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sábado, 24 de enero de 2015

Benavente: Depósito de Agua.



En la Femag 2014 (Feria de Maquinaria Agrícola y Ganadera), concretamente en el stand del Ayuntamiento, pudimos ver, aparte de algunas de algunas obras realizadas en el Municipio como la rehabilitación de viviendas y la instalación de mobiliario en calles y plazas, etc., el proyecto sobre la rehabilitación del antiguo depósito del agua, ya sin uso, y que se encuentra en el Paseo de la Mota, casi oculto entre la arboleda. Este proyecto, según se indicaba, implicaría, entre otras cosas, las obras siguientes: Un mirador en la parte alta, una cafetería y  sala de exposiciones en la segunda planta y una sala multiusos en la primera planta. La obra entraría dentro  del Proyecto de Rehabilitación Integral de los Cuestos de la Mota y su Entorno.
Imágenes del proyecto presentado. (F. Interbenavente)
No sería el primer depósito, que ha dejado de prestar su servicio y se dedica a otros usos. También ha ocurrido y ocurre, en muchos lugares, con los silos, algunos de los cuales hoy funcionan como centros culturales, hoteles, o para otros servicios municipales. E incluso ocurre también con los antiguos transformadores, estos pequeños edificios que había en casi todos los pueblos y ciudades desde los cuales se controlaba la energía eléctrica, a través de contadores y todo lo demás necesario. Conozco muchos transformadores populares, de ladrillo e incluso de tapial y adobe, que han sido rehabilitados para usos municipales, aunque solamente sea por respeto al pasado del edificio y del uso al que, por tradición y costumbre, estaban destinados.
Mucho más y mejor se puede hacer con los depósitos de agua, cuya construcción es tan distinta y variada en cuanto a formas y materiales. Además algunos de ellos son antiguos, y arquitectónicamente dignos de ver y admirar. Es lo que pasa con el depósito de Benavente, merecedor, como ninguno de respeto y nueva acomodación a la vida actual, dedicándolo a otros menesteres, siempre al servicio de la ciudad.
El depósito está al comienzo del Paseo de La Mota.
Junto al depósito el centro socio-cultural La Mota.
Así se encuentra el depósito en la actualidad.
En primavera y verano lo vemos rodeado de vegetación.
Al ponerse el sol en un día de verano
Como todos pueden comprobar estamos ante un edificio espacioso, sólido en su arquitectura y seguramente que con posibilidades de perdurar en el tiempo, y más, si una vez readaptado para otros usos, se pone al servicio de los ciudadanos, de los vecinos de Benavente, y también de cuanto visiten la ciudad como turistas. Y es que se lo merece hasta por el lugar en el que está emplazado, la Mota, un hito importante en la ciudad, tal vez lo más visitado de la misma. Allí se acercan todos los días muchas personas, los vecinos a pasear y los forasteros a ver este lugar estratégico para contemplar el paisaje, con las vegas de los ríos Esla, Órbigo, y también Tera, aunque de este último que se encuentra más alejado, tan sólo se divisen, a los lejos, sus choperas y demás vegetación.
Depósito en un día de invierno con nieve. (F. Pedro Rodríguez).
Otra imagen del mismo desde el paseo. Hacia 1940.
Junto al depósito  una pequeña fuente. (F. No eres de Bte).

Una de las varias columnas en que se apoya.
Escalera de caracol para subir a la parte superior.
En las fotografías generales y antiguas de la ciudad destacan algunos edificios, como las torres de algunas iglesias y conventos, el silo, el torreón del castillo y también el nuevo depósito de agua, que es el que existe en la actualidad, aunque sin uso.
El Torreón con el Parador ya construido. A la izquieda el depósito.
Depósito, torreón, silo y algunas torres destacando sobre la ciudad.
Torreón, depósito y torre de la iglesia de Samta María del Azogue.
Este depósito se construyó en la década de 1920, concretamente en el año 1926. Con anterioridad se utilizaba como depósito la parte superior de la torre del Homenaje del Castillo, debidamente acondicionada para ello. En imágenes del antiguo castillo en ruinas, o casi desaparecido, se ve y destaca dicha torre del homenaje que durante un tiempo sirvió como depósito.
Castillo de Benavente en el año 1890. A la derecha la Torre del Homejnaje.


Imagen del Torreón y la Torre del Homenaje del antiguo Casatillo.
Ruinas Castillo, año 1910. Enciclopedia Espasa. A la derecha Torre Homenaje.
Litografía Castillo.  Isidro Salcedo, 1870. A la derecha Torre del Homenaje.


Xilografía Castillo. Varela y K. Año 1848. A la derecha Torre del Homenaje.

En la tercera parte del libro El Castillo de Benavente, editado por el CEB “Ledo del Pozo”, J. I. Martín Benito describe el estado en que se encontraba el Castillo-Fortaleza y los cambios sufridos a partir del siglo XIX y en el siglo XX. Escribe sobre su incendio y deterioro; la venta del mismo y los nuevos propietarios; su demolición y la construcción del actual Parador en un parte del mismo.
Respecto al abastecimiento de aguas a la ciudad y el depósito dice que en el año 1898 se le concede a Telesforo Benito el contrato del servicio de traída de aguas potables a la población y la explotación del mismo por un período de 50 años. Parece ser que las obras de colocación de tuberías y demás acabaron en el mes de junio del citado año, pues según consta en las actas  D. Telesforo cursó invitación al Ayuntamiento para “la inauguración de la subida de aguas a la Mota”. El depósito fue instalado encima de los restos de la Torre del Homenaje del Castillo. Se cumplía así lo acordado con el Municipio y que figuraba en la escritura de arriendo “que el citado depósito se establecería en una altura de cinco metros sobre la parte más elevada de la población”. Esta construcción se mantuvo hasta principios de 1930, año en que fue derribado junto con la torre que le servía de apoyo.   
Y en las muchas imágenes que hay de este lugar, antiguas y más recientes, cuando ya el castillo y sus ruinas habían desaparecido y se habían construido el Parador de Turismo y acondicionado los jardines de la Mota, en todas aparece el depósito de agua como una obra ciclópea, de gran solidez, rodeada de árboles y vegetación, a la espera de algún uso o utilidad para la ciudad, y a poder ser para quienes la visiten.
Momento de la construcción del depósito.
Vista general. Arriba y en el centro de la imagen el depósito.
Postal antigua. Paseo Ramón y Cajal, hoy de la Mota. Destaca el depósito.
Postal del Parque Ramón y Cajal, hoy la Mota. A la derecha el depósito.
Los trabajos de demolición del antiguo Castillo-Fortaleza de Benavente, por parte del Ayuntamiento se prolongaron desde noviembre de 1926 hasta bien entrado el año 1930. Pero ya en el 1926, comenzó a construirse este depósito de abastecimiento de aguas, que prestó servicio hasta que se construyó el nuevo depósito, a las afueras de la ciudad, cerca de la carretera de La Coruña.




jueves, 27 de septiembre de 2012

Depósitos de agua.

                                                       

            Me refiero aquí a las construcciones para almacenar el agua, que existen y que vemos, incluso desde lejos, al acercarnos a casi todos los pueblos de nuestra  provincia y por supuesto de esta comarca, al menos los de menor población. Esta agua almacenada, debidamente tratada, es utilizada por los vecinos para el consumo y demás necesidades domésticas. Las ciudades más importantes desde el punto de vista urbanístico, y sobre todo por su población, necesitan otras infraestructuras para el almacenamiento y posterior distribución. Pero en gran parte de los pueblos estos pequeños depósitos han sido y son suficientes para almacenar el agua que necesitan.
            Comenzaron a construirse en las ciudades mucho antes que en los pueblos. Las necesidades lo exigieron. Ya a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se emprenden obras de este tipo. Concretamente el depósito de Benavente, que se eleva sobre el paseo de la Mota fue proyectado por el arquitecto D. Santiago Madrigal Rodríguez en los años 20 del pasado siglo, siendo Alcalde D. Toribio Mayo. Hoy la ciudad dispone ya de otros depósitos distintos y de mayor capacidad, necesarios por el aumento de población.
Antiguo depósito de agua en Benavente.

No ha ocurrido así en localidades más pequeñas. En estas las obras de saneamiento, con el agua corriente y canalización de aguas sucias, no llegaron hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Y en algunos lugares incluso a finales del mismo. Cuando esto ocurrió y fue necesario, se construyeron los primeros depósitos, a los que nos estamos refiriendo.
            A los amigos del Patrimonio nos llaman la atención estos depósitos por sus formas y también colores, pero sobre todo por su situación o lugar de emplazamiento, que casi siempre es en el lugar más alto o elevado del pueblo, por la necesidad de que el agua llegue a las casas con la debida fuerza. Pero encontramos también depósitos al lado de las iglesias, muy cerca de sus torres o espadañas, como compitiendo con ellas en altura y en antigüedad, arquitectura o belleza; otros, junto a murallas o castillos, ofreciéndonos un gran contraste el material de su construcción con las piedras de sillería o mampostería de esas murallas o castillos; vemos depósitos en medio de un paisaje de bodegas, como que el vino necesitase del agua y que esta se utilizase para algo más que para el lavado de las pipas, cubas o tinos; los hay en lugares que fueron antiguos castros, sabedores sus constructores de que aquellos pueblos castreños elegían para vivir esos lugar elevados y colocándose, posteriormente, junto a ellos, como compitiendo también en altura, las modernas antenas de telefonía; otros están al lado de las carreteras o caminos, o no lejos de los ríos, como puestos allí para llamar la atención; los hay incluso en medio de las calles, en algunos pueblos, menos mal que, por su anchura, no impiden el paso de ciudadanos ni la circulación de vehículos; o en el centro de las plazas, o junto a casas que por su construcción denotan cierta antigüedad, lo que hace que el contraste sea mucho mayor, etc.

En Granucillo de Vidriales, el depósito está detrás de la iglesia.
En San Miguel del Valle hay un depósito en esta calle del pueblo.
En lo más alto y cerca de la iglesia en Pueblica de Valverde.
En Matilla de Arzón hay dos depósitos cerca de la ermita.
También dos, cerca de la iglesia, en San Agustín del Pozo
Este depósito se encuentra en una amplia plaza de Molezuelas de la Carballeda.
            Y respecto a las formas nos encontramos con depósitos cuadrados, tal vez sean los más antiguos. Después se construyeron circulares y gran parte de los pocos que se construyen en al actualidad tienen la forma de un cono invertido, dándonos la impresión de tratarse de un mejor trabajo arquitectónico. Porque, los más antiguos parecen construcciones  más populares, como que estuviesen hechos por albañiles de los propios pueblos y que ellos mismos los diseñasen, e hiciesen de aparejadores, arquitectos y constructores.       Prueba de ello es que algunos ya no se utilizan, por viejos y deteriorados, o por no tener la capacidad suficiente para atender a las necesidades de la población. De ahí que nos encontremos en muchos pueblos con dos depósitos, el viejo o antiguo y el nuevo. Este último en lugar distinto y más respetuoso con el entorno.
            El material empleado en su construcción suelen ser el hormigón debidamente consolidado y protegido para evitar las filtraciones y roturas. En el exterior se reviste de ladrillo, cara vista o no cara vista, o se cubre de cemento. En este último caso, en muchos pueblos han preferido pintar ese cemento de blanco o incluso de otros colores, lo que hace que aumente la vistosidad de los depósitos de agua y su contraste con lo que les rodea, gracias a la iniciativa de algunos ciudadanos. Era preferible, en algunos casos, que  dejasen  el color del cemento,  para evitarlo.
            Los depósitos que contienen el agua se apoyan en columnas o pilastras de hormigón con hierro o de hierro solamente, que también son distintas en cada uno, así como las escaleras de acceso al mismo, unas interiores, como hemos dicho, y otras exteriores, a veces de formas diversas.
            En ocasiones en la base del depósito, o al lado, hay una fuente de las de grifo, con agua del mismo, para uso de los habitantes del pueblo o para regar jardines u otros usos comunales.
            Todo lo dicho se puede ver también en pueblos de los Valles de Benavente, pues existen depósitos de agua en todos. En algunos, incluso dos, como en Santovenia del Esla, Santa Colomba de las Carabias, Bretó de la Ribera, San Cristobal de Entreviñas, Barcial del Barco, Villanueva de Azoague, etc., por citar algunos. En estos el más antiguo suele estar en el centro del pueblo, mientras que el construido posteriormente está a las afueras. Pero en gran parte de los pueblos suele haber uno solamente. Y, a veces, en el lugar más inesperado, como ocurre en Quiruelas de Vidriales, Barcial del Barco, Santa Cristina de la Polvorosa, etc. que están junto a la Iglesia; en San Miguel del Valle, nos encontramos con uno construido en medio de una calle; en Castrogonzalo se alza sobre el Gurugú, lugar de su antiguo castro, pero hasta hace poco con antenas a su lado que le superan en altura; hay uno al lado de la carretera en Santovenia del Esla; el de Calzada de Tera nos recibe a la entrada del pueblo, al comienzo de su más importante calle, seguramente calzada romana en la antigüedad; en Villanueva de Azoague cerca del río Esla, etc., etc. Ninguno de los de esta comarca supera en belleza y elegancia al de Quintana del Marco (León), aunque hubiese sido mejor haberlo construido un poco más alejado del castillo. 


En Navianos está situado en lo alto y cerca del monte.
Depósito de Milles de la Polvorosa.
Arcos de la Polvorosa. Antiguo depósito.
Nuevo depósito de Arcos de la Polvorosa.
En Mozar tienen éste, además de otro de menor tamaño.
Antiguo depósito de Villanueva de Azoague.
Nuevo depósito en Villanueva de Azoague.
Curioso y llamativo depósito de Quintana del Marco (León)
            A los amigos del Patrimonio todo esto nos llama la atención, pero somos conscientes de que, antiguamente, en su construcción, primaba más la necesidad de tener agua y servirse del agua, que otro tipo de cosas, como su forma, color, y principalmente su lugar de emplazamiento. Además, cuando se construyeron los primeros, era una época en la que el patrimonio, los bienes patrimoniales de los pueblos se valoraban muy poco, en parte porque no se conocían. Y esto, hasta muy entrada la segunda mitad del siglo XX. Incluso en algunas localidades no llegó hasta la década de los años 60-70 del mismo siglo. Hoy, sin embargo, nos da la impresión de que los que se construyen cuentan con el debido proyecto, teniendo en cuenta su altura, lugar de emplazamiento, color y, por supuesto, el  diseño y los demás requisitos arquitectónicos y patrimoniales.