lunes, 27 de agosto de 2012

La Espadaña de Cunquilla de Vidriales.




La Espadaña vista desde el camino que va hacia la iglesia.

Ahí sigue, herida y rota desde hace más de 100 años.  La he visto ayer, al pasar, de nuevo,  por la carretera que recorre el Valle de Vidriales. Y todos los que pasan por dicho lugar también la ven, y muchos se lamentan. Pero de nada sirve, como que su destino final fuese la destrucción total, y posterior desaparición. Y ello a pesar de ser un referente en el Valle, que sirve para recordar al pueblo y a sus pocos, pero bien avenidos, vecinos. 
Por el Valle de Vidriales, como por los demás valles de esta comarca, se puede viajar para ver el paisaje, pero también los pueblos y todo lo que de patrimonio nos ofrecen: molinos, palomares, casas de piedra, tapial o adobe, vistosas y variadas chimeneas, iglesias con artesonados y retablos, fuentes, paneras, etc. Y también Espadañas, con formas distintas en su construcción, y en los huecos o ventanas para las campanas. Una de esas espadañas es la de Cunquilla. La diferencia con las demás es que ésta se encuentra en parte destruida por el rayo de una tormenta, desde hace más de 100 años.
Por suerte, el paso del tiempo, en este caso, no ha contribuido a su deterioro. Se ve que las piedras con las que está construida, extraídas de la cercana Sierra de Carpurias, son de calidad y larga duración. Solamente queda que, no tardando, alguien tome la iniciativa y con las piedras de ese mismo lugar se restaure, de una vez por todas, la parte dañada de la Espadaña. 
Así lo desean los vecinos del pueblo y de los pueblos próximos, los forasteros y viajeros por el Valle, y también todos los que son defensores, amigos y amantes del Patrimonio. 

Imagen, al atardecer, en un día del mes de agosto. Sobre lo que queda de la Espadaña, la cigüeña que, desde hace años visita el pueblo, ha construido su nido.