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por las personas mayores para pasear y descansar.
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Durante estos días, concretamente del 7 al 15 del mes de septiembre, se celebran las ferias y fiestas de la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca, con muchos y variados actos: culturales, deportivos, algunas religiosos, etc. Pueden participar, como no podía ser de otra forma, todas las personas que lo deseen, niños, jóvenes y mayores, según la actividad de la que se trate.
De todo lo programado me ha llamado la atención la que se realiza y que denominan Feria de día. En principio no me imaginaba de qué se trataba, pero he comprobado que es algo parecido a lo que, desde hace años, hacen en Valladolid, León, Zamora y otras ciudades y pueblos de Castilla y León: la Feria de la tapa o concurso de tapas en el que participan muchos bares o restaurantes de las localidades. Las personas que quieren se acercan al bar, degustan la tapa con el vino o la caña, y hasta votan, pues al final del concurso se conceden premios o menciones a los mejores.
Algo parecido es lo que hacen en Salamanca y que organizan el Excmo. Ayuntamiento y la Asociación de empresarios de hostelería.
Pero, precisamente en Salamanca, hay una gran diferencia y es que aquí se instalan casetas/bares en distintos lugares de la ciudad, nada menos que 92 este año, de las cuales la mayor parte se colocan en las calles y plazas del Casco Antiguo e Histórico de una ciudad como esta, que es Patrimonio de la Humanidad, Ciudad Europea de la Cultura, y otros merecidos privilegios, y en la que se debe hacer y no se debe escatimar nada de lo que sea necesario para la protección de su Patrimonio.
Una ciudad admirada por todo el que la visita, y ensalzada, como pocas, por científicos, escritores, viajeros, forasteros y por supuesto que también por los que viven en ella. Porque de Salamanca se ha dicho de todo, pero siempre para bien. Y desde que el Papa Alejandro VI, en el año 1260, la distinguió como “Lumbrera del Mundo”, otros muchos, que han vivido en ella o la han visitado, la han denominado: Ciudad de saberes, Roma la chica, Atenas castellana, Museo arquitectónico, Reina del Tormes, Madre de las ciencias e Hija predilecta de las letras, etc. etc.
En las calles y plazas de Salamanca no cabe todo, pues sus calles, plazas y edificios, deben ser respetados lo más posible y que el menor número de obstáculos impidan su contemplación.
Así piensan todos los amigos y amantes del Patrimonio y, por supuesto, así debieran pensar quienes organizan y aprueban la celebración de esta feria. Es como hacer o realizar en la calle lo que en otras ciudades o localidades hacen en sus bares o restaurantes, o en una o varias carpas instaladas al efecto.
Así piensan todos los amigos y amantes del Patrimonio y, por supuesto, así debieran pensar quienes organizan y aprueban la celebración de esta feria. Es como hacer o realizar en la calle lo que en otras ciudades o localidades hacen en sus bares o restaurantes, o en una o varias carpas instaladas al efecto.
A los amigos del Patrimonio no les agrada todo aquello que pueda afear o causar algún daño a los edificios y monumentos protegidos por la ley. Les extraña que este evento se haya celebrado, dentro de este espacio urbano, durante varios años ya. Y les sorprende y extraña, mucho más aún, que la Comisión local, provincial y regional de Patrimonio no haya dado su opinión al respecto. E incluso otras entidades e instituciones, regionales, nacionales e internacionales, encargadas de velar por la defensa, restauración y protección del mismo.
Se trata de conseguir que dichas casetas-bares no se instalen dentro del Casco Histórico, ni en sus plazas, ni en sus calles, ni en sus jardines por donde pasan y pasean a diario muchas personas, y mucho menos junto a sus edificios, para que los forasteros que llegan a la ciudad durante estos días puedan contemplarlos como son, admirar su arquitectura, arte y decoración, e incluso su piedra, (“mil locuras en piedra”), y también el color de la misma, que varía según la hora del día, el tiempo atmosférico y la mayor o menor intensidad de la luz solar. A este respecto alguien dijo también que Salamanca era “una ciudad toda de oro en un cielo de leyenda”.