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Un día del pasado mes de septiembre, al pasar por la carretera de Aldealengua y acercarme a un parque pude ver un arco de piedra con cruz en el vano. Delante del mismo y en la parte baja una placa dice:
“La Seráfica Hermandad del Nazareno del Santísimo Cristo de la Agonía, antes Jesús del Gran Perdón, en su cincuenta aniversario 1945-1995. Se inauguró este monumento siendo alcalde de Salamanca D. Jesús Málaga Guerrero”.
No muy lejos y en el mismo lugar otra placa indicaba: “Parque de Nuestro Padre Jesús del Perdón”.
Al visitar después La Aldehuela me encontré con el Monumento a la Piedra de Villamayor, obra del escultor Severiano Grande. Se trata de un bloque de piedra, arropado por un muro del mismo material. Sus caras están talladas con todo detalle, como hecho por un orfebre, representando algunos de los edificios artísticos más importantes de la ciudad, como la fachada de la Universidad, la Torre Clavero y el Palacio Monterrey. Por respeto a la piedra, que se ve y ennoblece a toda Salamanca y cómo no, también por respeto a su autor, este monumento merecería estar en un lugar más apropiado y más cercano a la ciudad, para que pudiera ser más respetado y a su vez conocido y visto por muchos más ciudadanos, tanto vecinos, como forasteros.
Muy cerca del Monumento a la Piedra había un bello brocal de pozo, decorado con relieves vegetales. En la misma zona, junto a unos árboles y sobre una columna de piedra, un ave de gran tamaño, de hierro y chapa, simulando alzar el vuelo.