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miércoles, 22 de octubre de 2014

Fábricas de harinas en Benavente.



Hace un tiempo publique en este blog un reportaje sobre el molino de Ciriaco, que fue anteriormente  fábrica de Harinas, una de las más antiguas de la ciudad.  En dicho molino aún se sigue elaborando, si no harina, sí pienso para los animales, al tiempo que comercializando otros productos, como vemos en su tarjeta de presentación: Cereales La Veguilla. Molino – Piensos – Semillas. Teléfono: 980630542.
Javier Martínez, uno de los herederos, me enseñó, en aquella ocasión, un cuadro en el que figuran por escrito el nombre de todas las fábricas de harinas que existían y funcionaban  en aquella fecha, año 1904, en la provincia de Zamora. 
En el citado cuadro se lee lo siguiente:
Gremio Provincial Harinero. Capacidad de producción diaria 520.000 kilos. Y a continuación se cita a todas las fábricas existentes, entre ellas siete en Benavente, tres en Toro y seis en Zamora capital. Y se cita también a todos los pueblos de la provincia, que contaban con dicha industria.
Concretamente, las siete fábricas de Benavente, a las que quiero referirme ahora, eran las siguientes: Ciríaco  Martínez Vega, Allén y Silvela, Félix Balbuena, Herminio García Huerga, Hijos de V. Gangoso, La Sorribas, Viuda de Luis Morán.
En la actualidad tan sólo siguen funcionando la de La Sorribas, que era de D. Felipe González, pero se la vendió a los Carbajo, de ahí que figure en la actualidad como Harinas Carbajo. Y la de La Ventosa, que tuvieron primero los condes de Patilla. Y después los Herrero, que se la vendieron a D. Valentín Gangoso. También se conserva el edificio de la de Ciriaco Martínez Vega, La Veguilla, pero funciona como molino y almacén de piensos y productos alimenticios para los animales, como he dicho con anterioridad. De estas disponemos de imágenes más abundantes y de las distintas épocas.
 Las imágenes anteriores corresponden a la fábrica de harinas La Sorribas o Harinas Carbajo. y las tres siguientes a distintas épocas de la fábrica de harinas La Ventosa.
Entrega de trigo a la fábrica, años 40. Foto Testera.
Época en la que todavía en La Ventosa tenían una capilla.
Imagen más reciente de la fábrica.


Fábrica de harinas La Veguilla, hoy molino de Ciríaco y herederos.
Puerta de entrada al Molino de Ciríaco.
En cuanto a los edificios que ocupaban las fábricas que ya no funcionan, unos han desaparecido totalmente y en su lugar hay bloques de viviendas, como la de Herminio García Huerga -Las Cabitas-, en la Cuesta del Hospital, y la de Félix Valbuena en la Avda. Federico Silva, junto a la fuente de la rotonda. Frente a esta fábrica estaba la fundición Carbayo.  A falta de imágenes de las fábricas solo podemos indicar el lugar en el que se encontraba. 
Cuesta del Hospital.
Edificio construido sobre la antigua fábrica de harinas Las Cabitas.
Edificio en el lugar que ocupaba la fabrica de harinas de Balbuena.
Sin actividad desde hace años, pero se conserva el edificio de la Boreal, propiedad de los Allén y Silvela; Y en ruinas, con restos de la fábrica, la de Pura Morán detrás de su vivienda, en la carretera de León. (Me ha facilitado algunos de estos datos J. C. de la Mata Guerra, encargado del Archivo Municipal y cronista oficial de la ciudad).
Fabrica de harinas La Boreal, de los Allén y Silvela.
Silos de la fábrica La Boreal que aún se conservan.
Edificios que ocupaba la fábrica de Pura Morán en la carretera de León.
Patio interior de la casa y de la fábrica Morán.
Imagen de la casa y fábrica Morán desde la Avda. Luis Morán.
Por supuesto que de las dos fábricas, que siguen funcionando, La Sorribas y La Ventosa podemos ver abundantes imágenes de su pasado y por supuesto de su estado actual. Y de las fábricas que han desaparecido totalmente,  y también los edificios, tan sólo se conservan imágenes de algunas, como hemos visto anteriormente.
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También existieron y funcionaron varios molinos en Benavente, algunos desde muy antiguo, Y estaban emplazados en la conocida Ría de D. Felipe o Caño de los Molinos, denominación esta última, más apropiada y antigua. Según me ha indicado J. C. de la Mata había nueve molinos en la Ventosa y seis en La Sorribas. Y también algunos de linaza. Un molino en el Caño de los Molinos o Ría de D. Felipe cerca del puente de hierro y del arco medieval. Ahora en su lugar hay una casa de nueva construcción. 
Otros en el canal del Esla a su paso por las cercanías de la ciudad. Estaba el Molino de piensos de Vizán al que se entraba por el Ferial y daba  a la Via del Canal.
Molino de Evaristo en la via del canal, hacia el centro del mismo. En este edificio está proyectado el museo del Toro Enmaromado.
Molino de Ricardo junto al salto grande del canal, en la carretera de León.
Todo esto nos hace pensar que la actividad harinera en la ciudad era grande, hasta el punto de contar con una  plaza denominada de la Harina que estaba ubicada no lejos de la calle Sancti Spiritus y plaza de Juan Carlos I.

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sábado, 21 de diciembre de 2013

El Molino de Ciriaco, en Benavente.


Puerta de entrada a la fábrica, hoy molino. Sobre la puerta, el letrero.
Tal vez tendría que haber titulado este reportaje de otra manera, a juzgar por el letrero, o inscripción,  que, aunque borroso, figura en la pared sobre la puerta de entrada al edificio al que me voy a referir. Concretamente dice: Ciriaco Martínez Vega – Fábrica de Harinas La Veguilla. Año 1904.
“Sí, éste era mi abuelo y ésta la fábrica que tenía, me dice Javier, uno de sus nietos. Después continuó con ella mi padre Isaac, recientemente fallecido,  y ahora seguimos mi hermano José Luis y yo, sus hijos. Pero más que como fábrica de harinas, nosotros lo tenemos como un almacén de piensos al por mayor, aunque también seguimos con el molino de cereales. El edificio es el mismo y son pocas las modificaciones o cambios que hemos realizado, tanto en su exterior, como en las distintas dependencias del interior. Pero sí que hemos aprovechado alguna maquinaria y otros instrumentos o útiles de la antigua fábrica”.
Efectivamente compruebo que es así, al visitar algunas de las estancias, tanto de la planta baja, como del sótano, en el que las tolvas, y demás maquinaria del molino se encuentran funcionando. Se oye el ruido continuado de motores con las poleas y elevadores que suben y bajan granos o piensos. 
Sacos diversos con cereales y piensos para los animales.
Javier pasando junto a  varios silos de madera, de los que hay en el molino.
No lejos y junto a la entrada, con gran cantidad de sacos llenos y vacíos, hay unas básculas antiguas, todavía en uso y “Así seguirán porque nos desempeñan bien su función”, me dice Javier.
Sin duda alguna el edificio con la fachada a la calle, dedicado en gran parte a vivienda, es antiguo. Sus paredes están revestidas con cemento, pero su construcción es de piedra en la planta baja, de adobe y tapial en la segunda y la tercera se completó con ladrillo. Todo ello en distintas etapas. Al lado una amplia puerta da acceso a varias dependencias de  la antigua fábrica y que ahora son el molino y almacén de piensos. Parece ser que la puerta y la reja de la ventana que hay al lado proceden del antiguo convento de Santo Domingo. Y no es extrañar pues todavía se pueden ver por algunos lugares de esta ciudad, en las casas o patios, restos de muros, u objetos diversos procedentes de los monasterios e iglesias desaparecidas y que en su tiempo tuvieron gran importancia. 
Edificio de la antigua fábrica, hoy molino de cereales. 
Puerta de la fábrica procedente del convento de Sto. Domingo.
Reja de ventana también del mismo convento. 
En esta planta baja se encuentran los silos de madera que albergan las distintas clases de cereales o legumbres y al lado alguno de los eléctricos que utilizan para preparar el pienso.  
Y en el sótano hay otros molinos, con bastante antigüedad, que me enseña Jacier, explicándome su funcionamiento. El pienso sube por elevadores hacia la planta de arriba y se almacena en silos, para luego meterlo en sacos y ponerlo a la venta.

Silos de madera.
Más silos y sacos.
Uno de los molinos eléctricos de mayor tamaño, y la tolva.
Interior del molino. Aquí los granos se convierten en pìenso.
Javier me enseña el molino más pequeño, con la tolva encima.
Trituradora, que también utilizan en el molino.
Veo que los techos del sótano, lo mismo que en los de la planta superior, son de madera y están sostenidos por columnas del mismo material. La madera tiene que ser de gran calidad y dureza,  pues han sostenido durante décadas, y aún lo siguen haciendo, todo el complejo de la  maquinaria del molino, antigua fábrica de harinas, y la gran cantidad de sacos de cereales y piensos que hay en las distintas dependencias.
Techos de madera en la planta baja...
También son de madera los techos del sótano. 
En ambas plantas se ven sacos, unos de cereales  y otros ya de pienso.
Son muchas las personas que se acercan diariamente al molino para comprar los piensos de cereales o legumbres que ellos fabrican, o los piensos compuestos que también venden. Y para casi todos los animales domésticos: para el ganado vacuno, ovino, equino y caprino. También para los perros y los gatos, y por supuesto para los pollos y gallinas. Sus clientes no solo son de Benavente, sino también de los pueblos de esta y otras comarcas, sobre todo de las que se encuentran en el norte de la provincia de Zamora.  También sirven a muchos pueblos de la provincia de León que se encuentran en la ribera del Esla. Y es que, aunque haya almacenes parecidos, los molinos existentes en esta y otras provincias son menos, y ninguno como el de Ciriaco, ahora regentado por sus nietos Javier y José Luis. En los pueblos con poca población dejaron de funcionar casi todos. Lo mismo que las fábricas, de las que en esta ciudad existían varias y solamente hay dos en la actualidad, como veremos en otro momento.

Silo cargado de pienso una vez molido el cereal.
José Luis, el hermano de Javier, atando los sacos de pienso para la venta.
Javier,  para mostrarme la antigüedad de la fábrica de su abuelo Ciríaco, ahora molino, me enseña un cuadro en el que figura escrito el nombre de todas las que existían y funcionaban  en aquella fecha en la provincia de Zamora. Concretamente, las siete de Benavente, una más de las que había en la capital de la provincia, eran las siguientes: Ciríaco  Martínez Vega, Allén y Silvela, Félix Balbuena, Herminio García Huerga, Hijos de V. Gangoso, La Sorribas, Viuda de Luis Morán.

Gremio provincial harinero.  Año 1904.
Zarandas que utilizaban antiguamente para cribar.
Pesa de una antigua balanza.
Báscula antigua. A su lado bloques de sal para uso animal.
Rampa por la que bajan los sacos desde la planta principal al sótano.
Puertas de acceso al molino, antigua fábrica de Ciriaco, en la calle La Ventosa.
Ojalá que a Javier y a José Luis les vaya bien, y que sigan durante muchos años manteniendo la tradición y oficio familiar de la molienda, aunque se tengan que adaptar a una nueva forma de trabajar y también de vender los productos que se utilizan en la actualidad para alimentar a los animales.