sábado, 31 de julio de 2010

Puentes


Al hablar de puentes me estoy refiriendo, lógicamente, a las construcciones realizadas sobre ríos o arroyos para atravesarlos. En los Valles de Benavente, al ser una comarca por la que pasan varios ríos, es natural que, desde la antigüedad, hayan existido muchos puentes. El paso de los años y el abandono consiguiente ha hecho que muchos de ellos hayan desaparecido.
La antigua calzada romana denominada Vía de la Plata, que, partiendo de Mérida “Emerita Augusta” llegaba hasta Astorga “Asturica Augusta”, también pasaba por Benavente, la antigua Brigecio “Brigaetium” y por algunos pueblos de los Valles. Pues bien, los romanos, al construirla y por tener que atravesar ríos, construyeron los puentes, de los cuales todavía se conservan algunos, con las restauraciones necesarias.
Precisamente se inicia la vía atravesando, en la misma ciudad de Mérida, el puente sobre el río Albarregas, afluente del Guadiana, pequeño, pero debidamente reparado, para que los caminantes admiren su belleza. Continuando por la calzada y, ya en la provincia de Cáceres, el río Tajo hizo que construyeran el puente de Alconetar, uno de los más destacados por su longitud y por el tipo de construcción. Es curioso que, por causa del embalse de Alcántara, y, para que este puente no quedase bajo sus aguas, se trasladaron sus piedras a un lugar más elevado del valle, en donde las aguas no le afectasen. Y se reconstruyó exactamente igual en el nuevo lugar.
Ya en Salamanca tenemos el puente, de 21 ojos, sobre el río Tormes, reparado, peatonalizado e iluminado, para mostrar su belleza, tanto de día, como de noche.
Al llegar la calzada a Zamora y encontrarse con el Duero los romanos también construyeron un puente que tuvo que ser muy importante, como lo es el río. Pero de él solamente se conservan restos de pilares de los muros de sus arcos, restos que el padre Duero se ira llevando poco a poco hacia otro lugar, si alguien no lo remedia. En esta ciudad nadie se ocupa del puente romano, ni de sus restos, aunque para todos los zamoranos él y su entorno sean una cita obligada y un hito más en la ciudad. Y hasta lo contemplen desde lo alto de las murallas, sin pensar en su futuro.
Siguiendo por la vía hacia el Norte llegamos al río Esla, cerca de Benavente. Hasta hace no mucho tiempo se podían ver en la vega no lejos del puente medieval de Castrogonzalo restos de muros de época romana que, con seguridad, serían los pilares del antiguo puente romano sobre el Esla. Pero hoy ya ni existen, pues la concentración parcelaria, la nivelación de las tierras, la construcción de los canales para el regadío, etc. han hecho desaparecer dichos restos.
Nos llama la atención que sea esta provincia de Zamora, con ríos como el Duero y su afluente el Esla, ríos con tanta historia y tan importantes desde la más remota antigüedad, la única, en la Vía de la Plata, que no cuente con un puente romano. Porque, si continuamos por la calzada, vemos en el río Orbigo, cerca de Alija del Infantado, ya en la provincia de León, el puente La Vizana, hoy más medieval que romano, pero remozado y peatonal solamente, para servicio de las personas y de las ovejas de la mesta, que gozan de este privilegio. Y ya muy cerca de Astorga, final de la Vía, tenemos el puente romano de Valderrey, por el que pasan los peregrinos y quienes recorren la Vía de la Plata.
De la época romana, no lejos de Benavente, solamente contamos con el puente de Fuentes de Ropel sobre el río Cea, y con el de Villafáfila, muy próximo a la Laguna Mayor y al mismo pueblo. Y como hemos dicho, hasta no hace mucho tiempo se podían ver los restos de pilares del puente romano, de Castrogozalo, sobre el río Esla y también restos de otro puente en el pago denominado El Priorato, cerca del pueblo de Arcos de la Polvorosa. Tal vez el nombre del pueblo tenga que ver con los arcos localizados en el río.
Puente romano de Fuentes de Ropel.

Más abundantes que los romanos en esta comarca son los puentes medievales y los construidos en épocas posteriores, mucho de ellos sobre el lugar que ocupaban los romanos. Uno de ellos y con varias restauraciones es el de Castrogonzalo. Tenemos restos de otro en el lugar denominado Puente Quintos, el arco conservado junto al puente de hierro de Benavente y algunos otros.
Puente sobre el Cea en San Miguel del Valle.
Puente antiguo de Castrogonzalo, sobre el río Esla.

El aumento de la población, el número de vehículos y la industria crearon la necesidad de construir, a partir del siglo XVIII, más amplios y mejores puentes, lo mismo que carreteras. Incluso el tren motivó la construcción de puentes de hierro para su paso.
Los puentes contribuyen a realzar el paisaje que hay en su entorno y hay muchos lugares en los Valles de Benavente conocidos y nombrados por su puente, como Puente de Mozar, Puente Quintos, Puente Tera, Puente de Micereces, El Puente o Mercado del Puente, en Sanabria. etc. Cerca de estos puentes o en estos lugares se han construido áreas de recreo, para baño y deportes relacionados con el río.
Los amigos del Patrimonio somos partidarios de la conservación de los puentes, principalmente de aquellos que por su historia y antigüedad lo merezcan. No entendemos cómo, en esta provincia de Zamora, no sólo no se reparan algunos puentes antiguos, sino que tampoco se construyen puentes nuevos, puentes que exigen las nuevas carreteras y los nuevos y pesados vehículos que pasan por ellas. Hoy son otras las necesidades y otros los usos.
A pesar de todo, si los amigos del Patrimonio quieren contemplar puentes con el paisaje de su entorno en los Valles de Benavente, me acompañen a los lugares que vamos a citar a continuación.
Para ver un puente romano o lo que queda de él, acérquense a Fuentes de Ropel, sobre el río Cea, afluente del Esla, que nos trae las aguas desde el puerto de El Pando, allá por las montañas cercanas a Prioro. Tiene tres arcos, sus pilares se mantienen con los contrafuertes o tajamares aguas arriba; de poca anchura y también de pequeña altura y longitud, como lo exige el río y con barandilla, también de piedra. Está necesitado de reparación y de que sea peatonal, para su mejor conservación La construcción de otro puente para vehículos pesados es totalmente necesaria. La visita en primavera tiene más atractivo por la naturaleza que lo envuelve. Nuestra imaginación nos puede hacer pensar en el uso que tendría en la época romana como vía secundaria muy utilizada por las gentes que habitaban los poblados existentes en Morales de las Cuevas y su proximidades
Hasta hace pocos años pudimos ver en el lugar denominado Puente Quintos restos del antiguo puente medieval, más o menos con se precia en la fotografía. Pero, en la actualidad ya no es posible, pues se ha construido una presa, aguas abajo, y ha ocultado bajo sus aguas lo que quedaba de este puente y de otro, aún más bello, que había junto a la aceña de san Andrés, perteneciente al antiguo monasterio de Moreruela. Y todo esto a pesar de su historia y antigüedad.
Antiguo puente medieval de Puente Quintos, ahora aculto bajo las aguas del embalse.
El puente actual de Puente Quintos, al que llega el agua del embalse.

Y, ya más cercano a nosotros en el tiempo, muy desconocido, pero que merece la pena, tenemos el puente de hierro de Villanueva de Azoague. Construido a principios del siglo XX para el paso del ferrocarril es una obra importante, que honra a los que la hicieron. Ahora está casi abandonado y seguramente que, si el tren volviera a pasar por estos lares, no lo haría por este puente. Pero los dineros que costó hacerlo, se darían por bien empleados siempre que se cuide y se le de una alternativa distinta, aunque sea para pasar y pasear por él, y por el resto de la vía. Solamente así podríamos ver el puente, valorar su construcción y conocer el paisaje y los valores de todo el entorno.
Puente de hierro, construido para el ferrocarril, en Villanueva de Azoague.
Fotografías de hace 20 o 25 años del puente de hierro de Villanueva de Azoague.