viernes, 10 de mayo de 2013

Benavente. Imágenes del pasado: Estación y tren.



Edificio de la antigua estación con personas esperando al tren.
Hace ya más de 30 años que el tren dejó de pasar por Benavente. Por  este motivo la estación estuvo durante muchos tiempo sin uso alguno, expuesta al abandono y con ello a la destrucción. No obstante se mantienen en pie casi todos los edificios de la misma: oficinas, sala de máquinas, almacenes, depósito de agua y otros que eran necesarios para el servicio. Algunos se han restaurado para nuevos usos, como el de la misma estación, que, debidamente acondicionado, está prestando servicio a los ciudadanos como albergue de peregrinos, o para reuniones de colectivos, e incluso para  impartir cursos, etc.
No lejos de lo que era el edificio central han colocado una pequeña  máquina, de las de vapor, en recuerdo del paso de los trenes por este lugar. Está pintada de negro y colocada sobre una plataforma.

Máquina de vapor que recuerda el paso del tren por la ciudad.
Por las imágenes antiguas podemos ver los cambios que ha sufrido esta zona desde que el tren circulaba. Cambios en edificios, vías, entorno y vegetación.





Edificio de la estación junto a los cuestos de la Sinoga. Al fondo la vega.
El tren, saliendo de Benavente. A la derecha el torreón del Castillo.
Vista general con algunos edificios de la antigua estación.
El tren, con máquina de vapor, en el momento de acercarse a la estación.
Niños y mayores viendo salir el tren, al pasar cerca del Torreón del Castillo.
El Torreón del Castillo visto desde la estación.
En la actualidad todo este espacio se ha convertido y se utiliza como zona de recreo y deportes, pues cuenta con barbacoas, hay una pista de tenis y baloncesto y por allí pasa también el carril bici que recorre el parque Conde Pimentel, y el de la Pradera, cerca de la Fuente Mineral. Desde esta zona y por un puente de madera se puede pasar el Caño de los Molinos  y ver los árboles, plantas con y sin flores, que hay en el entorno de la Fuente Mineral o frente a la misma estación. También sirven de distracción para muchas personas los patos, gansos y otras aves acuáticas  que viven y anidan en el caño que pasa muy cerca dicha fuente.
Todavía se conservan y se pueden ver los más diversos útiles e instrumentos utilizados cuando los trenes circulaban: casetas, depósitos de agua, agujas para cambio de vías, etc. Las vías, sin embargo, están ocultas bajo una capa de tierra que permite pasar y pasear sobre ellas por todo el lugar.

Edificio de la estación en la actualidad.
Deposito para el agua que aún se conserva.
Lo mismo que algunos almacenes...
Y las gruas que se utilizaban.
Caseta del guardabarreras que se encontraba cerca del puente de hierro.
Desde el Paseo de la Mota, además de contemplar bellas panorámicas, se puede ver lo que queda de la antigua estación. La pequeña máquina de vapor, a la que me he referido, recuerda el paso del tren. Antiguamente muchos vecinos sabían muy bien a qué hora llegaba el tren correo, el ferrobús o el Ruta de la Plata, pues lo anunciaba el pitido de su máquina, momentos antes de la llegada. Y servía de distracción para todos el acercarse a los cuestos de la Mota y verlo.
A otras personas, este lugar de la estación les recuerda el subir y bajar con frecuencia la Cuesta del Río para coger el tren camino de Zamora o Salamanca. E incluso de Sevilla, pues todo fue posible en el pasado, cuando circulaba uno de ellos, el denominado Ruta de la Plata, que, pariendo de  Astorga, realizaba  todo el recorrido de la antigua calzada romana.