Mostrando entradas con la etiqueta Casa del Tinte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa del Tinte. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de mayo de 2016

Benavente: Casa del Tinte. Años 80.



Fachada principal de la casa con coches aparcados y Fotografía Jesús.
Sobre esta casa, su historia y los cambios efectuados en ella, ya he escrito y publicado un reportaje con anterioridad y con abundantes imágenes, recientes y también del pasado, en este blog.  Ahora solamente pretendo abundar en el pasado al ver y recordar estas fotografías en blanco y negro, que hice hace ya mucho tiempo, durante aquellos años en los que, poco a poco, el edificio se iba destruyendo, hasta el momento final.
Puerta principal de entrada a  la casa, casi siempre cerrada.
Patio central e interior con galerías.
En la fachada destacaba su parte central y el balcón alargado.
Así se encontraban los dos escudos de la fachada a los lados de la ventana.
Algunas de ellas, cuyos negativos revelé y amplié en positivo en el laboratorio del I. León Felipe, fueron ya publicadas en el libro Recopilación Fotográfica sobre el Patrimonio Histórico-Artístico de Benavente, que en el año 1991 publicó el CEB Ledo del Pozo, y que tanta aceptación tuvo, no sólo por ser el primero editado, sino por la gran colaboración que hubo para su realización.
Además, previamente a su edición, hubo una exposición en la que participaron muchos ciudadanos de Benavente que aportaron fotografías antiguas de la ciudad. 
La fachada se iba deteriorando...
...y llegó el momento en que se derrumbó una parte.
Imagen de la fachada con el balcón de hierro alargado, de gran vistosidad.
Vista general de la casa desde la Plaza del Sepulcro.
Aspecto de la fachada que daba  a la plaza del Sepulcro.
Quiero recordar aquí algunos datos, e información, que incluimos en el libro citado como comentario sobre este edificio.
Situada casi al final de la calle de los Herreros fue fundada por el canónigo Carvajal en los años 1594-1595 para asilo de ancianos, denominándose Hospital d Letrán, si bien popularmente era conocida como “Hospital de los Viejos”. Una cofradía con capilla en el Convento de Santo Domingo, la del Rosario, era la titular del Hospital…El Pontífice Pío IV despachó bulas y expidió privilegios. La citada cofradía mantenía a sus expensas a doce ancianos de la Villa en este Hospital.
En el siglo XIX, bajo el mecenazgo de los condes, pasó a ser casa de oficios textiles, pero popularmente se llamó “Casa del Tinte”.
Posteriormente pasó a ser casa de vecinos, cayendo en la situación de deterioro progresivo, como se ve en estas fotografías de los años 80 y que yo mismo realicé y publiqué en momentos distintos.

Portada del libro citado.


sábado, 6 de diciembre de 2014

Benavente: La Casa del Tinte.


Sigue llamándose así, aunque de su antigua construcción se conserve muy poco, pues fue totalmente destruida en el año 2003, para construir el nuevo edificio  de dos plantas, para viviendas y oficinas,  y una planta baja que, en la actualidad, está ocupada por un centro comercial. Los vecinos de Benavente recordarán que hubo algunos problemas  en torno a ella y su posible estado ruinoso, problemas que hicieron se demorase una actuación inmediata, pero que, al final, terminó con la destrucción total del edificio.
La antigua casa, ahora con nueva construcción, estaba situada al final de la calle de los Herreros y daba  a la Plazuela e Iglesia del  Santo Sepulcro y la calle de San Antón. Su origen se remonta a los años 1594-1595, en que fue fundada por el canónigo Carvajal para asilo de ancianos, denominándose “Hospital de Letrán”, aunque popularmente se conociese como “Hospital de los Viejos”. Pascual Madoz en su Diccionario menciona a la “Casa de los Viejos” entre los edificios más destacados de la Villa de Benavente.
Y sobre ella Ledo del Pozo en su Historia de Benavente escribe lo siguiente: ..en el Convento de Santo Domingo estaba fundada la Cofradía del Rosario y Nombre de Dios, llamada vulgarmente de los Juramentos…esta Cofradía mantenía a sus expensas doce ancianos de la Villa en un local destinado al efecto, que era la casa donde actualmente está el  tinte del Sepulcro.
La Cofradía tenía capilla propia en el Convento de Santo Domingo y en ella se veneraba a la Virgen del Rosario. Se encargaba de la celebración de los cultos así como de costear las reparaciones y demás gastos de dicha capilla. También de lo concerniente a la elección y nombramiento de cargos en la misma, que tenían vigencia por un año. Entre dichos cargos se nombraban o contrataban personas al servicio de la Cofradía como era el casero o vigario de la Casa de los Viejos, que se encargaba de la asistencia a los acogidos, del suministro de alimentos y ropas de uso en la Casa, el capellán de las misas y la camarera  
El antiguo edificio estaba construido en torno a un patio central, con dos cuerpos, el inferior trazado con arcos de medio punto sobre pilares. (Durante el proceso de destrucción pudimos comprobarlo, como indican algunas de las imágenes). Contaba con diversas dependencias, una de ellas la Sala Capitular en la que se celebraban las sesiones de la cofradía. Aquí estaba el archivo de tres llaves donde guardaban los dineros en metálico, las alhajas, los ornamentos y las escrituras.
Vista general de la casa con el balcón corrido.
Así era su patio interior. (Foto: Archivo Ledo pozo)
Otra imagen del patio interior de la antigua casa.
Era un edificio espacioso y algunas de las dependencias se utilizaban para otros menesteres. Por ejemplo en el año 1775 se concedió una de las habitaciones de la casa para poner una industria popular, a petición del obispo de la diócesis D. Agustín González Pisador. Se trataba de instalar en ella un taller textil, para tejer, hilar y otras labores, al que podían acudir jóvenes y niñas de la localidad, para aprender el oficio. Otras dependencias eran el almacén de granos, el lagar, etc.
La casa, según los autores citados, Pascual Madoz y Ledo del Pozo, a comienzos del siglo XX había perdido su función original de Asilo de Ancianos. Y en la declaración de Hacienda de 1836 consta lo siguiente: “la casa de la calle de los Herreros está ya destinada a vivienda y sus linderos son: derecha, plazuela e iglesia del Santo Sepulcro; izquierda, casa de Nicolasa Llordén, espalda con ronda o calle de San Antón e iglesia del Sepulcro. Consta de tres pisos incluyendo subterráneo y buhardilla. Renta 280 reales. Poseedor Ruperto Fernandez Espada.
A partir del siglo XIX se denomina Casa del Tinte en todos los callejeros de la Villa y se menciona también el tinte del Sepulcro y la ronda de los tintes, hecho que estaría en relación y recordaría la función de industria textil que, desde el siglo XVIII,  había adquirido el edificio, así como la utilización de las dependencias y anejos del mismo para tareas artesanales y textiles.
En la fachada, prácticamente plana, y no con mucha ornamentación, se añadió posteriormente un balcón corrido a la segunda planta, balcón que llamaba la atención  pues era como un distintivo del edificio. Dicha fachada también tenía dos cuerpos, puerta con arco de medio punto con clave destacada. El vano flanqueado por pilastras lisas, hasta cuatro; las dos más próximas se proyectaban al segundo cuerpo rematado con frontón triangular. A ambos lados tenía remates piramidales adosados coronados con bolas. Sobre ellos y adosados al muro dos emblemas heráldicos, el de la izquierda con banda y león rampante, el de la derecha cuartelado con cuatro cruces.
Vista general de parte de la antigua fachada.
Esquina de la casa, con balcón corrido en fachada.
Parte superior de la fachada.
Vista de la balconada desde el norte.
Vista de la fachada y el balcón desde el sur.
Los dos escudos que se encontraban en la fachada.
Los escudos se fueron deteriorando como todo lo demás.



La obra de fábrica era de consistencia, pues estaba compuesta de grandes muros de tapial y adobe con detalles de ladrillo visto en la cornisa de la fachada y en los dinteles de las ventanas. La piedra se empleó para elementos más nobles como la portada y pilares del patio interior con la utilización de ladrillos para las partes menos relevantes.
La casa era uno  de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el único exponente de la arquitectura del Renacimiento tardío, fines del siglo XVI y principios del siglo XVII.
(Sobre la Casa del Tinte J. C. de la Mata Guerra, encargado del archivo y cronista de la ciudad, publicó un artículo en Brigecio, revista del C.E. B “Ledo del Pozo” en el año 1996. De él han sido tomada gran parte de la información anterior).
En el año 1996 se iniciaron las obras de demolición, tras más de diez años de espera por diversos problemas y conflictos surgidos en torno al edificio. Mientras tanto el edificio se fue deteriorando aún más de lo que estaba, sin tomar medida alguna que lo protegiese. Una vez destruido y convertido en solar se convirtió en un edificio de viviendas, conservándose el patio interior y un símil de fachada que no deja de tener gran diferencia con la anterior de la que ni las piedras se mantuvieron. 
Plazuela del Sepulcro. La casa se fue deteriorando...
...tanto en sus muros o paredes exteriores...
...como en su fachada.
Durante su destrucción pude obtener algunas fotografías que sirven para demostrar su importancia y cómo, debidamente restaurado, pudiera haber albergado alguna dependencia municipal, en relación con la cultura o de otro tipo. Importante, como se pudo comprobar, por los materiales utilizados en el patio interior y fachada, ladrillo y piedra. Y, respecto a los muros o paredes, hay que decir que podían tener gran consistencia y también duración precisamente por el grosor de los mismos.
Destrucción de la fachada. (F. Jesús).
                                          Arcos de ladrillo y pilares de piedra en el patio.

En torno al patio estaban las diversas dependencias de la casa.
La casa ya convertida casi totalmente en solar.
En la actualidad, la Casa del Tinte es, como he dicho anteriormente, un edificio de viviendas y oficinas en sus dos plantas, y en la planta baja, desde hace años, hay un centro comercial que dispone de amplio espacio, y cuenta con el patio central cubierto y en el mismo lugar del patio que tenía el antiguo edificio, totalmente nuevo también, que está cubierto con cristal y por el que entra la luz natural. 

Edificio actual en el lugar de la Casa del Tinte.
La fachada y los balcones de la nueva casa.
Y respecto a la fachada  se ha intentado que se parezca  a la antigua en su forma y decoración, pero no ha sido así, pues ni las piedras, ni los escudos son los originales. Incluso el balcón corrido que ocupada casi toda la fachada está fragmentado y seguramente que el hierro utilizado en el mismo también es nuevo.
Puerta de entrada y fachada principal, en la actualidad.
Parte de la fachada con los nuevos escudos.
En la planta baja establecimientos comerciales.
 Muchas personas de Benavente, que viven en la ciudad o que vivieron, y que por diversos motivos residen fuera, al pasar o pasear por la calle de los Herreros, y llegar a este lugar seguro que recordarán la antigua Casa del Tinte, aparentemente en mal estado en su fachada o exterior, pero con gran historia y tradición detrás de sus paredes. Ahora la verán como si fuese nueva, pero con pocos restos de sabor antiguo que era lo que nos tenía que mostrar, por muchas modificaciones que sufriese en su nueva construcción.