucho mayor el arraigo de las supersticiones y las creencias de todo tipo, se aprovechaba para manifestarlas y conseguir lo que se necesitase. Se creía en la curación de algunas enfermedades con la ayuda de plantas y árboles. De hecho en algunos lugares era y es costumbre recoger, en este día y, a poder ser de mañana, hierbas o plantas medicinales para todo el año. J. L. Alonso Ponga "Tradiciones y Costumbres en Castilla y León", dice que una de las más buscadas por las muchachas solteras era el trébol, a poder ser el de cuatro hojas, el que más suerte traía y proporcionaba una mayor felicidad. Y se cantaba la canción que muchos recordarán:

A buscar el trébole, el trébole, el trébole
a buscar el trébole la noche de San Juan
a coger el trébole, el trébole, el trébole
a coger el trébole
las treboleras van.

Otras plantas o hierbas mágicas eran el tomillo y los helechos. Con el tomillo, bendecido por San Juan y en su día, sahumaban sus viviendas. Así, las perfumaban, las purificaban y las apartaban del mal. Por otra parte, quien consiguiese flores de helecho en esta noche, adquiriría poderes mágicos. Y podía utilizar las flores en sus conjuros. Lo mismo pasaba con otras plantas y flores, utilizadas en los pueblos de acuerdo con sus distintas creencias y ritos.
Pero los dos elementos mágicos más arraigados en la costumbres populares de esta noche de San Juan son los que tienen que ver con el agua y con el fuego.
En el pasado muchos pueblos y civilizaciones creyeron que seres divinos, dioses, ninfas o espíritus diversos, protegían las aguas y que por eso tenían poderes excepcionales y propiedades curativas. De ahí que en la noche de este día se recuerden y escenifiquen algunas costumbres antiguas con el agua como protagonista: mojar los mozos a las mozas con agua de tal o cual fuente, poner a remojar hierbas aromáticas durante toda la noche y lavarse después con el agua o curarse las heridas con las hierbas, dar de beber a los animales en un manantial o arroyo determinado, etc.
Ocurría lo mismo con el rocío de la mañana de San Juan. Se creía que curaba enfermedades de la piel y por eso se revolcaban en el mismo, o lo recogían cuidadosamente para tomarlo y prevenir algunas otras enfermedades en animales y hombres. En otros lugares lo relacionaban con prácticas y ritos de fecundidad.
Estamos seguros de que, en esta comarca de los Valles, con tantos manantiales, arroyos, ríos y fuentes, las creencias y los ritos en torno a la noche de San Juan han tenido que ser abundantes, aunque apenas se conserven o no se conozcan.
El otro elemento mágico y tal vez el que más ha perdurado y que incluso se está recuperando, o introduciendo en muchas partes, es el que gira en torno al fuego, al que se relaciona con el sol y con su fuerza y energía. No es de extrañar, pues estamos en el solsticio de verano. El sol proporciona luz y calor y su acción es bienhechora y purificadora. El fuego tiene la misma virtud y produce los mismos efectos.
Lo más común es hacer la hoguera o las hogueras, en torno a las cuales se celebra todo un ceremonial. En casi todos los sitios danzan o bailan a su alrededor y terminan saltándola, cuando la llama se va extinguiendo y casi sólo hay brasas. En algunos lugares hacen muñecos de paja u otros objetos, que terminan en el fuego destructor y purificador.
Este sentido purificador del fuego hace que en algunos sitios hagan varias hogueras en distintas partes del pueblo o cada año las hagan en un lugar o en un barrio. Que la hoguera sirve para unir y estrechar los vínculos vecinales es otra creencia. Por eso ningún vecino debe faltar a la cita en esta noche. Como el creer que los jóvenes deben acudir, pues es un lugar o un momento de conseguir pareja. El fuego une y purifica.
Son muchos los pueblos de la comarca que han celebrado la noche y el día de San Juan. En algunos, por ser su patrón, ha habido más fiesta. Así ha ocurrido en Santibañez de Tera, Santibañez de Vidriales, Colinas de Transmonte, San Juanico el Nuevo y algunos otros. Estos han celebrado procesión con el santo por las calles del pueblo y tampoco ha faltado la hoguera y algunos ritos. En otros pueblos, como Manganeses y Santa Cristina de la Polvorosa se han limitado a hacer la hoguera.
Los vecinos del barrio Federico Silva de Benavente se lamentan de que el deseo expresado y entregado al fuego para su cumplimiento, Hospital para Benavente ya, no haya sido el mismo en las demás hogueras de toda la comarca, pues lo consideran de interés para todos. Una noche como ésta, mágica y de creencias, es apropiada para las peticiones, los deseos y las esperanzas. Además siendo muchas y muy unidas, San Juan y los suyos las atenderán mejor. La salud es cosa de todos y es para todos.

Reportaje publicado en el libro
PÉREZ MENCÍA, E.: Valles de Benavente, Fiestas y Tradiciones. Benavente, año 2007