sábado, 19 de diciembre de 2009

EL AGUINALDO EN LAS FIESTAS DE NAVIDAD

Niñas y niños cantando villancicos mientras piden el aguinaldo






Aguinaldo para el Zangarrón de Sanzoles


El Zangarrón de Sanzoles pidiendo el aguinaldo

En Villarino tras la Sierra se degustan dulces, cuando el Pajarico pide el aguinaldo

En Villarino tras la Sierra se pide el aguinaldo para el Pajarico y para la cofradía de San Esteban

Ciego y mendigo pidiendo el aguinaldo en la Obisparra de Pobladura de Aliste

Antiguamente esta palabra aguinaldo se oía mucho durante las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Era un regalo que se hacía (y se hace) durante estos días, aunque en su origen tuviese otro sentido y significado.
Se pedía el aguinaldo yendo por las casas de familiares y amigos principalmente, y cada uno daba lo que creyese conveniente. Los niños, sin embargo, pedían a todas las personas, de las que recibían en muchas ocasiones nueces, piñones, manzanas, naranjas, golosinas o alguna que otra moneda.
En muchos pueblos de esta comarca y de otras de León y Castilla existía la costumbre de cantar el aguinaldo, entonando canciones esencialmente petitorias.
Los niños solían ir por las casas cantando villancicos, En otras partes también lo hacían los quintos que aceptaban como regalo chorizos, huevos, pastas, etc., con todo lo cual preparaban una suculenta merienda. Acompañaban a veces sus cánticos con panderetas, zambombas, tejoletas, cazuelas, potes etc.
El día más indicado para pedir el aguinaldo, para dar y recibir regalos, era el de los Reyes, Y más en aquellos pueblos en los que, en forma de teatro, se representaba la escena de los Magos. Solían hacerlo los jóvenes, quintos o no quintos del pueblo, que, vestidos con los trajes respectivos y acompañados de sus pajes, se acercaban al portal del Belén instalado en la iglesia, para adorar al Niño y ofrecerle, si no oro incienso y mirra, sí algunos de los productos de la tierra. Estos mismos jóvenes eran los que, terminado el acto, recorrían las casas del pueblo pidiendo el aguinaldo, al tiempo que cantaban:

Tengan buenos Reyes
los señores amos,
y el ama de casa
nos de el aguinaldo,
si es que lo ha de dar,
que la tarde es corta
y tenemos que andar.

Con los obsequios que recibían, algunos de ellos productos del cerdo, celebraban también una comida o merienda todos los que habían participado en la representación.
Pero en otros pueblos, también de esta comarca, como Arcos de la Polvorosa, Matilla de Arzón, Santa Colomba de las Monjas, etc. era costumbre pedir el aguinaldo el día de Año Nuevo, día elegido por los niños para visitar a sus padrinos, a los que daban los buenos días sirviéndose de los siguientes versos:

Buenos días, mi padrino
y mi madrina.
Hoy es día de aguinaldo.
Ayer tarde salí al campo,
oí cantar las perdices
y en su cántico decían:
Que las tengan muy felices,
con alegría y contento,
como las tuvo el Señor
el día de su nacimiento.

Y no otra cosa hacían o pretendían que pedir el aguinaldo los que ejercían antiguos oficios o trabajos de servicio público, como carteros, serenos, vigilantes, faroleros, etc., en aquellas ciudades en las que existían. Sobre todo, son de grato recuerdo y nos llamaban la atención, los carteros, cuyo trabajo llegaba a todas las partes y toda la gente valoraba su esfuerzo. Días antes de la Navidad entregaban una tarjeta a todos los vecinos de las calles a las que atendían durante el año en el reparto de la correspondencia. En ella y con ella felicitaban las Navidades y el Año Nuevo a todos, a través de estos u otros parecidos versos:

Lo sabe toda la gente.
¿Verdad que a nadie le extraña
que hombre culto y diligente
es el cartero de España?

Y después de contar algunos aspectos de su trabajo diario, cargado de mensajes y de sorpresas, más o menos agradables, terminaban su felicitación de la siguiente forma:

Y en fiestas de Navidad
se aleja todo dolor,
fiestas de fraternidad,
fiestas de cristiano amor.
Y en tales fiestas que son
el gozo del mundo entero,
con todo su corazón
les felicita EL CARTERO.

En las mascaradas que antiguamente se celebraban en el noroeste de esta provincia de Zamora y Tras Os Montes de Portugal y que en la actualidad se están recuperando y valorando como es debido, no falta la petición del aguinaldo como uno de los momentos más destacados y en algunos casos el centro de las representaciones.
Podemos decir que Diablos, Carachos, Zangarrones, Filandorras, etc., personajes curiosos, ataviados con prendas estrafalarias, pieles de animales y cuernos, suelen pedir el aguinaldo y, en ocasiones, asustan a los asistentes, sirviéndose de elementos de simbología mágica, tales como tenazas articuladas, vejigas de animal infladas o abundantes cencerros dispuestos a la espalada o a modo de cinturón.
Así hemos observado que ocurre en:
La Visparra de San Martín de Castañeda (25 de Dic.): Consiste en recorrer las casas del pueblo pidiendo el aguinaldo, que suele ser en especie, aprovechando la matanza reciente del cerdo. La fiesta es protagonizada por los mozos del pueblo.
El Zangarrón de Santoles (26 de Dic.): El espectáculo comienza temprano con el popular baile del Niño, al que sigue la colecta de los aguinaldos por las calles y casas del pueblo, conocida como la cuestación… y finaliza por la tarde con el baile. El Zangarrón se pasa toda la mañana recorriendo el pueblo, casa por casa, pidiendo el aguinaldo, al tiempo que felicita la Navidad y el Año Nuevo.
La Filandorra de Ferreras de Arriba (26 de Dic): El Diablo, vestido de rojo, lleva una máscara de piel y cuernos de cabra, y por detrás una cola de vaca, y atiza con su sobeo o cinta de cuero a los espectadores que no le dan el aguinaldo…
El Pajarico y el Caballico de Villarino Tras la Sierra (26 de Dic.): Es fiesta de mozos en la que el Pajarico es el joven que pasa de niño a mozo y debe pagar por ello un cántaro de vino. Además esa misma mañana de San Esteban tiene que cazar un pajarico que colgará de su estaca, donde lleva también los aguinaldos que recibe en especie (chorizos y otros productos del cerdo).
El Zangarrón de Montamarta (1 y 6 de Enero): Tras recorrer las casas del pueblo pidiendo el aguinaldo, se dirige a la ermita, ante la cual traza un círculo en el suelo y se inclina con su tridente en señal de sumisión.
Valgan estos ejemplos para ver cómo el aguinaldo, los aguinaldos, han tenido y tienen protagonismo durante las fiestas navideñas. Y forman parte de todas estas escenificaciones, como son las mascaradas, tan queridas y recordadas por los mayores y por todas las personas amantes de las costumbres, tradiciones y cultura popular.
Publicado en La Voz de Benavente y Comarca el 20 de diciembre de 2008