sábado, 7 de diciembre de 2013

Puente de Hierro de Villanueva de Azoague.



Tramo del puente sobre el río Esla.
Vista general del puente desde la vía.
Interior del puente con la vía y los arcenes para las personas.

La vía hacia Benavente, ya desmantelada en gran parte.
Hace unos meses los medios de comunicación informaban sobre el inminente desmantelamiento de los raíles, traviesas y otras infraestructuras relacionadas con el ferrocarril Ruta de la Plata, o denominado de un modo mejor Vía de la Plata, por coincidir gran parte de su recorrido con los pueblos y ciudades por las que pasaba la antigua calzada romana, entre Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga). La verdad es que desde el año 1984 en el que se suprimió el paso del tren por dicha vía, la situación de la misma ha ido empeorando, hasta el punto de llegar a desaparecer cables, tornillos y hierros diversos, hasta incluso algunos de sus raíles.
De nada han servido las promesas de los dirigentes políticos prometiendo la apertura del ferrocarril y su modernización, ni las numerosas quejas y manifestaciones de diversos colectivos a favor de lo mismo. El resultado ha sido proceder a su desmantelamiento, según el acuerdo tomado de manera oficial y ya publicado en el B.O.E.
Y se hará por tramos y de modo ordenado. El tramo entre Zamora y Barcial del Barco y desde esta localidad con el límite con la provincia de León se está realizando ya y tendrá que estar concluido antes de finalizar este año 2013.
Esta y no otra ha sido la razón para ir, una vez más, a Villanueva de Azoague, acercarme al Puente de Hierro y ver si también a él le había afectado dicho desmantelamiento. Parece ser que no ha sido así y que, tanto este, de gran extensión sobre el río Esla, como a otros más pequeños, también de hierro, bajo los cuales hay arroyos o pequeños pasos para las personas o el ganado, tampoco le ha afectado. Y es que la propuesta de diversas personas y asociaciones de las provincias por la que pasaba el ferrocarril es convertir el camino de hierro en una Vía Verde, para el paso y paseo de las personas a pie o en bicicleta.

Pequeño puente o paso que también se han mantenido.
Así han hecho ya en Salamanca al firmar un convenio el presidente de Adif y la Asociación Vía Férrea de la Plata para la puesta en marcha de la Vía Verde Ruta de la Plata en la provincia.
“Se trata de un convenio de arrendamiento, cuyo principal objetivo es poner en valor infraestructuras desafectadas al tráfico ferroviario desde 1984, creando de esta forma las condiciones para que estas infraestructuras, a través de proyectos ligados al ecoturismo, vuelvan a ser agentes de la dinamización económica y el desarrollo local”.
Es de suponer que esta iniciativa también se lleve a cabo en la provincia de Zamora, que casi siempre es la última en realizar algunas infraestructuras viarias y otro tipo de proyectos.
El puente de hierro de Villanueva de Azoague fue inaugurado en el año 1932, como podemos ver en las fotografías de Testera. El tren comenzó a pasar por este lugar en la año 1896. Parece ser que hacia 1930 hubo una renovación de la vía férrea, que se encontraba deteriorada y sobre todo algunos puentes, entre ellos este de Villanueva, en donde se construyó uno nuevo.
Inauguración del nuevo puente. Año 1932.
Otro momento de la inauguración. Fotos de Pablo Testera de Benavente.

Imagen del puente desde el interior del mismo.
A partir del puente la vía está ya sin raíles.
La vía, ya sin raíles, esperando convertirse en Vía Verde.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Artesano Jubilado: José Antonio Román, de Colinas de Trasmonte.



He podido comprobar que, muchas personas, ya antes de jubilarse, tienen más o menos pensado lo que van a hacer, o cómo van a pasar algunas de las horas que ocupaban su trabajo, oficio o profesión. Se oye con frecuencia decir: “yo cuando me jubile me dedicaré a…”. Y se citan multitud de actividades: unos dicen que a pasear, viajar, dedicarse  a la huerta o al jardín; otros a leer, escribir, pintar, etc.; algunos a ejercer en lo posible el oficio o trabajo que vieron y practicaron de pequeños con sus mayores, padres o abuelos; hay muchos, como estamos viendo, que emplean gran parte del tiempo a reproducir en miniatura los  útiles que manejaron, o con los que trabajaron, o los que vieron hacer a otros en sus oficios, etc.
Algunos pasan horas jugando a las cartas u otros juegos de mesa, o visitando todos los días, junto con los amigos, bares y otros locales de distracción y entretenimiento. Los hay que prefieren escribir y contar a los demás lo que otros hacen y mostrarlo a través de fotografías. Como se dice y se ve  “cada persona es un mundo”, dispone y goza de libertad para elegir, y por supuesto también del respeto de los demás en su elección. Incluso alguno dice: “yo a nada, solamente a descansar”. Cosa difícil ésta, pues hacer nada también es hacer algo.
Estoy seguro de que a José Antonio Román le ocurrió algo parecido. Cuando se jubiló hace ya 11 años  (lo visité en el 2009 y tenía ya 71) pensó siempre dedicarse a algo que le sirviese de distracción, entretenimiento y también, en cierto modo, algo que fuese útil para su casa y para su familia. No se veía él, ni quería estar todo el día de paseo por la calle o a la solana, y tampoco sentado en el bar del pueblo más horas de las necesarias. Por eso aprovechando que  conocía y recordaba desde pequeño el oficio de su padre que era carpintero, y como heredó gran parte de las  herramientas que  manejaba, se puso a trabajar la madera. Y en ello ha pasado y pasa muchos ratos, haciendo algunos muebles para su casa, armarios, estanterías y también alguna mesa, como la que tiene en un cobertizo del patio de su casa en Colinas de Trasmonte
Explicando cómo se prepara la cimbra.
Cimbras ya preparadas para construir los arcos.
Pero su otra afición o dedicación de jubilado, desde hace unos años, más que la carpintería es la albañilería, construir en piedra o ladrillo, bien como adorno, o bien haciendo algunas dependencias en el patio de su casa y de las que se sirve y utiliza: invernadero, caseta para el perro, barbacoa, etc. Últimamente le satisface más y como que se sintiese más capacitado para ello. En esto sí la práctica ha sido su mejor aprendizaje, después de viajar y ver edificios o monumentos de estilos diversos. Toda su sabiduría procede de la contemplación y de lo que a él se le ocurre, cuando comienza a  hacer alguna obra.
José Antonio nació en Santa Croya de Tera. Allí fue a la escuela los primeros años hasta que, como muchos otros niños en aquella época (década de 1940 y 1950), ingresó en el Colegio de los Padres Agustinos Filipinos de Valencia de Don Juan. Cuatro años de Humanidades en Valencia de Don Juan y tres de Filosofía en el Colegio de Becerril de Campos.
Al dejar los agustinos, (eran muchos los que no seguían para sacerdotes o religiosos), convalida sus estudios eclesiásticos y hace Magisterio por libre. Ya maestro de Enseñanza Primaria ingresó en el Cuerpo por oposición en el año 1959, siendo su primer destino Almaraz de Duero, en 1960. Pero al año siguiente le tocó cumplir el servicio militar y lo hizo nada menos que en Ifni, colonia española no exenta de conflictos, incluso en aquella época. Terminada la mili le envían, como maestro, a Valdefuentes de Sangusín, en la provincia de Salamanca, y al año siguiente, ya por concurso de traslados, le adjudican Santibáñez de Vidriales, en donde ha estado ejerciendo hasta cumplir los 60 años en que se acogió a la jubilación anticipada, que figuraba en la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo).
Aunque nació y pasó su infancia y parte de su juventud en Santa Croya, cuando tenía 28 años se casó en Colinas de Transmonte y desde entonces ha vivido allí casi todos sus años de profesión (viajando diariamente al colegio de Santibáñez), y aquí sigue viviendo sus años de jubilado. Me comenta que su padre estuvo algún tiempo en Colinas aprendiendo con el carpintero del pueblo a fabricar las ruedas de los carros o algunas de sus partes, para hacerlas luego en su propio taller de Santa Croya. De ahí que ya hubiese habido con anterioridad alguna relación con el pueblo.
Respecto a la incógnita de qué hacer de jubilado, José Antonio opta en principio, además de hacer algún viaje o pasear con los amigos, por aprovechar sus conocimientos relacionados con la madera. Además, como ya he dicho, cuenta con muchas herramientas, aunque casi todas manuales, heredadas de su padre carpintero y que él conoce y maneja muy bien: dos azuelas con una mango muy bien hecho, (“ésta es la que me dejaba mi padre para trabajar”, dice él al coger una de ellas en su mano),  cepillos variados, berbiquí, escofinas de madera y de hierro, instrumentos para tornear, etc. Hasta tiene por allí unas tenazas de fragua. Y es que casi todos los carpinteros, y más los que hacían carros, necesitaban una fragua y hacer de herreros para la preparación y colocación de algunas piezas, sobre todo en las ruedas.

Dos azuelas y otras herramientas, heredadas de su padre carpintero.
Pero, como ya he dicho, José Antonio fue dejando la madera y desde hace unos años se dedica más a la albañilería:
Cuando salgo de viaje por ahí, me gusta ver los paisajes, y también los edificios antiguos, de ladrillo, y mucho más los que están construidos en piedra. Los detalles que he visto me han dado la idea para ir reproduciendo, como yo se y puedo, algunas de esas construcciones. Y esto si que no me lo ha enseñado nadie, añade él.    
Entre ellas destacan: El invernadero, de ladrillo, que tiene en el interior estanterías para colocar las plantas y que no se hielen durante el invierno; la barbacoa, de piedra, que se utiliza sobre todo en el verano; la caseta del perro, también de piedra, en donde el animal está cómodo y protegido del mal tiempo; un cobertizo que cubre gran parte del patio, junto a la barbacoa, etc.

Estanterías pa ra colocar los tiestos en el invernadero.
Caseta para su perro de caza.
Barbacoa construida también  por José Román.
Llaman la atención unos arcos de ladrillo sobre una pared del mismo patio, que, aunque sirven de adorno más que de otra cosa, demuestran su ingenio para saber hacer bien las cosas. De hecho él mismo hizo las cimbras de madera, que le permiten colocar con exactitud los ladrillos. De todo ello da cuenta y lo explica a su modo, y no difiere mucho de cómo lo hacían o hacen los profesionales.

Arcos de ladrillo sobre una pared del patio de su casa.
Pequeño arco, uno de sus últimos trabajos.

En el patio de casa hizo también esta construcción a modo de cobertizo.
Cuando lo visité tenía entre manos otro pequeño local, cuyo arco ya había preparado, y en el que pensaba colocar una mesa que iba a ser  una rueda de carro, debidamente acomodada.
Para sus trabajos de construcción se sirve de ladrillos, a poder ser macizos, cemento, y piedra de distintas clases, muchas veces restos o piezas sobrantes que le proporcionan en canteras o marmolerías y que trae casi siempre en su propio coche. Y como herramientas tiene suficiente con la paleta para colocar los ladrillos y el radial para cortar algunas piedras.    
            Un jubilado más de esta comarca que, con afición, voluntad y no sin esfuerzo, hace cosas útiles y que a él le sirven de entretenimiento y le ocupan parte de  sus ratos libres.


                                                               


domingo, 1 de diciembre de 2013

Artesano jubilado: Domingo González, de Benavente.



Domingo con la foto del acueducto que le sirvió para su obra en escayola..
A última hora de la mañana de un día del mes de abril, hace ya varios años, al entrar en el lugar en que había quedado con Domingo, me atendió él mismo. Estaba sentado en una mesa del bar “Buenos días”, ubicado en la Avenida el Ferial de Benavente y que regentaba y atendía su mujer, porque él estaba jubilado desde hace tiempo y con algunos problemas de salud. Feliz coincidencia, la de mi saludo matinal con el nombre del bar.
Cuando lo visité tenía ya 70 años. Y nació en Segovia, la ciudad del Acueducto, monumento que ha llevado siempre en su memoria y que no podía faltar entre sus obras artesanas, como otras muchas de aquellos lugares en los que ha vivido a lo largo de su vida. Porque han sido muchos, debido a su trabajo, primero como conductor de autobuses y camiones, recorriendo gran parte de España, y luego ya como funcionario del Ministerio del Interior en algunas ciudades y pueblos del País Vasco, Castilla la Mancha, Madrid, etc.
Se jubiló de forma anticipada, por invalidez, en el año 1987 y a partir de este momento, la ocupación principal, o a lo que dedicó más tiempo, fue a sus trabajos con escayola, cosa para él desconocida y sobre lo que tuvo que ir aprendiendo cosas.
Resulta que, estando en una localidad del País Vasco, llegó a sus manos un cartel que anunciaba el Camino de Santiago por el Norte. En él se reproducían varios edificios, monumentos, albergues e hitos importantes de dicho Camino. Al verlo le llamó la atención y se propuso reproducirlos en escayola. De ahí que podamos ver algunos de ellos, los más destacados y visitados por los peregrinos a Santiago por el Norte.
Cartel con monumrentos. Camino de Santiago del Norte.
Vitrinas en el Bar Buenos Días de Benavente...
...con la reproducción en escayola de casi todos los monumentos del Camino.
Torres de la Catedral de Bilbao.
Torres de la Catedral de San Sebastián.
Y luego también le dio por hacer obras de otros lugares de España: Acueducto de Segovia, Sagrada Familia de Barcelona, etc., e incluso de otros países: Torre de Pisa y Cúpula del Vaticano de Italia, Plaza de San Basilio en Rusia, Palacio de la Meditación de Pekín en China, etc. Tiene también en escayola el Guernica de Picasso.
Templo de la Sagrada Familia de Barcelona.
Torre de Pisa (Italia), también de escayola.
Guernica de Picasso.
Torres de la Catedral de San Basilio (Rusia).
“Me pasé 8 o 10 años haciendo todo esto. Fueron muchos los días y las horas, aunque sin someterme a un horario, pues no deja de ser una afición y entretenimiento. Ahora ya casi lo he dejado y desde que nos hemos trasladado a vivir a Benavente me dedico más a escribir biografías sobre personas conocidas por mí, basándome y contando siempre hechos reales”.     
Sobre la escayola, el material que ha utilizado preferentemente dice lo siguiente: “tuve que ir a una fábrica para aprender cómo se hacía la masa, con la que preparaba bloques, algunos de 30 o 40 cm., o más. De estos bloques sacaba la forma de los distintos edificios o cuadros que tengo. Y siempre, claro está, con ayuda de herramientas”.
Al preguntarle cuántas y cuáles utilizaba, coge un cuadro que tiene colgado en el bar, junto a las obras que hay expuestas y me lo enseña. En el cuadro está escrito lo siguiente:
“Estas figuras son copias de las que están en el Camino Norte de Santiago. Están hechas con utensilios rudimentarios muy sencillos, y mucha paciencia para poder labrar todas las figuras con las manos, no existiendo molde alguno. Las herramientas utilizadas para su elaboración son las que aquí detallo: Una cinta métrica, un trozo de sierra, una sierra completa de serrar, hierro, un destornillador, un formón, una espátula, una punta, una escuadra y una regla. Estas herramientas fueron con las que se hicieron”.
Cartel que anuncia sus obras y herramientas usadas.
Insiste en que no ha utilizado molde alguno y que todo es obra de sus manos. Lo ha hecho a su modo y como a él le ha parecido, después de ver en la realidad algunos edificios o monumentos muchas veces, aunque otros, los más, haya sido solamente a través de fotografías. También la pintura y demás decoración que se ve en algunas de sus obras ha sido cosa suya.
En el despacho y librería de su casa en Benavente tiene algunos libros de arte que lee y hojea con frecuencia. Me enseña algunas imágenes de las obras que ha pasado a escayola tanto de España como de China, Rusia, Japón, etc.
“Todo ha sido a base de paciencia y muchas horas que no podría contabilizar, pues tampoco ha sido un trabajo sometido a horario fijo, como he dicho anteriormente. Ahora, en Benavente, me dedicaré más a contemplarlo. Y si algún día dispongo de un local amplio tal vez haga alguna obra más, aunque ya no me encuentro muy bien físicamente”.
En su despacho-librería, rodeado de libros, y otros objetos que ha utilizado.



Taj-Mahal (India). Debajo de la escayola la fotografía que le sirvió para hacerlo,

Y además de contemplarlo se lo enseñaré a todos los que muestren interés en verlo. Sobre el futuro de sus obras me dice que si pudiera ser lo vendería todo o gran parte de ello y poder ir a visitar muchos de los lugares y edificios que ha reproducido y que nunca vio en la realidad.
A su mujer le encanta ver los edificios y monumentos de escayola que ha hecho su marido y que, colocados en vitrinas, adornan el pequeño bar “Buenos días”. También llaman la atención a muchos de los que pasean por el Ferial y que hacen una parada  en dicho bar para tomar algo.
Me comenta Domingo que, cuando vivía en Tarancón conoció a varios artesanos con los que tenía buena relación. Ellos sabían bien lo que yo estaba haciendo. Lo mismo que algunos amigos del pueblo y de los pueblos limítrofes, en los que se expusieron algunas de sus obras.
Compruebo que Domingo no se ha limitado al trabajo y elaboración de piezas de escayola. En su casa me enseña dos cuadros elaborados con hilos de colores. Concretamente los escudos del Real Madrid y de la Adoración Nocturna Española. Los hilos está pegados unos a otros según el color requerido para dar la forma debida a las distintas partes de que consta el escudo:
“Primero dibujo en el papel o cartón el escudo correspondiente. Luego corto los hilos de colores y los voy pegando, uno por uno, en el lugar correspondiente”.
Lo cierto es que para esto ha necesitado tanta o más paciencia que para los demás trabajos en escayola.

Escudo Real Madrid y Adoración Nocturna española, con hilos de colores.
También tiene por allí unas lámparas hechas con nueces que no dejan de ser muy originales. Y algunos otros objetos de adorno muy propios de personas con gran aprecio por las cosas artísticas y bellas.

Curiosa lámpara hecha con nueces.
Estamos ante una persona más que pasó muchas horas de muchos días, durante la jubilación, entretenido con esta afición, que le sirvió para alejarse de muchas preocupaciones que trae consigo la vida diaria. Ahora le tocaba disfrutar de ello, como él mismo me decía. Quiero recordarlo aquí, lo mismo que a todos los demás jubilados, amantes y admiradores de las tradiciones y también de la cultura y el arte.