lunes, 27 de febrero de 2012

Esculturas y otros adornos en calles de Salamanca: Avda Portugal.

Escultura que se encuentra en una rotonda de la Avda. de Portugal, no lejos de las calle Mª. Auxiliadora.
---------------------------------------------

Mural en el edificio de la Junta de Castilla y León, en la calle García Quiñones.
--------------------------------------------------------

---------------------------------------


----------------------------------------------------

Cuatro imágenes, con más detalle, del mural anteriormente citado.
---------------------------------------------------------


Este mural se encuentra instalado en una de las paredes del edificio que la Junta de Castilla y León tiene en la Avda. de Portugal. Concretamente en la que da a la calle García de Quiñones.

Está realizado con ladrillos, sobre los que se han dibujado y pintado escenas que reflejan trabajos diversos, o actividades relacionadas con la naturaleza y el medio ambiente, la industria (productos químicos, cantería), o la enseñanza.

Al no disponer de más datos sobre el mismo espero y deseo que, si alguien los tiene, me lo comunique y me los envíe, para incluirlos en el blog.

Tal vez ocurra que esta, como muchas otras obras artísticas que decoran las calles, plazas o edificios de pueblos y ciudades, pase inadvertida para las numerosas personas que diariamente pasean por el lugar

sábado, 25 de febrero de 2012

Artesano jubilado de Benavente: Melchor Valbuena y sus palomares.

Melchor Valbuena preparando un palomar en el taller que tiene en su casa de Benavente.
--------------------------------------------------------

Algunas de las herramientas y materiales que utiliza para hacer sus casas y palomares.
-----------------------------------------------------

Adobes y tejas de pequeño tamaño que también son hechos por él.
---------------------------------------------------

Una de las pequeñas casas, de construcción tradicional, que ha realizado ultimamente.
-------------------------------------------------------

Dos palomares, de forma cuadrada y con adornos variados en su tejado.
---------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------

Dos palomares, de forma circular, con diverso tipo de tejado, uno de ellos con aguas hacia el interior del patio.
-------------------------------------------------------

Otros dos palomares, de forma rectangular, uno de ellos con patio y el otro en ruinas.
----------------------------------------------------------

Palomares diversos en su construcción: en formas, adornos, colores, tamaño, etc.
-----------------------------------------------------

Ejemplo de palomar circular, de adobe y con doble tejado.
-----------------------------------------------------

También ha querido Melchor dejar constancia de los palomares en ruinas, en los que se puede ver parte de su interior.
---------------------------------------------------------

El artesano con un pequeño palomar circular, de adobe, y con tejado y aguas hacia el interior.
-----------------------------------------------------------

Melchor Valbuena es vecino de Benavente, pues aquí nació y aquí ha vivido y trabajado toda su vida, a excepción de tres años que pasó en San Sebastián. Tiene ya más de 70 años y ejerce de jubilado desde los 60, jubilación forzosa, me dice él, por cierre de la empresa. Y es que Melchor estuvo de portero durante 23 años en el antiguo cine Coliseum de Benavente. Por esto precisamente es muy conocido en la ciudad. Al cine acudían muchos benaventanos y comarcanos, pues siempre hubo gran afición. Trabajó también cinco años de camarero en el ya desaparecido Hotel Mercantil. Todo era necesario para sacar adelante la casa y a su familia.

En principio, y una vez terminados los estudios primarios en el Colegio Virgen de la Vega, se quedó en él, como interno, durante diez años. Allí, además de seguir aprendiendo, ejerció diversos trabajos y actividades, pues ayudaba en la cocina, pintaba las aulas, arreglaba cristales, puertas y ventanas, y hasta hizo de tutor de alumnos, vigilando sus horas de estudio y ayundándoles en todo aquello que estaba a su alcance. Lo del estudio de los alumnos se lo tomaba muy en serio, pues a Melchor le gustaba la seriedad y la responsabilidad y les exigía trabajo, atención y silencio, además de respeto.

A Melchor se le da muy bien el dibujo. Me lo demuestra haciendo una caricatura ante mí en un instante. Le ha salido perfecta. Él mismo diseña las cosas que hace, en lo que, como luego veremos, se nos muestra muy original y creativo. Cuando trabajaba en el cine de portero preparaba también las placas de diapositivas para proyectarlas en la pantalla.

Sobre esto que hago ahora, las maquetas de palomares y casas, nadie me ha enseñado, dice él. Empecé, medio en broma, haciendo un Nacimiento o Belén en una casa antigua con adobes y tejas, hechas por mí. Y, poco a poco, me fui metiendo con lo demás, a base de horas y mucha paciencia. Pero todo es cosa mía. Primero lo pinto, diseño o dibujo, y luego me pongo a realizarlo. A veces me sirvo de algunas fotografías que tengo o que me proporciona mi hijo Venancio, que es muy aficionado a la fotografía.

También se le da bien la carpintería y la albañilería. Prueba de ello es que algunos muebles y otro tipo de infraestructuras necesarias en su propia vivienda han sido construidas por él. Y es que en Melchor hay madera de artesano que, mira tú por donde, ha llegado a hacerse más evidente al llegar su jubilación y disponer de su tiempo, y de más tiempo para lo que quiera. Su vida anterior y sus trabajos, necesarios para vivir y sacar adelante a su familia se lo habían impedido, como ocurre a muchas otras personas.

Tiene el taller en el patio de su casa. Dispone de un pequeño banco de carpintero con tornillo y en una caja metálica que hay en la pared están recogidas todas o casi todas las herramientas que utiliza. Le encuentro trabajando en una pequeña ventana para la maqueta de una casa que tiene pensado hacer. Observo que aquí todo es pequeño, o de pequeño tamaño.

Los materiales que necesita son: barro con el que prepara los adobes con el molde o marco oportuno y a los que no falta la paja, como debe ser, y tierra arcillosa para las tejas, que prepara una a una, y que no cuece en horno alguno, sino que le basta con secarlas al sol. Con estos materiales asegura la construcción de sus viviendas, Tan sólo le falta el tapial, pero, de momento, no ha querido probar este tipo de construcción, tradicional.

También se sirve de la piedra para las bases o asientos de sus maquetas. Hace, por lo tanto, de cantero por lo del tamaño de la misma, pues tiene que partirla y darle forma. Y también de carpintero y herrero, al tener necesidad de preparar con madera y hierro las puertasy ventanas de las casas y palomares.

Consigue la tierra arcillosa en la antigua tejera de Benavente, explotada hasta hace no muchos años. La que él necesita no es mucha, y hay por allí abundantes restos. Por otra parte encuentra madera y piedras con facilidad, pues tan sólo necesita trozos pequeños que él se encarga de disminuir aún más.

Llevo trabajando en esto no más cuatro o cinco años y tan sólo me ha dado tiempo a hacer unas 30 piezas, casi todas ellas palomares, pues me gustan más, aunque alguna de las casas llama también la atención a quienes las ven.

Efectivamente, tiene por allí palomares cuadrados, rectangulares y redondos, algunos con patio interior, todos perfectamente reproducidos. Las casas son más bien de tipo rústico o de campo, de diversas formas, de acuerdo con la arquitectura tradicional, de una sola planta, aunque también ha hecho una de dos y con todo lujo de detalles. No me puede confirmar el tiempo concreto que emplea en reproducir cada una de las piezas, porque no lo hace de forma continuada, pero afirma que muchas horas, pues son muchos los detalles que hay que tener en cuenta, en su exterior y también en el interior, sobre todo en las viviendas, a las que podemos decir que casi amuebla por dentro, colocando hasta cortinas en las ventanas, e incluso instalación eléctrica que le dota de un mayor realismo.

Mire, con esta ventanita llevo ya casi dos días, varias horas cada día, y todavía no la he terminado. Que si la madera, los cristales, el hierro que lleva, etc. Al tener que reducirlo tanto, es todavía más entretenido.

Además, a Melchor le gusta el campo, y sobre todo la pesca, y, durante la temporada, se acerca con frecuencia al río en su moto y casi siempre vuelve a casa con alguna trucha, barbo o tenca. Y cangrejos, cuando es el tiempo de ellos. También pasa algún rato con los amigos.Todo ello muy necesario, y más cuando se está jubilado.

Seguirá trabajando en sus maquetas despacio y sin agobio. Va aempezar un nuevo palomar y tiene in mente una nueva casa rústica que le gusta mucho. Y es que los artesanos como él, se lo piensan todo y mucho, antes de poner manos a la obra. Apenas se sirven de libros o manuales. Les basta su habilidad y sus conocimientos, para realizar sus trabajos. Por falta de adobes, tejas, ventanas, puertas, etc. no lo hará, pues ya dispone de bastante número, para futuras construcciones como son las suyas, muy originales y capaces de generar admiracióny sorpresa.

Melchor, es bastante conocido en Benavente como persona, pero no lo es tanto en su faceta de artesano jubilado, aunque ya participó en una Exposición realizada hace años por el Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo. Todos los visitantes pudieron ver y admirar sus palomares y casas, lo que sirvió para él de una gran satisfacción.

martes, 21 de febrero de 2012

Etnografía: Colección de Joaquín Furones de Navianos de Valverde.

Caseta construida por Joaquín en el monte cercano al pueblo. En ella guarda los objetos antiguos que colecciona.
----------------------------------------------------

Joaquín a la puerta de su caseta "Recuerdos", nombre elegido para denominarla.
------------------------------------------------

Carro de par con el yugo sobre la viga. Sobre él varios talegones utilizados en la vendimia.
--------------------------------------------

Trillo del año 1931, que le recuerda los trabajos en la era de sus antrepasados.
-------------------------------------------------

Gario, bieldo, palas de madera y tabla de lavar.
-------------------------------------------------

Otros útiles para el campo y los ganados.
--------------------------------------------------

Pesador, o pesadora antigua.
-----------------------------------------

Joaquín con la enrejada en sus manos.
------------------------------------------


Cuando visité a Joaquín Furones en el verano del año 2010 lo encontré a las puertas de su casa, que está situada bajó un gran árbol, al lado de la carretera que hay entre Navianos de Valverde y Mozar, más cerca de esta última localidad y bajo un enorme árbol. Se trata de una gran chopera, que hay delante de la vivienda. Joaquín sabe mucho de este árbol que tiene ya 50 años, su especie y demás particularidades, y también sabe de los demás árboles, plantas y flores que abundan por el Valle. Observo, al hablar con él, que estoy ante una persona, amante de la naturaleza y del medio ambiente. Y además de los convencidos en la materia, a pesar de los pocos años de estudio que ha tenido:

“Fui a la escuela primaria en mi pueblo, Pueblica de Valverde, pero he procurado cultivarme, en lo posible, leyendo libros o escuchando a personas preparadas, de las que siempre se puede aprender algo. Y además confío en ellas, por más que, en alguna ocasión, también se puedan equivocar”.

Joaquín es de los que creen que la cultura es progreso, o al menos contribuye a ello y a que los pueblos se desarrollen. Porque de las personas cultas y preparadas surgirán iniciativas y proyectos de todo tipo que, llevados a cabo y apoyados por los demás, pueden terminar en realizaciones de gran interés colectivo, que no se conseguirían si entre los ciudadanos predomina la ignorancia y el desconocimiento. Las personas cultas tienen otra visión de las cosas. Sólo falta que los ciudadanos confíen más en ellas.

Tenía, cuando lo vi, 64 años y, aunque su lugar de nacimiento y en donde pasó su infancia y parte de su juventud fue Pueblica, el resto de su vida lo ha pasado en Navianos con su familia, con la excepción de los doce años que estuvo fuera del pueblo, como emigrante.

Porque Joaquín, como a gran parte de los habitantes de los Valles de Benavente y otras comarcas de las demás provincias de Castilla y León, le toco emigrar en una época en la que eran muchas las necesidades humanas y materiales, para poder llevar una vida digna. Había que buscar trabajo donde fuera y así traer o enviar algún dinero a casa: “Estuve cinco años en Vitoria, seis en Bilbao y uno en Francia. Cuando cumplí los treinta me establecí ya en Navianos, dispuesto también, como he dicho, a trabajar en lo que hiciese falta”.

Ha sido y es ganadero. De hecho sigue con la granja de cerdos, que tiene, desde hace ya 30 años, al lado de la casa donde vive. Y también agricultor, y obrero, en lo que fuese, según el momento y las circunstancias. Por otro lado, al ser hijo de herrero, conoce bien el oficio y hace cosas para su casa y las de su familiares. Lo de albañil, sin embargo, dice que ha sido cosa suya, que con la práctica lo ha ido aprendiendo, hasta el punto de estar haciendo una casa con muros de piedra en la soleada ladera que da a la ermita del Carmen en Navianos. Con anterioridad ya había ejercido este oficio al construir su caseta “Recuerdos”, delante de la bodega que tiene muy cerca del monte.

Por cierto que es una bonita caseta de piedra, con aleros de madera de aliso. Todo obra suya. También la puerta en la que, para clavar las tablas, se sirvió de los mismo clavos que tenía una puerta de su casa familiar en Pueblica, en recuerdo de su padre que como herrero los había confeccionado. La verdad es que la construcción muestra su habilidad y el conocimiento del oficio.

Y precisamente la ha llamado así “Recuerdos”, porque quiere reunir en ella todos los objetos, que lleguen a sus manos, relacionados con el pasado y la tradición de sus antepasados. De hecho es allí donde tiene gran parte de los útiles domésticos o agrícolas, que se dispone a enseñarme. No muchos, pero destacados. Proceden la mayoría de su familia o de algún amigo o conocido, que se los ha regalado para colocarlos en la caseta. Es la forma elegida por él para recordar ese pasado y a los que vivieron en él.

Entre las piezas o útiles destacamos las siguientes:

-Un carro, dentro de la caseta, con el yugo colocado en su lugar, varios talegones sobre él , y el tentemozo para engrasar las ruedas, a su lado.

-Un arrodador (rastro), un trillo del año 1931, una enrejada, hecha por su padre (para limpiar la tierra que se pegaba a la reja del arado).

-Pesador o pesadora muy antigua, para las quilmas (costales o sacos de cereales o de harina), el derripanzo (utilizado para majar lino y garbanzos), una azada de escavicar (cavar las cepas alrededor) y un pico utilizado para hacer antiguamente las bodegas

-Y luego por allí tiene garios, bieldos, palas de madera, etc.

“A mi me gusta utilizar y nombrar a los instrumentos u objetos con el nombre popular y original. El que ellos, nuestros antepasados, siempre utilizaron, pues era su propio lenguaje y el único que conocían. Es posible que, en otros lugares, para el mismo objeto se utilice un nombre distinto. Tengo además un pequeño diccionario en el que recojo gran parte de las palabras utilizadas, no sólo en mi pueblo, Pueblica, sino también en Navianos y en todo el Valle de Valverde”.

A Joaquín le queda muy poco tiempo para jubilarse. Está deseando que llegue ese momento para poder dedicarse más y mejor a trabajos que le satisfacen, y que estén relacionados con su casa o con sus aficiones, entre ellas le lectura de sus libros (tiene una pequeña biblioteca) o de cualquier otro, de interés, que llegue a sus manos, y seguir reuniendo objetos en “Recuerdos”, su caseta, a la que casi todos los días visita, porque allí puede ver y palpar el pasado, y al mismo tiempo recordar a su pueblo (se divisa no muy lejos), a sus antepasados familiares o no familiares, y a las personas amigas que han querido estar presentes también allí regalándole algún objeto para le sirva también de recuerdo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Artista y artesano jubilado: Ignacio Sánchez de Salamanca, en Carvajosa de la Armuña.

Pinturas en la pared y cerca de la entrada a su casa, en Carbajosa de la Armuña. Están representadas la figura de Unamuno y la laguna o charca que hay a la salida del pueblo.
-----------------------------------------------------

Ignacio Sánchez en el patio de la casa rodeado de piedras, algunas ya esculpidas con diversos motivos.
-------------------------------------------------

Uno de los muchos bustos y cabezas de Unamuno que tiene en su taller-museo.
---------------------------------------------

Ignacio junto a una escultura del escritor realizada con ladrillos.
--------------------------------------------

Fachada de la casa en la vivió y murió Unamuno en la calle Bordadores. En piedra de Villamayor.
--------------------------------------------

Otra de sus esculturas en piedra de Villamayor.
-------------------------------------------------

-----------------------------------------------------

--------------------------------------------------

Pinturas, esculturas, relieves y fotografías con la figura de Unamuno, como protagonista, ocupan distintos lugares de su casa de Carbajosa.
----------------------------------------------------------

Rincón de una de las habitaciones de la casa adornado con varios relieves.
--------------------------------------------------

Fachada de la Universidad vista por el autor. Piedra de Villamayor.

------------------------------------------

Nació en Salamanca en el año 1942 y en esta ciudad vivió su infancia y juventud, años aquellos posteriores a la guerra civil, difíciles y con muchos problemas: “Sólo nos trajeron miseria, necesidades, y también enfermedades, como la que yo padecí”, me dice Ignacio. Y añade:
“Yo fui poco a la escuela y lo que se y hago ha sido más por afición y trabajo personal, que por habérmelo enseñado alguien. Y me dedico a esto hace ya muchos años, aunque con más tiempo desde que me jubile de mi oficio de albañil, en el que mi trabajo era de azulejista, colocar azulejos. Trabajé mucho y muy duro para sacar adelante a mi familia”
Ignacio siempre sintió admiración por el arte, y también por la naturaleza, sobre todo por los animales. Se ve en sus esculturas, pinturas y dibujos, hechos con materiales diversos.
La naturaleza está también reflejada en algunos cuadros que adornan su casa de Carvajosa, y en otros objetos relacionados con el campo, los animales, las plantas. Y su amor por los animales lo vemos en el cariño que muestra hacia su gata que no se separa de él en ningún momento:
“Es que, cuando se pone tan pesada, tiene hambre”, dice él, y en seguida le da de comer… Lo mismo hace con los jilgueros que hay en una jaula. Y de un grupo de pardales que se posan sobre la ventana que da al patio de la casa, añade: “Estos esperan también algo de comida como todos los días…”
En la pared, junto a la puerta de entrada a la casa, está pintada la laguna, o charca, como él la denomina, que hay a la salida del pueblo y en la que se ven algunas aves que suelen acudir o anidar cerca de ella.
En la actualidad, vive más tiempo en Carbajosa, un pequeño pueblo de la comarca de la Armuña, a diez kilómetros de Salamanca Allí, en una amplia casa, de planta baja y arquitectura tradicional y popular, tiene el taller para esculpir, pintar y dibujar. El material que necesita lo trae de Salamanca.
“Empecé en este pueblo, a los 56 años. En principio venía todos los sábados y ahora casi siempre estoy aquí. Comencé con esculturas y luego con las pinturas y todo lo demás”.
Todas las habitaciones de la vivienda están ocupadas por esculturas, pinturas y dibujos, y también piezas u objetos de etnografía, que recuerdan el pasado y forma de vida y las tradiciones.
Lo que más llama la atención de sus abundantes esculturas, pinturas y dibujos es que el 80 o 90 por ciento de todo ello se centra en la figura de Unamuno. ¿Por qué razón?. ¿De dónde le viene esta su afición y su conocimiento, aprecio, estima y recuerdo por este personaje? le pregunto.
“Mi padre, dice, trabajó muchos años en su casa de Salamanca, la que está en la calle Bordadores y me habló muchas veces de él a lo largo de mi vida. Siempre me contaba, entre otras cosas, lo buena persona que era, que trabajaba mucho, que era también muy inteligente, que algunos le trataban muy mal y que había sufrido mucho cuando le desterraron a Fuerteventura”.
Pero es que además sabe muchas otras cosas sobre cómo transcurría su vida diaria en la ciudad, su relación con la Universidad, como profesor y rector, su actuación política y hasta sobre su muerte y el lugar el que está enterrado en el cementerio.
Y sobre todo veo que conoce bastantes cosas sobre su vida de destierro en Fuerteventura por lo siguiente:
“Después de jubilarme fui yo a Fuerteventura al mismo lugar en el que estuvo Unamuno y me contaron también quién y cómo era, lo que allí hacía e incluso lo mucho que sufría recordando las cosas que le habían ocurrido. Me hablaron de sus paseos en soledad, sus paseos sobre el camello a la montaña etc. Había algunas personas mayores que lo recordaban y que también lo apreciaban mucho.”
Ignacio ha expuesto sus esculturas y dibujos sobre Unamuno en algunos lugares de Salamanca, como el Casino, y este mismo año lo ha hecho en la oficina de Correos de la calle León Felipe. Pero le gustaría que se conociesen en otros lugares de la ciudad y en pueblos de la provincia. Para ello necesitaría contar con la ayuda del Ayuntamiento o de la Diputación, que hasta ahora no le han prestado atención alguna, ni le han apoyado en nada. “¿Será que no les gusta lo que hago o el que Unamuno sea el tema central y al que más importancia doy en mis trabajos?, se pregunta Ignacio. Porque, si mis esculturas o pinturas no son merecedoras de las salas de exposiciones, grandes e importantes de la ciudad, sí que pueden exponerse o colocarse en lugares a los que tengan acceso otras personas que quieran contemplarlas”.
En un año como este en el que se celebra el 75 aniversario de la muerte de Unamuno que sepan los alcaldes y concejales de pueblos o barrios de Salamanca que Ignacio Sánchez está dispuesto a colaborar con sus obras para dar a conocer y homenajear un poco más al que fue escritor, poeta, profesor y rector de la Universidad.
En una habitación, cerca del patio, tiene el taller en el que pinta y dibuja. Por allí se ven los materiales que utiliza: pinceles, pinturas, telas, paneles, etc. También prepara aquí las pequeñas esculturas, porque para las de mayor tamaño utiliza el patio. Para estas obras, se sirve, como herramientas, de cinceles, radial, lijas, etc. En algunas de ellas saca el brillo, cuando es necesario.
Antes de irme le felicito por todo lo que ha hecho. Por su parte él trae y me enseña un libro con firmas de muchas de las personas, algunas importantes y conocidas, que le han visitado. Yo también escribo unas líneas en el libro, deseándole suerte y que por parte de quien corresponda le escuchen y atiendan sus peticiones.
Ojala que, no tardando, los de Carbajosa de la Armuña ayuden en lo posible a Ignacio Sánchez, y que el pueblo sea más conocido, y visitado, además de por otras cosas, por tener un museo local, de escultura, pintura y etnografía, y en el que, destaca, sobre todo, la figura de Unamuno. Y todo ello porque una persona, desde antes de su jubilación, se afincó allí y dedicó gran parte de su tiempo a estos temas, por afición, y pensando siempre en que serían del agrado de los demás.

jueves, 16 de febrero de 2012

Son ya 100.000 las visitas a este blog.


Si hace un año por estas fechas eran 50.000 las personas que se habían acercado y visitado este blog, hoy, un año después, superan las 100.000. Muchas gracias, de nuevo , a todos los amigos y amantes del patrimonio, en este caso, popular, pues este es el título elegido.

Nadie pone en duda que Patrimonio es palabra bella y sonora, admirada y respetada por muchas personas, con un contenido amplio y diverso. Caben en ella el arte, la arquitectura, la historia, el medio ambiente, el paisaje, etc. También el folclore, las fiestas locales, el pasado y las tradiciones de ciudades y pueblos. Y cómo no, las personas que viven en ellos, con todo lo que pueden aportar en relación con su vida, trabajos y actividades realizadas a lo largo de ella.

Cuando viajamos podemos ver y admirar el rico patrimonio que poseen los distintos pueblos y ciudades de nuestra geografía, pero no podemos olvidar lo que aportan también algunos ciudadanos.

Gracias, una vez más, a todos aquellos que aún siguen interesándose por estas pequeñas y variadas cosas que uno encuentra cada día cerca de donde vive, o al viajar por los distintos lugares. Con frecuencia se ve o se encuentra a personas, ciudadanos normales, gente sencilla, que, por lo que hacen o dicen, tienen algo que ofrecer y enseñar a los demás. Estas personas también tienen derecho a ser populares y a tener un espacio en este blog.

Espero seguir recibiendo sus opiniones, y también alguna sugerencia, que se tendrá en cuenta, en la medida de lo posible, y siempre que tenga que ver con el patrimonio popular y sea del agrado de los lectores.

martes, 14 de febrero de 2012

Dulces tradicionales: Bollos de san Miguel.

Caridad López con los cazos de cobre que utilizaba para preparar la masa de los bollos.
-------------------------------------------------------------


------------------------------------------

Tenían que bañar los bollos a mano, y uno a uno.
------------------------------------------------

Lata con los bollos de san Miguel después de salir del horno.
-----------------------------------------------------------

Los cazos de cobre y la bandeja con los bollos.
----------------------------------------------------

Antigua batidora eléctrica utilizada en la panadería.
--------------------------------------------

Caridad y su marido Tino en la mesa camilla de su casa con la bandeja de bollos recién hechos.
-------------------------------------------------------

Pedro, el que era panadero en Fuentes de Ropel, comprobando el peso con una antigua balanza.
------------------------------------------------------------

Varias pesas utilizadas en las balanzas que Pedro tenía en su panadería.
-----------------------------------------------------------


Balanza de menor tamaño, que también utilizó en la panadería.
-------------------------------------------------


En San Miguel del Valle, pueblo situado al norte de la provincia de Zamora y muy próximo a la ciudad de Benavente, desde mediados del siglo XIX se elaboraron estos dulces, denominados también Bollos Blancos, Bollos de Baño o Migueles. Tal fue y sigue siendo su importancia, además de su antigüedad, que han dado fama y renombre, no sólo a los confiteros, sino también al pueblo en el que desarrollaron su trabajo artesano

Fue precisamente la familia conocida como Los Cachanos quienes se encargaron de ello, y se les puede considerar responsables de su propia fama, de la de los dulces y, como consecuencia de ello, de la del pueblo. El sobrenombre les viene precisamente de ser las cachas de caramelo uno de los productos que más elaboraban y vendían por aquellos años.

Los tres hermanos, Caridad, Teófila y Tirso, heredaron de sus antepasados, concretamente de sus padres Victoriano y Ascensión, nacidos todos en San Miguel, la formula para hacer los bollos y a ello se dedicaron toda su vida, al menos Teófila y Tirso, aunque, como todo confitero, también hiciesen otros dulces. Pero Tirso, de muy joven, se traslado a vivir a Fuentes de Ropel en donde se casó y tuvo 10 hijos. Sus hermanas siguieron en San Miguel. En la actualidad sólo vive Caridad, que reside en Bilbao.

En Fuentes de Ropel hace ya tiempo hablé con una hija de Tirso, Caridad López Santos, tenía entonces 63 años, la única que vive en el pueblo y la que más y mejor conoce la historia de su familia.

-Mi padre Tirso vino a vivir aquí hacia el año 1932, aquí puso su obrador para hacer dulces, entre los que destacaban los bollos. Tuvo 10 hijos, de los que vivimos 9, todos ya de bastante edad. Al morir mi padre, heredó el oficio de confitero mi hermano Joaquín, con quien yo trabaje 18 años. Pero la muerte le vino bastante joven, pues tenía 61 años. Con él se acabó la rama de la familia que elaboraba los bollos conocidos como de San Miguel por ser allí el origen y proceder de allí los artesanos confiteros.

Sin necesidad de hacerle más preguntas Cari, así la llaman todos, sigue contándome más cosas sobre su familia, su oficio y los bollos:

-Pero no piense que fueron mi padre y mis tías Caridad y Teófila, las que inventaron o crearon la formula de los bollos, porque también los hacían mis abuelos Victoriano y Ascensión, en San Miguel, que era donde vivían. Bueno, hacían bollos y otros dulces, pero estos son los que tienen más fama. Es que son muy sabrosos y se vendían muy bien. Además se tardaba mucho más tiempo en su elaboración: Que si la masa y darles forma, que si el baño y el secado, etc. Era muy entretenido.

Por el testimonio de Cari puedo confirmar lo dicho, que a partir de la segunda mitad del siglo XIX ya se elaboran y conocen los bollos.

Se trata de unos dulces, de forma redonda, de pequeño tamaño y de color blanco, debido al baño, cuyos principales ingredientes son harina, azúcar, yemas de huevo, manteca de cerdo y, por supuesto, agua. Todo ello bien mezclado y preparado según la fórmula que solamente el confitero sabía.

-Bueno, dice Cari, la conocíamos todos los de la familia, pues todos trabajábamos en ello, ayudando a mis padres. Como éramos tantos en casa, mi padre, que madrugaba mucho para hacerlos, contaba con nosotros, sobre todo cuando había que bañarlos. Pero la fórmula es algo muy nuestro y por mucho que quieran imitarlos no es lo mismo. Los nuestros tenían un toque especial.

Hay que destacar que por entonces las manos, o utensilios manejados con las manos, eran las herramientas utilizadas. Con ellas preparaban la masa, la extendían sobre la mesa y con unos moldes redondos la cortaban, según la forma exigida por los bollos. Una vez cortados, unificados y debidamente alineados, los colocaban en bandejas de lata para introducirlos en el horno de leña, bien caliente y límpio.

Le pregunto por otros útiles e instrumentos utilizados:

-Teníamos perolas de diversos tamaños, rodillo para estirar la masa, latas o bandejas de hojalata para colocar los dulces, cazos grandes y pequeños de cobre, algunas cucharas de metal y de madera, moldes para los distintos dulces y palas de chapa para coger las latas e introducirlas en el horno. Más tarde, ya en la época de mi hermano, utilizábamos en la pastelería u obrador una batidora y un amasador eléctricos. Pero con mi padre las manos era el principal motor. Con ellas lo hacíamos todo.

Cuando los bollos estaban ya cocidos los sacaban del horno para bañarlos. El baño consistía en una mezcla de claras de huevo y azúcar preparada en una perola de cobre con un batidor de alambre. Antes del batido se calienta un poco el azúcar para que se deshaga. Los ingredientes tenían que tener el debido peso y medida, pues el baño daba un toque especial a los bollos. Se cogían uno a uno y se les untaba con una pluma de ave. Primeramente por un lado y luego se metían a secar en el horno o cerca de él. No necesitaban mucho calor, el horno tenía que estar muy flojo. Se sacaban de nuevo y se les bañaba por el otro lado, procediendo del mismo modo.

-Así hicimos cientos de miles de bollos, sobre todo mis padres y mis hermanos, aquí en Fuentes. Se necesitaban muchas manos y mis padres las tenían. Lo mismo hicieron mis tías y mis abuelos en San Miguel. Fueron muchos años dedicados a ello, concluye Cari.

Su padre y después su hermano, además de bollos, elaboraban otros dulces como los borrachillos, rosquillas de espuma, roscas de aceite, almendrados, bizcochos, hojaldres. Y luego hicieron también obleas, merengue, caramelos y hasta turrón del duro y del blando. Pero la joya y lo que más éxito tenía eran los bollos blancos. Prueba de ello es que era lo que más se vendía.

-Allá por los años de la década de1950 o incluso antes, mi padre cogía el burro, colocaba sobre él las arquillas, una especie de arcas, o cajas pequeñas, a modo de cuévanos, y se iba por los pueblos a vender dulces y, aunque llevaba de todo, lo que más vendía eran los bollos blancos. En aquella época no se empaquetaban, sino que se hacía por kilos, por lo que la antigua romana no podía faltar.

Por lo que me cuenta, su padre recorrió muchos pueblos de esta comarca y de otras más alejadas. De la Tierra de Campos iba hasta Cerecinos, Villalobos, San Esteban y Quintanilla del Molar, etc.; del Sur de León a Valencia de D. Juan, Villamañán, Villafer y Villaquejida, etc., incluso llegó a Laguna de Negrillos y Laguna Dalga, entre otros; y, por supuesto, que vendían mucho en los pueblos próximos a Fuentes de Ropel y San Miguel del Valle: Benavente, Castrogonzalo, Castropepe, Barcial del Barco, Villaveza del Agua, Valdescorriel, etc.; Y siempre con el burro, al menos su padre, porque a su hermano le tocó otra época y utilizaba un coche para desplazarse y llevar los dulces. Además los vendía ya en cajas de medio kilo o de un kilo. Y es que, con el paso de los años, las costumbres cambiaron y las exigencias sanitarias y de otro tipo eran mayores.

También enviaban bollos, al menos los últimos años, a Madrid, Barcelona y Gijón y, por supuesto, a las ciudades próximas, Zamora, León, Valladolid y Salamanca.

En la actualidad, desde hace ocho años, siguen elaborando bollos blancos, además de otros dulces, Pedro Rodríguez Vaquero y su mujer Carmina, los panaderos de Fuentes de Ropel. Y lo hacen a su modo, o si queremos, al modo de Fuentes, no al de San Miguel, aunque trabaje y colabore con ellos Cari, la hija de Tirso. Pero no cuentan con su fórmula, que es algo muy ligado a su familia y que, por respeto a ellos, no desvelará a nadie. Dice que si a sus padres, abuelos y hermano les salían tan exquisitos es porque aplicaban todo en su justa medida y a su debido tiempo. Prueba de ello es la fama del bollo y del pueblo que lo pregona.

Todo esto lo sabe igualmente Mariví, la panadera de San Miguel, que también los hizo durante 14 años, pero lo dejo por falta de tiempo y de mano de obra, no por las ventas o por falta de clientes, que eran muchos.

-No podemos atender a todo, pues tenemos la panadería y hacemos otros dulces que nos llevan menos tiempo. Porque en los bollos hay que tener mucho cuidado y hacerlos bien. Lo más entretenido es el baño, que se hace uno a uno con la pluma o el pincel, procurando que quede todo él bien cubierto, porque de lo contrario, al secarse, pueden aparecer coqueras y no queda perfecto. Y luego el secado debe ser con poco fuego para evitar que se formen grietas.

Compruebo lo dicho. Mariví lo conoce bien todo. Y es que un tío suyo se casó con Caridad, una de las cachanas, la que vive en Bilbao. Ella misma lo aprendió de su tío a quien recuerda yendo a vender dulces, y sobre todo los bollos, con el burro y las arquillas, lo mismo que Tirso, por los pueblos de la comarca.

Me dice que, en la actualidad, además de Fuentes de Ropel, los hacen en La Unión de Campos y que los llaman Miguelines, dato este que nos recuerda a San Miguel y nos confirma una vez más la procedencia del dulce. Lo mismo pasa en Benavente en donde se conocen como Miguelitos. También en Valderas, pero aquí los llaman Bollos del Cautivo, con leyenda incluida. Y los siguen elaborando, actualmente, en otras muchas partes, con el mismo color e incluso la misma forma, pero no con el mismo sabor, aquel que supieron darle los Cachanos, la familia que hace más de cien años creó la fórmula de un dulce que hizo famoso y más conocido de lo que era a San Miguel del Valle, este pequeño pueblo del norte de la provincia de Zamora, muy próximo a Benavente.