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viernes, 14 de junio de 2013

Secreto de Confesión. Exposición en Salamanca.


El pasado día 7 de Junio se abrió al público en el museo de Salamanca una pequeña exposición temporal, tan sólo son cinco tallas de madera policromada, titulada Secreto de Confesión. Movido, en parte, por su título me acerqué para visitarla y saber de qué se trataba. Efectivamente, pude comprobar que eran esculturas robadas, y entregadas, bajo secreto de confesión, en la Catedral de Ciudad Rodrigo el día 11 de julio de 2001.
En la hoja informativa  de la exposición se explican los pormenores de lo sucedido con estas piezas, y su entrega al museo siempre con los debidos requisitos judiciales. Y se dice que “El objetivo de la muestra no es otro que realizar un nuevo intento de localizar a los propietarios originales y que estas obras de arte y de devoción sean devueltas al lugar para el que fueron concebidas”.
Virgen entronizada con el Niño. Hacia el siglo XIII.
San Pedro en lágrimas. Siglo XVII.
Sta. Catalina de Siena/Alejandría. Finales siglo XVI.
San Pablo Apóstol. Finales del siglo XVI.
Sta. Ana enseñando a leer a la Virgen. Siglo XVIII.
Es probable que procedan de ermitas o iglesias de Castilla y León, que ya han desaparecido, o de las muchas que han sufrido robos y otros atentados contra el Patrimonio Cultural. Ojalá que de este tipo de exposiciones salga algo positivo para una mayor y mejor defensa y protección del Patrimonio Popular por parte de todos.
En algunos otros museos provinciales de Castilla y León, como Valladolid, Segovia, y Burgos, se han celebrado también este tipo de exposiciones temporales, para mostrar piezas concretas de gran valor artístico e histórico, unas que son fruto de excavaciones o hallazgos, y otras procedentes de donaciones de personas concretas, que las ceden al museo, para que  todos disfruten de ellas.









sábado, 27 de octubre de 2012

Hornacinas en Salamanca2.




A las imágenes sobre hornacinas publicadas con anterioridad añadimos hoy estas, que se encuentran también en iglesias, conventos u otros edificios de la ciudad de Salamanca.

Todas están en el exterior, en las portadas de las iglesias o en los muros o  paredes de algunos edificios. Suelen representar casi siempre a la virgen, el santo o la santa que son  patrón o patrona del templo.
En verdad son muchas más las hornacinas existentes, si incluyésemos a las que hay en el interior de los edificios, a los que hemos hecho referencia.

San Elias. Fachada iglesia El Carmen de Arriba. Plaza de los Bandos.
Iglesia de la Vera Cruz, en la Calle San Francisco.
Iglesia de los Capuchinos. Calle Ramón y Cajal.

Iglesia del Espiritu Santo.
Aulario Universidad. Calle Serranos.
Santa María de los Ángeles. Calle Libreros.
La Purísima. Antiguo Colegio de Huérfanos, hoy Insituto Ciencias Educación.
Relieve de San Juan de Sahagún. Calle traviesa.
Santa María de la Vega. Monasterio Virgen de la Vega. (Fundación Rodríguez Fabrés).
San Sebastián. Iglesia- Capilla en la Plaza de Anaya.
Cuesta Sancti Spiritus, cerca de la Gran Vía.

martes, 23 de octubre de 2012

Esculturas en interiores. Salamanca.



En Salamanca, como en otras ciudades, podemos ver muchas esculturas o  monumentos que contribuyen al embellecimiento de avenidas, plazas y jardines. Pero también son cada vez más las que vemos al acceder al interior de algunos edificios, sean institucionales, como Ayuntamiento, Diputación, Centros Educativos y Culturales, etc. o recreativos: hoteles, restaurantes, etc. También en las sedes de Entidades Bancarias o Asociaciones.  
Algunas de ellas se encuentran  a la entrada o en el vestíbulo de dichos edificios, o en patios, aulas o pasillos de los mismos. En cualquier caso su finalidad principal es adornar el lugar o recordar al autor, que en ocasiones ha donado su obra. Otras veces  con la escultura se pretende hacer un homenaje al constructor o benefactor del edificio o institución social o cultural que la alberga.
De ordinario los autores suelen ser ya conocidos en la ciudad, por haber nacido en ella o en algún pueblo de la provincia, aunque también los hay procedentes de otras localidades.   
Las imágenes siguientes son una pequeña muestra de las esculturas que podemos ver en Salamanca al acceder y visitar algunos de estos edificios. Sin duda alguna hay muchas más, que publicaremos en otro momento.
'A D. José del Castillo-Conde de Francos'. Ayuntamiento. 
En un edificio de la Diputación. Calle San Pablo.
'Unamuno'. Victor Macho. Escalera interior Palacio Anaya.
'Unamuno'. A. Casillas. Aula Unamuno Escuelas Mayores..
'Pantera de Java', de Mateo Hernández. Oficinas Caja Duero calle Zamora.
En el vestíbulo teatro Caja Duero. Plaza Santa Teresa.
También en el vestíbulo del teatro de Caja Duero.
'Al Doctor García Tejado'. Residencia Asistida Provincial.
'Torrente Ballester.' En el café Novelty.
'Alumnio fundido a la cera'. de Venancio Blanco.
'Concierto de Mozar para trompa' de Cesar Montaña. 

(Las dos últimas esculturas estuvieron expuestas durante un tiempo en el vestíbulo del Teatro Liceo.)


sábado, 13 de octubre de 2012

Músicos callejeros en Salamanca.



A lo largo del año 2011, y en lugares distintos de la ciudad de Salamanca, principalmente en algunas  calles y plazas del casco histórico y antiguo, pudimos ver, y al mismo tiempo escuchar, a personas, o grupos de personas, que tocaban instrumentos musicales. Esto mismo ocurre en otras muchas ciudades de mayor o menor población, e incluso menos importantes desde el punto de vista artístico, y por supuesto turístico. Personalmente no hablé con ninguno de ellos, aunque sí escuché durante un tiempo su música, que ya desde lejos se oía, al pasar o pasear por esos lugares. Por cierto que diferentes sonidos y melodías, pues diferentes eran los instrumentos. En algunos casos muy agradables al oído, y merecedores de atención y detención, como los que ofrecía el violinista colocado, muy a menudo, en la Plaza del Corrillo.

Plaza del Corrillo.

 Estos músicos constituyen una categoría dentro del arte callejero. Los hay de una sola persona con su instrumento: violín, clarinete, guitarra, flauta, etc. O de varias, cada una con el suyo.

Plaza de Anaya.
Calle Toro.

Plaza de Juan XXIII.

 
Calle de La Compañía

CalleToro.
Incluso algunos son cantantes, o fingen serlo, como  el que vimos un día en la Plaza de los Bandos. Al parecer tenía grabadas sus canciones, casi todas pasodobles y tangos,  y se oían por un potente altavoz. Pero él, con el micrófono junto a su boca, actuaba como un verdadero cantante, y con ello conseguía agradar al numeroso público que se detenía al pasar por la calle.

Cantando pasodobles en la Plaza del Liceo.
La mayor parte de los músicos callejeros lo hacen para conseguir algún dinero extra y en algunos casos dineros parta sobrevivir. Prueba de ello es que algunos son inmigrantes y sin  techo, personas en paro o de clase social baja, y con verdadera necesidad. Hay también algunos mendigos que aprenden a tocar un instrumento para aumentar así su recaudación o ganancia.
Algunos son estudiantes, e incluso profesionales, que quieren y necesitan  actuar ante el público para ser conocidos,  o dar  a conocer su música  a la gente. Otros, sobre todo los estudiantes, lo hacen para sacar un dinero y poder realizar un viaje o realizar cualquier o actividad de tipo cultural o lúdica.

Plaza de los Bandos.
Calle Zamora.
Plaza de las Agustinas.
Calle Tentenecio.
Calle Tentenecio.

Plaza Juan XXIII.
Buscan lugares en calles y plazas por donde pasa gran número de personas. Preferentemente lo hacen en las zonas peatonales, a la entrada de los centros  comerciales, o cerca de las estaciones de transportes de viajeros.
En algunas ciudades existe una legislación al respecto, normas legales referidas a ellos. Incluso les señalan los lugares para actuar, tipo de musica, numero de personas, etc., y hasta les obligan a registrase en las oficinas locales del municipio. De hecho, en algunos ayuntamientos de España son muy respetados. Y es que algunos músicos son muy buenos y muy originales. Lo que ocurre es que no han tenido suerte en la vida y se han visto obligados a tocar en la calle para poder vivir.
Los hay que se saltan las normas y ejercen, a su aire y de modo pasajero, su oficio. Se suelen colocar cada día en lugar distinto, siempre que actúen varias jornadas. Pero suelen cambiar con frecuencia de lugar y de ciudad. Piensan que la novedad en cuanto a las personas que les ven y escuchan puede proporcionarles más ingresos.
Los músicos callejeros son bien recibidos en muchos lugares y no causan molestias, sino todo lo contrario. Su música agrada y deleita a los ciudadanos. Música que es muy variada, pues puede ser clásica, pop, jazz y folclórica. Por supuesto que también tocan y cantan, como en el caso citado anteriormente, pasodobles y tangos, muy del agrado de personas mayores. Ellos saben muy bien lo que gusta o disgusta al público, que pasa m pasea por las calles y plazas de la localidad.
Todos se alegran y lo agradecen, casi siempre con algún gesto, cuando algunas personas que les escuchan, de lejos o de cerca, se detienen y depositan unas monedas en el recipiente que tienen a su lado. 
Tocan para todos, para los que viven en la ciudad y para los que vienen a visitarla, sean españoles o extranjeros. Y cada vez son menos las personas que se sienten molestas con su música, música que no es ruido, como el que se nota a veces en las calles y plazas de algunas ciudades y pueblos durante las fiestas o los fines de semana, sobre todo en los meses del verano


miércoles, 8 de agosto de 2012

Homenaje al Vacío. El Carbochero. Exposición en Salamanca.


Una de las salas de la exposición.
Del 11 al 16 de agosto y coincidiendo con la Feria del Barro se celebra en Salamanca la exposición “Homenaje al vacío. El Carbochero”, organizada por Arbasal (Agrupación de Artesanos de Salamanca) en la sala Garci Grande de la Plaza de los Bandos. En la exposición, que este año han dedicado a Manuel González Medina, alfarero de Cespedosa de Tormes, participan varios socios de Arbasal y algunos artistas invitados.
Los organizadores, en buena línea y con buen hacer, si el año pasado hicieron un Homenaje al Plato, en esta ocasión han hecho un Homenaje al Vacío, vacío representado por un recipiente-contenedor agujereado, de cerámica, latón, hierro u otro material resistente al fuego, en el que se introducen las castañas para ser asadas. Este recipiente recibe el nombre de carbochero o calbochero en la provincia de Salamanca, sobre todo en la Alberca y la Sierra de Francia. Y hasta se celebran fiestas tradicionales en algunos pueblos, denominadas La Calbochadas, en las que se asan calboches, nombre aplicado o referido a las castañas. En otros lugares se le denomina simplemente asador de castañas.
El léxico tradicional y popular utilizado en los distintos lugares de Castilla y León e incluso de España, tiene un gran valor y merece todo respeto. Las Calbochadas no dejan de ser el equivalente a los magostos que se celebran los primeros días de noviembre en León, sobre todo en la comarca del Bierzo, y en gran parte de la provincia de Zamora.
Al acercarse el otoño, cuando los castaños comienzan a mostrar sus frutos ya maduros, los alfareros ya tienen preparados sus cacharros, asadores de castañas, o carbocheros, y acuden con ellos, junto con otras piezas cerámicas, a las ferias y mercados de los distintos pueblos y ciudades, para venderlos. Y es que en muchos domicilios, y a nivel familiar, también se dispone de este recipiente para poder asar y degustar el producto. 
Las castañas como protagonistas
Romana para pesar las castañas.
Castañas y carbochero.
Alegre ofrenda otoñal. Rosalía Rodríguez.
Castañas a la venta, ya asadas.
Antiguamente las castañas se asaban sobre las brasas de una hoguera cuando se estaba en el campo, o utilizando sartenes, cazuelas viejas, con agujeros o sin ellos, hasta que los alfareros comenzaron a preparar con barro cocido los carbocheros o calbocheros, para unos, y simplemente asadores para otros.
Esta pieza de cerámica popular es muy variada a lo largo del territorio, hasta el punto de poder decir que cada alfarero tiene su propio modelo, distinto de los demás, no sólo por su forma, sino también por el barro utilizado, a veces de colores y vidriados distintos. La época que les ha tocado vivir, y la mayor o menor utilización de la castañera les ha hecho evolucionar  y cambiar de formas y modelos. 


Carbocheros
De otras formas y tamaños.

Sartén asador de castañas, sobre trébede, y al lado las  tenazas.
Si esto ha ocurrido en la alfarería popular, mucho más y mejor en la artística. Los artistas del barro se han esmerado y con ideas e imaginación han conseguido piezas de gran belleza, plasmando en arte, como siempre hacen, algunos de los cacharros de los alfareros, como hemos visto en esta y otras exposiciones. Y lo han hecho sirviéndose también de materiales distintos: barro, hierro, latón, etc.





La exposición es sin duda alguna un homenaje a este recipiente, el asador o carbochero, pero también o todos los alfareros y artistas que lo han hecho a lo largo de su vida. Y sirve para recordar el pasado y la tradición en torno a este producto tan exquisito, la castaña, que ha servido como alimento, asada, cocida, o cruda. Y que también se ofrece como dulce, mermelada o licor.
En torno a la castaña se han celebrado y celebran las fiestas del magosto o las calbochadas, en las que no faltan las hogueras, ni las meriendas. Y esto se hacía y se sigue haciendo en familia, sea en el hogar, en el campo, y también en la plaza del pueblo, en el monte o junto al río.