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domingo, 5 de octubre de 2014

Palomares en ruinas.-2



Con anterioridad he escrito en este blog sobre palomares en ruinas o casi destruidos, refiriéndome a los Villafáfila, Otero de Sariegos y San Esteban del Molar, principalmente. En las imágenes de hoy podemos ver algunos palomares de San Román del Valle y Villabrázaro, pueblos del valle y arroyo Reguero o Ahoga borricos, que se encuentran también en esta situación.
Hasta las ruinas son distintas en cada una de estos edificios tan singulares. Y es que además, a través de ellas, podemos ver el interior de los mismos: la forma de los nidales, sus paredes de tapial o adobe, a veces reparadas  con ladrillo o capachadas con cemento, la techumbre de madera, y otros elementos, etc.
Palomar de San Román del Valle, en ruina incipiente.
Palomar en Villabrázaro, reparado con ladrillos, y tejado hundido.
San Román del Valle. Parte del palomar ya destruido.
Lo triste y penoso es que, en algunos casos, las ruinas son incipientes, pudiendo poner remedio a las mismas en poco tiempo y no con mucho gasto. Ocurre esto cuando se trata del tejado hundido o desprendido en una parte, o grietas que se han abierto en alguna de sus paredes. Pero, a pesar de ello, termina imponiéndose la dejadez y el abandono. Y así, poco a poco, van cayendo y desapareciendo muchos palomares de los pueblos en Castilla y León, sobre todo aquellos de la tierra de Campos o del Páramo, en donde más destacan estos edificios, que también contribuyen a embellecer el paisaje terracampino.
Más difícil sería su reparación si ya se han caído algunas de las paredes y está en ruinas casi todo el edificio, pues se trataría de hacer una nueva construcción, que ya no sería lo mismo.
San Román del Valle. Interior de un palomar semidestruido.
San Román del Valle. Nidales en una de las paredes interiores.
Villabrázaro. Parte de un palomar ruinoso en el patio de una casa.
Lo que queda de un palomar en San Román del Valle.
De este palomar tan solo queda una de sus paredes de ladrillo.
Las imágenes de los palomares en este estado son también llamativas, a la vez que variadas. Como he dicho anteriormente sirven para ver cómo es su interior, al tiempo que nos informan sobre las distintas partes o estancias que tienen, y la forma y distribución de los nidales.

jueves, 23 de enero de 2014

Villabrázaro: Apeadero y vía del tren.


Por Villabrázaro también pasaba el tren Ruta de la Plata, pero no contaban con estación. Seguramente que, cuando los vecinos viajaban,  irían a Pobladura, que sí la tenía, o a Benavente, aunque estuviese un poco más lejos, y lo harían hasta el año 1935 en el que se construyó el apeadero, que aún se conserva, como podemos ver en las imágenes. Se trata de un pequeño edificio, a modo de caseta, que servía de refugio y protegía de la lluvia y demás agentes atmosféricos a todos los que esperaban la llegada del tren con dirección a Benavente y Zamora, o a Pobladura y Astorga. Por lo que tiene de símbolo y recuerdo de una época pasada debería de mantenerse en pie y repararlo en lo que fuese necesario. Además también puede desempeñar su función cuando la vía se convierta en Vía Verde, y sean muchos más los caminantes y peregrinos que pasen por este lugar.
La vía del tren y el apeadero de Villabrázaro.
En Villabrázaro y cercanías los raíles todavía no han desaparecido, aunque seguramente que desaparecerán pronto, tal vez durante este año 2014, según la decisión tomada al respecto. Se conservan y podemos ver los puentes, pasos elevados y los lugares en que existían, pasos con barreras, y algunas otras señales ferroviarias. También se mantienen los postes con los cables del tendido eléctrico y con los que se comunicaban entre las distintas estaciones.
Puente sobre la via, para pasar desde el pueblo a la zona de las bodegas.
El puente es antiguo y tiene barandillas de hierro.
El puente muestra su deterioro con el paso del tiempo.
Uno de los pasos elevados yendo hacia San Román del Valle.
Al lado de la vía se conservan los postes del tendido eléctrico.

Al fondo, y sobre el arroyo Reguero, el puente de hierro para la vía del tren.
La vía se encuentra, al noreste, en la parte alta del pueblo, y no lejos de las bodegas, para acceder a las cuales, y desde ellas al pueblo, había  señales en el camino: Ojo al tren. Paso  a nivel sin barreras. 

Estado de la vía. Al fondo el Mosteruelo.
Señal junto a una bodega: Ojo al tren. Paso sin guarda. Atención al tren.

No lejos del apeadero hay una pequeña casa que pertenecía a Renfe y en la que vivía un empleado que se encargaba de vigilar la vía y de informar a los maquinistas, de forma manual, sirviéndose de señales acústicas, sobre lo que tenían que hacer cuando llegaban los trenes: precauciones y peligros, detención, salida y llegada, etc. Según me informó una persona de edad que encontré allí en mi última visita, como esta casa o casilla, había algunas más y no lejos del pueblo: junto a la vía cerca de Paladinos, en el Sierro donde esta cantera, cerca del cruce con la carretera de Manganeses, etc., pero que todas habían desaparecido y no había ni restos de las mismas. Esta, sin embargo, se mantiene porque el dueño o herederos se la compraron a Renfe, la restauraron  y vivieron y viven en ella, sobre todo en el verano,  algunos de sus familiares.
Casa del empleado de Renfe cerca del apeadero.
En la página web www.villabrazaro.com he leído la entrada titulada El Farolillo de mi Abuelo, en la que Ángela y Mª Eugenia, sus autoras,  informan sobre las casillas, el apeadero, la vía y las señales que existían allá por la década de 1920. Pero sobre todo indican la función de los casilleros, centrándose en las aventuras y desventuras de su abuelo y bisabuelo, respectivamente, León Alonso, que fue guarda en la Renfe en aquellos años. Estaba encargado de vigilar la vía durante toda la noche. Dice que llevaba un farol de los de mecha y con cristales de colores distintos, verde, rojo y blanco. Y que, moviendo el farol, desde lejos y de noche, informaba al maquinista de la situación de la vía, permitiendo con ello el paso o la detención del tren. Un buen momento para recordar y homenajear a su abuelo y a todos los de su tiempo, que tuvieron que pasar y aguantar mucho en el desempeño de su trabajo.
El farol, de los de mecha, que utilizaba el abuelo de Mª Eugenia.
Permitido el paso.
Prohibido el paso.

Cuando los raíles desaparezcan estoy seguro de que los nacidos en Villabrázaro, residan o  no en el pueblo, estarán de acuerdo en que la vía se convierta en Vía Verde, por la que puedan ir a pie, en bicicleta e incluso a caballo, hasta los pueblos próximos como Paladinos, La Torre y Pobladura del Valle, y también hasta Benavente, con posibilidad de ir aumentando el recorrido, en el momento en que toda la vía o Ruta de la Plata, desde Plasencia a Astorga, se vaya convirtiendo en Vía Verde, que sería la más larga de todas las existentes en España.  




martes, 11 de junio de 2013

Palomares en Villabrázaro.



Arroyo Reguero, a su paso por Villabrázaro.

Uno de los palomares, cerca del arroyo, y no lejos del cementerio.
Que hubo y sigue habiendo palomares en Villabrázaro desde hace mucho tiempo puede comprobarlo quien se acerque al pueblo uno de estos días soleado y en calma de la primavera. Y los verá a las afueras del pueblo, en tierras sembradas  de cereales y muy cerca del arroyo Reguero, ahora debidamente encauzado, y con sus márgenes cargados de verdor y flores silvestres, de variados colores.  Y es que el campo proporciona comida y bebida a las palomas durante gran parte del año. De este modo tan solo en el invierno el dueño del palomar se ocupará de su alimentación.
Pero en la actualidad ya quedan pocos, algunos  en estado ruinoso o tan sólo restos de los mismos. Pero todos son testimonio evidente de que las riberas del arroyo y los campos sembrados fueron siempre lugar apropiado elegido por los dueños para construir su palomar. Y a su lado no faltaba la noria ni el árbol, casi siempre un nogal, que proporcionaba sombra y frescor a las palomas y a las personas.
Los hay de forma cuadrada y rectangular, en el campo y en el patio de algunas casas habitadas o deshabitadas, algunos en estado ruinoso y otros de los que solamente se conservan restos de sus paredes con los nidales. Estos últimos son muestra evidente del abandono y la falta de cuidado y atención  a este tipo de construcciones tan singulares y que embellecen el paisaje castellano y leonés.
Al llegar al pueblo desde Benavente o Manganeses y no lejos del cementerio, ni del arroyo, hemos visto dos palomares, uno en buen estado y seguramente que con palomas y el otro ya en peor estado y como reclamando apoyo y ayuda para no desaparecer. Junto a este último noria y árbol. El otro, el que está más cerca del arroyo, tiene dos puertas, bellos adornos, es de forma rectangular y destaca en medio del sembrado.

Imagen más cercana del palomar anterior.

El palomar anterior fotografiado en invierno.

Otro palomar junto al cementerio, en estado ruinoso.
Detalle del palomar anterior.
Pasado el pueblo, si nos dirigimos hacia Pobladura del Valle vemos otros dos palomares, también cerca del agua y en medio de las tierras de cereales, alimento útil y necesario para las aves. El de la derecha, con paredes de color blanco destaca en medio del trigo verde, y también por sus adornos. De forma rectangular y orientado, como casi todos hacia el este. Y en el de la izquierda, de tapial sin cubrir la tierra, también rectangular, tejado hacia el oeste y con pequeño muro sobre él para protección del viento. Según me ha contado un vecino es el que más palomas tiene de todos los que hay en el pueblo. Lo peor es su evidente deterioro, que ocasionará su destrucción, si su dueño no lo repara y protege. Ojalá se una a la campaña que existe en otras provincias de promoción y salvación de los palomares. 

También este se encuentra cerca del arroyo, y no lejos del puente.


Fotografía del mismo en primavera.
Y fotografiado también en el invierno.

Pequeño y bonito palomar, reparado con ladrillos, pero su tejado en ruinas.

Tiene palomas y está orientado hacia el oeste.

Por la carretera que conduce a San Román del Valle, recientemente reparada, y a la salida del pueblo hemos visto otro palomar, en este caso cuadrado. Es de suponer que esté construido con tierra de tapial y revocado con cemento. Presenta buen aspecto. Tiene patio interior y en sus esquinas hay una especie de torrecilla como adorno. La pena es que tenga muy pocas palomas. Y es que las aves piden y necesitan comida y otras atenciones, para producir y proporcionar a sus dueños los pichones y la palomina. 

En medio de otro sembrado destaca este palomar capachado con cemento.
Y con torrecillas de adorno en las esquinas.
Por último, también en el patio o corral de las viviendas hubo en Villabrázaro palomares y, por cierto, con muchas palomas. Ahora apenas queda alguno en uso, aunque sí haya aves que anidan en pajares, garajes y casas en ruinas o abandonadas. Hay uno, en ruinas, al comienzo de la carretera de San Román, en el patio de una casa, que nos muestra los nidales de su interior. Es de imaginar que otros muchos pasaron por el mismo estado antes de su desaparición. 

En el patio de una casa se ve el interior de un palomar en ruinas.

En esta fotografía  destacan sus nidales.


Restos de otro palomar, a las afueras del pueblo.

En este blog publico de vez en cuando reportajes sobre palomares en buen estado, pero también imágenes de aquellos que se encuentran en ruinas o en proceso de destrucción. Creo que de sus ruinas también se aprende algo: forma de sus paredes y nidales, tipo de construcción, adornos en el interior que también existen, etc. Todo ello tiene como finalidad mover la sensibilidad de las personas amantes y amigas de los palomares para apoyar cualquier iniciativa que conduzca a la salvación y recuperación de estos edificios tan singulares, casi exclusivos de Castilla y León, al menos en cuanto al tipo construcción y también por su ubicación.