viernes, 17 de diciembre de 2010

Fuente Encalada 3. Puerta de la iglesia: Parte inferior.


Hoja derecha de la puerta.

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Santiago el Menor y posiblemente sea san Juan el que falte en el casetón de al lado.
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San Mateo y san Simón el Zelote.
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Sa Andrés y santo Tomás.
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Hoja izquierda de la puerta.
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San Felipe y Santiago el Mayor.
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San Bartolomé y san Pedro.
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San Judas Tadeo y san Matías.
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Son doce los casetones existentes, seis en cada una de las dos hojas de la puerta. Todos, excepto uno que ha desaparecido, representan en relieve un personaje. Es de suponer que sean los doce apóstoles. El deterioro de algunos de ellos hace casi imposible su identificación.
Los Apóstoles son los enviados para evangelizar a pueblos y naciones. Originariamente eran doce, los primeros discípulos de Cristo, pero también a otros se les consideró enviados por Él como san Pablo, san Martín, san Bonifacio, etc. E incluso dos de ellos fueron también evangelistas, Mateo y Juan.
En el Nuevo Testamento los primeros que se citan son: Pedro, Andrés, Santiago y Juan. Después un segundo grupo también de cuatro: Felipe, Bartolomé, Mateo y Tomás. Y finalmente: Santiago el Menor, Judas Tadeo, Simón y Judas Iscariote. Posteriormente san Matías sustituiría a Judas Iscariote, el apóstol traidor.
Los Apóstoles han sido los santos que más culto han tenido, tanto colectivamente como en particular. El Colegio Apostólico, los doce, presididos por Cristo ha sido tema frecuente en las pinturas de las catacumbas, en sarcófagos paleocristianos y también en las basílicas a partir de los siglos IV y V.
En España los encontramos desde los comienzos del románico en ábsides, frontales de altares, predelas de retablos, puertas y ventanas, etc. Y de modo parecido en el gótico y en el Renacimiento, tal y como vemos en la puerta de Fuente Encalada.
De ordinario aparecen vistiendo túnica y manto casi todos, excepto Pedro que, a partir del siglo XVI, va con tiara e indumentos pontificales, y Santiago el Mayor que, aunque esté con los demás, viste de peregrino.
Un atributo común a todos es el rollo que se cambia después por el libro en sus manos.
A san Pedro se le conoce enseguida por la llave o llaves e incluso por su caracterización personal, sobre todo la barba.
San Juan es el más joven, siempre imberbe.
A los demás, durante la época del románico, es difícil distinguirlos, a no ser que lleven escrito su nombre en el rollo que tienen en las manos, o en el nimbo.
Pero, a partir de los siglos XIV y XV ya se les distingue mejor, pues suelen estar representados con un atributo personal.
Así ocurre en la puerta de Fuente Encalada. Se podría conocer qué apóstol figura en cada uno de los doce casetones, pero el deterioro de los relieves de algunos nos impide poder hacerlo con la debida y total exactitud.
A partir del siglo XVI los atributos de los doce Apóstoles quedan establecidos de esta forma:
Pedro, la llave o llaves; Andrés, gran cruz en forma de aspa; Santiago el Mayor, vestido de peregrino, concha y bordón o calabaza; Juan, imberbe, copa con serpiente; Santiago Alfeo, gran bastón en forma de porra o tranca; Tomás, escuadra y lanza; Felipe, cruz latina; Bartolomé, cuchillo y demonio encadenado; Mateo, hacha o bolsa; Simón el Zelote, sierra o espada en la mano; Matías, lanza y Judas Tadeo, alabarda.

Hoja derecha.
En las imágenes anteriores, y siempre según nuestra opinión, ya hemos indicado qué apóstoles están representados. Arriba, a la derecha no hay relieve alguno, el casetón está vacío. No estaría mal, si la imagen apareciese, colocarla en su lugar. Pudiera tratarse del apóstol san Juan. A su lado está Santiago el Menor. En el centro estarían san Mateo y san Simón el Zelote y abajo san Andrés y santo Tomás.

Hoja izquierda.
En esta hoja se conservan todos los relieves de los casetones y en mejor estado, lo que ayuda a distinguir algunos de los atributos que identifican a los apóstoles.
En la parte de arriba se trataría de san Felipe y Santiago el Mayor. En el centro san Bartolomé y san Pedro y en la parte baja san Judas Tadeo y san Matías.

martes, 14 de diciembre de 2010

Caño de los Molinos 3. La manga Fidalgo.


Presa artificial al comienzo de la manga y cerca de la compuerta.

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La manga esta llena de suciedad y maleza en todo el recorrido.
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Son muchos los árboles caidos en sus márgenes y en el mismo cauce.
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Puente que hay sobre la manga, aguas arriba, ya cerca del río Órbigo, rodeado de maleza.
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Aguas arriba los árboles caidos sobre el cauce de la manga nos impiden ver el puente.
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El cauce de la manga cerca ya de su final en el río Órbigo.

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La manga a su llegada al río Órbigo en el puente de Santa Cristina de la Polvorosa.
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Cerca de la compuerta que regula las aguas del Caño, que sirven a las fábricas de harinas La Sorribas y La Ventosa, existe una cauce de no mucha extensión, por el que, si se cierra la compuerta, las aguas del Caño vuelven de nuevo al río Órbigo, se juntan con él ya en el mismo puente.
El nombre utilizado por todos para denominar a este cauce, o desviación del agua, es el de Manga, y lo de Fidalgo seguramente que se refiera a alguna persona Santa Cristina de la Polvorosa, que se apellidaba así y que tuvo que ver con su construcción o que colaboró de algún modo en ello. Ni que decir tiene que la manga se encuentra en el término denominado Las Fuentillas, que pertenece a dicho pueblo.
Que esta manga presta un gran servicio nadie lo duda, como que es merecedora también de respeto, atención y cuidado. Pero ocurre que, si el Caño está a veces cargado de maleza, ramas, árboles caídos y otro tipo de vegetación, la manga lo está en mayor grado y casi sin márgenes y cauce en algunas partes. Su limpieza debiera ser de urgencia por respeto al Órbigo y a todo lo que representa como gran río.
Algunos vecinos y propietarios de fincas próximas en los términos Entrepicos y Pilares de Santa Cristina y de El Sequedal en Benavente me comentan que, en época de abundantes lluvias y deshielos, cuando se producen las inundaciones en toda esta zona, estas se evitarían, en una gran parte, si, tanto la manga como el resto del Caño, tuviesen sus márgenes más elevados y sus cauces limpios.
Si alguien quiere comprobarlo que se acerque por allí. Y tal vez se encuentre con alguna persona que le explica todo con detalle. E incluso mostrando sus quejas, a lo cual tiene derecho como ciudadano y propietario de fincas en dicho lugar:
“Esto no lo han limpiado casi nunca, me decía una que estaba junto a la manga, hace días Y mira que presta servicio esta manga, sobre todo a los dueños de las fábricas de harinas de Benavente, pues cuando no necesitan tanta agua la mandan para acá, sobre todo en el invierno, cuando es abundante. Pero en el verano la manga se nos seca muchas veces. Pero lo sorprendente es que también se nos seca el Orbigo a su paso por el pueblo, y esto sí que hace feo, y me parece muy mal ver el río desde el puente casi sin agua, cuando hay tanta por encima de la presa”.
En la manga, que no tiene mucha extensión, nos encontramos con un antiguo puente, algo deteriorado, rodeado de maleza y ramas en el cauce y en su entorno. Desde aquí comienza a verse la suciedad que hay en toda ella.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Fuente Encalada 2. Puerta de la iglesia: Parte superior


Parte superior de la puerta de Fuente Encalada.

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Escena de la Anunciación: El arcángel san Gabriel con el cayado de mensajero y la Virgen arrodillada que mira hacia él.
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El Evanagelista san Mateo y su símbolo, el hombre alado, que sostiene el libro sobre su cabeza.
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Evangelista san Juan y el águila que lo representa.
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El Evangelista san Marcos con su atributo el león.
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El Evangelista san Lucas, con el becerro a su lado.
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En la parte superior de la puerta se representa, arriba la Anunciación de la Virgen y abajo los cuatro evangelistas.

1.-En la Anunciación vemos al arcángel san Gabriel anunciando a María que va a dar a luz un Niño, Jesús, que será llamado Hijo del Altísimo.
El arcángel con aspecto de joven y con alas, tiene un cayado de mensajero en sus manos y se presenta ante la Virgen, que aparece arrodillada en la escena siguiente. Vemos también la presencia de la paloma, el Espíritu Santo, sobre la cabeza del arcángel.
En la escena siguiente María, arrodillada, aunque con turbación ante lo inesperado, vuelve su cabeza y mira al ángel.
Es significativo que la paloma no este sobre la cabeza de María, como ocurre, con frecuencia, en otras ocasiones. La Virgen coloca su mano sobre un libro abierto en el que, seguramente, está impresa la predicción del profeta Isaías: “He aquí que la Virgen dará a luz un Niño”.
Junto al arcángel en tamaño más reducido vemos el busto del profeta Isaías, que esta anunciando la llegada del Mesías. Y en el lado contrario, junto a la Virgen, el busto de la Sibila de Eritrea que fue la que profetizó la Anunciación.
Profetas, sibilas y otros personajes son muy importantes en la tradición cristiana, y han estado unidos a sucesos relacionados tanto con la figura de Cristo, como con su madre María.

2.- Debajo de la Anunciación, en los casetones siguientes están representados los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. No hay que olvidar que Mateo y Juan formaron parte también de los doce apóstoles.
Los escritores eclesiásticos han aplicado a estos la visión que describe san Juan en el Apocalipsis (4, 6-8): “Alrededor del trono divino vio a cuatro animales con seis alas y muchos ojos cada uno; el primero semejante a un león; el segundo semejante a un becerro; el tercero tenía la figura de un hombre y el cuarto de águila”.
Referido a los cuatro Evangelistas, San Mateo está simbolizado con el hombre alado, san Marcos con un león, san Lucas con el becerro y san Juan con el águila.
Desde el siglo V estos cuatro animales fueron tema frecuente en la decoración de las iglesias, rodeando la figura de Cristo o la Cruz triunfante. En el siglo XII los encontramos alrededor del Pantocrátor.
A partir de los siglos XIV y XV los Evangelistas aparecen acompañados de sus respectivos animales, como atributo de cada uno de ellos, sentados y redactando el Evangelio. Más o menos es lo que vemos en la puerta de Fuente Encalada, construida en el siglo XVI: Vestidos con túnica y manto de apóstol, con un libro sobre su rodilla, excepto en Mateo que está sobre la cabeza del ángel. Todos escribiendo, menos Juan que tiene su mano derecha levantada. Junto al libro el tintero y al lado los animales respectivos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Caño de los Molinos 2. Presas y compuertas.


Presa en el río Órbigo. Desde ella parte el agua hacia el Caño de los Molinos.

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Presa en el río Órbigo. A la izquierda, el agua embalsada indica el comienzo del Caño de los Molinos. La que cae en cascada, a la derecha, seguirá por el río.
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Presa artificial, en el término Las Fuentillas, en donde comienza la manga Fidalgo que devolverá al río las aguas del Caño, al cerrar la compuerta que está cerca.
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Compuerta en el Caño para regular el agua que se dirige, pasando por El Sequedal, hacia las fábricas de harinas.
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Presa o retención del agua del Caño junto a la fábrica de harinas La Sorribas que la utiliza para su servicio.
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El Caño tiene su origen en el río Órbigo, en una presa un tanto desigual por el grosor que tiene, construida, ya antiguamente, no con un muro uniforme y de igual anchura, sino por simple acumulación de hormigón. Tampoco dispone la presa de la maquinaria y útiles necesarios para una posible regulación de salida del agua hacia uno u otro lugar. Parece ser que hace no muchos años se elevó incluso la altura del supuesto muro de contención, con la idea de que fuese mayor el caudal que se dirigiese hacia las fábricas de harinas y el parque de La Pradera.
El lugar en el que se encuentra dicha presa debería ser conocido y visitado por todos aquellos(Administración incluida) que tienen pensado, o ya proyectado, la restauración del Órbigo y sus aledaños.
A partir de esta presa y durante una parte del año el cauce del río hacia Santa Cristina de la Polvorosa lleva menos agua que la que se dirige hacia el Caño de los Molinos, para el servicio de las fábricas harineras La Ventosa y La Sorribas. Y lo más curioso es que, en el verano, se seca el río y el Caño está cargado de agua, pudiendo ser distribuida la misma para ambos cauces, por ecología y respeto a la flora y la fauna existente.
A esta presa principal sobre el Órbigo, construida así, nadie la regula, pues no es posible, todo va a su aire, y tampoco nadie se encarga de limpiar el lugar y su entorno.
El Caño sigue su curso y poco antes de llegar a las compuertas hay otra presa, un tanto artesanal pues son tablones de madera, troncos y piedras las que la forman, que sirve para que el agua no regrese por la manga Fidalgo, que allí comienza, hacia el río Órbigo, sino que siga hasta las compuertas. Solamente cuando estas se cierran el agua, regresará por dicha manga, de nuevo, al río.
En su recorrido hacia Benavente el Caño se encuentra, en el término denominado Las Fuentillas, con las compuertas que tienen por misión regular el agua que las fábricas harineras necesiten o crean conveniente para sus industrias. A menudo encargados de dichas harineras se acercan al lugar para subir o bajar las compuertas. Tarea interesante y a tener en cuenta, pues su control evitará que la excesiva cantidad en el cauce dañe y erosione más de lo debido las márgenes del mismo. Y con menos cantidad el servicio puede ser suficiente. Alguien tendrá que vigilar que se cumpla dicha regulación.
Ya en el parque de La Pradera una pequeña compuerta regulará el agua que se dirige a uno de los brazos de la isla y en donde se encuentran los patos, gansos y otras aves acuáticas.
También se encuentra el Caño con una retención y control en las fábricas de harinas. En este caso sus aguas serán utilizadas para su servicio, por concesión de la Administración del Estado, en la actualidad la Confederación Hidrográfica del Duero, desde hace ya muchos años.

martes, 7 de diciembre de 2010

Fuente Encalada 1. Pórtico y puerta de la iglesia.


Pórtico de la iglesia de Fuente Encalada.

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La puerta de entrada a la iglesia antes de ser restaurada.
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Puerta de la iglesia, después de su limpieza y consolidación.
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En este año, concretamente en el mes de abril, se informó en la prensa local y provincial sobre la restauración o reparación de las puertas de la iglesia de san Salvador de Fuente Encalada, puerta que, desde hace no mucho tiempo, goza de la protección BIC (Bien de Interés Cultural).
Basta acercase al lugar y comprobar que ha sido así, si comparamos su estado con el anterior, según nos muestran las imágenes. Pero, parece ser que la restauración no ha sido en profundidad, sino que se han limitado a su limpieza y la aplicación de tratamientos especiales contra los males de la madera, en este caso de nogal, que tiene gran dureza y resistencia. Y es que las puertas llevaban ya muchos años en mal estado, con sus dos hojas algo desencajadas, con algunas fisuras y orificios en las tablas y en los relieves que las decoran. Tal vez hubiese sido mejor haberlas trasladado a un taller especializado y efectuar con más detalle y minuciosidad la restauración de las mismas. Pero tenemos que pensar que en todo momento se habrá contado con algún técnico o especialista en el tema, que habrá informado sobre la decisión y actuación llevada a cabo.
A pesar de todo, con la limpieza y reparación efectuada, podemos ver y admirar más y mejor la puerta de la iglesia de Fuente Encalada, que constituye una obra de arte de la que se sienten orgullosos todos los vecinos del pueblo.
En los distintos medallones que, en relieve, decoran esta puerta, construida en el siglo XVI, se representan las siguientes escenas: la Anunciación, los cuatro Evangelistas y los doce Apóstoles. Sobre todo ello publicaré en días sucesivos las imágenes y los comentarios respectivos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Caño de los Molinos 1. Puentes.


Primer puente sobre el Caño de los Molinos, a poca distancia de su origen en la presa del río Órbigo.

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El puente de La Bisbal, cerca del monte Mosteruelo y de la carretera de Manganeses.
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Puente sobre la manga Fidalgo, sobre un camino vecinal, cerca de Santa Cristina y del río Órbigo.
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El puente de El Sequedal, ya en el término de Benavente.
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Uno de los pequeños puentes en el parque natural de La Pradera en Benavente.
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Puente sobre uno de los brazos de la isla del parque de la Pradera, para acceder a las huertas y al Centro de Interpretación de los Ríos.
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Arco del antiguo puente medieval de acceso a Benavente, al final de la pequeña isla de el Prado de las Pavas.
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Puente de hierro de acceso a la ciudad, construido en el siglo XIX.
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Nuevo viaducto sobre el Caño en la carretera de Orense junto al puente de hierro.
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Último puente sobre el Caño de los Molinos en la carretera de Benavente a Santa Colomba de las Monjas.
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Podemos decir que el antiguo Canal de la Sorribas o Ría de D. Felipe, en la actualidad más conocido y denominado como Caño de los Molinos, es el río de Benavente. Al menos así lo consideran todos los ciudadanos. Es el curso fluvial que más cerca está de la ciudad, a la que proporciona verdor y frescor en el verano y el que, con sus aguas, contribuye a que el paisaje de la vega este lleno vegetación y arboleda. Además, en su cercanía, se han construido los parques naturales de la Pradera y de la Estación, y pronto habrá un Jardín Botánico en la pequeña isla del Prado de la Pavas. Si el Caño no estuviese ahí, tendrían menos sentido y menos importancia, desde el punto de vista natural y medioambiental, los parques y los jardines.
Sobre el Caño se está escribiendo y hablando con frecuencia en los medios de comunicación. Unas veces debido a las obras en dichos parques y jardines, otras por el proyecto de limpieza y adecuación medioambiental y recreativa, que tiene pensado realizar el Ayuntamiento, al menos en una parte del mismo Caño. Todo ello nos parece una obra de gran interés y que no debe quedar olvidado.
En días pasados se ha escrito sobre sus puentes, algunos de los cuales se van a reparar o construir nuevos. Es el caso del puente de la Bisbal, que se encuentra en el término de Manganeses de la Polvorosa, cerca del monte Mosteruelo, y del puente de El Sequedal, ya en el término de Benavente.
Parece ser que el primero va a ser de nueva construcción y se ubicará no lejos del actual que se reparará en su momento y a su debido tiempo, por respeto a su antigüedad y su historia. El del Sequedal se modificará también sustancialmente, aprovechando, no obstante, algunas de sus infraestructuras.
Pero veamos los demás puentes con los que nos encontramos a lo largo del recorrido por el Caño de los Molinos. Las imágenes nos muestran su estado de conservación. Algunos están necesitados, si no de nueva construcción, sí de reparación y, sobre todo, de limpieza y saneamiento de su entorno.
En el camino que desde Santa Cristina se dirige hacia Manganeses de la Polvorosa, a poco de originarse el Caño en la presa del río Orbigo, vemos el primer puente, que no está en mal estado. Tan solo la limpieza de la maleza y demás suciedad en el cauce y sus márgenes nos permitiría su mejor contemplación e incluso admiración.
El siguiente es el puente de La Bisbal, al que me he referido anteriormente. Se encuentra en mal estado y se va a construir uno nuevo. El antiguo será reparado.
Cerca de Santa Cristina de la Polvorosa, y sobre la manga Fidalgo, que también forma parte del Caño, hay otro puente un tanto deteriorado y que necesita reparación, limpieza y atención. Y también su entorno. Por esta manga, sobre la que escribiré otro día, regresan al río Órbigo las aguas sobrantes, en mayor o menor cantidad, desde la presa, (según esté más o menos cerrada), de los antiguos molinos, hoy fábricas de harinas. Toda la manga está cargada de maleza y suciedad con muchos árboles caídos en el cauce.
El siguiente puente es el de El Sequedal, al que ya me he referido y que será construido, en gran parte, de nuevo. Se encuentra en el término de Benavente.
El Caño llega al parque natural de La Pradera, se forma una pequeña isla, y allí podemos ver pequeños puentes, construidos recientemente para facilitar el paso a las personas que lo visitan.
Pasado el parque hay otro que facilita el acceso a las huertas, fincas y también al lugar en el que se encuentra el Centro de Interpretación de los Ríos.
Aguas abajo también de la pequeña isla del Prado de las Pavas, está el arco del antiguo puente medieval, por el que antiguamente se accedía a la villa, después ciudad.
Y muy cerca el puente de Hierro, así conocido y denominado por el material en que fue construido casi totalmente, que sustituyó al medieval citado anteriormente.
A su lado, también sobre el Caño, el nuevo viaducto de la carretera de Orense, que sirve de circunvalación a la ciudad.
Y el último puente se encuentra, detrás de la fábrica de harinas La Ventosa, en la carretera de Benavente a Santa Colomba de las Monjas. Es de tipo funcional, reconstruido al hacer la reparación de la misma carretera. A poca distancia de este puente el Caño deja sus aguas al río Órbigo, en el término de dicho pueblo.
Hemos podido comprobar una vez más que el río de Benavente, el antiguo Caño de los Molinos, dispone de varios puentes para el paso de personas, animales y maquinaria. Buena idea la de reparar, o construir nuevos, aquellos que están en mal estado. Pero no se debe olvidar tampoco su cauce, ni sus márgenes, y tampoco su fauna y su flora, ni la manga Fidalgo cuyo lamentable estado es un verdadero atentado contra el medio ambiente. Aquí se nota el abandono y la falta de actuaciones por parte de quien corresponda.
Ojala que, no tardando, el río Órbigo, desde su nacimiento hasta su final, sea recuperado desde el punto de vista medioambiental, junto con todos los caños, canales y mangas que de él parten o a él llegan. Parece ser que en la Administración existe algún proyecto al respecto. Se lo merece, pues cada día es mayor la sensibilidad de las personas de los pueblos por donde pasa, por todo aquello que tiene que ver la naturaleza y el medio ambiente.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cultura y Patrimonio

Estas dos palabras se suelen utilizar, con frecuencia, unidas. Pero aquí vamos a hablar de cada una de ellas. En primer lugar sobre la Cultura, que es “el resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos...” (D.R.A.). Esto nos bastaría para su definición, pues la cultura es cultivo, instrucción, ilustración, sabiduría; la sabiduría resultante de haberse ejercitado el hombre o la mujer en el estudio o la lectura. La cultura siempre es lo que nos queda o lo que sabemos después de los estudios y conocimientos adquiridos, sean primarios, secundarios o universitarios. Según esto, cada persona tiene su cultura, cultura que puede ir acrecentándose, utilizando los medios que el Estado o la Sociedad ponen a su alcance.
Además, Cultura es una palabra muy utilizada en la Administración del Estado, pues tenemos Ministerio de Cultura, aunque se le añada Deportes, Turismo, Ciencia o Investigación, según el Ministro de turno. A nivel de Comunidad Autónoma está la Consejería de Cultura. Si nos referimos a las provincias, en las Diputaciones, tenemos el Negociado o Área de Cultura, al frente de la cual hay un diputado. Y en los Ayuntamientos no falta la Concejalía de Cultura, que es lo más cercano a los ciudadanos de a pie.
Por otra parte, las Cajas de Ahorro y demás entidades bancarias, dentro de su organización, tienen una sección dedicada a la obra social y cultural.
Asimismo, vemos que en todas las partes proliferan las Asociaciones o Grupos Culturales. También en esta comarca de los Valles de Benavente. Hasta una de ellas, concretamente en Santa Cristina de la Polvorosa, se denomina Asociación “Cultura y Pueblo”, que nos recuerda los fines y a quienes van dirigidas las actividades que todas ellas desarrollan.
Existen también Fundaciones Culturales en muchas de nuestras ciudades y pueblos. Y, en ocasiones, oímos o leemos, que yacimientos arqueológicos, paisajes, edificios e incluso pueblos enteros, son declarados “Bien de Interés Cultural”, lo cual implica su protección.
Por supuesto, que las personas que están al frente de todas estas Instituciones, Asociaciones, Grupos o Fundaciones Culturales deberían ser personas cultas e instruidas o, al menos, mostrar un interés manifiesto por la cultura, pues promoviendo la cultura se está también educando e instruyendo a los demás; y si muchas personas no han tenido acceso o posibilidades de completar su educación o formación, sí deben tener acceso a todas las ofertas culturales que se les ofrezcan.
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Con la palabra “Patrimonio” hacemos referencia a los bienes heredados de los antepasados, preferentemente públicos, pero que también pueden ser privados, y que están o deben estar al servicio, contemplación o admiración de todos los ciudadanos. De ningún modo nos referirnos aquí al patrimonio propio o particular de cada uno, al que muchos ciudadanos dedican gran parte de su tiempo y de su trabajo y a lo que tienen derecho, siempre que cumplan con la legislación al respecto y no dañen ni especulen con el patrimonio público, el que pertenece a todos.
Las palabras Patrimonio y Cultura, según hemos dicho, se utilizan en muchas ocasiones unidas y se dice que tal lugar, paisaje, edificio, ciudad o pueblo entero, son bienes de Interés Cultural y Patrimonial. También existen Fundaciones, Grupos o Asociaciones cuyos fines son fundamentalmente la defensa del Patrimonio. Y casi todos los años algunas ciudades o monumentos son declarados Patrimonio de la Humanidad por organizaciones internacionales como la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y otras.
Los amigos del Patrimonio suelen ser, generalmente, personas cultas e instruidas, independientemente del lugar en el que residan e incluso de los estudios que hayan realizado. Son personas con capacidad para reconocer los valores arquitectónicos, artísticos, históricos, etnográficos, lingüísticos, etc. de aquello que ven y admiran y por eso lo defienden y protegen, o al menos desearían protegerlo y defenderlo.
Pero siempre no es así, pues, no por tener más formación, más estudios o preparación, se defiende más y mejor al patrimonio, ni, a veces, se es más culto. Ocurre con frecuencia que muchas personas de nuestras ciudades o incluso del mundo rural, sin haber tenido posibilidades de acceso a una preparación o estudio, por el que pudieran tener una gran cultura, son también acérrimos defensores del patrimonio, del suyo, del que tienen más cerca y del que está más lejos; patrimonio que les ha llegado, por herencia o por tradición. Y defienden con gran esmero sus iglesias y torres, los edificios antiguos de su localidad, las fiestas, las canciones tradicionales, su castro, si conocen su existencia y su emplazamiento, los palomares, su río y su entorno, etc., etc.
A las personas que piensan y actúan de esta manera, las tenemos que llamar personas cultas y amigas del Patrimonio. Y sepan que, actuando así, están contribuyendo a la cultura y progreso de sus pueblos y ciudades. Estamos seguros de que para ellos lo más importante no es la destrucción ni la desaparición de las cosas, ni la especulación con ellas, ni la indiferencia ante ellas, ni tampoco su acaparamiento, sino todo lo contrario, su defensa y protección y el que perduren a lo largo del tiempo.